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2013/10/28

"Eskerrik asko ezker abertzaleari"

"En ningún momento de todo ese calvario dio el nombre de ninguno de sus compañeros y parece ser que mientras le pegaban y él se hacía responsable de todo lo que ellos querían, una sonrisa maliciosa hacía aparición en sus labios, algo que a los torturadores no hacía mucha gracia y volvían a ensañarse con él."

Diego Paredes Manotas Hermano de «Txiki»
Articulo publicado en GARA el 12 de octubre y "recuperado" del blog solidario http://amnistiapresos.blogspot.com.es/
 
El día 30 de julio de 1975 Txiki es detenido en Barcelona. Por esas fechas no se podía detener sin mandato judicial más de 72 horas, pero a Txiki, y contra toda legalidad, se le retiene cinco días en la comisaría central de Barcelona, donde se le torturó sin piedad y con especial ensañamiento por ser un extremeño militando en una organización independentista vasca. Según me pude enterar algún tiempo después, los policías y guardias civiles de lo social le golpearon por todo el cuerpo y le suspendieron de un potro con las manos atadas con cables de cobre, aparte de hacerle la bañera y ponerle electrodos. Esos torturadores profesionales solo se daban una hora de descanso y luego volvían a torturarle durante 23 horas seguidas turnándose entre ellos. En ningún momento de todo ese calvario dio el nombre de ninguno de sus compañeros y parece ser que mientras le pegaban y él se hacía responsable de todo lo que ellos querían, una sonrisa maliciosa hacía aparición en sus labios, algo que a los torturadores no hacía mucha gracia y volvían a ensañarse con él.

El 27 de septiembre de ese mismo año sería ejecutado por un pelotón de guardias civiles voluntarios que le dispararon a la altura del estómago y con tiempo de disparo a disparo para que sufriera más, pero Txiki engrandeció sus ideales, su persona y la de todos sus compañeros caídos. Murió cantando el Eusko Gudariak.

Y dejó escrito: «Gora Euskadi Askatuta! Aberria Ala Hil!».
Esto pasó y se acabó.
Doy las gracias a la izquierda abertzale y a la gente que de verdad sintió lo que pasó, cogieron su testigo y siguieron luchando de distintas formas por lo mismo que murieron Txiki y todos sus compañeros caídos a lo largo de estos años. Con todo lo que ello conlleva como detenciones, torturas, vejaciones de todo tipo, privación de libertad etc. simplemente por luchar por la paz.
Igual que hace 38 años, estamos igual, pero claro según ellos estamos en democracia. Y ahora hacen de presencia gente que está bien que vengan pero que durante décadas no han venido (y a la que tienen todo el derecho a asistir y más si tienen el beneplácito de algunos miembros de la familia), gente pertenecientes a diversos partidos que permitieron las razzias policiales de los últimos años en el homenaje ante la tumba de Txiki. Gente que gobernando no ha hecho nada por aclarar, detener y juzgar a los implicados en las torturas, juicio fantasma y asesinato de mi hermano. El relato que hago al principio de la carta es para que algunos de los presentes y no presentes ante la tumba de mi hermano se acuerden de lo que se les hace a los «terroristas» como Txiki y también decirles que muchas de aquellas personas que participaron siguen vivas, con buenos cargos y jugando al juego de la pseudodemocracia (al igual que vosotros) que ni son ni juzgadas ni condenadas. 

Personas que estuvieron ante la tumba de mi hermano (que en mi humilde opinión) con el tema de las víctimas del franquismo tienen que dar una imagen bonita delante de las cámaras y fotógrafos.
Doy las gracias a la izquierda abertzale porque durante 38 años ha estado en el homenaje que siempre, de una forma u otra, se ha hecho ese y otros días, y estos dos últimos años ha sabido estar a la altura de los acontecimientos que yo considero una provocación por parte de ciertos personajes (no todos) que allí se encontraban, lo mismo que me alegra gente que estaba entre ellos y acudieron porque lo sentían de verdad, a ellos también les doy las gracias. Dar las gracias a la izquierda abertzale porque mientras ellos estén, estoy convencido de que nuestros muertos, presos, exiliados y sus familiares (por lo menos en mi caso y otros muchos que conozco y sin necesidad de vender nuestra alma al diablo) nunca serán olvidados. Hay algunas personas que dicen que no se podía hablar (ellos sabrán por qué) pero los que de verdad no podemos hablar y decir todo lo que pensamos somos los de siempre. Y para muestra las últimas actuaciones policiales contra Herrira y la gente que salió a la calle para defender la causa por la que ese colectivo trabaja.
Por eso callaré muchas cosas de las que pienso porque no me fío de los «demócratas» que gobiernan Euskal Herria. «Eskerrik asko ezker abertzaleari».

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