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2012/09/03

Formación política

"...la formación política no es simplemente algo externo a la persona, algo a ser estudiado e interiorizado sino el estado donde a partir de una información o conocimiento adquirido alimenta los mecanismos mediante los cuales se pone a trabajar tu propio cerebro para sacar unas conclusiones."


Borroka garaia da

Desde siempre he oído e incluso yo mismo he dicho alguna vez que la formación política es un elemento fundamental de cara a desarrollar la propia actividad política, conseguir unas coordenadas en las cuales integrar la información que recibimos a diario y conseguir en definitiva conocimientos que en sí mismo se convierten en herramientas para entender e interactuar con la realidad.

En cualquier caso.. ¿Qué supone la formación política?. ¿Acaso reside en la lectura interminable de libros y textos?, ¿En la asistencia a charlas y debates?. Ciertamente todo eso es una parte de la formación política que no se puede obviar y es que mucho está escrito o ha sido pensado alguna vez, al menos asentando unas bases. Entonces ¿En que consiste realmente la formación política que nos interesa?. ¿En estudiar el inmenso legado de conocimiento revolucionario e historia de los pueblos?. ¿En llegar a un estado de intelectualidad amasando todo ese conocimiento?. Ciertamente mucha gente podría decir que sí, que en eso consiste. Sin embargo discrepo parcialmente ya que en mi opinión la formación política, la real, está asentada en la experiencia práctica, la reflexión colectiva y el funcionamiento de tu propio cerebro como una auténtica organización.

Efectivamente, la formación política no es simplemente algo externo a la persona, algo a ser estudiado e interiorizado sino el estado donde a partir de una información o conocimiento adquirido alimenta los mecanismos mediante los cuales se pone a trabajar tu propio cerebro para sacar unas conclusiones. El objetivo de la formación política por tanto sería aprender a pensar por nosotros y nosotras mismas, y poner esos pensamientos en contraste colectivo, volver a adquirir conocimientos y repetir el proceso sistemáticamente.

¿Qué problema existe?. Que muchas veces delegamos ese proceso de formación política porque pensamos (muy mal) que todo lo que podamos llegar a saber, lo sabe mejor otra persona y dejamos en sus manos los mecanismos para sacar conclusiones o simplemente creemos que en un libro o en un documento vamos a leer unas claves que son las que tenemos que seguir. Con esto lo único que se consigue es romper de cuajo el proceso colectivo de pensamiento y se caerá en un activismo poco racional o por el contrario en un dogmatismo teórico muy inflexible. Un contexto político con tantas necesidades y tan vivo e intenso como el vasco, además no ayuda especialmente para encontrar momentos y espacios para el estudio y la reflexión. Uno de los objetivos prioritarios de la represión es precisamente anular la capacidad de pensamiento y por tanto erosionar el proceso de formación política. Que repitiendo lo dicho, no sería simplemente la absorción de conocimiento externo sino el proceso individual de pensamiento alimentado por ese conocimiento y puesto además en manos colectivas en una práctica concreta.

Podría surgir la pregunta…. ¿Entonces que hay que hacer para fortalecer la formación política?. En primer lugar confiar en ti misma. Eres única. Nadie en todo el mundo tiene tu exacta perspectiva. Nadie va a recoger conocimiento de la misma manera que tu lo haces y nadie a partir de ello va a tener un proceso de pensamiento calcado que a su vez crea un nuevo conocimiento que es nueva riqueza para la reflexión colectiva fortaleciendo la formación política de todos y todas.

Por eso, alguna vez que me han preguntado que recomendaría de cara a la formación política he contestado: siéntate y hablemos, cuéntame todas tus reflexiones.

Es por ello que si bien es imprescindible hincar codos en un momento dado, ciertamente las mayores lecciones que he podido aprender y los pensamientos más profundos que he podido recoger han sido de jóvenes llenos de ansiedad, de charlas entre compañeros bajo el manto de la noche, de escuchar al que se cree que no es escuchado y de las palabras que surgen de la preocupación. Y es que las banderas son trapos si no sopla el viento.



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