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2015/07/25

LA UNIDAD DE LA IZQUIERDA EN EUSKAL HERRIA

"El mayor problema que tenemos actualmente en Euskal Herria es que no tenemos alternativa estructurada para una salida rupturista y el institucionalismo abarca todas las esperanzas pero no puede salir del resistencialismo si  es tomado, como lo es, como fin y no como medio."

Borroka Garaia da! 

El estado español ha amenazado a Catalunya que de cruzar la línea de la independencia se suspenderá la autonomía. Lo cual me parece perfecto, porque la independencia precisamente trata de eso, de suspender la autonomía y alcanzar la soberanía plena. Con la autonomía vigente no va a haber independencia. Y justo ahí está el meollo de la cuestión, hasta que no se produzca una ruptura con la autonomía y la legalidad no habrá independencia.

La troika llegó a amenazar a Grecia de expulsarla de la UE y me pareció también muy bien. En Grecia hicieron un referéndum contra las medidas de la UE que lo ganó la clase trabajadora griega. Pero como finalmente no fue expulsada, medidas peores van a ser aceptadas por el gobierno griego. Hasta que no se produzca una ruptura con la UE, Grecia no podrá dejar atrás la austeridad ni recuperar su soberanía.

En Euskal Herria pasa tres cuartas partes de lo mismo. Mientras no se produzca una ruptura política y económica con las estructuras que la dominan no hay tu tía. Ya puede haber referéndum como en Grecia o en Catalunya, ya puede haber victoria electoral de quien sea, que mientras que no esté el proceso basado en una ruptura seguirá habiendo autonomía y capitalismo.

El reformismo social nos dice que quizás cambiando los gestores de la UE o del estado español, o de las autonomías, la clase trabajadora tendrá el camino despejado para alcanzar lo que le pertenece, pero es más falso que una moneda de cartón. Sin ruptura con estructuras capitalistas y sin dar paso a una alternativa estratégica no hay cambio. De la misma manera el reformismo nacional, del cual nuestros queridos amigos jeltzales deberían ser objeto de estudio internacional, nos llevan diciendo casi más de un siglo que la “causa vasca” llegará a buen puerto a través de ley del conquistador. Hacia la independencia a través de la ley española y hacia el socialismo a través del capitalismo son las dos caras de la misma moneda para que todo siga igual o peor. Y no se si nos estamos dando cuenta pero todo está yendo a peor. Cada vez Euskal Herria es más dependiente políticamente y socioeconómicamente los números seguirán cuadrando para los de siempre y cada vez menos para los demás.

El mayor problema que tenemos actualmente en Euskal Herria es que no tenemos alternativa estructurada para una salida rupturista y el institucionalismo abarca todas las esperanzas pero no puede salir del resistencialismo si  es tomado, como lo es, como fin y no como medio. Medio de un proceso eminentemente social donde junto a otros pueda cumplir una función instrumental. Es decir, salir de la rueda del hamster y empezar a caminar con nuevos horizontes.

La confianza en el institucionalismo como llave del cambio está agotando las opciones de cambio. No trazarse objetivos altos está haciendo que ni siquiera los mínimos tengan opciones de llevarse a cabo.
Desde algunos de los antiguos sectores de ETA VI, LCR, EMK, Zutik etc… han lanzado una propuesta para que EH Bildu, Podemos e IU vayan conjuntamente a las elecciones.

He comentado más de una vez que fusionar definitivamente a las capas trabajadoras vascas que hasta ahora han estado bajo la manipulación españolista y la regionalista de la burguesía junto al amplio espectro del soberanismo de izquierda y de la izquierda revolucionaria abertzale en un proyecto atractivo y palpable de liberación nacional con alternativas estratégicas más que claras y contundentes en lo social debería ser un objetivo compartido de toda la izquierda rupturista de este país.

Pero si ese proceso se resume en una apuesta electoral institucionalista sin alternativas estratégicas que deja en manos de los gestores del estado español el futuro de la nación y la clase trabajadora vasca y no es un proceso social vasco que parta de un debate, como comentaba un comentarista del blog, de una Unidad Popular que debe ser fruto de la unión de diversos movimientos de base, sindicatos y movimientos populares entorno a un programa político de ruptura, diversificado en todos los frentes de lucha y no un mera suma de siglas de partidos a la caza del voto, nos estaríamos quedando en la vieja y marchita política. Donde la clase trabajadora no sería mas que un correveidile de estructuras partidistas, o del oportunismo y no el sujeto de cambio.

Sería importante que la izquierda de este país haga ese debate , y se ponga objetivos estrátegicos comunes posibles, aun resguardando la autonomía de cada cual y no solo institucionales dentro de lo que hay, en la que no solo los partidos deberían estar invitados a participar, ni fueran las voces cantantes y decisorias mientras el pueblo les ruega o no ruega, sino toda la amplia red social popular que nuestro pueblo tiene. Desde partidos a sindicatos, pasando por organizaciones juveniles,revolucionarias, sociales y todas las expresiones populares de este país. Que de ese debate surja un programa popular de base que actúe sobre los problemas reales del pueblo trabajador sin ningún límite legal ni institucional y además mantenga un discurso abierto, transparente y cercano sin políticos profesionales ni personalidades de peso que sean un peso.

En el preciso momento que esa unidad popular se configura como un organismo asambleario, participativo de base y plural (plural no significa solo progresismo, también implica algo muy común en la izquierda vasca, socialismo y subversión) , en ese momento se habrá acertado. Si es una mera coalición electoral se habrá fracasado en lo importante. E incluso puede que de muy mala manera y que solo sirva para dar cobertura a presidencialismos, nuevas poltronas o a un mero estatalismo de petición hacia el exterior sin confiar en que la clase trabajadora vasca es la llave única que puede solucionar sus problemas mientras practica el internacionalismo y no que las esperanzas de solución recaigan en  los partidos ni quien gestione el estado español o las autonomías.

¿Se está dispuesto a hacer ese profundo debate y proceso de base o es que llegan las elecciones y deprisa y corriendo me aprieta el corsé?

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