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2010/11/09

Las causas de la crisis en el Estado español (Iñaki Gil de San Vicente)

"El imperialismo, hablando por Obama, exigió al Estado español que destruyera al movimiento obrero y los derechos de las clases trabajadoras, y el 12 de mayo Zapatero en sólo dos minutos leyó en el Congreso 16 páginas de ataques devastadores contra las clases y naciones oprimidas. Desde entonces “España” se ha convertido en un “protectorado económico” del imperialismo."


El siguiente texto es la respuesta a la primera de las 5 preguntas que el militante y`pensador marxista de la izquierda abertzale Iñaki Gil de San Vicente responde a la organizacion independentista y socialista juvenil catalana Endavant. El articulo Contexto y coyuntura en el estado español es posible leerlo en Boltxe.net (http://boltxe.info/?p=21298)

Las causas de la crisis en el Estado español
A finales de diciembre de 2003 publiqué en la Red el texto “Las crisis del marco estatal de acumulación”, escrito para un debate con independentistas gallegos, y destinado a avanzar en un debate más amplio con otros movimientos independentistas e internacionalistas. Hoy invito a que se relea y se critique a la luz de los acontecimientos ocurridos en estos casi siete años. La terrible “foto de las Azores” de marzo de 2003 –Aznar, Bush y Blair en representación del imperialismo asesino– reflejaba la euforia irracional de la burguesía española. Todo aparentaba ir viento en popa, aunque una mirada crítica, marxista, descubría rápidamente la gravedad de las crisis internas. Externamente, parecía que se habían logrado por fin tres de los cuatro objetivos fundamentales buscados en la segunda mitad de la década de 1970, a saber: integrar al capitalismo español en el capitalismo internacional; legitimar la monarquía y derrotar al movimiento revolucionario; el cuarto objetivo estaba sólo resuelto en parte ya que si bien las burguesías autonómicas y regionales colaboraban fielmente con el Estado, no sucedía así con el independentismo revolucionario. Exceptuando la resistencia tenaz de estos independentismos, el resto parecía encarrilado.


Menos de cuatro años después, en verano de 2007, la crisis financiera fue el detonante de una crisis mundial nunca vista antes porque, sobre la base de una sobreproducción excedentaria que no encuentra salida en el mercado, se amontonan de inmediato una crisis ecológica, una crisis energética y alimentaria y una crisis de hegemonía imperialista. De este modo, en solo un año, en verano de 2008, la chispa financiera se había transformado en una debacle de extrema gravedad que únicamente ahora, cuatro años después, algunos pocos intelectuales burgueses empiezan a vislumbrar. En el Estado español la crisis global reabrió las cuatro quiebras históricas que recorren el marco estatal de acumulación desde el siglo XVII y que se habían intentado cerrar para siempre con la engañufla de la “transición democrática”. ¿Cómo es posible que una crisis reabra semejantes fallas abisales? Releyendo en texto de diciembre de 2003 vemos cómo las cuatro quiebras nos remiten al fracaso histórico de la revolución burguesa en el Estado español. Y uno de los efectos de tal fracaso es la tecnofobia de la burguesía española, su desprecio a la ciencia y a la tecnología.


Según el FMI, el capitalismo español ha descendido del puesto 8 al puesto 12 e incluso al 13 si se tiene en cuenta el nivel adquisitivo de una población cada día más empobrecida. A la vez, en 2008 había retrocedido del 29 al 33 en la escala de productividad mundial, y ahora retrocede del 33 al puesto 42, es decir, ha retrocedido trece puestos en dos años. En un capitalismo mundializado la productividad del trabajo es decisiva para mantener, al menos, la capacidad exportadora, para competir en el mercado interno con las mercancías externas, y para evitar el inevitable empobrecimiento que conlleva el déficit comercial, que surge cuando se compra al exterior más de lo que se vende en el exterior. Y el capitalismo español es uno de los más deficitarios del mundo en este crucial tema, es decir, se empobrece un poco más en cada compre-venta que realiza. Un solo dato: la industria tecnológica ha decrecido un 7% en 2009, año en el que no había ninguna sola empresa española entre las 100 primeras en I+D+i del mundo. Semejante crisis se muestra sintéticamente en el hecho innegable de que la economía española estaba en quiebra técnica el 7 de mayo de 2010. El imperialismo, hablando por Obama, exigió al Estado español que destruyera al movimiento obrero y los derechos de las clases trabajadoras, y el 12 de mayo Zapatero en sólo dos minutos leyó en el Congreso 16 páginas de ataques devastadores contra las clases y naciones oprimidas. Desde entonces “España” se ha convertido en un “protectorado económico” del imperialismo.


Junto al problema de la quiebra, de la baja productividad y del déficit exterior, está también el problema de la caída del consumo interno, básico para reactivar la economía estatal que depende en un 60% de esta forma de consumo, porque las empresas que no pueden exportar deben vender dentro del Estado, o cerrar. Pero una población cada día más empobrecida compra cada día menos. Ahora, el 30% de las familias tienen dificultades o muchas dificultades para llegar a final de mes, y el 40% no tiene capacidad de pagar gastos imprevistos, mientras que el 25% de la infancia estatal malvive debajo del umbral de la pobreza, y según Cáritas el 22,7% de la población vive en la pobreza, un 3,4% más que en 2007. Además, la deuda global supera en un 60% al ahorro disponible y la del personal de a pie el 34% de lo que tiene ahorrado, y la morosidad se ha disparado a niveles de la crisis de 1996-97. Además, se dice ya que la economía española puede llegar a sufrir un “corralito” como la Argentina en 2001, que arruinó a la “clase media” y empobreció todavía más al pueblo trabajador, mientras que engordaba la alta burguesía. También se dice que la economía tiene un atraso histórico muy difícil de recortar y que puede llevarle definitivamente al vagón de cola de la UE.

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