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2009/06/06

Europa teme el avance de la extrema derecha al amparo de la crisis

"...la extrema derecha compite en lemas racistas, antimusulmanes o antiinmigrantes con la esperanza de aprovechar el descontento generado por la crisis."
GARA
La gran sorpresa de las elecciones europeas podría ser el avance de la extrema derecha que, empujada por la crisis económica y una abstención sin precedentes, gana terreno incluso en países que parecían vacunados contra la tentación totalitaria. Estas formaciones podría superar holgadamente los 50 escaños, según los sondeos.

De Bulgaria a Gran Bretaña, pasando por Eslovaquia, Holanda o Finlandia, la extrema derecha compite en lemas racistas, antimusulmanes o antiinmigrantes con la esperanza de aprovechar el descontento generado por la crisis.

En la República Checa, el Partido Nacional (NS), violentamente antigitano, difundió un anuncio electoral en el que apelaba a «una solución final para la cuestión gitana». Su primer ministro, Jan Fisher, confía en que los neonazis «no pasarán». En Austria, los carteles del FPÖ (Partido por las Libertades), que podría lograr tres escaños, reivindican abiertamente «Occidente para los cristianos».

En Hungría, uno de los países europeos más afectados por la crisis, los ultranacionalistas de Jobbik multiplican las marchas militares antes de las elecciones, que ven como «una oportunidad real y prometedora».

«Las lecciones de los años 30 nos mostraron que una crisis económica y social, si no se controla, puede convertirse en un manto fértil para los movimientos radicales», alertó el nuevo primer ministro húngaro, Gordon Bajnai.

El presidente de la Eurocámara, el alemán Hans-Gert Pöttering, pidió a los electores que votaran por partidos que «defienden la unidad europea y que respetan al ser humano». Y advirtió de que una fuerte abstención favorecería a los partidos «extremistas».

«Mientras estemos en una situación económica, financiera y, en consecuencia, social complicada y tensa, podemos esperar manifestaciones violentas y su impacto en los comportamientos electorales», afirmó el politólogo belga Pascal Delwit.

En Gran Bretaña, el Partido Nacional Británico (BNP) navega sobre el escándalo de las dietas de los parlamentarios, que ha salpicado a toda la clase política. Con su lema «Los empleos británicos para los trabajadores británicos», su presidente, Nick Griffin, espera sentarse por primera vez en el Parlamento Europeo. Uno de los últimos sondeos le daba un 5% de los votos.

En otra parte de Europa, los tradicionales discursos antiinmigración se concentran, sobre todo, en el rechazo a la integración de Turquía en la Unión Europea (UE). En Bulgaria, el partido Ataka centró su campaña en el «No a Turquía en Europa» y aspiraba a cuatro escaños.

También el Partido de la Gran Rumanía espera sentarse en Estrasburgo. Su consigna mezcla la cuestión económica con la religiosa: «Cristianos y patriotas para librar al país de los ladrones».
Esta tendencia creciente de la extrema derecha se registra sobre todo en varios países del este de Europa, cuyas economías sufrieron el impacto de la crisis tras algunos años de firme crecimiento. Pero estas formaciones están también bien implantadas en los estados desarrolla- dos del bloque.

En Austria, el FPÖ, tercera fuerza política en el país, podría lograr tres europarlamentarios, y el otro movimiento de extrema derecha, el BZÖ (Alianza para el Futuro), otro.

Incluso en Finlandia, donde Timo Soini, el líder del True Finss, logró ser el candidato más conocido en la campaña europea tras obtener un 5,4% de los votos en las elecciones locales de 2008 con sus críticas contra la inmigración y la política europea del Gobierno.

Hasta ahora, estos partidos nunca han formalizado una alianza duradera en el ámbito europeo, a causa de sus discursos ultranacionalistas.

El nuevo movimiento euroescéptico Libertas, que se sitúa como «la derecha extrema», presenta candidatos en 24 estados. En Polonia, se alió con algunos pequeños partidos.

Los resultados sacuden el mapa político holandés
El mapa político holandés ha sufrido una sacudida con las elecciones europeas, que han situado al populista de extrema derecha y antimusulmán Partido por la Libertad (PVV), liderado por Geert Wilders, como segunda fuerza del país, al haber obtenido el 16,9% de los votos. Los democristianos del CDA se mantienen como la fuerza más votada tras lograr el 20% de los sufragios, según los datos provisionales con el escrutinio del 99,7% de las papeletas. La participación fue del 36,5%.

Con un discurso claramente antieuropeo, el PVV consiguió cuatro escaños en el Parlamento de Estrasburgo, donde nunca antes había estado presente.

El avance de Wilders, para quien Holanda «se ha despertado» en estas elecciones, ha desbancado a los dos principales partidos en la coalición de Gobierno, el CDA y los laboristas del PvdA. Aunque el primero ha sido el más votado, ha pasado de 7 a 5 escaños, mientras que los laboristas, los grandes derrotados, han perdido 4 de sus 7 representantes. El tercer partido de la coalición, los calvinistas del CU son el único pilar del actual Gobierno que no se ha resentido, al mantener sus dos escaños e incrementar ligeramente el porcentaje de voto.

También han logrado escaños dos formaciones claramente proeuropeas -los liberales de D66 y los verdes de Groen Links-, que se sitúan en el polo ideológico opuesto a Wilders tanto en temas europeos como respecto al Islam.

La gran pregunta ahora es saber si el PVV seguirá su trepidante ascenso en las legislativas previstas para 2011.

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