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2014/06/26

Entrevista a un responsable en el exilio de la organización Borotba

"Somos una organización comunista. Lo que pasa es que la organización de izquierda más conocida en Ucrania es el KPU. Nosotros criticamos duramente a este partido y somos claramente contrarios a sus ilusiones parlamentaristas."

Red Roja

La siguiente entrevista con Sergei Kirichuk, dirigente en el exilio de Unión Borotba (Lucha) se publicó en initiativ-online.org el 11 de junio de 2014. Fue traducida del alemán por Workers World.

¿Cuándo y cómo se creó Borotba?
Somos una organización muy nueva, muy jovencita. Fundamos Borotba en 2011 como resultado de una coalición de diferentes grupos de extrema izquierda. Algunos movimientos proceden de asociaciones marxistas, otras vienen del Partido Comunista de Ucrania (KPU), así como de su organización juvenil.

Somos personas diferentes con recorridos diferentes. En nuestra organización tenemos estalinistas, trotskistas, maoístas y personas de otras corrientes políticas.

Hemos llegado a un punto en el que nos hemos dado cuenta de que estas divisiones ya no son tan importantes como hayan podido serlo en el pasado. Hemos trabajado juntos en diversas campañas y nos hemos encontrado con que estas diferencias hoy ya no son tan significativas.

La idea fundamental era que podíamos trabajar juntos para construir una cosa nueva. En esta experiencia han participado muchas personas. Siendo del todo sincero, quienes han apoyado este proceso son, principalmente, personas experimentadas y formadas políticamente. Pero también ha habido trabajadores sin experiencia particular que lo han apoyado, así como figuras de fuera del movimiento obrero. Uno de ellos viene de Kharkov, hace unos días intentaron secuestrarlo.

Aunque estamos organizados y activos desde hace mucho tiempo, en número éramos una organización muy pequeña. Teníamos oficinas regionales en todas las grandes ciudades y en nuestras agrupaciones más grandes había unos pocos cientos de miembros.

Cuando comenzó la crisis, en la que el movimiento de Maidán hizo su aparición en noviembre, estuvimos contra este movimiento desde el principio.

Era una posición que podían comprender fácilmente muchas personas, en particular las de clase trabajadora. 

A base de trabajar hemos incrementado nuestra influencia y nos hemos convertido en una de las fuerzas principales, por ejemplo, en ciudades como Kharkov. Tras el golpe del Maidán (el 22 de febrero), los fascistas destruyeron nuestras oficinas centrales en Kiev. Nuestros camaradas de Ucrania del oeste pasaron a la clandestinidad, mientras que nosotros hemos seguido dirigiendo actividades en el este, donde todavía se puede.

La ciudad ucraniana de Kharkov era uno de los centros industriales más grandes en tiempos de la URSS, después de Moscú y Leningrado. Hoy Kharkov es uno de los núcleos ferroviarios más grandes de Europa. Es una ciudad con una tradición democrática y de izquierda fuerte y antigua, así que no es una sorpresa que los ánimos en Kharkov fueran y sean tan contrarios al nuevo gobierno oligárquico y golpista. Hubo grandes manifestaciones completamente pacíficas contra el gobierno de Kiev, y por supuesto ganamos miembros nuevos de este movimiento. Por ejemplo, en un solo día, 300 personas firmaron una declaración pidiendo unirse a nuestra organización. Evidentemente no todos eran comunistas, socialistas ni izquierdistas; sino que expresaron su conformidad con una postura concreta. Aún así, solamente estas 300 declaraciones ya poseen una importancia enorme, pues muestran lo bien encaminado que está nuestro programa.

Initiativ. Si alguien os preguntara sobre Borotba, ¿qué le contestaríais? ¿Qué es lo que os diferencia del KPU (Partido Comunista de Ucrania)?
Somos una organización comunista. Lo que pasa es que la organización de izquierda más conocida en Ucrania es el KPU. Nosotros criticamos duramente a este partido y somos claramente contrarios a sus ilusiones parlamentaristas. El KPU formaba parte del gobierno oligárquico de Yanukóvich, pero si dices que eres comunista todo el mundo cree que eres del KPU. Por eso escogimos el nombre de Borotba. El nombre significa literalmente lucha, y evoca explícitamente la tradición de los comunistas ucranianos, que antaño tenían un periódico llamado Borotba. También ha habido otras organizaciones hace tiempo que se llamaban Borotba.

A los occidentales el nombre a veces les suena raro, pero tiene verdaderas raíces ucranianas. Lo que hace gracia aquí es que Borotba es el nombre en ucraniano, cuando en los medios normalmente se nos representa como agentes de Putin, como un partido rusista. El problema es que, naturalmente, también estamos presentes en las regiones rusohablantes con el nombre ucraniano de Borotba, y a la mayoría de la gente le cuesta entender que un partido como el nuestro lleve un nombre ucraniano.

Desde el primer momento os posicionasteis contra el Maidán, ¿por qué razón?
Desde el principio las manifestaciones del Maidán carecían de reclamaciones sociales, mucha gente se cree que el Maidán era una especie de gran movimiento democrático, con demandas sociales. Las fuerzas fascistas llegaron al Maidán como un desastre natural, destrozando la parte progresista del movimiento y colocándose ellos en primera línea. Desde el primer momento el Maidán apoyó el tratado de libre comercio con la Unión Europea, que no tenía otro contenido que no fuera el de saquear y destruir la economía ucraniana.

Por otro lado, la idea del éxito individual ha ido cogiendo fuerza. Esto culminó en la idea de que el sistema ucraniano corrupto y dominado por oligarcas se podría dejar atrás si fuéramos parte de la Unión Europea, así aquellos que quisieran trabajar duro alcanzarían el éxito y serían ricos.

Y esto no fue cosa solamente de la oposición nacionalista liberal, que el gobierno de Yanukóvich sembró la misma propaganda en los medios. Decía “fijaos en los países bálticos: han llevado a cabo reformas, son parte de la UE, tienen sanidad, son muy ricos y nosotros también tenemos que seguir esa senda”. Pero los ucranianos son capaces de ver y de pensar, están prevenidos de la crisis en la UE y, por ejemplo, también han visto lo que ha ocurrido en Grecia. En Ucrania hubo una gran campaña antigriega que sostenía lo siguiente: “en Grecia impera el socialismo, el pueblo es muy rico y muy vago, y ahora tienen que pagar por su comportamiento”. Esto no es de broma, lo digo seriamente, es lo que argumentaban.

Durante mucho tiempo éramos la minoría de una minoría. Por ejemplo, cuando participé en una tertulia de un programa de televisión, yo era el único contra la integración europea. Tanto los representantes oficiales (del régimen de Yanukóvich) como los de la oposición estaban a favor, y naturalmente no tenían argumentos razonables contra mi posición, porque señalé cuáles serían las consecuencias de entrar en la zona de libre comercio. No fueron capaces de aportar ni un solo argumento racional. Decían: “ si miras a la UE, todos son muy ricos”, y cuando yo dejaba claro que no estaba de acuerdo contestaban diciendo que no querían seguir escuchando propaganda soviética.

¿Cuáles fueron las razones que hicieron que Yanukóvich rechazara someterse a los dictados de la UE?
Yanukóvich no firmó la declaración con la UE porque había presión del lado ruso. El problema era que Rusia ni podía ni quería buscar un compromiso que le permitiera a Ucrania cooperar a la vez con ella y con la UE. Por otro lado había mucha presión desde el capital ucraniano, especialmente desde el sector de la alta tecnología, por ejemplo: la industria que produce motores para helicópteros, aeroplanos, armas nucleares y cohetes espaciales produce para el mercado ruso, para el europeo no. Alrededor del 50% del comercio exterior ucraniano es con la Federación Rusa, y la otra mitad es con la UE. Yanukóvich recibió presiones de los oligarcas por los dos lados.

La diferencia es que Ucrania le vende muchas materias primas a la UE, y el beneficio de esos sectores es muy bajo, mientras que lo que le vende a Rusia son productos de alta tecnología. El gran capital ejerció una presión tremenda y Yanukóvich al final anunció la necesidad de más negociaciones. Habría más negociaciones y con eso Ucrania conseguiría intercambios más provechosos gracias al acuerdo de libre comercio: esa fue la razón por la que empezó el movimiento del Maidán.

Esta gente explicaba que la razón por la que somos tan pobres es porque vivimos en la Unión Soviética, que ya no existe, pero supuestamente todavía tenemos mentalidad soviética y necesitamos acabar con ella y hacernos parte de Europa. En el Maidán levantaron un muro simbólico: decían que vivíamos en la URSS y que si sobrepasábamos esa frontera y nos íbamos con la UE dejaríamos atrás nuestro pasado.

¿Cuál era el programa político concreto de Borotba en ese momento?
Naturalmente nosotros llevábamos a cabo una oposición mordaz contra el gobierno de Yanukóvich, pero también entendíamos que la postura del Maidán era tan reaccionaria como la de este. Así las cosas, dirigimos nuestras críticas a ambos lados por igual. Hay que decir que los campos políticos ya se encontraban muy extremados entre Yanukóvich y la oposición occidentalista y que en ese momento nosotros representábamos el pensamiento de una pequeña minoría de la sociedad ucraniana.

Mucha gente empezó a comprender lo que estaba pasando realmente cuando el movimiento de Maidán empezó a destruir monumentos de Lenin a lo largo y ancho del país, derribaron cientos de monumentos presentes por toda Ucrania. Ahí la gente entendió muy bien lo que acontecía: que se trataba de fuerzas reaccionarias, que carecían de demandas sociales o progresistas y que tenían una ideología de extrema derecha desde la que sostienen que la persona de Lenin es el origen de todos los males.

Tras el golpe, los monumentos de Lenin se convirtieron en símbolos políticos muy importantes. En Kharkov, por ejemplo, intentaron derrumbar el monumento y mucha gente acudió a protegerlo, y solamente una pequeña parte eran comunistas o izquierdistas, la absoluta mayoría era gente corriente. Defendían el monumento como una expresión de nuestra historia, de nuestra historia soviética. Esta es nuestra historia y no vamos a permitir que nos la arrebaten. Había una mujer mayor en la manifestación con una pancarta en la que había escrito “no derrumbarías vuestra propia casa solo porque se hubiera construido en época soviética”.

¿Cuál es la situación hoy?
La mentada Guardia Nacional, que es la tapadera legal de los grupos neonazis, ha destruido todas nuestras sedes. Cuando nuestra gente acudió a ellas vieron personas vestidas con uniformes negros armadas con AK-47 que impedían el paso. Se lo llevaron todo: banderas, aparatos de música, ordenadores y hasta periódicos. Evidentemente, el trabajo legal y público no es posible en tales condiciones.

Hace dos semanas intentaron secuestrar a dos de nuestros camaradas dirigentes que asistían a una manifestación contra la guerra en Kharkov. Al final de la manifestación, unos tipos con AK-47 intentaron meter a los compañeros en un coche para llevárselos. Afortunadamente, los testigos lograron evitarlo.

Ahora mismo toda nuestra dirección está en la clandestinidad y muchos de nuestros miembros han abandonado el país. Los nazis han atacado a Andrei Manchuk, que es un periodista de izquierda miembro de Borotba y editor jefe del diario en línea Liva. Al final nos han hecho ilegales y han obligado a nuestra dirección a exiliarse. Sin embargo, hace unos días tuvo lugar un mitin improvisado en Kharkov, en el que mucha gente de a pie se juntó en la plaza. En este acto vimos muchas banderas de Borotba.

Vosotros habláis de la solidaridad con la lucha de liberación kurda, ¿qué queréis decir?
Hay que aclarar eso. Si miramos la bandera de Borotba, observamos grandes semejanzas con la del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK). No es que fuera algo premeditado, pero es verdad que tenemos unos pocos miembros kurdos. Por este motivo ha habido estudiantes neoliberales y favorables a los capitalistas que han ejercido presión contra nosotros por el parecido de la bandera: escribieron en una declaración que Borotba tenía vínculos con el PKK y que este estaba considerado como organización terrorista en la Unión Europea, y denunciaban que ambos formábamos un frente terrorista contra la UE. Nosotros siempre hemos sido solidarios con la lucha de liberación de los kurdos.

¿De dónde vienen los kurdos? ¿Acaso emigraron a Ucrania en tiempos de la URSS?
La mayoría de los kurdos que viven en Ucrania vienen del sur, de la región de Odessa. Algunos son estudiantes y otros trabajan en los mercados de comerciantes. El gobierno ucraniano siempre ha trabajado en estrecha colaboración con Turquía, por lo que se ve obligado a tomar medidas contra los kurdos.

Antes las autoridades no arrestaban a los kurdos ni había una gran represión contra ellos, pero las autoridades universitarias han estado ejerciendo presión entre los estudiantes diciéndoles que se tienen que preocupar solamente de estudiar sin tomar partido en actividades políticas. Sin embargo, los estudiantes kurdos han organizado actos políticos.

La propaganda principal que han repetido desde siempre los medios ucranianos es que los kurdos sencillamente no saben vivir en paz, y que aunque Turquía sea un país “democrático” y “pacífico” los kurdos siempre van a llevar a cabo actos terroristas. Los medios siempre están diciendo “¿por qué vienen a Ucrania? Pues porque no saben vivir en paz.”

¿Qué pensáis de la idea de una federación democrática? ¿Y en relación con la situación concreta de Ucrania?
El pueblo kurdo debe decidir por sí mismo qué forma de autodeterminación quiere adoptar. En Ucrania apostamos por el federalismo democrático. Esto quiere decir autonomía fiscal, política y social para el sureste de Ucrania. El sureste debería ser parte de la Federación Ucraniana, y por supuesto es necesaria la completa igualdad de las distintas lenguas.

La gente está estupefacta con las mistificaciones históricas que se están haciendo. Ahora los colaboradores de los nazis se han convertido de repente en héroes nacionales de Ucrania y su tiempo se considera como si fueran páginas buenas de nuestras historia. Si ahora quieren construirle monumentos a Bandera (colaborador ucraniano de Hitler), conmigo que no cuenten. La gente del sureste no quiere nada de eso. Ellos dicen que están construyendo monumentos a los colaboradores de los nazis en Leópolis, en el oeste, y nosotros defendemos nuestros monumentos al Ejército Rojo.

El hecho de que esto se produzca en el mismo Estado o en dos Estados diferentes ahora mismo es la última cuestión de la que preocuparse. En el sureste, en las repúblicas populares, ahora mismo hay un debate sobre si se debería entrar en una federación con Ucrania o si hay que separarse.

¿Cómo continuará la lucha dada la nueva situación?
Siempre hemos criticado al KPU porque se han centrado solamente en la lucha parlamentaria. Nosotros siempre hemos puesto el foco en las movilizaciones de masas de la clase obrera y la juventud, en los trabajadores públicos, etc. Antes teníamos la ilusión de que íbamos a vivir muchos años en una democracia liberal, con libertad de reunión y asociación. Ahora ya no tenemos eso y no nos hemos preparado nunca para esta situación nueva, para técnicas de guerrilla. No tenemos ni infraestructura, ni armas ni experiencia. Este ha sido un error muy grave.

¿Constituyen los rusos la mayoría que está luchando en el sureste del lado de las Repúblicas Populares de Donetsk y Lugansk, como aseguran una y otra vez los medios del oeste?
Evidentemente, la mayor parte de estas personas son naturales de la propia región. Lo que ocurre es que al igual que hay gente del sureste luchando del lado de la junta de Kiev, también hay personas de Rusia luchando del lado de las Repúblicas Populares. En el sureste no hay influencia rusa considerable: por ejemplo, hay un ciudadano ruso que encabeza la resistencia en Slaviansk y Kiev ha estado denunciando que se trataba de un miembro del servicio secreto ruso. La investigación de los periodistas ahora ha señalado que es miembro del movimiento Rekonstructer, que son gente que lleva uniformes de tiempos de los zares, se reúnen para hacer representaciones públicas, etc. En definitiva, que ha acabado siendo dirigente de la resistencia de Slaviansk y de ahí se sacan la influencia rusa, pero no hay oficiales experimentados del servicio secreto ruso que lo dirijan y lo controlen todo como lo presentan los medios.

Por otro lado hay que decir que en el sureste hay rusos, pero no son como los presentan los medios de propaganda occidentalistas, ya que suelen ser contrarios a Putin.

Una última pregunta sobre Crimea. ¿Cuál es la situación general y en particular la de los tártaros de Crimea?
Ahora Putin está moviendo ficha. Les acaba de conceder unos pocos derechos nacionales a los tártaros de Crimea: ahora cuentan con representación en el parlamento local y en el gobierno. Esto es exactamente lo que los tártaros le vienen reclamando al gobierno ucraniano desde hace 20 años.

Como el ejército ucraniano abandonó Crimea, pues nadie quiere luchar contra la armada rusa. Todos han aceptado la nueva situación con más o menos entusiasmo. Solamente los tártaros han expresado su rechazo, y los nacionalistas ucranianos les han pedido que se les unan en la lucha. Pero nadie se les ha unido, ni siquiera los tártaros.

No todo el pueblo de Crimea festejó la anexión a Rusia, pero ahora ponen la televisión y ven la masacre de Odessa, la guerra civil y el bombardeo de bloques de apartamentos en Donetsk y se dicen unos a otros “gracias a Dios que no nos ha tocado a nosotros”.

** Traducido del inglés de la página Workers World
** Traducción al castellano por Red Roja.

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