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2017/03/22

VENCER A LAS TORTURAS por Iñaki Gil de San Vicente

"La impo­si­bi­li­dad de comu­ni­car el terror sufri­do que nos ha extir­pa­do las pala­bras, esta no tor­tu­ra, este silen­cia­mien­to total cor­ta de raíz la con­ti­nui­dad y la actua­li­za­ción de la memo­ria popu­lar (...) diná­mi­ca que avan­za de la angus­tia para lle­gar al terror pasan­do por el mie­do y cómo ese desa­rro­llo deter­mi­na la sub­je­ti­vi­dad social."
 
 
 
 
  1. Pre­sen­ta­ción
  2. Un poco de his­to­ria
  3. La tor­tu­ra como metá­fo­ra
  4. Tor­tu­ras en Eus­kal Herria
  5. El ofi­cio de tor­tu­ra­dor
  6. Ven­cer a las tor­tu­ras
 
          Bal­se­ro­ren­tzat eta tor­tu­ra­tu dituz­ten guz­tien­tzat
La memo­ria his­tó­ri­ca, acom­pa­ña­da de una briz­na de sen­ti­do crí­ti­co, siem­pre ha hecho tem­blar a los pala­di­nes del orden públi­co. Ade­más hay que cons­ta­tar que la memo­ria es inú­til y poco ren­ta­ble en una socie­dad basa­da en el dine­ro y el con­su­mo. 
El tra­ba­jo de la memo­ria con­lle­va nor­mal­men­te la crí­ti­ca en su seno: la his­to­ria nos ense­ña que lo que hoy pare­ce inmu­ta­ble no lo es siem­pre. La his­to­ria nos ense­ña que nada está fijo y que nin­gu­na socie­dad, nin­gún impe­rio es eter­no.
Prohi­biendo y pri­van­do a la juven­tud de este tra­ba­jo de memo­ria algu­nos tra­tan tam­bién de ocul­tar este aspec­to. En su obra Pri­son­niers de gue­rre Alleg nos dice: Lo que les moles­ta no es la tor­tu­ra sino que se sepa que se prac­ti­ca1

Presentación

 
Antes de seguir es con­ve­nien­te saber que los casos de tor­tu­ra pro­ba­dos en Eus­kal Herria suman ya 5.657 según Eus­kal Memo­ria2 y que la Coor­di­na­do­ra para la Pre­ven­ción y Denun­cia de la Tor­tu­ra (CPDT) en su Infor­me de 2015 docu­men­ta 232 casos de tor­tu­ra en el Esta­do espa­ñol3. A fina­les de 2014 la CPDT cons­ta­tó que entre 2004 y 2014 hubo 6.621 denun­cias por tor­tu­ra y tra­tos deni­gran­tes, 833 per­so­nas muer­tas bajo cus­to­dia del Esta­do, y que, sin embar­go, entre 2001 y 2012 las con­de­na­das por diver­sos hechos de vio­len­cia ins­ti­tu­cio­nal son 752, la mitad de ellas como deli­to de fal­tas4. Hay que tener en cuen­ta que no se denun­cian todas las tor­tu­ras por razo­nes varias, la fun­da­men­tal es el mie­do a las repre­sa­lias.
 
Dicho esto, pode­mos pasar a la defi­ni­ción de la Con­ven­ción con­tra la Tor­tu­ra, en su reso­lu­ción 39/46 de 10 de diciem­bre de 1984, en el artícu­lo 1, dice así:
A los efec­tos de la pre­sen­te Con­ven­ción, se enten­de­rá por el tér­mi­no tor­tu­ra todo acto por el cual se infli­ja inten­cio­na­da­men­te a una per­so­na dolo­res o sufri­mien­tos gra­ves, ya sean físi­cos o men­ta­les, con el fin de obte­ner de ella o de un ter­ce­ro infor­ma­ción o una con­fe­sión, de cas­ti­gar­la por un acto que haya come­ti­do, o se sos­pe­che que ha come­ti­do, o de inti­mi­dar o coac­cio­nar a esa per­so­na o a otras, o por cual­quier razón basa­da en cual­quier tipo de dis­cri­mi­na­ción, cuan­do dichos dolo­res o sufri­mien­tos sean infli­gi­dos por un fun­cio­na­rio públi­co u otra per­so­na en el ejer­ci­cio de fun­cio­nes públi­cas, a ins­ti­ga­ción suya, o con su con­sen­ti­mien­to o aquies­cen­cia. No se con­si­de­ra­rán tor­tu­ras los dolo­res o sufri­mien­tos que sean con­se­cuen­cia úni­ca­men­te de san­cio­nes legí­ti­mas, o que sean inhe­ren­tes o inci­den­ta­les a estas5.
Para los fines de nues­tra ponen­cia esta defi­ni­ción de la tor­tu­ra, sien­do váli­da en su denun­cia del papel del Esta­do en gene­ral, tie­ne sin embar­go una limi­ta­ción que ire­mos des­cu­brien­do en las pági­nas que siguen. Nos refe­ri­mos a que en la vida dia­ria, en las explo­ta­cio­nes y opre­sio­nes de todo tipo, es muy sutil y tras­pa­sa­ble la fron­te­ra que sepa­ra a un amplio y cre­cien­te con­jun­to de pre­sio­nes, ame­na­zas, chan­ta­jes, malos tra­tos, etc., psi­co­ló­gi­cos y físi­cos, visi­bles e invi­si­bles, con efec­tos des­truc­to­res no inme­dia­tos sino media­tos y has­ta a lar­go pla­zo, para ter­mi­nar en las mil for­mas de tor­tu­ra no reco­no­ci­das ofi­cial­men­te.
 
Deci­mos esto por­que, por deba­jo de los acuer­dos inter­na­cio­na­les entre Esta­dos, exis­ten otras reali­da­des más oscu­ras, amar­gas y trá­gi­cas, en las que ope­ran múl­ti­ples vio­len­cias fre­cuen­te­men­te sen­ti­das por sus víc­ti­mas como tor­tu­ras. Son ellas las que hacen de las refle­xio­nes crí­ti­cas sobre las tor­tu­ras una fuen­te de pen­sa­mien­to como dice Alfon­so Sas­tre6. Por­que es cues­tión de pen­sa­mien­to, vamos a emplear un con­cep­to dia­léc­ti­co de tor­tu­ra que nos per­mi­ta mover­nos por los infier­nos de las tor­tu­ras, en plu­ral, y de las pro­fe­sio­nes e ins­ti­tu­cio­nes que faci­li­tan su prác­ti­ca: Hay psi­có­lo­gos que son tor­tu­ra­do­res acti­vos con sus con­se­jos espe­cia­li­za­dos, no son pasi­vos sino que for­man par­te del pro­ce­so ente­ro de la tor­tu­ra7; tam­bién los médi­cos inter­vie­nen direc­ta8 o indi­rec­ta­men­te en las tor­tu­ras, como vol­vió a con­fir­mar­se en Esta­dos Uni­dos tras los aten­ta­dos del 11-S de 2001.
 
La mejo­ra de las téc­ni­cas de tor­tu­ra es tan vie­ja como ella mis­ma y res­pon­de al hecho de que pese a toda su vio­len­cia des­truc­to­ra, siem­pre ha habi­do per­so­nas que la han aguan­ta­do, al menos no con­fe­san­do lo fun­da­men­tal. Una de las mejo­ras intro­du­ci­das por el capi­ta­lis­mo tenía y tie­ne el obje­ti­vo de lle­var la tor­tu­ra al inte­rior de la per­so­na, a sus más ínti­mos sen­ti­mien­tos para rom­per su iden­ti­dad: este es el papel de la psi­co­lo­gía, de la psi­quia­tría, del psi­co­aná­li­sis y de la medi­ci­na en gene­ral antes, duran­te y des­pués de las sesio­nes de tor­tu­ra. Aun así, no siem­pre triun­fan.

Un poco de historia

Las tor­tu­ras se han ido endu­re­cien­do y mul­ti­pli­can­do en sus con­te­ni­dos y for­mas según lo exi­gían las nece­si­da­des de las cla­ses explo­ta­do­ras. Una de las pri­me­ras prác­ti­cas sis­te­má­ti­cas en este sen­ti­do deci­si­vo es la del Anti­guo Egip­to. P. Reader9 nos expli­ca la quín­tu­ple impor­tan­cia que tuvo el faraón Keops (-2589 a -2566) en el muy racio­nal y pen­sa­do sal­va­jis­mo de las tor­tu­ras.
 
Una lec­ción con­sis­te en la actua­li­dad de muchos de sus méto­dos ya que una de las tor­tu­ras que se apli­ca­ban en el Egip­to Anti­guo a los escla­vos fuer­tes y rebel­des era de la atar­los y azo­tar­les las manos y las plan­tas de los pies: esta mis­ma tor­tu­ra sigue prac­ti­cán­do­se tras más de 4606 años, como lo hemos expe­ri­men­ta­do en la prác­ti­ca y lo con­fir­man cien­tos de decla­ra­cio­nes. Quie­re esto decir que por deba­jo de las suce­si­vas mejo­ras en las tor­tu­ras, estas man­tie­nen sin embar­go una iden­ti­dad esen­cial: hacer daño, cau­sar dolor, pro­vo­car sufri­mien­to en la per­so­na tor­tu­ra­da, y ate­mo­ri­zar, gene­rar el mie­do a sufrir­las en las per­so­nas que le cono­cen o que se ente­ra­rán que ha sido some­ti­da a tor­men­tos.
 
Dos, Keops tor­tu­ra­ba a los escla­vos de mane­ra sofis­ti­ca­da por­que inten­ta­ba que no murie­ran bajo los tor­men­tos ya que le eran más úti­les como fuer­za de tra­ba­jo viva, más ren­ta­bles, has­ta que morían por puro ago­ta­mien­to, ham­bre o enfer­me­dad. En la his­to­ria de las tor­tu­ras espa­ño­la ha habi­do fases en este sen­ti­do: duran­te la Inqui­si­ción las muer­tes por tor­tu­ras no impor­ta­ban mucho, ni tam­po­co duran­te las dic­ta­du­ras; en la lla­ma­da demo­cra­cia los tor­tu­ra­do­res deben andar con más cui­da­do. Pero la lec­ción fun­da­men­tal de Keops es que las socie­da­des que tie­nen poca fuer­za de tra­ba­jo explo­ta­ble, o pocas escla­vas y escla­vos han de man­te­ner­los vivos en la medi­da de lo posi­ble para expri­mir­les has­ta el últi­mo alien­to. Las tor­tu­ras no debe des­truir la fuer­za de tra­ba­jo por­que serían rui­no­sas.
 
Tres, las tor­tu­ras tam­bién ser­vían a la pro­to-cien­cia del momen­to ya que los escla­vos sufrían tre­pa­na­ción para inves­ti­gar sus cere­bros a fin de sanar los dolo­res de cabe­za de sus amos. Esta prác­ti­ca, como vere­mos, fue de nue­vo recu­pe­ra­da en el capi­ta­lis­mo por los nazis y los mili­ta­ris­tas japo­ne­ses, y más tar­de por la CIA para inten­tar aplas­tar a Viet­nam y pro­du­cir ase­si­nos men­tal­men­te pro­gra­ma­dos median­te elec­tro­dos intro­du­ci­dos en su cere­bro; aho­ra tam­bién se pue­den intro­du­cir detec­to­res a dis­tan­cia en el cuer­po del tor­tu­ra­do para, una vez dro­ga­do, dejar­lo en liber­tad y seguir sus pasos. Con cier­tas dife­ren­cias, estas tor­tu­ras en su for­ma mor­tal tam­bién se apli­can con­tra niños y niñas de los paí­ses empo­bre­ci­dos extir­pán­do­les órga­nos que lue­go se ven­de­rán en el mer­ca­do de la salud pri­va­da capi­ta­lis­ta.
 
Cua­tro, Keops ela­bo­ró un varia­do sis­te­ma repre­si­vo: si un escla­vo ata­ca­ba a un vee­dor o capa­taz, otros cien reci­bían vein­ti­cin­co lati­ga­zos, de este modo logra­ba que se espia­sen y dela­ta­sen entre ellos. Es un méto­do repre­si­vo adap­ta­do a las escue­las fran­quis­tas para per­se­guir la len­gua vas­ca: la niña o niño pilla­do hablan­do eus­ka­ra reci­bía un aro que se con­ver­tía en cas­ti­go al final del día si no se lo pasa­ba a otra niña o niño al que oía hablar su len­gua mater­na, así se vigi­la­ban, repri­mían y dela­ta­ban para no sufrir el cas­ti­go.
 
Y cin­co, las tor­tu­ras dosi­fi­ca­das para man­te­ner vivos a los escla­vos se con­ver­tían en exter­mi­nio masi­vo cuan­do estos se suble­va­ban: enton­ces no había pie­dad ni per­dón. Tras aplas­tar una rebe­lión el gene­ral Mel-Ra tor­tu­ró has­ta la muer­te a diez de sus diri­gen­tes con una cruel­dad inhu­ma­na pero muy medi­ta­da por­que se obli­gó a otros escla­vos a par­ti­ci­par en los tor­men­tos has­ta que los diri­gen­tes morían. El más cono­ci­do, Zagah, duró vein­ti­dós días. Esta quin­ta carac­te­rís­ti­ca es una cons­tan­te en la his­to­ria: las tor­tu­ras y otras for­mas de vio­len­cia se apli­can con cier­ta mesu­ra, inclu­so se prac­ti­ca el palo y la zanaho­ria pero has­ta un lími­te insal­va­ble: las tor­tu­ras se con­vier­ten en masa­cre masi­va cuan­do los opri­mi­dos quie­ren rom­per sus cade­nas.
 
En la épo­ca de Keops la mayo­ría inmen­sa de escla­vas y escla­vos pro­ve­nían de los pue­blos inva­di­dos. La sofis­ti­ca­ción egip­cia del sis­te­ma repre­si­vo y de la tor­tu­ra indi­ca, al menos, dos cosas: una, que Egip­to encon­tra­ba difi­cul­ta­des para dis­po­ner de más escla­vos para sus­ti­tuir a los que morían, lo que podría indi­car la fuer­te resis­ten­cia de los pue­blos a la ocu­pa­ción egip­cia; y otra que, ade­más, esa sofis­ti­ca­ción era nece­sa­ria por­que las escla­vas y escla­vos debían inten­tar rebe­lar­se colec­ti­va o indi­vi­dual­men­te con algu­na fre­cuen­cia a pesar de los tor­men­tos: por tan­to, aun estan­do muy desa­rro­lla­dos no debían ser todo­po­de­ro­sos.
 
Sal­van­do las dis­tan­cias espa­cio-tem­po­ra­les, las lec­cio­nes del Egip­to Anti­guo son váli­das para el pre­sen­te, sobre todo la de los lími­tes de la efec­ti­vi­dad de la tor­tu­ra. Como tam­bién pue­de ser­lo el del pro­ce­so de for­ma­ción de poli­cías y tor­tu­ra­do­res. Los egip­cios sin­tie­ron cier­ta repug­nan­cia a emplear nacio­na­les para este ingra­to ofi­cio, como lo indi­ca que el nom­bre que daban a la poli­cía, ya en una épo­ca tar­día como el impe­rio nue­vo, era el mis­mo con el que desig­na­ban a tri­bus suda­ne­sas, aun­que más ade­lan­te, en la últi­ma épo­ca pare­ce que había tam­bién egip­cios10. Pare­ce que no fue el úni­co pue­blo que se resis­tió a emplear tor­tu­ra­do­res y poli­cías de su mis­ma nacio­na­li­dad, por ejem­plo los grie­gos.
 
Tal vez la razón fue­ra que toda­vía no se habían desa­rro­lla­do ple­na­men­te las cla­ses socia­les y per­vi­vie­ra aun cier­ta iden­ti­dad colec­ti­va que no acep­ta­ba poli­cías autóc­to­nos. En Roma, por ejem­plo, solo podían ser tor­tu­ra­dos los escla­vos, no los ciu­da­da­nos por muy cam­pe­si­nos empo­bre­ci­dos y rebel­des que fue­ran: a estos se les mata­ba rápi­da­men­te. En la Comu­ni­dad Autó­no­ma Vas­ca o Euz­ka­di tam­bién se han prac­ti­ca­do tor­tu­ras autóc­to­nas pre­fi­rien­do los méto­dos que no dejan mar­ca […] su peri­cia en la apli­ca­ción de méto­dos psi­co­ló­gi­cos11, como vere­mos más ade­lan­te. Es la expan­sión de la pro­pie­dad pri­va­da a cos­ta de la pro­pie­dad colec­ti­va o común la que hace que las cla­ses domi­nan­tes recu­rran a las peo­res bru­ta­li­da­des, tor­tu­ras y vio­len­cias. Y como la pri­me­ra for­ma de pro­pie­dad fue la que con­vir­tió a la mujer en pro­pie­dad pri­va­da del hom­bre, eso expli­ca que la tor­tu­ra sexual fue­ra simul­tá­nea al triun­fo de la pro­pie­dad pri­va­da:
Las deno­mi­na­das nacio­nes y pue­blos civi­li­za­dos han uti­li­za­do la fero­ci­dad sexual como medio para ator­men­tar y dis­ci­pli­nar psi­co­ló­gi­ca­men­te a los pue­blos ocu­pa­dos de todo el mun­do. El espa­ñol vio­ló y mató a cien­tos de miles de seres huma­nos, al igual que Ale­jan­dro Mag­no. Los roma­nos emplea­ron sis­te­má­ti­ca­men­te actos de vio­len­cia eró­ti­ca como un medio para pena­li­zar y per­se­guir a los ple­be­yos. De hecho, los impe­rios deben con­tro­lar a sus súb­di­tos, tan­to en casa como en el extran­je­ro12.
 
Sin mayo­res pre­ci­sio­nes aho­ra, casi al mis­mo tiem­po se desa­rro­lló la pro­pie­dad pri­va­da den­tro de un mis­mo pue­blo, escin­dién­do­se en cla­ses explo­ta­do­ras y explo­ta­das. Para seguir con Egip­to las pri­me­ras luchas de cla­ses inter­nas a la socie­dad egip­cia apa­re­cen al ini­cio de la Dinas­tía V entre el -2494 y el -234513, poco des­pués del faraón Keops, que había aplas­ta­do revuel­tas de pue­blos escla­vi­za­dos, pero que no podía aca­bar defi­ni­ti­va­men­te con sus resis­ten­cias. Esta­ban así dadas las bases para que la lucha de cla­ses en todos sus con­te­ni­dos –patriar­cal, etno-nacio­nal y social– se agu­di­za­ran al son de las con­tra­dic­cio­nes y con ellas las tor­tu­ras y repre­sio­nes. Las cla­ses explo­ta­do­ras apren­die­ron de la his­to­ria: tras el exter­mi­nio de más de 100.000 per­so­nas en Gua­te­ma­la por un gol­pe mili­tar orga­ni­za­do por la CIA en 1954 para impe­dir la refor­ma agra­ria diri­gi­da por un gobier­no demo­crá­ti­ca­men­te ele­gi­do, un gene­ral decla­ró que: Bas­ta con matar al 30% de la pobla­ción para obte­ner la paz14, sin embar­go la resis­ten­cia popu­lar y la lucha gue­rri­lle­ra vol­vie­ron a recu­pe­rar­se.
 
Hay que decir que exis­te una dife­ren­cia sus­tan­cial entre las tor­tu­ras de los pue­blos mal lla­ma­dos pri­mi­ti­vos y las tor­tu­ras de los pue­blos civi­li­za­dos, como la Inqui­si­ción, por ejem­plo, para la que era muy impor­tan­te obte­ner infor­ma­ción de la per­so­na tor­tu­ra­da. Car­los Tupac lo expli­ca así:
N. Davies mues­tra cómo la tor­tu­ra euro­pea tenía un sig­ni­fi­ca­do más pro­fun­do que el que tuvo la tor­tu­ra que prac­ti­ca­ban los iro­que­ses, por ejem­plo, ya que la euro­pea bus­ca­ba arran­car con­fe­sio­nes, lo que le lle­va­ba a alar­gar los tor­men­tos duran­te perio­dos muchí­si­mos más pro­lon­ga­dos, ade­más de que jus­ti­fi­ca­ba esas atro­ci­da­des basán­do­se muchas veces en la más míni­ma insi­nua­ción, sos­pe­cha o prue­ba. Demues­tra cómo los Autos de Fe de la Inqui­si­ción no esta­ban en modo algu­no limi­ta­dos, como lo esta­ban los sacri­fi­cios azte­cas, por un calen­da­rio ritual que impe­día rea­li­zar más de uno al mes, mien­tras que en la civi­li­za­da Euro­pa bas­ta­ba que se hubie­ra reuni­do a un núme­ro de sos­pe­cho­sos para tor­tu­rar, juz­gar y, con toda pro­ba­bi­li­dad, que­mar­los; es decir, era un acto de masas más fre­cuen­te y nor­ma­li­za­do que el azte­ca. Ade­más, resul­ta casi deci­si­vo cons­ta­tar que muchas de las téc­ni­cas de tor­tu­ras de los pue­blos ame­ri­ca­nos pro­vie­nen de los inva­so­res euro­peos, que las impor­ta­ron y las ense­ña­ron con su prác­ti­ca, como que­mar vivas a las per­so­nas. En la suble­va­ción de 1597 de los indios Hua­le, de Geor­gia, con­tra los espa­ño­les por el mal tra­to que reci­bían, fue hecho pri­sio­ne­ro un frai­le al que se le some­tió a una paro­dia de hogue­ra inqui­si­to­rial, pero los indios no pren­die­ron fue­ro a la made­ra15.
 
En la Edad Media, las tor­tu­ras y todas las for­mas de vio­len­cia, mie­do e inti­mi­da­ción eran coti­dia­nas. Según Newark, el cli­ma de mie­do e intri­ga en las cor­tes medie­va­les, era: El cau­di­llo man­tie­ne su poder median­te la ame­na­za de muer­te y des­truc­ción […]. Sobre­vi­vir y triun­far en la cor­te de un cau­di­llo sig­ni­fi­ca com­pe­tir en un rue­do de terror per­pe­tuo. Se nece­si­ta ser una per­so­na extra­or­di­na­ria.
Algu­nos son inte­li­gen­tes, algu­nos son duros y algu­nos están locos16. Más espe­luz­nan­te aún es esta des­crip­ción: En las cos­tum­bres medie­va­les eran corrien­tes los cas­ti­gos cor­po­ra­les horro­ro­sos. Pro­ce­dían de la tra­di­ción ger­ma­na y roma­na, y fue­ron refor­za­dos por la poca fre­cuen­cia del encar­ce­la­mien­to a prin­ci­pios de la Edad Media, y por la amplia publi­ci­dad que se daba a las eje­cu­cio­nes públi­cas como medio para repri­mir el cri­men17.
 
 
Pero la lucha con­tra la tor­tu­ra tam­bién exis­tió en la Edad Media. En la rica Flo­ren­cia de fina­les del siglo XIV se libra­ron áspe­ras luchas de cla­ses que anun­cia­ban ya algu­nas de las cons­tan­tes que se desa­rro­lla­rían pos­te­rior­men­te. El nor­te de Ita­lia fue la cuna prin­ci­pal del capi­ta­lis­mo inci­pien­te, y las cla­ses patri­cias y bur­gue­sías comer­cia­les apli­ca­ban las tor­tu­ras para des­truir las orga­ni­za­cio­nes popu­la­res del movi­mien­to Ciom­pi. La tenaz lucha de los Ciom­pi con­si­guió aca­bar con las deten­cio­nes arbi­tra­rias y con las tor­tu­ras18, ade­más de otras con­quis­tas socio­eco­nó­mi­cas y cul­tu­ra­les.
 
Horst Herrmann des­cri­be con deta­lle los ins­tru­men­tos de tor­tu­ra de la Edad Media, y aña­de: Son millo­nes las muje­res que fue­ron que­ma­das –¡algu­nas en hor­nos epis­co­pa­les!– o tan mal­tra­ta­das por los ver­du­gos que el sol tras­lu­cía a tra­vés de ellas19. Enten­de­mos mejor la fero­ci­dad de estas prác­ti­cas al haber leí­do pági­nas antes que fre­cuen­te­men­te se apli­ca­ba a la víc­ti­ma la tor­tu­ra psi­co­ló­gi­ca que le fue apli­ca­da a Gali­leo en el siglo XVII:
A las víc­ti­mas les eran mos­tra­dos los apa­ra­tos de tor­tu­ra antes de que los ver­du­gos entra­sen en acción. Este pro­ce­der –reco­men­da­do por la Inqui­si­ción como terri­tio– sur­tía efec­tos muy a menu­do. Es un méto­do de com­pro­ba­da efi­cien­cia y se prac­ti­ca hoy en día en muchas salas de tor­tu­ra. Ver, com­pren­der y temer20.
 
Terri­tio quie­re decir inti­mi­da­ción, o sea: tor­tu­ra psi­co­ló­gi­ca pre­ven­ti­va que inten­ta ate­rro­ri­zar a la per­so­na, des­tro­zar su con­cien­cia, anu­lar su volun­tad de resis­ten­cia hacién­do­le que cola­bo­re. Este méto­do ya era emplea­do en la Chi­na Anti­gua, en la que los tor­tu­ra­do­res habla­ban antes con las víc­ti­mas. Gali­leo, que sabía cómo el jesui­ta Belar­mi­no había orde­na­do que­mar vivo a Gior­da­no Bru­no años antes, clau­di­có de pala­bra ante la terri­ble efec­ti­vi­dad de la terri­tio, renun­ció duran­te un bre­ve tiem­po a la ver­dad cien­tí­fi­ca y se libró de las tor­tu­ras físi­cas y tal vez de la muer­te en la hogue­ra, para con­ti­nuar lue­go con sus inves­ti­ga­cio­nes.
 
Las tor­tu­ras masi­vas de la Inqui­si­ción no con­si­guie­ron aca­bar ni con el libre­pen­sa­mien­to e ideo­lo­gía bur­gue­sa, ni con las resis­ten­cias de las muje­res cam­pe­si­nas acu­sa­das de bru­je­ría. Fue el ascen­so bur­gués el que des­bor­dó la inhu­ma­ni­dad medie­val mien­tras que sus­ti­tuía sus ya obso­le­tas for­mas de explo­ta­ción por otras más ade­cua­das. Una tor­tu­ra inhu­ma­na que ha sido aban­do­na­da es la del des­pe­da­za­mien­to21, muy uti­li­za­da por la Inqui­si­ción espa­ño­la; pero gra­cias a la tec­no­cien­cia del tor­men­to, bue­na par­te de sus efec­tos se logran de for­ma lim­pia y bara­ta como vere­mos más ade­lan­te. Por no exten­der­nos, exis­ten muchas tor­tu­ras des­de la Anti­güe­dad que uti­li­zan el agua, y la moder­ni­za­ción de esta tor­tu­ra por Esta­dos Uni­dos22 ha dado pie a un pro­fun­do deba­te que se ha agu­di­za­do al salir Trump en defen­sa de esa for­ma de tor­tu­ra.
 
La expe­rien­cia acu­mu­la­da por la Inqui­si­ción fue un ver­da­de­ro fon­do de sabi­du­ría para los sis­te­mas repre­si­vos impe­ria­lis­tas. Inclu­so un dia­rio espa­ñol de dere­chas ha reco­no­ci­do la impor­tan­cia que tuvo para la CIA la dege­ne­ra­da tor­tu­ra inqui­si­to­rial, y ha sin­te­ti­za­do en diez las tor­tu­ras actua­les que guar­dan algu­na rela­ción con las de la Inqui­si­ción, como la del agua:
  1. ence­rrar a una per­so­na en soli­ta­rio;
  2. la ame­na­za de sufrir dolor es más efec­ti­va que el dolor mis­mo;
  3. las ame­na­zas de muer­tes son inú­ti­les;
  4. si quie­re sobre­vi­vir el tor­tu­ra­do debe con­fe­sar;
  5. el dolor exce­si­vo pue­de lle­var a con­fe­sio­nes fal­sas;
  6. es muy efec­ti­vo cam­biar la per­cep­ción del tiem­po;
  7. for­zar posi­cio­nes incó­mo­das;
  8. hay que ame­na­zar con tor­tu­rar a sus fami­lia­res,
  9. hay que evi­tar momen­tos de tre­gua y lle­var­los a la exte­nua­ción, y
  10. las ame­na­zas fun­cio­nan mejor cuan­do son expli­ca­das racio­nal­men­te23.

La diná­mi­ca socio­eco­nó­mi­ca que expli­ca esta evo­lu­ción no es otra que el len­to ascen­so de la bur­gue­sía y el len­to retro­ce­so del feu­da­lis­mo, como hemos dicho. Son cono­ci­das sufi­cien­te­men­te las tesis de Fou­cault sobre el ori­gen de la vigi­lan­cia, la pri­sión y el cas­ti­go, así que no nos exten­de­mos sobre ellas ni en sus limi­ta­cio­nes24. P. Reader deta­lla el pro­ce­so de I+D+i, por lla­mar­lo así, de la inven­ción de la gui­llo­ti­na duran­te la revo­lu­ción bur­gue­sa fran­ce­sa. Toda­vía en 1784 se tor­tu­ra­ba públi­ca­men­te has­ta la muer­te en París, pero ya se deba­tían entre los círcu­los pro­gre­sis­tas algu­nas ideas para aca­bar con los des­cuar­ti­za­mien­tos y otras tor­tu­ras. Solo muy pocos años des­pués ya fun­cio­na­ba la gui­llo­ti­na, el méto­do cien­tí­fi­co desa­rro­lla­do des­de el siglo XVII fue mejo­ra­do con la gui­llo­ti­na: se emplea­ron cadá­ve­res para hacer las prue­bas por­que se que­ría que tuvie­ra la máxi­ma cali­dad ins­tru­men­tal el día de su estre­no25.
 
La lógi­ca capi­ta­lis­ta del terror con­tro­la­do y supe­di­ta­do a otros medios de coer­ción sor­da, de coop­ta­ción y de apa­rien­cia demo­crá­ti­ca, se iba impo­nien­do. La tor­tu­ra no des­apa­re­ció sino que, como se verá, fue revi­sa­da bajo la racio­na­li­dad tec­noe­co­nó­mi­ca. Marx lo expre­só así en el libro I de El Capi­tal, edi­ta­do en 1867:
Véa­se, pues, cómo des­pués de ser vio­len­ta­men­te expro­pia­dos y expul­sa­dos de sus tie­rras y con­ver­ti­dos en vaga­bun­dos, se enca­ja­ba a los anti­guos cam­pe­si­nos, median­te leyes gro­tes­ca­men­te terro­ris­tas, a fuer­za de palos, de mar­cas a fue­go y de tor­men­tos, en la dis­ci­pli­na que exi­gía el sis­te­ma de tra­ba­jo asa­la­ria­do. No bas­ta con que las con­di­cio­nes de tra­ba­jo cris­ta­li­cen en uno de los polos como capi­tal y en el polo con­tra­rio como hom­bres que no tie­nen nada que ven­der más que su fuer­za de tra­ba­jo. Ni bas­ta tam­po­co con obli­gar a éstos a ven­der­se volun­ta­ria­men­te. En el trans­cur­so de la pro­duc­ción capi­ta­lis­ta, se va for­man­do una cla­se obre­ra que, a fuer­za de edu­ca­ción, de tra­di­ción, de cos­tum­bres, se some­te a las exi­gen­cias de este régi­men de pro­duc­ción como a las más lógi­cas leyes natu­ra­les. La orga­ni­za­ción del pro­ce­so capi­ta­lis­ta de pro­duc­ción ya desa­rro­lla­do ven­ce todas las resis­ten­cias; la exis­ten­cia cons­tan­te de una super­po­bla­ción rela­ti­va man­tie­ne la ley de la ofer­ta y de la deman­da de tra­ba­jo a tono con las nece­si­da­des de explo­ta­ción del capi­tal, y la pre­sión sor­da de las con­di­cio­nes eco­nó­mi­cas sella el poder de man­do del capi­ta­lis­ta sobre el obre­ro. Toda­vía se emplea, de vez en cuan­do, la vio­len­cia direc­ta, extra­eco­nó­mi­ca; pero sólo en casos excep­cio­na­les26.
Debe­mos enten­der que Marx habla de la excep­cio­na­li­dad de la vio­len­cia direc­ta en una obra dedi­ca­da fun­da­men­tal­men­te a la crí­ti­ca de la eco­no­mía polí­ti­ca y no tan­to al aná­li­sis de la lucha de cla­ses en su esen­cia polí­ti­ca. Cuan­do Marx y Engels hacen estos aná­li­sis pres­tan más aten­ción al papel de la vio­len­cia direc­ta en la his­to­ria, de modo que su carác­ter excep­cio­nal des­apa­re­ce bajo una aplas­tan­te reali­dad de vio­len­cia reac­cio­na­ria. Quie­re esto decir que la lucha de cla­ses real, la que tie­ne como obje­ti­vo la des­truc­ción del poder bur­gués y la colec­ti­vi­za­ción de sus pro­pie­da­des, es una reali­dad abier­ta o laten­te, pero una reali­dad. Dicho de otro modo: las masa­cres, tor­tu­ras, cár­ce­les y des­tie­rros no garan­ti­zan la vic­to­ria defi­ni­ti­va del capi­tal sobre la huma­ni­dad explo­ta­da.
 
Dos de los casos excep­cio­na­les a los que se refe­ría Marx fue­ron las luchas de libe­ra­ción de Cuba y Fili­pi­nas. No pode­mos expo­ner aho­ra la situa­ción socio­eco­nó­mi­ca de ambos pue­blos a fina­les del siglo XIX, pocos años des­pués de publi­car­se El Capi­tal, así que nos cen­tra­mos en la excep­cio­na­li­dad de las dos luchas y en el papel de la vio­len­cia direc­ta, extra­eco­nó­mi­ca, del terro­ris­mo y de la tor­tu­ra. Duran­te la gue­rra de inde­pen­den­cia cuba­na que con­clu­yó en 1898, murie­ron apro­xi­ma­da­men­te 300.000 per­so­nas de todas las eda­des y sexos; de ellas solo 12.000, un 4% del total, per­te­ne­cían al Ejér­ci­to Liber­ta­dor, mien­tras que el 96% res­tan­te, unas 288.000, eran per­so­nas civi­les, des­ar­ma­das, de las cua­les 260.000 murie­ron de tor­tu­ra, malos tra­tos, ham­bre y enfer­me­dad en los cam­pos de con­cen­tra­ción espa­ño­les siguien­do la estra­te­gia de Recon­cen­tra­ción idea­da por el gene­ral Wey­ler y que se ade­lan­tó a los cam­pos de exter­mi­nio nazis27.
 
En cuan­to a Fili­pi­nas, se cal­cu­la que murie­ron 600.000 per­so­nas de aquel país en la gue­rra de 1898–1910 con­tra la ocu­pa­ción nor­te­ame­ri­ca­na28, que siguió a la lar­ga ocu­pa­ción espa­ño­la. Las tor­tu­ras espa­ño­las habían sido estre­me­ce­do­ras con­tra los pue­blos de Cuba y Fili­pi­nas, como con­tra las demás nacio­nes ocu­pa­das, pero no logra­ron derro­tar sus luchas de libe­ra­ción.

2017/03/01

ENTREVISTA A SAIOA AGIRRE ARAUKO, TORTURADA EN 2010

"Para acabar con la tortura es imprescindible derogar la Ley Antiterrorista y poner fin cuanto antes a la incomunicación."
 
Saioa Agirre Arauko fue detenida por la Guardia Civil el 14 de abril de 2010 en un centro escolar de Sopela mientras trabajaba con niños y niñas de tres años. Permaneció incomunicada durante cinco días, periodo en el que fue torturada y sufrió agresiones sexuales y humillaciones por ser mujer. “Me desnudaron, me manoseaban todo el cuerpo y si no decía lo que ellos querían que dijera, me golpeaban o me lanzaban contra la pared”, relata. En el momento en que realizamos esta entrevista, Saioa se encuentra a la espera de juicio. La Fiscalía pide una pena de siete años de prisión basando su acusación en la declaración policial realizada bajo torturas.
 
¿Cómo recuerdas el día de tu detención?
Me arrestaron sobre las 12:55 horas en la escuela de Sopela, mientras trabajaba con niños y niñas de tres años. Les pedí que no lo hicieran delante de ellos. Salí de clase y me detuvieron. Tuvieron una actitud agresiva. Me sacaron de la escuela, me metieron en un coche y tras atarme las manos con una cuerda me trasladaron a La Salve.
 
Una vez allí, aparecieron cinco guardias civiles encapuchados y me dijeron que teníamos que ir a registrar mi casa. Me llevaron con la cabeza agachada. En los días interminables que duró la incomunicación no volví a levantarla.
 
¿Podrías relatar, en la medida que te sea posible, el tiempo que transcurre desde el momento de la detención hasta tú paso por delante del juez?
En Amorebieta, la actitud de la Ertzaintza fue mucho peor, mucho más agresiva que la de la Guardia Civil. Durante el registro, cada vez que necesitaba ir al servicio, llamaban a una mujer ertzaina para que me acompañara. Cada vez que entrabamos al baño arremetía contra mí, me empujaba contra la pared…
 
También en la calle su actitud fue agresiva. Los agentes de la Ertzaintza insultaban y amenazaban a familiares y amigos que se reunieron frente a mi casa.
 
Tras el registro en Amorebieta, me trasladaron al juzgado de Bilbao y me llevaron ante un médico forense, que me diagnosticó lumbalgia e infección de orina. Aunque en un primer momento se negaron, conseguí un permiso para acudir al Hospital de Basurto.
 
Después del paso por el hospital, volvimos a La Salve, me taparon los ojos con un antifaz, me subieron a un coche y nos dirigimos a Madrid. Fue en ese momento cuando empezaron los gritos y las amenazas, que ya fueron constantes en todo momento. Uno de ellos me dijo que en Madrid las iba a pasar canutas. Pusieron el aire acondicionado a tope, que me daba en toda la cara, y ya no lo quitaron durante todo el viaje.
 
A primera hora de la mañana llegamos a Madrid. Me sacaron del coche y me metieron en una celda fría, sucia y oscura. El primer día me sacaron varias veces del calabozo para tomar las huellas, sacar fotos o realizar pruebas de ADN, por ejemplo. No firmé nada.
 
Tras sufrir amenazas constantes el primer día, durante la madrugada irrumpieron bruscamente en la celda y me levantaron de la cama violentamente. Me llevaron contra la pared, me pusieron un antifaz y rápidamente me trasladaron a otra habitación. Fui rodeada por cuatro o cinco guardias civiles.
 
Comenzaron a hacerme preguntas mientras me golpeaban la cabeza. Empezaron a desnudarme, y cada vez que intentaba impedirlo, uno de ellos me abofeteaba la cara.
 
Una vez me desnudaron, tuve que soportar comentarios asquerosos, me insultaban, me manoseaban y me pellizcaban en todo el cuerpo. Al de un rato entró en la habitación otro guardia civil que me hacia los interrogatorios. Se suponía que era el jefe.
 
Cuando este se marchó, dos guardias civiles se abalanzaron sobre mí y comenzaron a golpearme. Uno de ellos me decía, sin dejar de pegarme, que su deseo era matarme. Me obligaron a realizar ejercicios físicos como flexiones. Mientras hacia los ejercicios dos de ellos se pusieron a mi lado y me gritaban a la oreja.
 
Si no decía lo que ellos querían escuchar, me golpeaban o me tiraban contra la pared. Los ejercicios continuaron durante un largo tiempo y mientras los hacia me llegaron a poner una bolsa en la cabeza y uno de ellos tiraba el humo dentro.
 
El jefe me hacia las preguntas y después más flexiones, más ataques, más golpes y más gritos. Así continuamente. Me costaba respirar y llegó un momento en el cuerpo ya no me respondía.
 
Finalmente, hicimos la declaración policial. Si volvía a decir algo que a ellos no les gustaba, los gritos y las amenazas comenzaban otra vez. Relaté ante el juez los malos tratos a los que fui sometida y negué que lo declarado ante la Guardia Civil fuera verdad.
 
¿Has padecido consecuencias físicas o psicológicas tras tu paso por dependencias policiales?
Si. Lo que me ocurrió me ha afectado en muchos aspectos de mi vida, tanto físicamente como psicológicamente. Me cuesta dormir, a menudo tengo pesadillas… Todo aquello también ha influido en mis relaciones personales.
 
¿Cómo percibes que vivieron tu detención e incomunicación tus familiares y amigos?
Hoy puedo observar cómo les ha afectado todo lo que ocurrió. Otra cosa es cómo vivieron aquellos días. Tras el periodo de incomunicación, fui encarcelada y no pude ver a mi familia hasta pasados varios días.
 
Cuando vi por primera vez a mis padres, a través de un cristal y durante unos 40 minutos, fui desbordada por un cúmulo de sensaciones y sentimientos. También sentí miedo. Tratamos de tranquilizarnos mutuamente. Mi padre y mi madre también fueron torturados en su día. Solamente con pensar que su hija podría estar sufriendo los mismos malos tratos que ellos padecieron años atrás… Imagínate lo que tiene que ser eso para unos padres…
 
Fuiste detenida, incomunicada y encarcelada. Ahora estás libre. Pero, ¿cuál es tu situación judicial?
Estuve 10 meses en prisión. Actualmente estoy a la espera de juicio. La Fiscalía pide una pena de 7 años de prisión para mí.
 
¿Cómo o en qué contexto situarías todo lo relatado anteriormente?
Antes de mi detención, se estaban dando muchos acontecimientos políticos:  la izquierda abertzale presentaba el documento (Zutik Euskal Herria) de su nueva estrategia política, los juicios políticos continuaban, la represión contra cualquiera que trabajara en defensa de los derechos de los presos políticos vascos aumentaba…
 
Yo situaría en este último punto la operación policial en la que fui arrestada. Las detenciones realizadas en los últimos años tienen un claro objetivo: entorpecer todos los pasos que se dan hacia la solución del conflicto y la paz.
 
¿Qué opinión te merece el estudio presentado por Paco Etxeberria y su equipo, donde se recogen miles de denuncias y testimonios de torturas en toda Euskal Herria durante más de cinco décadas?
Reconocimiento, prevención y reparación son conceptos que están muy ligados. La tortura es la cruda realidad que siempre han querido esconder. Es imprescindible que se conozca toda la verdad y es ahí donde sitúo el trabajo de Paco Etxebarria y su equipo.
 
Creo que todo lo que están haciendo es necesario, valioso y positivo. Además, es la primera vez que el Gobierno Vasco apoya una investigación de estas características. Me gustaría pensar que es el inicio de algo importante.
 
En la iniciativa de febrero del pasado año llevada a cabo en Zornotza, ‘Torturaren Aurpegiak, Berriro Inoiz Ez’, decenas de vecinos y vecinas de este municipio denunciaron haber sido objeto de torturas. Aun así, nos consta que son bastantes más las personas que han sufrido este método represivo. Sus testimonios recogen 50 años de calvario personal y colectivo. A tu juicio, ¿qué medidas serían necesarias para erradicar la tortura y garantizar que no se vuelva a practicar?
Para acabar con la tortura es imprescindible derogar la Ley Antiterrorista y poner fin cuanto antes a la incomunicación.
 
Fuente:

2016/05/17

AZTNUGAL, LA PALABRA MALDITA QUE EL PP PERSIGUE PARA ENCUBRIR LA TORTURA por Ahotsa.info

                                 Todo empezó el 18 de enero de 2011. Bueno, la verdad es que empezó muchísimo antes, quizás nos deberíamos remontar a la larga noche del Franquismo, pero dejémoslo ahí. Ese día, varias personas fueron detenidas en Nafarroa por la Guardia Civil y Policía Nacional. Algunas de ellas denunciaron haber sido torturadas salvajemente. Otras afirmaron haber sido tratadas "correctamente". Las que denunciaron torturas, firmaron autoinculpaciones en las que se decía que habían colaborado con ETA. Las que no fueron maltratadas, se negaron a declarar. Que cada cual saque sus conslusiones. El caso es que uno de los detenidos, Jon Patxi Arratibel 'Xafan', con la intención de hacer una llamada de socorro desde el cuartel, firmó su declaración policial con la palabra Aztnugal, que ni en castellano ni en euskera significaba nada hasta ese momento, aunque ahora haya cobrado vida propia.

Aztnugal es Laguntza pero al reves, es decir, Ayuda. Era una llamada de socorro desde la incomunicación, un periodo de hasta cinco días en los que el detenido puede estar a merced de la Policía o de la Guardia Civil (también de la Ertzaintza o de cualquier cuerpo policial) sin contacto con el exterior. Solamente podrá ser visitado por un abogado de oficio con el que no podrá hablar y con el médico forense de la Audiencia Nacional, el mismo tribunal que ha ordenado el arresto del detenido.

Sin embargo, y pese al duro relato de torturas realizado ante el juez de la Audiencia Nacional Fernando Grande Marlaska, que ni siquiera se inmutó, su denuncia fue archivada. Jon Patxi Arratibel decidió llevar su caso hasta Estrasburgo, para buscar justicia en el Tribunal de Derechos Humanos. No era la primera vez que ciudadanos vascos acudían hasta el tribunal europeo, de hecho ya se habían producido 6 condenas al Reino de España por causas similares.

En mayo del 2015, con Arratibel ya en la calle, Estrasburgo falló en favor del navarro, condenando al Estado español por no haber investigado debidamente su denuncia de torturas. O más bien, por no haber hecho absolutamente nada por tratar de esclarecer lo ocurrido durante 5 días en los calabozos y salas de interrogatorio de la Guardia Civil en Madrid.

Juicio e inicio de la persecución

En abril, concretamente el Día de la República española, comenzaba en la Audiencia Nacional española el juicio contra los imputados en el sumario 4/2014, más conocido como sumario Aztnugal. Tras alcanzar un acuerdo con la Fiscalía, eran condenados a dos años de prisión que no tendrían que cumplir por haber estado en prisión preventiva. A pesar de aceptar esta condena, los imputados afirmaban que seguirían denunciando las torturas sufridas, aunque no se imaginaban lo que tan solo unos días después iba a ocurrir.

El 19 de abril, la Policía española detenía a 8 personas en Burlata, acusadas de pintar un mural con la palabra "tortura" tachada y Aztnugal a modo de hastag. La operación no había sido ordenada por un juez, sino que había sido una iniciativa de la propia delegada del gobierno español en Nafarroa, Carmen Alba. Argumentaba que ese mural era injurioso para con las Fuerzas de Seguridad del Estado español, e incluso imputaba al alcalde de la localidad de una candidatura próxima a Podemos por haber dado permiso para realizarlo.

La actuación represiva tuvo su efecto Streisand, y lejos de acallar la denuncia de la tortura, murales similares fueron pintados en numerosas localidades de Euskal Herria e incluso en otros países. En Agoitz, localidad navarra donde reside parte de la familia de Mikel Zabalza, realizaron un mural que se diferenciaba de los demás: junto a la palabra Tortura tachada, aparecía la cara pintada de Zabalza, joven de la zona que en 1985 fue arrestado por la Guardia Civil y que apareció muerto 20 días después en las aguas del río Bidasoa. Pese a la versión oficial que habló de un intento de fuga, el convencimiento generalizado es que murió en Intxaurrondo a causa de las torturas sufridas y que su cuerpo fue arrojado al rio posteriormente.

La reacción de la Delegación del Gobierno no se hizo esperar. Envío un requerimiento al Ayuntamiento de Agoitz exigiéndole que eliminara el mural, aduciendo que era delictivo por enaltecer el terrorismo. Es decir, venía a relacionar a Mikel Zabalza con ETA, cuando está muy documentado que el navarro no tenía ninguna relación con la organización armada. Pero lo más importante, era un nuevo golpe para una familia que 30 años después todavía no ha encontrado justicia, ni siquiera la verdad de lo sucedido, ni mucho menos reparación o reconocimiento por parte del gobierno español.

La polémica, las críticas hacia la delegada del gobierno e incluso las peticiones de dimisión, provocaron que tuviera que recular y negar lo evidente, diciendo que no habían relacionado a Zabalza con ETA y que se limitaban a pedir que el mural fuera eliminado por tratarse de una imagen utilizada dentro de una campaña de injurias contra la Guardia Civil. Pero el Ayuntamiento de Agoitz se ha ratificado en su negativa a borrar el mural y exige, acompañando a la familia Zabalza, que se respete la memoria de Mikel y que se empleen los esfuerzos que se utilizan para censurar la denuncia de la tortura en tratar de averiguar qué ocurrió en el Caso Zabalza y que se investiguen las miles de denuncias de torturas de ciudadanos y ciudadanas vascas. 

5.700 torturados en la Comunidad Autónoma Vasca

La propia Carmen Alba negaba hace tan solo un par de semanas que se hubieran producidos casos de torturas en el Estado español tras la dictadura franquista. Es más, llegaba a decir que ni siquiera había denuncias. Tales afirmaciones chocan con la realidad. El informe preliminar del estudio encargado por el Gobierno Vasco al Instituto de Criminología del País Vasco y dirigido por el forense antropólogo Paco Etxeberria ha recabado ya los datos de al menos 5.700 personas que afirman haber sido objeto de torturas desde 1960 hasta 2010. Una realidad difícil de negar, aunque algunos se empeñen en ello.

Aztnugal sólo fue una palabra, una llamada de socorro escrita en un papel, un garabato, pero ahora representa también el dolor de miles de personas que han sido torturadas en Euskal Herria y por ello el PP se ha embarcado en una cruzada para criminalizarla y tratar de conservar la impunidad de la que han gozado los torturadores en el Estado español aplicando la Ley Mordaza a las paredes y muros de Euskal Herria.

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