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2010/07/10

Desaparicion de Jon Anza. Entrevista con JEAN-PIERRE DUBOIS presidente de la Liga de Derechos Humanos


"..cada vez que hay casos relacionados con la cuestión corsa, vasca o otras del mismo género, observamos que se da una instrumentalización, que aparece la razón de Estado, que las actuaciones de los estamentos antiterroristas no son claras...

GARA
Profesor de Derecho Público en la Universidad de París XI, preside la Liga de Derechos Humanos desde hace cinco años. El veterano organismo de defensa de las libertades lleva meses en contacto con el colectivo Jon Anza. Los numerosos «elementos inexplicables», conocidos a raíz de la aparición del cuerpo del militante vasco en la morgue del hospital Purpan de Toulouse, han hecho que se implique totalmente en el esclarecimiento de lo sucedido.

No acusa a nadie en concreto, pero tampoco se cree «la tesis de la incompetencia».

¿Por qué el interés mediático sobre el caso de Anza ha sido tan escaso en el Estado francés?
Ha habido algunos ecos en la prensa francesa como el del diario «Le Monde», considerado como un diario serio y que publicó, nada menos que en la página tercera, un extenso artículo sobre el caso. Creo que ha habido un interés mediático nada desdeñable pero, claro, la cuestión es que se trata de un asunto muy enmarañado y mientras no hemos tenido los elementos que han trascendido tras identificarse el cuerpo, lo único que se podía decir es que, teniendo en cuenta lo ocurrido años atrás, se trataba de una desaparición preocupante.

No teníamos pruebas formales de una serie de cosas que conocemos ahora, es decir, de todas estas «disfunciones». Hace meses que seguimos el caso y estamos en contacto con los abogados y miembros del colectivo Anza. Ahora que conocemos ciertos elementos como que su pasaporte y las recetas médicas estaban en posesión de la Policía de Toulouse, que cuando falleció existían elementos para poder identificarlo o que los hospitales de la ciudad no fueron contactados por la Fiscalía de Baiona, consideramos que hay razones más que suficientes para no abandonar el caso hasta que se conozca toda la verdad.

¿Cómo explica unos errores tan flagrantes o la coincidencia de la presencia en Toulouse de guardias civiles integrados en la unidad antiterrorista de Pau? Todo ello ha hecho que resurja la sombra de la guerra sucia en muchas mentes...
No tengo explicación. Precisamente, la razón por la que intervenimos es que hay demasiadas sombras en este caso. Hay toda una serie de cosas inexplicables. Lo que quiero es saber, que se sepa por qué la Policía no hizo su trabajo, por qué la Fiscalía de Baiona y Toulouse han funcionado de un modo tan deficiente. Comprendo que, con todo lo que ha pasado antes, todo esto dé pie a muchas suposiciones. Lo que puedo decir es que no tenemos elementos que permitan afirmarlo pero, desgraciadamente, tampoco descartarlo. Mientras no se haga el trabajo como es debido y se funcione mal, todo queda abierto.

¿Cree que el hecho de que Anza fuese militante de ETA tiene algo que ver?
En cualquier caso, agudiza las dudas. Antes ya ha habido desapariciones de militantes de ETA y es evidente que no se trata de un caso corriente. Es por ello que no acepto la tesis de la incompetencia porque, vamos, con fallos de este nivel se justificarían medidas muy graves por tan mal funcionamiento. Pero, sobre todo, porque desde el principio la Fiscalía de Baiona sabe quién es Anza. Sabe que no es simplemente una persona enferma que no se encuentra después de que haya cogido un tren. Además, en su investigación dedica muchísimo tiempo a alimentar esa pista fantasmagórica del tipo que se va con el dinero a América Latina. Destinan mucha energía a hacer creer -diría, incluso, a construir- esa tesis cuando son sabedores del estado en que se encontraba y que era incapaz de tomar un avión. O sea, que la fiscal pasa el tiempo en seguir una falsa pista y, curiosamente, desperdicia todas las ocasiones que le hubieran permitido saber, en quince días o tres semanas, dónde estaba Anza. Teniendo en cuenta que sabían quién era el desaparecido, este proceder resulta algo más que turbador. No quiero apuntar a nadie, pero cualquiera que observe todo esto, desde luego, se plantea interrogantes.

Usted, ¿a dónde dirige esas interrogantes?
Repito que no quiero apuntar a nadie, pero cada vez que hay casos relacionados con la cuestión corsa, vasca o otras del mismo género, observamos que se da una instrumentalización, que aparece la razón de Estado, que las actuaciones de los estamentos antiterroristas no son claras... Lo acabamos de comprobar en el asunto del militante corso Yvan Colonna o en el de los detenidos de Tarnac. Cuando se sale del derecho común, cuando se aplican jurisdicciones de excepción, cuando se mezcla lo político y lo jurídico, nunca sale nada bueno para la aplicación del derecho.

En su opinión, ¿sabe la ministra de Justicia Michèle Alliot-Marie más de lo que dice?
No lo sé, pero puedo decir que si sabe algo es muy grave que no haya extraído conclusiones mucho antes, y si no sabe nada, es aún más grave. En todo caso, ahora, con la carta que han enviado la familia y los abogados hace unas semanas, tiene en mano todos los elementos y tendrá que responder. Si no responde, sería como una especie de confesión. Alliot-Marie no puede dejar sitio a la duda, porque esa duda recaería sobre ella, sobre la Justicia y sobre su Gobierno. Debería intentar restablecer la reputación del servicio judicial. Es también su quehacer.

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