Independentismoa-antikapitalismoa-autogestioa-oroimena-komunismoa-herria-kontrainformazioa-duintasuna-formakuntza-parekidetasuna-borroka-elkartasuna-eztabaida-sozialismoa-lurralde batasuna-antinperialismoa-dialektika-iraultza-euskara-amnistía-nortasun nazionala-internazionalismoa-langileria-kultura-erresistentziak

2011/03/26

La mujer durante la II Republica y el fascismo

Publicado con motivo del BILBOGUNE celebrado el día 12 de marzo de 2011, en la revista editada por los colectivos promotores del mismo.


El papel de la mujer en la sociedad ha sido relegado a un segundo término, aunque en periodos de agitación política, social y económica, siempre ha habido mujeres que han jugado un papel importantísimo. Una sociedad cerril, una enseñanza en la que se les segregaba (o incluso les era negada) y una moral religiosa que las consideraba personas de segunda clase, hicieron que sólo destacasen con grandes dificultades en sus organizaciones. Aún así, nombres como Victoria Kent, Federica Montseny o Dolores Ibarruri han pasado a la posteridad.

Algunos de estos periodos han significado, además, avances cualitativos hacia la igualdad entre los sexos. Este fue el caso de la II República, aunque la victoria de los sublevados el 18 de julio de 1936 destruyese todo lo andado. De lo realizado en este periodo solo vamos a señalar algunos de los hechos más significativos.

En diciembre de 1931 se estableció, bajo la Constitución republicana, la igualdad política entre hombres y mujeres mediante el derecho al voto. Curiosamente fueron mujeres, entre ellas Victoria Kent y Federica Montseny, quienes se opusieron al voto femenino en este momento. Kent y otras personas pertenecientes a movimientos de izquierda consideraban que aquel momento no era el oportuno, ya que gran parte de las mujeres estaban sometidas a la influencia secular de la Iglesia y su voto favorecería a las derechas. Montseny se oponía porque tenía una idea muy diferente a lo que significaba el feminismo en aquella época.

En 1932 fue aprobada la ley del divorcio, que originó numerosas protestas por parte de la Iglesia y de los partidos conservadores, que acabarían agrupados en la CEDA. Los anarquistas despreciaban esta ley por considerarla una intervención innecesaria del Estado en los asuntos privados del individuo, y abogaban por uniones libres, lo que hoy llamaríamos parejas de hecho.

Se reconoció el matrimonio civil y se desarrollaron políticas de protección de la maternidad. Se prohibieron las cláusulas de despido por esta causa o por contraer matrimonio. Se permitieron las escuelas mixtas. Se igualó en derechos a los hijos nacidos dentro y fuera del matrimonio.

Desde la sociedad civil también se produjo un impulso hacia la igualdad. Vamos a señalar solamente el trabajo de divulgación que realizaron médicos anarquistas como Isaac Puente o Amparo Poch, en todo lo relacionado con la mujer, la sexualidad y la reproducción. Cuidados en el embarazo, alimentación e higiene, matrimonio libre, vida sexual de la mujer, métodos anticonceptivos, eugenesia y planificación familiar, y un largo etcétera.

Tras el 18 de julio de 1936, en las zonas donde fracasó el alzamiento militar, se aceleró la puesta en marcha de medidas a favor de la igualdad o que repercutieron en la mejora de la situación de las mujeres. En Cataluña fue donde se llegó más lejos. Se permitió la utilización de anticonceptivos y se promulgó la primera ley sobre interrupción voluntaria del embarazo, aprobada en diciembre de 1936. Félix Martí Ibáñez, médico anarquista vinculado al barrio de Gracia (Barcelona), fue Director de Sanidad y Asistencia Social de la Generalitat. Puso en marcha un nuevo sistema de medicina social y preventiva, centros de información sexual para jóvenes. Se propulsó el tratamiento de las enfermedades venéreas y se reorganización los servicios psiquiátricos. Se impartieron cursos a las mujeres sin instrucción…

A nivel estatal también se produjeron avances, coincidiendo con la presencia en el gobierno republicano, entre noviembre de 1936 y mayo de 1937, de Juan García Oliver y Federica Montseny, a cargo de los ministerios de Justicia y Sanidad y Asistencia Social, respectivamente. Montseny redactó planes para la acogida de la infancia, comedores para embarazas en los que se velaba por una completa alimentación y un proyecto de ley del aborto a nivel estatal, que contó con la oposición de otros miembros del gobierno, y quedó postergado por su salida del mismo.

De lo realizado desde el Ministerio de Justicia solo vamos a señalar un hecho, muy poco conocido. El 3 de febrero de 1937 se promulga un decreto en el que se reconoce a la mujer la plenitud de los derechos civiles. Aunque, teóricamente, en la Constitución de 1931 ya se igualaba a hombres y mujeres, en la práctica, las leyes civiles seguían estableciendo limitaciones a los derechos de estas, especialmente de las casadas. Este decreto supone un hito fundamental por ser la primera vez que se reconoce, en el Estado Español, la igualdad plena de hombres y mujeres ante la ley. Hoy, los propagandistas de la monarquía borbónica señalan la Constitución de 1978 como el gran momento en el reconocimiento de la igualdad pero esto es, históricamente, una mentira.

Con la derrota de la II República, todo en cuanto se refiere a la mujer retrocedió, el franquismo, inmisericorde, volvió a entregar la tutela de las mujeres a la Iglesia, que borró todo atisbo de modernidad y se dedicó a adoctrinar y a castrar de pensamiento, palabra y obra a las supervivientes y a sus hijos. Desde abril de 1939, el matrimonio civil es abolido, con lo cual las parejas eran obligadas a casarse bajo el amparo de la Iglesia. Todas las normas de igualdad sobre sexos fueron suprimidas. Se editaron manuales como “La perfecta casada”, donde la labor de la mujer es hacerle agradable la vida al marido, cuidar de la casa y otros menesteres “propios de su sexo”.*

La conclusión que se puede sacar de estos breves apuntes es que la defensa de los derechos de las mujeres y la igualdad entre estas y los hombres ha sido patrimonio de la izquierda, del movimiento obrero y del antifascismo, aunque hubiese vacilaciones y contradicciones al respecto. Frente a ello, el fascismo y quienes lo apoyaron, fueron, y son, enemigos acérrimos de todo lo que signifique igualdad.

* Para una visión más amplia sobre toda esta negra etapa que tuvo que sufrir la mujer bajo la dictadura recomendamos un trabajo titulado “La mujer bajo el franquismo”, proyecto realizado por Adela Soto Marco y dirigido por Rosa Monlleó:

http://mayores.uji.es/proyectos/proyectos/lamujerbajofranquismo.pdf

Archivo del blog