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2010/11/23

Reseña del libro El Nuevo 'Jim Crowde de M. Alexander sobre el sistema de represión y control que resurge en nuestros tiempos. Mumia Abu-Jamal

"...aunque es bien conocido que el apartheid de Sudáfrica era un sistema abiertamente racista, los diplomáticos asiáticos e incluso africano-americanos pudieron vivir y trabajar en ese régimen, identificados en sus documentos oficiales como "blancos honorarios" porque era políticamente conveniente..."


Mumia Abu Jamal
La haine


El libro El nuevo Jim Crow: El encarcelamiento masivo en la época de ceguera al color de la piel ofrece una mirada impávida a la adicción estadounidense al encarcelamiento y presenta un diagnóstico alarmante: La codicia corporativa, el oportunismo político y la explotación de odios y temores ancestrales se han consolidado para crear la monstruosa explosión del complejo industrial carcelario más grande del mundo. Además, la autora Michelle Alexander, profesora de la Facultad de Derecho Moritz de la Universidad de Ohio, hace una investigación muy profunda de la historia de Estados Unidos, y aún más profunda del derecho penal y su práctica. Ella llega a la conclusión que el brutal sistema de represión y control comúnmente conocido como ‘Jim Crow’, ha vuelto a surgir en nuestros tiempos. Por eso le nombra El Nuevo Jim Crow.


En realidad, el sistema actual de discriminación legal nació más o menos de la misma manera que el primero. Después de la derrota aplastante del Sur en la Guerra Civil, millones de recién liberados africanos ejercitaron sus nuevos derechos durante del periodo de la Reconstrucción. Los hombres negros llegaron a ser senadores y diputados por todo el Sur. Pero este período duró poco, y tan pronto como fuera posible, los estados pasaron leyes duras conocidas como los Códigos Negros, los cuales negaban a los negros sus derechos, criminalizaban su conducta y los dejaron vulnerables a la represión de las prisiones del Sur; donde los convictos eran alquilados a terceros como mano de obra: Esto fue el renacimiento de la esclavitud por otros medios.


La época actual empezó en el auge del Movimiento de los Derechos Civiles en Estados Unidos, cuando millones de Negros lucharon por sus derechos que les habían sido negados durante más de un siglo.


Alexander concluye que el nuevo sistema ––esta nueva fusión de intereses políticos y económicos–– designó a los Negros, especialmente a aquellos involucrados en la industria de la droga, como el capital humano para la construcción masiva de prisiones, grandes plantillas de empleados, y otros apéndices del aparato de represión estatal.


Pero quizás lo más notable del estudio de Alexander es su conclusión que la población negra de Estados Unidos constituye una "casta racial" que nutre y perpetúa el encarcelamiento masivo. [195]


Y efectivamente, cada una de las otras estructuras sociales apoya esta superestructura, desde las escuelas destrozadas hasta la des-industrialización, la concentración de la población Negra en guetos urbanos aislados, la violencia de la policía, y el silencio de la clase media negra.


Se podría argumentar que tal afirmación parece insostenible cuando observamos a un presidente negro, cientos de políticos negras y muchos personajes negros en los espectáculos y los deportes. Pero la doctora Alexander explica que todo sistema permite excepciones, porque éstas sirven para legitimar el sistema y, en este caso, para encubrir su fealdad y sus efectos extensos sobre la mayoría de los negros. Por ejemplo, aunque es bien conocido que el apartheid de Sudáfrica era un sistema abiertamente racista, los diplomáticos asiáticos e incluso africano-americanos pudieron vivir y trabajar en ese régimen, identificados en sus documentos oficiales como "blancos honorarios" porque era políticamente conveniente.


Al comparar los dos sistemas, Michelle Alexander dice que tanto en números brutos como per cápita, ¡Estados Unidos encarcela a más negros que Sudáfrica en el apogeo del apartheid! El Nuevo Jim Crow. Sí, efectivamente.


Desde el corredor de la muerte, soy Mumia Abu-Jamal.

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