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2014/08/12

Sin solapar nada

Continuando con la energia percibida estos ultimos dias que han supuesto un paso adelante en el trabajo creativo de este blog vaya aqui una breve introduccion sobre los motivos que vemos publicar el siguiente articulo. La brecha entre los comunistas en tierra vasca, que nos llega a incomodar a quienes simpatizamos con los postulados de esta corriente socialista, tiene una de sus fallas principales en el tema que aqui en este articulo se aborda. Tanto, que sirve como encaje en una identidad roja plasmada en el articulo de EHK. Simplemente hechabamos en falta ambos documentos aun y cuando la sensacion de ircentidumbre no aminora o se disipa de manera clara en nuestra vision del proceso de emancipacion humana desde aqui.

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A partir de mediados de los 60, pero ya con una trayectoria anterior que iba dejando algunos retazos, se empieza a teorizar Euskal Herria como marco autónomo para la lucha de clases. No fue baladí tal hecho histórico. La influencia que tuvo en su día y sigue teniendo, demuestra la profundidad del esfuerzo teórico-político realizado.
 
Situándonos en esas fechas supuso una fuerte sacudida en el interior de ETA. En ese momento, la mayor parte del núcleo fundador de la organización que había nacido en una coyuntura universitaria que se había desgajado de EGI ante la imposibilidad de aunar esfuerzos con Ekin y la militancia más antigua se encontraba en el exilio. Parte de las nuevas generaciones, sin despreciar el patriotismo que había guiado el accionar de la organización, estaban integrando además un pensamiento de izquierda con fuerte influencia marxista, lo que a la postre pondría las bases del proyecto independentista y socialista sobre el terreno del marco autónomo para la liberación nacional y social. Este hecho de indudable transcendencia asentó ideológicamente lo que hoy conocemos como izquierda abertzale con su objetivo estratégico de estado socialista independiente.

El parto sin embargo no fue sin problemas. Mucho de lo que había venido del entorno del PNV pese a tener notables diferencias con el partido jelkide, rechazaba postulados escorados a la izquierda y abandonó ETA, dando única prioridad a la lucha nacional y cultural. Txillardegi en ese sentido llegó a acusar a ETA de abandonar el patriotismo y la tildó de comunista. Esta no fue la única discordia. Por otro lado, y en sentido inverso, desde sectores de la militancia que también abandonaría ETA, en este caso mediante expulsión, se le acusaba de nacionalista reaccionaria y chouvinista además de no socialista. Este sector no participaría en la V asamblea y fundaría ETA berri (quedando el nombre de ETA zaharra para lo que iba transcendiendo de la V). ETA berri tomaría posteriormente el nombre de “komunistak” por lo que ETA zaharra volvería a ser conocida simplemente como ETA. Komunistak ya en los 70 se renombraría en Movimiento Comunista Vasco fusionándose con partidos españoles en estructuración estatal española y dejando la lucha nacional en segundo plano. El resto ya es conocido en EMK y Zutik – Batzarre.

Posteriormente estas divergencias tanto en un sentido como en el otro volverían a reproducirse. El caso es que la teorización del marco autónomo creó una síntesis donde la lucha nacional no solapa a la lucha de clases, ni la lucha de clases solapa a la lucha nacional como pretendían estos sectores que abandonaron ETA. Sino que como afirmaba Argala son las dos caras de la misma moneda. Son la misma cosa. Una patria libre de hombres y mujeres libres. Que eso luego se podía expresar en diferente tácticas, estrategias y alianzas pero manteniendo el norte en la brújula hacia la independencia y el socialismo sin hipotecas. 

Remarco lo de manteniendo.

El marco autónomo para desarrollar la lucha de liberación partía del reconocimiento de Euskal Herria como nación oprimida, y de la toma de conciencia nacional de la clase trabajadora vasca. Una lucha diferenciada, con su propio ritmo y características exclusivas que frente a las opciones de la pequeña-burguesía vasca o el socialismo español ofrece la receta del socialismo vasco abertzale, no esperando a la autodeterminación sino aplicándola en sentido organizativo y se relaciona con el resto del mundo a través del internacionalismo.
Si es que es de cajón y hasta el propio Marx llegó a reconocerlo. Los ingleses no tienen que ir a Belfast a a crear un partido inglés por la liberación irlandesa, ni integrar a los partidos irlandeses en su marco de lucha. 

De la misma manera que aún habiendo amplias y necesarias alianzas de cara a la liberación nacional, el pueblo trabajador vasco necesita de estructuras de clase independientes porque su tarea es el estado socialista independiente y la revolución.

Han pasado bastantes años desde entonces y parece mentira que una parte grande de la izquierda española siga pensando en términos de imperio y no comprenda de una vez que los trabajadores vascos no son españoles ni franceses, sino única y exclusivamente vascos. Así como que haya vascos que crean que pueda tener éxito un proceso de liberación no comandado por la radicalidad de la clase trabajadora vasca en una lucha de contrarios. Como se puede ver, el tiempo pasa, pero en algunos apartados a veces parece que no tanto.

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