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2012/12/24

Feliz falsedad

"Sigo sin entender qué se celebra en estas fechas, donde numerosas familias son desahuciadas dejándolas en una situación angustiosa que a veces les induce al suicidio. Pero da lo mismo a los de siempre, a los de arriba que manejan los hilos invisibles para que ellos sigan viviendo a costa de nuestra miseria y donde la vida de un ser humano cada dia pierde valor."

Ane Izarra   
La Haine

Ya está aquí. Ya llegó. Nos atrapó la ineludible Navidad. Cada año se presenta más temprano. De nada nos sirve que pongamos el letrero de se reserva el derecho de admisión, seguirá buscándonos aunque nuestro deseo sea el de pasar desapercibidxs. Continuará regresando con escrupulosa puntualidad cada diciembre de cada año. Aunque sea bastante elevado el número de personas declaradas ateas o pertenecientes a otras creencias religiosas y otras tantas que aún queriendo salirse de los tentáculos de la secta católica, no lo consiguen. Es muy difícil de hacerlo, casi misión imposible. El único camino para abandonar la iglesia y dejar oficialmente de ser una persona católica es la apostasía; y algunas mueren en el intento porque es una larga, difícil y dura travesía ya que cuantas más ovejas haya en su rebaño gozará de un mayor número de beneficios.

Nos envuelve con falsas sonrisas, con traicioneros abrazos, sobretodo nos obliga a arrastrarnos hacia posiciones consumistas. Una mayoría social amplia tiene asumido que celebrar la navidad significa comprar. La publicidad es su gran aliada; cada año comienza más de un mes antes de que llegue la navidad. Nos convierte en esclavos de los códigos de barras y consigue hacernos olvidar que también se puede jugar sin juguetes y ser felices siendo solidarixs.

Nos siguen colonizando reyes venidos de Oriente y por otro rey más cercano proveniente del estado español; que sigue manteniendo su postura terca e inamovible para imponernos su discurso navideño español. Siempre nos quedará nuestra repulsa mediante el boicot televisivo manteniendo en off el piloto de la televisión, y seguir recordándoles que no vuelvan, que nos dejen en paz.. Ya tenemos a nuestro carbonero quien vive en el monte, de nombre Olentzero, en quien confiar para hacerle partícipe de nuestros deseos, de nuestro más antiguo y añorado deseo, que no venga solo y que nos traiga a nuestros queridos y recordados presos y presas vascas a Euskal Herria, junto con todas las personas que viven exiliadas deseando regresar a casa.

Este año la caprichosa violencia del sistema penitenciario les prohíbe escribir en euskera las postales navideñas, limitando su uso a un número concreto de expresiones típicas de estas fechas. Porque no pueden prohibirles pensar y sentir en euskera sino también lo incluirían dentro de su estrategia vengativa penitenciaria. Así que Olentzero nuevamente por desgracia nos visitará solo. Nos quedan numerosas sillas en las casas de Euskal Herria, vacías. Con una amarga y triste sensación al pensar en el ser querido privado de su libertad; porque aún son muchxs a quienes se les impide la vuelta a casa por navidad. Por eso, seguiremos arropando a todas esas familias que se encuentran en esta situación demostrándoles nuestro cariño y solidaridad. Les recordaremos entonando el hator mutil, hator neska etxera.

No puedo dejar pasar la oportunidad desde estas líneas de hacer una mención a los aitas y familiares de Iñigo Cabacas y solidarizarme con su dolor. Seguiremos en pie, exigiendo la verdad de todo lo acontecido y justicia para evitar la repetición de hechos similares. Todo el delito de Iñigo fue el de no poder esquivar la pelota de goma que acabó con su vida lanzada por quienes dicen llamarse defensores del orden y la ley. Su ley, donde siempre su palabra prevalecerá sobre la nuestra. Esa ley donde siguen imputando a personas por artículos de opinión y la libertad de expresión brilla por su ausencia.

Sigo sin entender qué se celebra en estas fechas, donde numerosas familias son desahuciadas dejándolas en una situación angustiosa que a veces les induce al suicidio. Pero da lo mismo a los de siempre, a los de arriba que manejan los hilos invisibles para que ellos sigan viviendo a costa de nuestra miseria y donde la vida de un ser humano cada dia pierde valor. Recientemente he leído en prensa que ex-viceconsejeros y ex altos cargos del Gobierno de Patxi López han cobrado la extra de Navidad debido, según han explicado, a que la supresión de esta paga sólo afecta a los funcionarios. Como dice la expresión “nos mean encima y dicen que llueve”.

Vivimos una realidad donde la clase trabajadora vasca, está sufriendo uno de los mayores recortes en sus derechos laborales y sociales tan duramente obtenidos mediante la lucha obrera revolucionaria. Los eres y el cierre de empresas son noticia diaria en el mundo laboral. La patronal campa a sus anchas sin que nada ni nadie le ponga freno. En estas circunstancias ¿quién quiere celebrar la navidad?. Yo no. Yo cada día me siento más oveja negra y más perra verde. Creo en mi misma. En mi sueño de cambiar la tierra donde deseo vivir en libertad, donde el sistema proteja al pueblo y nos devuelvan todo lo que nos están robando. El año nuevo lo celebraré mirando al cielo, buscando la complicidad de la luna para sentirme libre y coger impulso ante los 365 días que tenemos por delante. Tenemos la necesidad de ser dia a dia, minuto a minuto más revolucionarixs, sin miedo a que nos roben la sonrisa, Porque sólo con la diplomacia no alcanzaremos nuestros sueños y ellos por si solos nunca vendrán. Urte berri on

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