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2016/01/28

¿QUE PASA CON LA AMNISTIA?

"...desde la “comunidad internacional” se ha insistido mucho en la inviabilidad internacional de la amnistia, cosa que es absolutamente falsa como prueban procesos actuales en otras partes del mundo"                   
                               Intentaré ser lo más directo posible. ¿Ha abandonado los últimos años la izquierda abertzale la reivindicación de la amnistía?. La respuesta es un sí rotundo. La amnistía no formaba ya parte de ningún discurso ni práctica política, movilizadora ni organizativa. En la única ocasión donde se mencionaba era como siempre al finalizar los comunicados del EPPK.

¿Qué motivo existía para abandonar su reclamación?. Algunos pueden alegar la represión y las ilegalizaciones, algo que siempre tiene su peso pero que nunca es decisivo. Otros quizás digan que lo prioritario ha sido una lucha humanitaria y de objetivos tácticos en relación a los presos políticos y refugiados. Lo cual tiene sentido pero en ningún caso ni en toda la historia del movimiento de liberación nacional y social vasco ha impedido que tanto la amnistía como la lucha contra la dispersión o la mejora de las condiciones carcelarias vayan en paralelo y complementariamente. De la misma forma que la lucha por mejoras en los sueldos no debe impedir ni obstaculiza la lucha por un cambio social o por una alternativa socialista.

¿Entonces qué diablos ha pasado?. En mi opinión se han juntado una serie de factores que han derivado en esta situación y que además afectan no solo a la amnistía sino al grueso de los objetivos estratégicos debido a que se ha perdido el hilo produciéndose un corte entre la táctica y la estrategia (y los objetivos estratégicos). Esto ha causado la entrada de lleno en el tacticismo, lo cual lleva a menudo a la evaporación de los objetivos estratégicos en la práctica mediante un tacticismo gradual y coyuntural que lleva a la visión de embudo.

En cualquier caso, pese a que la base política de esta situación sea esa no es suficiente para explicar lo sucedido. Digamos que la reivindicación de la amnistía de un tiempo a esta parte entró en el terreno de lo meramente utópico para una parte de la izquierda abertzale de la misma forma que también por ejemplo el estado socialista vasco lo es desde hace mucho antes. Con el caso de la amnistía hay que añadir además que desde la “comunidad internacional” se ha insistido mucho en su inviabilidad internacional (cosa que es absolutamente falsa como prueban procesos actuales en otras partes del mundo). Pero en cierta manera ese es el “trabajo” de mediadores, intentar limar y reducir posturas. Claro que los movimientos tienen que valorar como de limadas están las de los opuestos si es que lo están o donde poner los límites. En Colombia por ejemplo de haber seguido las recomendaciones de los mediadores no habría existido el reciente acuerdo por la Amnistía entre el gobierno y la guerrilla.

En resumen, que si unimos cierta desesperanza en cuanto a la consecución de la amnistía, las recomendaciones de la “comunidad internacional” sobre un proceso de paz que en realidad ni si quiera existe, el juego de trileros del PNV y una base teórica donde el tacticismo ha creado un corte con la estrategia y los objetivos estratégicos; el resultado ha sido que en los últimos años la amnistía ha desaparecido del panorama con lo cual al perder ese horizonte que va tan unido a la resolución del conflicto, se ha llegado a interiorizar que la solución al tema de los presos está en manos de los presos y de los supuestos pasos que ellos mismos den y unido a ello que las consecuencias del conflicto se puedan solucionar sin dar cuenta antes del propio conflicto con lo que la amnistía no tiene espacio ahí.

Todo este conglomerado de factores ha hecho extender posturas que piden a los presos pasos en el sentido de condenas, crítica del pasado, peticiones de perdón, rechazo a su trayectoria militante etc … y al mismo tiempo ha levantado un malestar en amplias bases de la izquierda abertzale.

A este malestar, al que se unen a múltiples desasosiegos de una manera transversal en todos los apartados que inciden en el proceso de liberación nacional y social se le ha tratado como con gasolina echada al fuego. Y justamente en un contexto organizativo donde el MLNV en vez de desplegarse se ha atomizado y centralizado en un partido político institucional centrado en las instituciones y habiéndose desarticulado la forma de movimiento del MLNV con lo que de por sí más leña al fuego, menos gestión de la pluralidad y más verticalismo.

Esta situación durante demasiado tiempo ha sido gestionada entre pasiva y desastrosamente creando un corte real entre las bases y un distanciamiento en forma de brecha cada vez más amplia.

Dentro de esa brecha, pero no solo ni mucho menos, podemos situar el nacimiento del movimiento pro amnistía que desde el minuto cero fue observada con absoluto pánico y más que reticencias, como algo a enfrentar, especialmente desde la dirigencia. Como el “enemigo interno” donde poder ocultar los grandes vacíos y errores del desarrollo del proceso de liberación. Hay que decir también que la impresión que ha dado ese movimiento en ocasiones también es discutible. Pero en cualquier caso nada que mediante diálogo y acuerdos no se pueda solventar, incluso desde la diferencia. La cuestión es si alguien lo desea o se está cómodo de esta manera.

Esto viene de largo y no solo está relacionado coyunturalmente con este movimiento nuevo, ni con la amnistía, sino que , repito, afecta a toda la izquierda abertzale en todos los ámbitos, por lo que avivar el conflicto tanto en un sentido como en otro lo único que hace es poner a la izquierda abertzale frente a su propio espejo y no salir muy favorecida en vez de articularla en toda su expansión.

Hoy a día 17 de Enero de 2016 existen varias percepciónes en relación a la amnistia. Una la que piensa que la amnistía es igual a la salida de todos los pres
os, sea de la forma que sea, aunque sea de forma igual o similar a las acaecidas en el pasado mediante métodos de arrepentimiento, por lo que el concepto de amnistía no sería necesario de reclamar en la práctica y otra la que piensa que la amnistía no es simplemente que salgan los presos a la calle sino que se acaben también las razones por las que entraron a modo de aportación a la resolución del conflicto para que no vuelva nadie a entrar jamás. En un caso los presos serían la clave, ya que ellos deberían adaptarse a las peticiones del estado presentes o futuribles y en el otro sería la sociedad vasca la que tendría que avanzar hacia escenarios resolutorios principalmente a través de un proceso de liberación nacional y social.

Creo que solo los presos políticos y represaliados deben ser los que tomen decisiones que les afecten directamente sin ningún tipo de hojas de ruta prefabricadas o externas a ellos mismos. Y creo que respetar eso es importante y no estoy seguro de que todo el mundo piense igual.

Borroka Garaia Da

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