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2016/01/22

LAS MUJERES DE LA BRIGADA PRIZRAK: TATIANA RYBALKO

"Solo habrá paz en nuestra tierra después del derrocamiento del régimen ilegal, que llegó al poder con un golpe armado"


Tatiana Rybalko, natural de Mariupol, no se dio por vencida tras escapar de los sótanos de tortura del régimen de Kiev y en lugar de bajar los brazos se presentó voluntaria en la Brigada Prizrak.

Háblenos sobre usted, ¿quién era antes de la guerra, qué hacía?
Antes de la guerra trabajaba en la fábrica metalúrgica de Mariupol. Trabajé allí hasta el mismo momento en que me capturaron. Desde 2010 había sido miembro del Partido Comunista de Ucrania y fui reelegida varias veces para el puesto de secretaria de una célula del partido, miembro del Comité del Distrito, y Vicesecretaria del Comité del Distrito.

En febrero de 2014, me uní como activista del comité antifascista. Participé en las manifestaciones y protestas. En abril de 2014 fui miembro del grupo de iniciativas del cuerpo de diputados de la RPD en Mariupol. Me convertí en miembro de la comisión municipal tras el referéndum del 11 de mayo de 2014. Desde junio, y hasta el día que fui capturada, me dediqué a recoger ayuda humanitaria (ropa, alimentos, medicinas) para nuestros chicos que luchaban en la milicia. Pero la población no aportaba mucho, bajo ocupación ucraniana era demasiado peligroso. En pocas palabras, incluso bajo presión de los ucranianos, no bajamos los brazos y seguimos luchando por el poder del pueblo y contra los Nazis y sus secuaces.

¿Cómo le capturaron?
Fui a trabajar en el turno de noche. A unos diez metros de la casa pasó un “Gazelle”. Desconocidos me colocaron una bolsa en la cabeza, me esposaron y me metieron en un coche. En el camino me golpearon. Paramos varias veces, me sacaban, me ponían de rodillas y me volvían a pegar. Amenazaban con dispararme. Como me enteré después, eran neo-nazis del batallón Azov.

Cuando me llevaron a su campamento, que estaba situado en el territorio del aeropuerto de Mariupol, me arrojaron en una habitación de un metro de ancho, dos metros de largo y dos de alto. El mismo día, sin quitarme la bolsa de la cabeza y las esposas, me interrogaron. El interrogatorio fue brutal: ahogamiento, electroshock. Me golpearon por todo el cuerpo, especialmente en la cabeza. Hicieron como si me disparan (con una pistola en la cabeza simulando una ejecución), me arrojaron a una sala llena de cuerpos. Duró diez días. Después me llevaron al SBU. En el SBU me acusaron de “traición”, “terrorismo” y “separatismo”.

¿En qué condiciones se encontraban los prisioneros de guerra y presos políticos?
Como he dicho antes, los diez primeros días me retuvieron en la base del batallón Azov. Allí nos daban de comer una vez al día, nos torturaban. Tenía que dormir en el suelo de hormigón.

Después pasé 56 días en la cárcel. La relación entre guardias y presos era normal. Me llevaron a que nos interrogara el SBU. Allí no me pegaron, pero me presionaron psicológicamente e intentaron chantajearme.

¿Cómo salió de prisión?
Después de las conversaciones de diciembre de 2014, entré en la lista de prisioneros de guerra. El intercambio se produjo en Yasinovataya (RPD). Me gustaría decir unas pocas palabras sobre la actitud hacia los prisioneros. Les trataban como al ganado, incluso peor. Nos llevaron al intercambio en unos autobuses sofocantes, esposados y atados a los asientos.

En el intercambio estaban con nosotros cuatro milicianos gravemente heridos. Todo el camino (que duró veinte horas) los chicos  sufrieron fuertes dolores y no se les dio ayuda alguna. Y lo peor de todo es que aquellos por los que nos intercambiaban caminaban que parecía que venían de un hotel. Y nosotros, todos apaleados y rotos.

¿Qué hace ahora?
Ahora sirvo en la brigada Prizrak, comando un cuartel militar.

¿Por qué cree que el Partido Comunista se distanció de la revuelta del sudeste de Ucrania?
Es muy difícil para mí hablar de esto, ya que fue miembro del partido y es una experiencia dolorosa. Pero el liderazgo del Partido Comunista es una pena para el movimiento comunista. Creo que se mantuvo lejos de la revuelta de Donbass en parte por la corrupción en el liderazgo del partido y también porque quiso estar “limpio” por si la revuelta fracasaba.

¿Cree que es posible crear unidades de combate de mujeres como ocurre con las unidades de autodefensa en el Kurdistán? ¿Es necesario?
Tenemos la capacidad: tenemos muchas mujeres en el ejército y muchas quieren luchar. Creo que la necesidad existe. Por desgracia, muchos hombres han huido a Rusia o no creen que tengan que defender su tierra. Lo siento, pero se ha producido una degradación de la población masculina de Donbass. No todos acudieron a defender su tierra, a sus seres queridos. Muchos simplemente huyeron.

¿Cómo se trata a las mujeres en la milicia de la RPL?
Las que tenemos en el equipo, bien. Pero, una vez más, por desgracia no están todas. No puedo hablar de toda la RPL. Solo sé una cosa: las mujeres son reticentes a unirse al ejército por las condiciones. Ser menor de 35 años y experiencia militar.

¿Qué les diría a los que están al otro lado de la línea del frente?
Como soy ucraniana (según el pasaporte soviético y por mis antepasados, que eran cosacos de Zaporozhia), entonces les diría: “¡Chicos,  nuestro enemigo común está en el parlamento de Kiev y en Washington! Rusia es un país que durante 24 años nos ha cuidado. Los rusos, bielorrusos y ucranianos somos un mismo pueblo. Habéis venido a nuestra tierra a matarnos y, mientras tanto, están vendiendo vuestra tierra y a vuestra familia al tío Sam. Y el gran delirio que os presentan, la gran Ucrania, es puro teatro. No deberíais luchar contra nosotros, tomad vuestras armas e id a Kiev a recuperar vuestra tierra.

Solo habrá paz en nuestra tierra después del derrocamiento del régimen ilegal, que llegó al poder con un golpe armado. Os han enviado a la masacre a cambio de una miseria, cuando caéis heridos nadie os ayuda, nadie ayudará a vuestra familia si morís. Os envían a Donbass y se olvidan de vosotros. Pensad que os envían a la muerte para que en Kiev se enriquezcan Yatseniuk,  Poroshenko, Turchinov, Timoshenko y otros como ellos.

¿Cómo le gustaría que fuera su país después de la guerra?
Socialista y con Rusia.

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