Independentismoa-antikapitalismoa-autogestioa-oroimena-komunismoa-herria-kontrainformazioa-duintasuna-formakuntza-parekidetasuna-borroka-elkartasuna-eztabaida-sozialismoa-lurralde batasuna-antinperialismoa-dialektika-iraultza-euskara-amnistía-nortasun nazionala-internazionalismoa-langileria-kultura-erresistentzia






2013/06/12

¿No pasaran?


"El fascismo es el recurso a la fuerza por parte del sistema capitalista para imponer sus criterios y medidas y no solo eso, en el monopolio de esa fuerza, todas las demás fuerzas y violencias son solo terrorismo."

Emociona y pone la piel de gallina ver las masivas movilizaciones que en Paris y otras ciudades de Europa se han dado como respuesta y denuncia del asesinato del joven Clément por un grupo nazi-fascista. Miles y miles de gargantas gritaban el “No Pasarán!” que se hizo célebre en Madrid durante la guerra desatada por los fascistas españoles contra la república.
Miles y miles de puños se han visto alzados contra esta peste llamada fascismo que asola la humanidad desde hace decenios. De nuevo un joven, llamado Clément junto a Carlos asesinado en Madrid, o Guillem en Valencia o Iñigo en Bilbao se suma a esa lista ya demasiado larga de personas que caen muertos bajo la vileza del fascismo en cualquiera de sus formas.
Dolores dijo en Madrid que no iban a pasar, pero pasaron. Esa es la desgracia que tenemos que asumir y reconocer. Porque a partir de ese reconocimiento, podremos, de verdad, concienciarnos de nuestra realidad objetiva y es que vivimos bajo un fascismo cotidiano, disfrazado, invisible, que de vez en cuando golpea con la crueldad con que lo ha hecho en París, pero que con menos atención mediática lo hace todos los días sobre las clases populares y los sectores más combativos y conscientes. Dicho de otra manera, pensamos que vivimos en democracia y no es así. Vivimos en la sombra de un fascismo encubierto, que poco a poco y sin grandes peajes, esta logrando los objetivos históricos de su dueño: el sistema capitalista.
Jorge Dimitrov, fue un líder comunista de la primera mitad del siglo XX. Ignoro hasta que punto su figura es conocida por las nuevas generaciones de revolucionarios y antifascistas. Dimitrov, antes que nadie tuvo la genialidad de definir al fascismo tal y como era en su época, pero pasados los años, tal y como es ahora mismo, en estos primeros años del siglo XXI. Dimitrov, nos lo dejó claro y me voy a permitir una cita de este gran comunista.
“El fascismo es el poder del propio capital financiero. Es la organización del ajuste de cuentas terrorista con la clase obrera y el sector revolucionario de los campesinos y de los intelectuales. (…)El fascismo actúa al servicio de los intereses de los imperialistas más agresivos, pero ante las masas se presenta bajo la máscara de defensor de la nación ultrajada y apela al sentimiento nacional herido (…)Así, el fascismo, que ha surgido como resultado de la decadencia del sistema capitalista, actúa a fin de cuentas como un factor de su ulterior descomposición”
Más claro agua. Dimitrov hace muchos años ya nos advertía que el fascismo no es un grupo de iluminados ni de bufones con una estética más o menos determinada de tribu urbana o de peña futbolera. El fascismo no es sino una de las herramientas de las que dispone el capitalismo para defenderse de las justas luchas que ha de emprender la clase obrera por su liberación. Es una herramienta que tiene guardada en la recamara y que utilizará según sus intereses y necesidades.
El fascismo no son los bufones de La Falange o cualquier otro partido extra parlamentario de similares características. El fascismo no son los Ultra Sur ni otras peñas futboleras que se dedican a berrear y agredir hinchadas rivales. Ni el fascismo son las diferentes tribus urbanas que pueblan las grandes ciudades europeas y que se componen de auténticos lumpen racistas que desahogan sus frustraciones apaleando minorías étnicas.
El fascismo ahora mismo es un capitalismo en descomposición, que impone medidas y recortes que van a llevar a las clases populares a la miseria absoluta y a la depauperación. Que nos va a hacer la vida imposible y nos va a hacer trabajar hasta la frontera de la muerte y sin pensión tras la jubilación. El fascismo es la herramienta que va a usar el sistema capitalista para agredir otros pueblos y robarles sus riquezas naturales.
El fascismo es un sistema educativo-informativo-cultural que instruye a las poblaciones en la resignación y en la idea que solo lo que hay es lo posible. Este, el sistema capitalista es el único posible y quien ose dudarlo conocerá la cárcel y la represión.
El fascismo es el recurso a la fuerza por parte del sistema capitalista para imponer sus criterios y medidas y no solo eso, en el monopolio de esa fuerza, todas las demás fuerzas y violencias son solo terrorismo.
Ya hace años que el sistema capitalista esta llevando estas ideas a la practica. La guerra de Vietnam, el golpe de Chile, la época de Reagan y Teacher con la complicidad de la iglesia fueron un anticipo de por donde iban a ir las cosas. El derrumbe de la URSS y el campo socialista, abrió las puertas de par en par al capitalismo, que se dispuso a funcionar de manera fascista ya abiertamente. Las guerras de rapiña en los últimos años dan prueba de todo ello. Las medidas económicas y la globalización en clave explotadora afianzan, lo que comentamos.
El capital va a por todas, no quiere más sustos como el que tuvo tras la revolución de octubre y el final de la segunda guerra mundial y para ello echa mano de su arma más contundente, el fascismo.
El gran problema es que todo esto ya “ha pasado”. Es decir, el famoso “No pasarán” desgraciadamente no se ha cumplido y han pasado hasta la cocina. Han pasado ante la indiferencia cuando no complicidad de parte de la izquierda, la izquierda reformista y grandes mayorías de las clases populares, anestesiadas como estaban con el consumismo y la liga de las estrellas.
Han pasado y ahora el reto no es decir “No pasarán” sino sacar al fascismo capitalista de nuestras vidas. Sino lo logramos tendremos la barbarie de la que nos habló Rosa Luxemburgo y de la que ya podemos ver algunos anticipos.
No nos queda más remedio que empezar a educarnos de nuevo y dar a conocer a las clases populares textos y definiciones como la que he propuesto de Dimitrov.
Por que si no conocemos al enemigo no podremos combatirlo. Tener claro que fascismo y sistema capitalista es la misma cosa.
Tenemos que reaccionar desde ya, sino tendremos que despedir a muchos Iñigo, Carlos o Clément.
Saber que al fascismo y al sistema capitalista no le vamos a derrotar en las urnas. Ese es el campo de juego en que nos dicen que solo podemos jugar, pero el juego se tiene que desarrollar en muchos campos, en la movilización, en la huelga y en la agitación permanente. Difícilmente podremos avanzar si apostamos todos nuestros chines a las urnas.
Y finalmente tener claro como hay que actuar ante el fascismo. Nicolás Maduro, presidente de Venezuela que recientemente ha visto como su país ha sido victima de una agresión ha tenido claro dos cosas. Una que esa agresión tenia un carácter fascista y que ante ese tipo de actuaciones solo cabe la mano dura.
Mano dura dijo Maduro y esa es la forma de reaccionar ante el fascismo.

Archivo del blog