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2013/11/04

Hay que destruir la «socioeconomía»

"...es evidente que algo falla a la hora de imprimir un carácter transformador radical a la lucha institucional que traiga pasos directos y mejoras sustanciales a la clase trabajadora vasca."

Borroka Garaia da!

«No veo por qué eso no se pueda hacer en Euskal Herria». Esa fue la respuesta de Antonio Torres, secretario general de Andalucía Comunista y miembro de la dirección del sindicato andaluz SAT a una pregunta de un lector de Borroka garaia da! en una entrevista hecha por los lectores y lectoras que se publicó hace dos meses en este blog
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La pregunta era bastante directa: ¿Es posible exportar de alguna manera el modelo Marinaleda a Euskal Herria ?

«Salvando las distancias y teniendo en cuenta las peculiaridades que se han dado en Marinaleda, su modelo en general es perfectamente exportable, por ejemplo, las viviendas de autoconstrucción por 15 euros al mes, eso es perfectamente realizable y exportable. No veo por qué eso no se pueda hacer en Euskal Herria y como ese tema otros, por ejemplo, las asambleas populares».

Es indudable que Marinaleda se ha convertido por derecho propio en un referente de alcance europeo en cuanto a lucha institucional bien compactada con el movimiento popular y sindical en el camino hacia la transformación social y el socialismo. Un proyecto que cuenta con muchas dificultades debido a su aislamiento político del entorno que le rodea en Andalucía.

No es el caso de Euskal Herria donde la izquierda soberanista cuenta con una basta red de gestión de ayuntamientos en todos los herrialdes especialmente en Gipuzkoa. Siendo además la primera fuerza a escala nacional en número de concejales. No es que falte ni mucho menos sindicalismo y movimiento popular en Euskal Herria. Al contrario.

Sin embargo, es evidente que algo falla a la hora de imprimir un carácter transformador radical a la lucha institucional que traiga pasos directos y mejoras sustanciales a la clase trabajadora vasca. Se podrá aducir que el sistema tiene sus limitaciones, que la relación de fuerzas trae consigo otras limitaciones, que vivimos en el capitalismo, que la falta de soberanía nacional es un impedimento de alto grado y muchos otro factores. Y aun siendo verdad todo ello, que lo es, el problema puede ser más de fondo y responda verdaderamente a un auto-bloqueo.

En los principios ideológicos de Sortu consta instaurar una economía planificada tomando como principio la socialización de los medios de producción en un proceso de lucha de clases y que en esta fase, la lucha popular debe ser literalmente vanguardia y la lucha institucional estar a su servicio. Es a mediados del siglo XX cuando diversos sectores de trabajadores patriotas transforman ese nacionalismo burgués (PNV) en un abertzalismo revolucionario, reivindicando una nación sin opresión de ninguna clase a través del socialismo.

Existe control institucional, las bases ideológicas están claras en el sentido de dar pasos hacia el socialismo, 
existe una mayoría sindical abertzale no amarilla ni seguidista de la patronal, existe el mayor movimiento popular contestatario de Europa que está trabajando en una carta social.
 
¿Qué diablos es lo que ocurre para que teniendo todos los ingredientes necesarios de la receta no haya avances en las instituciones hacia el cambio social, hacia el socialismo?.

La respuesta quizás reside en que no se está poniendo a debate la traducción de esos principios ideológicos en iniciativas concretas y definidas, imposibilitando la alternativa y quedándose por tanto todo a la defensiva y en el resistencialismo. Enquistados en los aspectos más moderados y suaves de la izquierda que no dan respuesta a las necesidades vitales de la clase trabajadora vasca y sus sectores más castigados. Todo ello además es aprovechado por el frente sistémico y terminará por erosionar gravemente de no producirse una ofensiva.

Una ofensiva necesaria que además puede contar con el impulso involuntario de una crisis del sistema, una ofensiva que puede generar ilusión y tensionamiento social. Estamos tan acostumbrados a la derrota y a luchar contra las cosas que parece que nos hemos olvidado que contamos con herramientas para crear y superar las limitaciones mediante la confrontación. Igual que hicieron en Marinaleda y como ha demostrado el movimiento popular vasco que es posible en muchas ocasiones. ¿Por qué en el frente institucional no es posible? ¿Por qué cuesta tanto?.

"Si la izquierda abertzale no entierra definitivamente la “socioeconomía” y no empieza a hablar de lucha de clases con todas sus consecuencias, la clase trabajadora vasca lo pagará caro."

El no impulso de una teoría socialista vasca de carácter revolucionario que partiendo de la experiencia de la lucha generada en décadas y la propia historia, cultura e idiosincracia vasca vaya dibujando el plano de la democracia socialista para Euskal Herria y que falte un diseño estratégico global de la lucha de clases derivado de ello es una rémora casi insalvable que incide en todo ello haciéndonos instalar en las limitaciones antes nombradas, en el sectorialismo,o subsidiarismo de luchas que en realidad son estratégicas y dejando por tanto el camino libre a toda clase de teorías posmodernas o modas ideológicas que se las lleva el viento. No ayuda tampoco que la organización socialista revolucionaria que debería estar lanzando estas propuestas y estudiando métodos y formas de avance para que la clase trabajadora vasca las enriquezca esté desaparecida.

Y es que en realidad, hoy más que nunca, una ofensiva en ese sentido sería uno de los arietes más temidos de cara a la liberación nacional por el capitalismo y los estados además  de ser posiblemente lo único que pueda poner a todo el pueblo detrás hacia la independencia y el socialismo.

Si la izquierda abertzale no entierra definitivamente la “socioeconomía” y no empieza a hablar de lucha de clases con todas sus consecuencias, la clase trabajadora vasca lo pagará caro. Ya lo está haciendo. Está en nuestras manos cambiar la historia. También desde la lucha institucional. Eso o seguir en el bucle infinito. ¿A qué esperamos a poner en cuestionamiento todo?. ¿Qué es lo que lo impide?.

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