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2012/06/17

Lágrimas en la lluvia


"El nuevo tiempo pólitico pide a gritos la impronta del socialismo revolucionario histórico para fortalecer al MLNV y al proyecto independentista y socialista cuando precisamente existen condiciones sociales y políticas óptimas para ponerse a tal labor junto al resto de la sociedad."

Borroka garaia da
Para mucha gente, una de las mejores escenas del cine de ciencia-ficción se encuentra en la pélicula rodada en 1982 llamada Blade runner, en la que muere el replicante.
“Yo he visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto Rayos-C brillar en la oscuridad, cerca de la puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir.”
Y es que es esa la sensación que queda tras el comunicado de prensa de la organización Segi en la que ha puesto el punto final a un proyecto de décadas impulsando al movimiento juvenil vasco, potenciando la auto-organización y siendo una de las columnas vertebrales de la izquierda abertzale y del movimiento revolucionario en general. La  terrible y criminal persecución que ha sufrido es testigo de ello.

Una de las características fundamentales de esta organización juvenil ha sido por una parte levantar la bandera de la esperanza y la dignidad en una juventud aplastada y perseguida como la vasca y por otra parte ser una de las piezas más efectivas en la construcción nacional y social de Euskal Herria. Con un diseño estratégico pueblo a pueblo y a nivel nacional promocionando la conciencia nacional de clase y como bloque social diferenciado y específico como es la juventud vasca con el análisis particular que requiere de cara a la acción.
La desaparición de Segi deja por tanto huérfana a una juventud vasca, especialmente a la más comprometida y genera un vacío que pese a la auto-crítica realizada hace más que dificil entender el razonamiento subyacente de cara a esta decisión. Ya que es contradictorio ser conscientes de las taras que se arrastran y que necesitan correción si al mismo tiempo se elimina el cerebro organizativo y la herramienta que produce procesos de debate que puedan dar solución a esas problemáticas. Y es que no cuadra que se deje abstractamente en manos de la juventud vasca a nivel general el futuro del movimiento juvenil vasco cuando la propia historia de la organización juvenil abertzale demuestra que sin organizaciones estratégicas no se pueden activar esos procesos y todo queda reducido a lo espontanéo,  no coordinado, inconexo, no estratégico y sin dirección.
La existencia de organizaciones revolucionarias y en este caso que mantengan la llama histórica del socialismo revolucionario, base ideológica de la izquierda abertzale, es una necesidad  un valor importante para enriquecer a la unidad popular y fortalecer la pluralidad. Hoy la juventud vasca es menos plural tras esta decisión ya que se ha quedado sin la única organización abertzale, socialista y revolucionaria que tenía.
Lo cual hace que se abra un futuro incierto donde las posibilidades de que el amplio caudal de lucha juvenil sea absorbido por una dinámica institucional que haga perder todo referente para la juventud en el caso de que alguien caiga en la tentación de cubrir este vacío mediante la creación de las siempre inoperativas y dependientes “juventudes del partido”, o que no existan centros neurálgicos de debate y estrategia juvenil por encima del sectorialismo,  o que se busque la unidad juvenil con diferentes olvidando que la juventud abertzale y socialista revolucionaria es una parte también.
La disolución de Segi, unida a la de Ekin es la confirmación de una crisis en el ámbito socialista revolucionario que no ha llegado aún a hacer un análisis claro de su identidad y tareas históricas. Una de ellas no simplemente tener capacidad para amoldarse a los cambios sociales y políticos sino precisamente tener capacidad para crearlos.
Queda por tanto para la juventud vasca y el movimiento revolucionario un replanteamiento que haga generar los instrumentos, metodología, y construcción de paradigmas regenerados y  necesarios para tal labor. El nuevo tiempo pólitico pide a gritos la impronta del socialismo revolucionario histórico para fortalecer al MLNV y al proyecto independentista y socialista cuando precisamente existen condiciones sociales y políticas óptimas para ponerse a tal labor junto al resto de la sociedad. La duda es, ¿Dónde se va a generar ese debate si han desaparecido casi todos los marcos que lo pueden promover?.
La juventud vasca siempre ha encontrado métodos para salir adelante, esperemos que esta vez no sea una excepción

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