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2015/11/02

KOSOVO: Otomano, Austro-hungaro o Europeo, el mercado dicta el Imperio

"...si bien es cierto que los serbios en general y el Estado serbio mantienen respecto a Kosovo un alto grado de intransigencia sobre la pertenencia del territorio a su identidad nacional y a su propia historia, no menos cierto es que desde el nacionalismo albanes se viene alimentando también la idea de la Gran Albania, la cual según encuestas recientes es apoyada por el 81% de los albano-kosovares así como por mas de la mitad de los macedonios de origen albanes y el 63% de los habitantes de Albania."


Savićević
 Ivo Andric Kultur Elkartea

El presidente de Kosovo firmo esta semana el acuerdo de asociacion para la integracion de la pequeña republica en la Union Europea. La firma es la oficialización del Acuerdo de Asociación y Estabilización, rubricado también en los últimos años por el resto de países de los Balcanes, que el gobierno kosovar y la Unión Europea concluyeron en mayo del 2014. Dicho acuerdo no fija ninguna fecha para la definitiva integración ni supone un reconocimiento como Estado independiente (tal y como exigió el Estado español) por parte de la UE, cuyos miembros, a pesar de que dieron luz verde al proyecto, no deberán ratificarlo. Uno de sus aspectos fundamentales reside en que tras la entrada en vigor del acuerdo, los productos kosovares podrán acceder al mercado de la UE prácticamente sin restricciones mientras que los aranceles que sufren los productos europeos en el mercado kosovar deberán de desaparecer en 10 años. Es un acuerdo que sin explicitarlo guarda ciertas similitudes con el antidemocratico TTIP (Transatlantic Trade and Investment Partnership / Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión – ATCI) como en el tema de los aranceles. Incluirá la aplicación de los estándares europeos en ámbitos como la competencia, las ayudas estatales y la propiedad intelectual

En teoria este conjunto de medidas a desarrollar en 10 años deberia de entrar en vigor en la primera mitad de 2016 (año tambien en el que la UE y EEUU quieren dejar zanjado el TTIP) y supondrá el fin del relativo aislamiento internacional que sufre Kosovo desde que la UE estableciera en 2008 una misión coordinada con la ocupacion de la OTAN, que incluyo el despliegue de mas de 3.000 policías (mas de la mitad europeos) y que entre otras tareas se han encargado oficialmente de evitar los choques entre las comunidades serbia y albanesa (sobre todo en Mitrovica) además de proceder a la detención de supuestos antiguos criminales de guerra albano-kosovares. El inicio del acuerdo de “estabilización” de Kosovo coincidirá con el fin de esta misión que en teoría debiera de haber finalizado en 2012 pero que ha sido ampliada recientemente tambien hasta el 2016.

Este nuevo estatus ha sido posible después de que a iniciativa de la Unión Europea los gobiernos de Prístina y Belgrado sellaran otro acuerdo en la primavera del 2013 por el cual el Estado serbio se comprometía a desmantelar sus estructuras policiales y judiciales del norte de Kosovo a cambio de cierta autonomía para esta zona de mayoría serbia.

Sin embargo a mediados de octubre el presidente de Serbia, el nacionalista de centro derecha Tomislav Nikolić, declaraba días después de acusar a Alemania de favorecer a Kosovo, que la Unión Europea, quien financia el 75% de las inversiones en Serbia, les estaba exigiendo nuevas demandas entre las que incluía entregar informes al gobierno de Prístina relativa a las instituciones vinculadas todavía al Estado serbio que gestionan los serbo-kosovares. Este hecho, que la UE afirma es ir un poco mas allá de los acuerdos de 2013, motivo que Nikolić las comparara con las exigencias del imperio austro-húngaro para las investigaciones policiales sobe el atentado a su archiduque en los prolegómenos de la I Guerra Mundial.

Aunque Nikolić se muestra públicamente partidario de la integración en la UE, causa habitual de crisis políticas en el país, en su mandato ha protagonizado serias discrepancias con las autoridades de Bruselas como cuando en 2012 tras ser elegido presidente negó la acusación de genocidio en los sucesos de Srebrenica (Bosnia) durante la guerra de Yugoslavia en los años noventa. Aunque en mayo de este mismo año declarara sobre aquellos sucesos “Pido perdón por los crímenes que en nombre de nuestro Estado y nuestro pueblo cometió cualquier miembro de nuestro pueblo”

Recientemente el gobierno Serbio mostro su enfado tras hacerse publico que la UNESCO quiere reconocer a Kosovo dentro de los paises con patrimonio de la humanidad. La protesta serbia se fundamentaba por el hecho de que muchas iglesias ortodoxas serbias las cuales poseian un gran valor artistico e historico fueron incendiadas durante la guerra y posteriormente en progromos protagonizados por albano-kosovares, cuestion historica todavia hoy no solucionada.

Una republica de emigrantes, subdesarrollada pese a la independencia

Cuando en 2008 las autoridades de Kosovo (Kosova o Kosovë en albanes y Косово o Косово и Метохија / Kosovo o Kosovo i Metohija para los serbios) proclamaron la separación de Serbia, la mayoría de sus habitantes, de origen albanes, veía con esperanza el nacimiento de esta nueva republica y al que sus impulsores auguraban un prospero crecimiento económico. Desde entonces aquellas esperanzas de la mayoría de la población (unos 1,8 millones) que se encuentra entre las mas pobres de Europa (un tercio de ella por debajo del umbral de la pobreza) con una tasa de desempleo de entre 35-40% y que alcanza el 55% entre los jóvenes de hasta 23 años, se han ido diluyendo tanto por la constatación de la ingerencia extranjera en los asuntos locales como por un clima generalizado de corrupción de la clase política que desde instancias internacionales se sigue vinculando con el crimen organizado y con el paramilitarismo pro-albanes.

El máximo exponente de esta clase política bien podría ser Hashim Thaci, líder del conservador Partido Democrático de Kosovo (Partia Demokratike e Kosovës – PDK) que agrupa a la mayoria de los ex-guerrilleros que combatieron a las fuerzas serbias. Tras una carrera politica que comienza en el periodo yugoslavo desde el nacionalismo pro-albanes y paramilitar que promoviera la independencia de Serbia, en la actualidad y todavia señalado como criminal por algunos sectores que lo vinculan con trafico de organos de combatientes serbios, lleva una decada moderando su discurso llegando a hacer incluso una defensa publica de la comunidad serbo-kosovar y rechazando los ataques que periodicamente vienen sufriendo.


No es de extrañar que algunos datos sitúen en un 37% el numero de habitantes que manifiesta su deseo de emigrar, una voluntad casi impedida en la practica por ser el único país de los Balcanes cuyos habitantes no pueden circular sin obstáculos por el espacio Schengen al no poseer Kosovo el régimen visa-free. Con el pasaporte de Kosovo a sus habitantes solo les es permitido viajar a Albania, Macedonia, Montenegro y Turquía pese a que unos 100 países lo reconocen como Estado, no así otros como la R.P China, la Federación Rusa, Rumania, Chipre, Eslovaquia o el ya mencionado Estado español.

Asi pues entre noviembre del 2014 y marzo de 2015 miles de personas, 50 mil según las autoridades y 100 mil según fuentes extraoficiales, llevaron a cabo una ola migratoria hacia el centro de Europa que el nuevo gobierno conformado en diciembre por los dos principales partidos y apoyado por la minoría serbia, atribuyo a “rumores” de recibir asilo y a “mafias”.

La vía principal de aquella emigración transcurría por Serbia a través de la cual atravesaban, coincidiendo con sirios y afganos, la frontera húngara para quedarse (el país magiar tenia 10 mil peticiones de asilo para enero) o alcanzar Austria por un lado, cuya presidenta advirtió a los kosovares que no se molestaran en pedir visados, o Alemania por otro que para el mes de junio ya había repatriado a mas de 7.500 personas. El Gobierno presidido por Mustafa tuvo que reconocer que en un año había emigrado el 4% de la población kosovar (la mayoría de origen albanés) y en algunas localidades como Vushtrri la cifra alcanzaba hasta el 7%. Precisamente el tema de la liberalización de los visados es una de las cuestiones que con el acuerdo con la UE pretenden lograr en los próximos años los mandatarios kosovares.

Sin embargo desde que en 2008 se proclamara la independencia de esta ex-provincia serbia es habitual que las especulaciones económicas suelan situar al territorio en vísperas del boom económico y pese a que desde 1999, tras el fin de los bombardeos de la OTAN que hicieron replegarse a las fuerzas militares serbias, la UE ha enviado a Kosovo cerca de 2000 millones de euros, sigue considerándose un lugar subdesarrollado. Un ejemplo de este subdesarrollo lo demuestran los periódicos apagones de suministro eléctrico que sufre la totalidad del territorio que tiene dos principales centrales. Una de ellas, situada a 10 km de la capital tiene prevista su cierre para el 2017 debido a sus altos índices de contaminación y en junio del 2014 sufrió una explosión que provoco varios muertos y heridos.


Esta situación de atraso económico viene repitiéndose desde el periodo yugoslavo y además su agudización coincide a partir de cuando los albaneses de Kosovo, que aun en periodo socialista aunque gestionada en régimen semicolonial, empiezan a adquirir cada vez mas peso en las instituciones debido al aumento demográfico de su comunidad y quien sabe si también por la tendencia de los serbios a emigrar fuera de sus limites en busca de oportunidades. Entre 1966 y 1970 Kosovo recibe el 30% de los fondos de solidaridad de Yugoslavia (una especie de fondos de cohesión) alcanzando el 48,1% entre 1986 y 1990 pero sin que su economía mejore, mas bien todo lo contrario. Hasta hoy día. Conviene recordar que los albaneses nunca se sintieron totalmente reconocidos como nacionalidad ni tampoco en el desarrollo de su identidad en las instituciones yugoslavas lo que junto a su religión musulmana y su organización social en clanes retroalimento los roces con sus vecinos.

Pese al clima de entendimiento que auspiciado por la UE vienen queriendo demostrar los gobiernos de Serbia, Kosovo y la UE lo cierto es que los obstaculos parecen ser constantes. Tras un paron de varios meses, a comienzos de diciembre del año pasado se conformaba el actual gobierno de coalición de las dos principales fuerzas políticas, por un lado el derechista liberal PDK y por otro la conservadora Liga Democrática (Lidhja Demokratike e Kosovës LDK) del histórico dirigente ya fallecido Ibrahim Rugova, cuyo candidato Isa Mustafa salio elegido primer ministro pese a quedar segundo y tras 7 años de mandato de Thaci. Sin duda un maquillaje homologado para la correccion politica. Los representantes de la minoría serbia apoyaron al gobierno aceptando tres ministerios y un viceprimer ministro.


Este nuevo gabinete aunque viene prometiendo reformas, reconoce su incapacidad para generar empleo por lo que de cara a la población (que se abstuvo en un 53% en las elecciones para elegir gobierno) están vendiendo como clave el acuerdo con la UE que también incluiría “cooperación” en sectores como la educación, el empleo, la energía (la ex-provincia parece poseer importantes reservas de cinc, oro, níquel, cromo y sobre todo carbón) el medio ambiente así como los servicios y la empresa.

A día de hoy la sombra de la inestabilidad sigue planeando sobre esta zona de los Balcanes donde todavía se sigue manteniendo una población serbia, mayoritaria en el norte, que supone cerca de un 6% de la población kosovar, entre 90 y 100 mil habitantes. El fin de la misión o despliegue policial de la UE prevista para 2016 es vista con preocupación por la población serbia dados los antecedentes de limpieza étnica protagonizados por paramilitares pro-albaneses (se calculan que han huido o emigrado entre 200 y 250 mil personas en su mayoría serbios pero también gitanos y otras minorías) y por los mas recientes estallidos de violencia social que cada cierto tiempo venían produciéndose entre ambas comunidades.


Lo realidad es que si bien es cierto que los serbios en general y el Estado serbio mantienen respecto a Kosovo un alto grado de intransigencia sobre la pertenencia del territorio a su identidad nacional y a su propia historia, no menos cierto es que desde el nacionalismo albanes se viene alimentando también la idea de la Gran Albania, la cual según encuestas recientes es apoyada por el 81% de los albano-kosovares así como por mas de la mitad de los macedonios de origen albanes y el 63% de los habitantes de Albania. En este sentido hay que recordar que esta primavera se han vuelto a producir choques armados entre policias macedonios y paramilitares pro-albaneses que desde el gobierno de Skopje señalaron como guerrilleros kosovares del UCK o Ejercito de Liberacion de Kosovo (Ushtria Çlirimtare e Kosovës).

En todo este ascenso del sentimiento nacional albanes cobra especial protagonismo el ascendente partido de izquierda pro-albanes Vetëvendosje (Autodeterminación), liderado por Albin Kurti, que en las ultimas elecciones recibió casi el 14% de los votos. Este partido al que se compara con Syriza o Podemos, mantiene un claro posicionamiento contario al acercamiento a Serbia protagonizando altercados en el Parlamento tras uno de los cuales seria retenido e interrogado por la policía el propio Kurti, produciéndose disturbios en la capital

A estos problemas habría que sumarle el del brote del fenómeno del yihadismo en Kosovo que este mismo año tras hacerse publico que decenas de kosovares (algunas fuentes hablan de 400) han ido a combatir a Siria e Irak en las filas del integrismo religioso, su parlamento impulsaba varias leyes impidiendo a sus habitantes participar en conflictos internacionales.

Este fenómeno aunque parezca de reciente aparición, pese a que la religión musulmana es la mayoritaria entre los kosovares, posee antecedentes históricos recientes en los Balcanes. En concreto con la participación de unos miles de extranjeros integristas islámicos durante la guerra de Yugoslavia de la década de los noventa en la republica de Bosnia y que historiadores sitúan en el sometimiento de la población serbo-bosnia.

Muchos de estos integristas se habrían quedado en Bosnia donde desde hace mas de dos décadas vendrían realizando labores de proselitismo con cierta impunidad y quizás bajo el paraguas de las inversiones que tanto Turquía como Arabia Saudí han hecho en las dos ultimas décadas para la reconstrucción de las cientos de mezquitas destruidas en la guerra yugoslava, aunque los millonarios saudíes también se dedican a invertir en otros países de la península. Los musulmanes de Bosnia (45%) históricamente han profesado un Islam moderado (aunque a día de hoy es posible ver el niqab en Sarajevo por ejemplo) muy alejado de las corrientes que como el wahhabismo saudita son acusados de alimentar el fanatismo teocrático.

En abril de este mismo año en la localidad serbo-bosnia de Zvornik un joven de familia musulmana y a cuyo padre combatientes serbios mataron en la guerra, atentaba con armas de fuego contra una comisaría de la localidad al grito de “Ala es grande” matando a un policía e hiriendo a varios mas antes de ser abatido. Este atentado ha pasado prácticamente desapercibido en los medios, sinónimo quizás de la intención de los mass media para ocultar una realidad incomoda sobre un fenómeno contemporáneo que aunque de oscuro origen siempre ha respondido a unos concretos intereses y que todavía queda por clarificar su papel en el mas reciente conflicto yugoslavo. Periódicamente en los últimos años tanto en Bosnia como en Kosovo y en menor medida en Serbia, las autoridades han practicado detenciones bajo la acusación de integración en redes yihadistas.


En definitiva la actual Kosovo no es una excepción en la historia de los Balcanes o lo que es lo mismo, la permanente ingerencia extranjera en las cuestiones regionales que no ha hecho mas que sembrar la desdicha entre sus poblaciones y cuyos nacionalismos son señalados como culpables de todos los males con el dedo acusador de una desinformada opinión publica. La misma que ignora que en Kosovo existe desde 1999 la mayor base militar de los EEUU fuera de sus fronteras.
                                   
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Fuentes consultadas:
  • Wikipedia

1 comentario:

ruski dijo...

Hay un dato que se hecha en falta en este articulo y es el hecho de que el Estado serbio concede pasaporte a los kosovares que asi lo deseen ya que sigue considerando a este territorio como propio, aunque este documento esta considerado de segunda categoria, vamos que no tiene mucha valided ya que no es emitido por el Ministerio del Interior sino por una institución especial creada a exigencia de la UE y que no exime de la obligación de visado para acceder al espacio Schengen.


Sin embargo Los miembros de la minoría serbia de Kosovo disponen de la doble nacionalidad, kosovar y serbia, según lo establecido por la constitución de la ex-provincia serbia

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