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2009/10/11

Fiesta nacional y extraños concubinatos

"...el grannacionalismo español, del que activamente participan políticos, patronos y aparatos sindicales, ha decidido emplear su artillería más racista, retrógrada y represiva, y destapa cada vez más su rostro fascista."

Alizia Stürtze historiadora
GARA
Estos días, coinciden en el tiempo y espacio españoles (y vasco-españoles), dos celebraciones que, antitéticas a priori, en la práctica resultan ser buscada y perfectamente complementarias: la Jornada Mundial por el Trabajo Decente, en su versión CCOO-UGT, y el Día de la Fiesta Nacional de España (anteriormente llamado Día de La Raza o de la Hispanidad), acompañado de una serie de manifestaciones fascistas. En la situación política, económica, social y cultural actual de Euskal Herria, esas dos efemérides no vienen a ser sino dos muestras más de la teatralización mediática que busca legitimar el pacto de estado PP-PSOE-Patronal-Aparato sindical burocrático ultraespañol con el que pretenden destruirnos como pueblo y como clase trabajadora (a nosotros y a todo pueblo o sector en lucha del Estado)... y apuntalar su edificio en ruinas.
Para las sucursales de PP-PSOE que ocupan la Jaurlaritza, la trama Gürtel y la corrupción institucionalizada que implica, la incapacidad e inoperancia de ZP para salir de la grave recesión que tanto critica Rajoy, el galopante aumento del paro y la pobreza, el terrorismo patronal que convierte el trabajo en invivible e indigno, y que con la boca pequeña denuncian los aparateros sindicales de Madrid, la dificultad de Zapatero en llevar a buen término eso que llaman «pacto social» entre sindicatos y patronal, por la intransigencia y avidez antisociales de ésta... aquí todos esos graves problemas se diluyen ante, en palabras de Patxi López, «el avispero radical» que hace que «su pacto con el PP sea inmune al divorcio entre socialistas y populares en España». Y es que aquí estamos ante un tema de Estado, y todo vale con tal de liquidar a la izquierda independentista y «traer el cambio». Y es que aquí volvemos al espíritu de hace 70 años, a ese espíritu de cruzada, de misión trascendental, de denuncia radical del «separatismo antiespañol» y de defensa a ultranza de la lengua española, que todo lo justifica.
En Gasteiz, no hay problemas para el «diálogo social» entre patronal y CCOO-UGT, con tal de ningunear a la mayoría sindical vasca. Al PSN no se le caen los anillos por arrastrarse tras UPN, continuador material e ideológico de la ferocidad genocida y usurpadora de los golpistas del 36 y de los años de plomo franquistas: el asunto va de que Nafarroa sea cada vez más española. El periodismo no se sonroja por manipular, seleccionar, falsificar y/o distorsionar la información, en cumplimiento estricto de la «realidad» fabricada desde el poder; así, por ejemplo, son mayoría aplastante los medios estatales y autonómicos que, además de no dignarse a romper con el silencio impuesto y a divulgar las últimas noticias sobre el secuestro policial, interrogatorio y muerte de Jon Anza, eligen no recoger en su excepcional dimensión la enorme participación solidaria y el espíritu euskalzale y lúdico del reciente Kilometroak 2009. Del multitudinario evento lo que más destacaron muchos fueron las detenciones habidas por pegar fotos de presos y las palabras sobre docencia y paz de la consejera de Educación Celaá, que, según declaraciones anteriores, tiene por objetivo prioritario «combatir la imposición del euskara».
La simple contabilización de los innumerables nuevos nombramientos de cargos políticos de PSOE-PP que han ido apareciendo en el Boletín Oficial o el análisis a vuelo de pájaro de los cambios de personal y las «limpiezas» ya realizadas o previstas en Educación, Ertzaintza, medios de comunicación y demás instituciones/fundaciones desde las que se canalizan el dinero y, por consecuencia, las líneas de intervención... nos dan la medida de la cantidad de personal «político» que vive a nuestra costa, y, sobre todo y en la actual coyuntura, de lo planificado del cambio y del desalojo... que ha llevado a los numerosos anteriores cargos del PNV a atrincherarse en diputaciones, ayuntamientos, Sabin Etxea...
Al tándem López-Ares se la trae al fresco lo que digan los relatores de la ONU o Amnesty International cuando afirman que la exhibición de fotos de presos no supone «enaltecimiento del terrorismo», que la ilegalización de partidos es peligrosa y que es preciso erradicar completamente la detención incomunicada. De hecho, acaban de rechazar en el Parlamento vascongado una propuesta para suprimir el régimen de incomunicación y, en esta coyuntura de recesión, han dedicado una partida de al menos 500.000 euros para «limpiar las calles de Euskal Herria de publicidad, propaganda y proselitismo del terror y la violencia», recortando otras partidas de alto interés social y, en Nafarroa, bloqueando directamente la partida de 240.000 euros concedida ya a los medios de comunicación en euskara. Los derechos políticos, sociales, laborales y culturales, la libertad de expresión y manifestación, la defensa de la memoria histórica... todo desaparece bajo esa apisonadora llamada «cuestión de estado», en la que, con nulo sentido de clase y nula dignidad trabajadora, colaboran CCOO-UGT, tan similares en su función a los anteriores sindicatos verticales franquistas.
«Cuestión de estado», sí, pero cuestión de un estado que se enfrenta a dos muy serios problemas que esconden las dos celebraciones aludidas al principio, dos problemas que están interrelacionados y que intentan parcialmente enmascarar, justificar y desfigurar tras la siempre funcional pantalla del «terrorismo» vasco: la fragilidad del modelo económico español y la precariedad de la construcción del Estado.
«Cuestión de estado», sí pero cuestión de un Estado que, mal que les pese en Madrid (y en el PSE-PSN), tiene escasa presencia estadística en las gráficas de la UE y de los organismos internacionales, y, últimamente, cuando la tiene, es de signo negativo. Dejemos a un lado los pésimos informes que de la economía española hacen el FMI o el BCE. Tomemos, como ejemplo digamos que más «académico», el monográfico recientemente dedicado a L'Espagne por la conocida revista pedagógica francesa «TDC» (Textos y Documentos para la Clase), perteneciente al CNDP (Centro Nacional de Documentación Pedagógica) y dedicada al profesorado. Pues bien. Tenga Sarkozy los pactos «antiterroristas» que tenga con Zapatero, lo cierto es que, en el monográfico en cuestión de la tal revista institucional, remarcan lo siguiente: la endeble cimentación del edificio estatal español; la inconsistencia de su modelo económico, cuyas fuerzas conservadoras han privilegiado el mantenimiento del «orden social» y las inversiones en el sector financiero e inmobiliario en lugar de en la industria; las carencias de su modelo educativo, carencias que, a su vez, alimentan una alta proporción de empleo precario y de baja cualificación, y, en la coyuntura actual, la rapidez de propagación del desempleo; la baja intensidad de su producción científica y tecnológica, lo que hace que el Estado español solicite 6,2 menos patentes que la UE; el control por parte de los inversores extranjeros de sectores enteros del armazón económico, como puedan ser el automovilístico y otros de alto nivel tecnológico; el «pacto de silencio» de esa ficción llamada «transición»; y, finalmente (y aquí nos encontramos nuevamente con el porqué más ilustrativo de ese concubinato PP-PSOE en Vascongadas y Nafarroa), las importantes fuerzas políticas centrífugas que atañen a dos de las «regiones» más productivas, Euskal Herria y Catalunya, y que hacen que el Estado español presente un «perfil inquietante».
Con respecto a este supuesto peligro de implosión del Estado (que sigue empeñado en uniformizarnos con esas patéticas plataformas por la libertad lingüística), la revista incluso propone, en una de sus secuencias pedagógicas, un trabajo para los alumnos de geografía en torno a si Catalunya es una región española o una Eurorregión, y ofrece toda una serie de materiales de consulta cuya primera conclusión es que existe una nación catalana bien posicionada en el eje mediterráneo, próxima a la megalópolis europea y con una fuerte dinámica centrífuga con respecto al Estado español.

Frente a esta realidad, frente a la recesión y los derechos de los pueblos y de los trabajadores, el grannacionalismo español, del que activamente participan políticos, patronos y aparatos sindicales, ha decidido emplear su artillería más racista, retrógrada y represiva, y destapa cada vez más su rostro fascista.

Atzoko eta gaurko faxismoari stop!

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