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2017/07/31

JUSTO DE LA CUEVAri OMENALDIA

 
 
Resumen Latinoamericano
 
Compañeros y compañeras del recientemente fallecido Justo de la Cueva, vasco, marxista e independentista, convocan a un acto de homenaje en Bilbao el próximo 6 de agosto a las 11h en el gaztetxe (centro social juvenil) Zazpi Katu. Primero se pasará una película, “Guerra sucia”, después habrán intervenciones, debate, hasta las 13h que es cuando se hará el homenaje en la calle.
 
Los organizadores señalan en la invitación: “Esperemos que vengáis muchas personas, los más mayores para recordar a un militante comunista y las más jóvenes para conocerlo”.
 
Desde Resumen Latinoamericano nos sumamos a este homenaje, ya que conocimos mucho a Justo, quien infatigablemente luchó por unir al auténtico comunismo (no el que tranzó vergonzosamente con transición española y muchas veces actuó como colateral de la Guardia Civil y la Policía en la persecusión y condena de militantes independentistas vascos) con la izquierda abertzale,independentista y por el socialismo.
 
Justo de la Cueva, con el que colaboramos en el portal RED VASCA ROJA, siempre seguirá presente en nuestros corazones y ansias de seguir practicando un periodismo pegado a las causas populares.

2017/06/06

ENTREVISTA AL ABOGADO Y COMUNISTA BARAKALDES JUAN MANUEL OLARIETA

"...una cosa es participar en unas elecciones porque se celebran en un momento en el que los debates políticos salen a flote y eso convoca a las masas, y otra muy distinta es el resultado de esas elecciones."


1- ¿Cómo empezó tu conciencia política o como tomaste conciencia de los problemas sociales? La propia pregunta lo dice: porque hay problemas sociales, a lo que yo añadiría los problemas políticos. Para buscar respuestas tienes que hacerte preguntas, tienes que tener dudas o interrogantes sobre lo que ves a tu alrededor. En mi caso las preguntas surgen como consecuencia de haber nacido en una familia de represaliados políticos de la guerra, que tuvieron que ir al exilio. En mi  familia se hablaba de aquello, aunque se hacía en voz baja, sólo entre amigos de mucha confianza.



Otras preguntas surgieron por haber nacido en una localidad obrera, como Barakaldo, donde el eco de la explotación era muy vivo y las  condiciones de vida de los trabajadores eran espantosas. Los obreros me hablaban continuamente de la guerra, de la resistencia antifascista, la guerrilla y de las luchas del momento.

Un tercer tipo de preguntas surgieron de la opresión nacional. Yo nací en una familia vascoparlante que no podía hablar su idioma, salvo en casa. Luego, las acciones de ETA y el juicio de Burgos en 1970 siempre estuvieron presentes.

2- ¿Qué significado e importancia tiene la palabra AMNISTÍA en la actualidad?                                 
La misma que siempre ha tenido desde el final de la guerra en 1939. Es una constante, a pesar de que algunos hayan intentado  olvidarla después de la transición. La liberación de los presos políticos es una responsabilidad primordial para todos los  antifascistas porque quienes permanecen encarcelados han sacrificado su vida por las mismas reivindicaciones que las masas plantean en la calle.
Pero la amnistía tiene otro aspecto importante y es que en el futuro el incremento de la represión llevará a la cárcel a nuevos presos, y hay que impedir que eso ocurra. No es una consigna sólo para el pasado sino también para el futuro, para los presos que van  a entrar en prisión.

La amnistía es, además, una reivindicación fundamental para la unidad de los antifascistas, porque pone encima de la mesa los principios más importantes de cualquier movimiento progresista, como la solidaridad.
3- ¿Cuáles son los principios básicos y fundamentales que debe tener una organización o colectivo que se defina como solidario?
La solidaridad es ya una definición en sí misma porque es la defensa de aquellos que son injustamente perseguidos, detenidos,  juzgados y encarcelados por luchar contra el fascismo y por un cambio del Estado y la sociedad en favor de los trabajadores.
La solidaridad auténtica, como digo, crea unidad, colaboración, trabajo político en común. Además, yo añadiría también entre los principios la democracia y la independencia, para destacar dos aspectos que me parecen muy importantes. El primero, la democracia, exige que las decisiones de cualquier organización antifascista las tomen sus propios miembros.

La segunda, la independencia, significa que, si la organización lucha contra el Estado, debe permanecer al margen del propio Estado y sus redes de intereses e influencia, tales como subvenciones y demás.
4- Últimamente vemos que cada vez salen más partidos que se declaran de izquierdas o que dicen estar con el pueblo. ¿Crees que hay oportunidad para algún partido en las elecciones dentro del contexto español?
Nunca he sabido lo que es eso de “la izquierda” y nunca juzgo a nadie sólo por lo que dice. Si alguien dice que está con el pueblo, me parece estupendo. Que lo demuestre. Estar con el pueblo es un compromiso de lucha. Que lo demuestre. Siempre serán bienvenidos.
En cuanto a las elecciones, hay que destacar un problema de fondo: las elecciones no son la causa sino la consecuencia de la libertad. Para que se pueda participar en unas elecciones tiene que haber derecho de reunión, asociación y manifestación. De lo contrario son una farsa, que es lo más corriente en la actualidad.

Como esas libertades no existen, el camino electoral es cada vez más estrecho, si es que hay algún camino ahí que recorrer. Pero en ese tipo de debates creo que hay una segunda confusión interesada y deliberada: una cosa es participar en unas elecciones porque se celebran en un momento en el que los debates políticos salen a flote y eso convoca a las masas, y otra muy distinta es el resultado de esas elecciones.

Para un partido revolucionario las elecciones, en determinados momentos, pueden ser algo en sí mismo y puede ser importante participar sólo por el hecho de que las masas están alerta. Pero otra cosa muy distinta es decir que se van a conseguir concejales o diputados que van a cambiar algo dentro de las instituciones. Eso es absolutamente falso. No hay ninguna posibilidad ahí.
Por lo tanto, en el contexto actual lo más normal es llamar al boicot, que es diferente de la abstención, del mero hecho de no votar.

Hay que movilizar y luchar activamente por el boicot electoral, con campañas, octavillas, reuniones y demás formas de agitación.
Pero en esto no hay que ser cuadriculados. En determinados momentos puede ser interesante presentarse a unas elecciones o llamar a votar a determinados candidatos. Eso hay que decidirlo en cada caso.

2017/04/24

ENTREVISTA A KOREAN FRIENDSHIP ASSOCIATION-KFA DE EUSKAL HERRIA

"La lucha revolucionaria por el socialismo y el comunismo se desenvuelve en diferentes épocas y circunstancias concretas en cada país. No puede haber una receta conveniente a cualquier época o país. Por eso, partiendo siempre de la realidad, hay que solucionar todos los problemas de manera creadora, conforme a las situaciones reales."
 
Hoy entrevistamos en Ikusle a la Korean Friendship Association en el País Vasco o KFA Euskal Herria. La KFA Euskal Herria ha respondido amablemente nuestras preguntas con el objetivo de ayudarnos a conocer más de la realidad de este hermético y desconocido país asiático. 
 
Ikusle: ¿Cómo nace KFA Euskal Herria? ¿Cómo son los inicios de la asociación?
 
KFA Euskal Herria: La KFA se funda en el año 2000, pero en Euskal Herria no empieza a funcionar hasta después la reunión internacional que la KFA celebró en Fermo (Italia) en el año 2009. Es a partir de ese momento cuando se puede decir que oficialmente la KFA de Euskal Herria comienza su andadura.
 
Como todos los inicios, la KFA nace con una gran ilusión. Una vez que se oficializó la puesta en marcha lo primero fue tratar de contactar con distintas organizaciones y asociaciones que potencialmente pudieran estar interesadas en la República Popular Democrática de Corea (RPDC) para presentarnos y tantear qué posibilidades de trabajo o colaboración podría haber. Aunque la mayoría optó por hacer oídos sordos, también tuvimos respuestas positivas que dieron sus frutos. En esa época el interés por Corea era menor que ahora y recibía menos atención mediática. Seguramente quienes entonces nos ignoraron o nos dieron largas cuando les ofrecimos alguna charla o similar, hoy no dudarían en organizar en sus locales una conferencia de Alejandro Cao de Benós.
 
¿Cuáles son los objetivos de KFA Euskal Herria?
 
La KFA tiene 4 objetivos principales. El primero es el de dar a conocer la realidad de la RPD de Corea al mundo. Si bien éste punto no necesita explicación por ser obvio, sí es interesante añadir que conociendo la realidad del país muchas de las mentiras que se cuentan habitualmente en los medios tendrían un recorrido muy corto, pues suelen ser absolutos sinsentidos que caen por su propio peso.
 
El segundo es el de defender la independencia y la construcción del socialismo en Corea. Sin extendernos en la historia coreana o en la ocupación japonesa que duró hasta la liberación en 1945, que la soberanía coreana está hoy amenazada es indiscutible cuando los EE.UU. ocupan y controlan la mitad sur desde hace más de 70 años y al mismo tiempo amenazan al norte. La KFA defiende el derecho del pueblo coreano a ser independente y no depender absolutamente de ninguna potencia extranjera. Pero el pueblo tiene otro derecho además: el de vivir dignamente, y por eso defendemos la construcción socialista coreana, para que los jóvenes sigan pudiendo estudiar hasta que quieran, para que a nadie le falte la sanidad, para que siga sin existir el paro, para que todas las familias tengan una vivienda, etc… en definitiva, para que el pueblo conquiste su felicidad siendo el dueño de su destino.
 
El tercer principio es el de aprender de la cultura y la historia del pueblo coreano, esto es, acercar también Corea al mundo desde un punto de vista meramente cultural. Así tenemos miembros y amigos que se acercan a la KFA por interés cultural en Corea, y es en el norte donde la cultura coreana más se mantiene, ya que en el sur la influencia estadounidense llega incluso a afectar parte del idioma con los anglicismos.
 
El cuarto es el de trabajar por la reunificación pacífica de la Península de Corea. Corea es una nación dividida y enfrentada por intereses ajenos, y eso es una herida que los coreanos de ambos lados de la frontera llevan en el corazón. Desde ambas partes se anhela la paz y la reunificación, y la KFA hará todo lo que esté en su mano para facilitar que esa situación sea una realidad.
 
Lamentablemente son los EE.UU. quienes están interesados en que esa división nacional se mantenga, utilizando a sus gobernantes títeres en el sur para eternizar el conflicto. Así consiguieron abortar las mejoras de relaciones Norte-Sur que se daban desde la firma de la Declaración Conjunta del 15 de Junio del año 2000 firmada por Kim Jong Il y el presidente del Sur Kim Tae Jung en Pyongyang. Entre el anterior presidente Lee Myung Bak y la actual presidenta Park Geun Hye (hija del dictador militar Park Chung Hee) han llevado a la nación de unas relaciones en las que la reunificación se podía sentir realmente cercana, a un estado casi de guerra entre las dos partes.
 
Además se ha agudizado la represión interna en el sur de Corea y los activistas por la reunificación sufren persecución política y hasta la cárcel, como los casos del reverendo Han Sang Ryol o del activista Ro Su Hui.
 
¿Qué actividades lleváis a cabo en vuestra asociación?
 
De nuestras actividades podemos destacar la parte más pública, que es la de conferencias o charlas sobre la realidad coreana, que cada día cuentan con más asistentes. También la KFA organiza viajes varias veces al año a Corea, que se diferencian de los comerciales que pueden ofrecer algunas agencias en que de la mano de la KFA se puede tener un mayor acceso al país al ser tenido el visitante como un amigo y no como un turista. Además cumplimos la función de poder atender a la prensa, tanto para cuestiones genéricas como para consultas de actualidad cuando ocurre cualquier cosa.
 
En Euskal Herria tenemos nuestro propio blog, donde publicamos las noticias más destacadas del país, lo que además nos permite ser fácilmente localizables no sólo para la prensa, sino también para todas las personas y asociaciones que tengan algún tipo de interés. En los correos oficiales de la KFA recibimos peticiones de lo más variadas, que van desde querer una información concreta, la propuesta de proyectos o negocios, trabajo o estudio en la RPDC y una infinidad más. A todos tratamos de atender de la mejor manera posible.
 
Volviendo a casa, en este momento estamos procurando recopilar material gráfico y audiovisual de diferentes tipos para poder llevar a cabo una exposición cultural en un lugar pendiente de definir.
 
Corea del Norte es uno de los países más desconocidos, no solo por la distancia que nos separa, sino también por cuestiones políticas. ¿Existe interés por conocer Corea del Norte en el País Vasco?
 
Sí hay interés, sí. Menos quizás que en otras partes del estado, pero se llenan las salas cada vez que viene Alejandro Cao de Benós a dar una conferencia y cuando la gente tiene oportunidad de preguntar sobre Corea a alguien que ha estado de visita en el país no pierde la oportunidad. Así vimos que tuvo una gran acogida el documental de Álvaro Longoria “The Propaganda Game” en la última edición del Zinemaldia. De hecho los vascos, junto a los catalanes, son de los que más viajan a Corea de todo el estado.
 
¿Es conocido el País Vasco entre los coreanos? ¿Qué saben de nosotros?
 
Curiosamente sí. En una visita a Corea en Julio del 2013, el típico “-¿De dónde eres? -Soy vasco” no siempre tenía como respuesta una cara de circunstancia de no saber qué es “vasco”, sino que solía haber una respuesta positiva y de interés. Preguntaban interesados especialmente por la situación política. No es que hubiera mucho conocimiento, pero ya era más que en algunos lugares de Europa.
 
Nuestro trabajo es ése precisamente, tratar de acercar Corea a nuestro pueblo, y también acercar la cultura vasca a Corea. Para eso siempre están abiertos, así que quizás un día puedan ser una realidad unas jornadas culturales vascas en Pyongyang.
 
¿En qué se parece y en qué se diferencia el día a día de los vascos y los norcoreanos?
 
No se parece en mucho la verdad, los coreanos no se despiertan cada día con la preocupación de si van a ser desahuciados, de si van a perder su trabajo, de si van a poder costearse el dentista o de si van a tener dinero para comprar comida. Las necesidades básicas incluidas la vivienda, alimentación, sanidad, transporte, vestimenta y ocio están sufragadas por el Estado y son gratuitas.
 
En cuanto al día a día, normalmente los coreanos tienen cuatro días laborales a la semana de ocho horas cada uno, un día de trabajo comunitario, un día de estudio, y un día de descanso.
 
El Estado aplica una jornada más corta, de conformidad con el grado de dificultad del trabajo y otras condiciones específicas.

2017/04/21

MUJERES RESISTENTES (XIV): HANNIE SCHAFT, LA HEROINA PELIRROJA (1920-1945)

"A Hannie Schaft, como a tantos otros activistas, no se le perdona que además de ser una gran luchadora, fuera comunista. La derrota del fascismo no significó (ni mucho menos) el reconocimiento de la labor de la Resistencia armada y mucho menos el de la contribución de las mujeres a la misma. Los homenajes y el recuerdo histórico se limitaron en gran medida a celebrar la posición oficial, es decir, la controlada por los aliados."


Hannie Schaft es sin dudarlo nuestra pelirroja favorita, y una de las heroínas de la Segunda Guerra Mundial más valientes y que más admiramos. Esta chica holandesa solo tenía 24 años cuando fue ejecutada por los nazis en abril de 1945, ya casi al final de la guerra, pero antes había sido una verdadera pesadilla para los invasores.

Hannie en realidad no se llamaba así, pues este fue un alias que asumió en la Resistencia. Su verdadero nombre era Jannetje Johanna Schaft, y su familia y amigos la llamaban simplemente Jo. Nació el 16 de septiembre de 1920 en Haarlem, una ciudad situada a unos 20 kms al oeste de Amsterdam. Su padre Pieter Schaft era profesor y estaba afiliado al Partido Socialdemócrata (SDAP), mientras que su madre Aafje Vrijer era de origen menonita.

Cuando Jo tenía siete años, falleció su hermana mayor Annie, lo que hizo que su madre se volviera muy sobreprotectora hacia la única hija que le quedaba. En la familia había bastante interés por todo lo relacionado con la cultura y los libros, así como por la política, un tema habitual de sus conversaciones.

Jo era una buena estudiante, y aunque su familia no era adinerada, a base de esfuerzo consiguió una plaza para estudiar Derecho en la Universidad Gemeente de Amsterdam. Inició la carrera en 1938. Al principio sus padres insistieron en que continuara viviendo en Haarlem con ellos, y se desplazara para estudiar. Sin embargo ella optó por compartir un apartamento en Amsterdam con dos estudiantes amigas suyas.

Jo Schaft era un chica muy activa y comprometida. Además de estudiar participaba en foros de debate sobre la situación política y social, que como sabemos en esta época era bastante conflictiva en toda Europa, marcada por la crisis económica y el ascenso de los fascismos. Dos de sus mejores amigas eran Philine Polak y Sonja Frenk, dos estudiantes judías a quienes más tarde, durante la guerra, ocultaría en la casa de sus padres.

Para situarnos en los aconteciomientos que la llevaron a pasar de ser Jo Schaft, una ingenua jovencita estudiante de derecho en Amsterdam, a convertirse en Hannie, una temible miembro activo de la Resistencia armada contra los nazis, intentaré resumir la situación en unas cuantas líneas.

Holanda ocupada

Al iniciarse la Segunda Guerra Mundial, en septiembre de 1939, Holanda procuró mantenerse fuera del conflicto, declarando su neutralidad tal y como ya habían hecho en la Primera Guerra Mundial. Pese a todo no era ningún secreto que la agresiva política expansionista del Tercer Reich aspiraba a anexionarse este pequeño país. De hecho los nazis consideraban a los holandeses como auténticos "arios puros", y querían que Holanda formara parte integral de Alemania.

En Holanda no habían sufrido ninguna guerra en su territorio desde hacía más de un siglo, no tenían un ejército moderno y además su geografía casi enteramente plana hacía que el país fuera muy difícil de defender en caso de agresión. Pese a todo los holandeses confiaban en que si llegaba a producirse una situación de peligro, las grandes potencias, empezando por sus vecinos británicos, acudirían en su ayuda.

El caso es que, tras varias "falsas alarmas", el 10 de mayo de 1940 Holanda fue finalmente ocupada por el ejército alemán sin que prácticamente hubiera resistencia. El desequilibrio de fuerzas era demasiado grande.

A falta de resistencia militar, la única posibilidad que quedaba era la resistencia pasiva. Muchos holandeses escuchaban la radio que emitía desde Londres, o salían del cine cuando se proyectaba algún noticiario de propaganda alemán. También comenzaron a publicarse algunos periódicos clandestinos, y en febrero de 1941 una huelga del transporte organizada por los comunistas consiguió casi paralizar el país.

Los nazis prohibieron los partidos políticos, los judíos fueron declarados enemigos del estado, y con numerosos cambios legislativos intentaron poco a poco ir germanizando el país. Muchos ciudadanos fueron asesinados o enviados a campos de concentración, incluyendo a muchos alemanes que se habían refugiado en Holanda confiando en que era un país seguro (recordemos a la famosa Ana Frank). La desmoralización entre los ciudadanos era total, agravada por la vergonzosa huida del país de la Reina Guillermina y otros miembros de la casa real.

2017/04/02

ENTREVISTA AL HISTORIADOR JULIAN VADILLO, AUTOR DEL LIBRO "POR EL PAN, LA TIERRA Y LA LIBERTAD: EL ANARQUISMO EN LA REVOLUCION RUSA" por Fermin Grodira

"En octubre de 1917 con el gobierno provisional completamente desacreditado hay una dualidad de poder y los sóviets no están con el Gobierno provisional sino frente a él. Son los sóviets, en los que no solo participan los bolcheviques sino también los anarquistas, los socialistas revolucionarios, los mencheviques… los que están dinamizando el poder."
 
Numerosos libros se publican (o reeditan) este año, cuando se celebra el primer centenario de la Revolución rusa. Pero pocos tratan el papel que tuvo el anarquismo en la caída del zar y el ascenso de los bolcheviques al poder. Julián Vadillo Muñoz (Madrid, 1981) lo hace en el libro Por el pan, la tierra y la libertad: El anarquismo en la Revolución rusa que edita Volapük Ediciones. El autor, como explica en la introducción, intenta “analizar el anarquismo ruso en su justa medida” y “descifrar qué fue realmente” ya que la eterna “derrota ha conllevado el ostracismo” de los anarquistas. Julián Vadillo recibe a La Marea en la librería libertaria La Malatesta de Madrid.
 
¿Qué papel tuvieron los anarquistas en la Revolución rusa?
Su papel va creciendo con el paso de los meses. La Revolución de Febrero sorprende al anarquismo cuando la mayoría de sus integrantes está todavía en el exilio. La caída del zar y la proclamación de la república hace que muchos retornen, y los grupos diseminados del anarquismo que se habían mantenido entre 1906 y 1917 se vuelven a reestructurar. Durante ese período surgen medios de comunicación y grupos anarquistas, convirtiendo el anarquismo en un elemento a tener en cuenta aunque va a la zaga de otras organizaciones que sí se habían mantenido más estructuradas como los mencheviques, los bolcheviques y los socialistas revolucionarios. Lo que se pone en liza entre las organizaciones revolucionarias tras la Revolución de Octubre de 1917 es el modelo revolucionario del Partido Bolchevique frente a otro modelo que plantea el anarquismo.
 
¿Entonces, en la Revolución de Febrero no participaron los anarquistas?
Sí participaron de las movilizaciones aunque solo los pequeños grupos que habían quedado en San Petersburgo, Moscú… pero la Revolución de Febrero no responde a una ideología concreta. Es la propia Revolución y los meses posteriores lo que hace que personas como Volin, Gregori Petrovich Maximov, Piort Archinov… vuelvan a Rusia, y que Néstor Majnó salga de prisión gracias a la amnistía por la proclamación de la república. De esta forma tienen la posibilidad de reestructurar las organizaciones anarquistas rusas.

Afirma que la muerte de Piotr Kropotkin en febrero de 1921, cuatro años después de la Revolución rusa, “fue la muerte del anarquismo ruso”. ¿Acabó la revolución con el anarquismo?La muerte de Kropotkin significa metafóricamente la muerte del anarquismo: la manifestación por su muerte fue la última gran movilización del anarquismo ruso en el interior. A partir de ese momento los anarquistas rusos se tienen que exiliar, están en las prisiones, en los campos de concentración o directamente han muerto por la guerra civil entre 1917 y 1921. El anarquismo participa y es protagonista de la revolución pero la revolución engulle a muchos de sus protagonistas. Para los anarquistas, en un determinado momento, el bolchevismo no era la revolución sino que se había convertido en la contrarrevolución. La contribución de sangre que tiene el anarquismo respecto a la revolución es muy grande.
 
Algunos historiadores conservadores como Richard Pipes opinan que la Revolución de Octubre fue un golpe de Estado. ¿Fue una revolución, un golpe de Estado, ambas cosas o ninguna?
No creo que fuese un golpe de Estado sino un proceso revolucionario con una base social muy amplia. Un golpe de Estado conlleva que una minoría tome el poder frente a la mayoría. Es cierto que hay un Gobierno provisional que cae en detrimento de un grupo político concreto —que son los bolcheviques— pero para que hubiese sido un golpe de Estado, ese Gobierno provisional debería haber tenido bases sociales que lo sustentasen. En octubre de 1917, está completamente desacreditado. Hay una dualidad de poder, y los sóviets no están con el Gobierno provisional sino frente a él. Son los sóviets, en los que no solo participan los bolcheviques sino también los anarquistas, los socialistas revolucionarios, los mencheviques… los que están dinamizando el poder.
 
El problema viene porque algunos dirigentes bolcheviques utilizaron la palabra “golpe” para referirse a lo sucedido en octubre de 1917 y eso ha servido para sacar conclusiones, que a mi entender, no se corresponde con los sucesos. Lo que sí existe tras octubre de 1917 es un golpe de mano por parte de los bolcheviques que, de manera paulatina, van aplastando a sus rivales políticos hasta exterminarlos del mapa político ya sea físicamente o políticamente.
 
Al modelo económico denominado por los bolcheviques “comunismo de guerra”, aplicado durante la guerra civil, los anarquistas lo llamaron “capitalismo de Estado”. ¿En qué se diferenciaba la propuesta económica de los anarquistas y la que pusieron en marcha los bolcheviques?
Los bolcheviques, cuando llegan al poder, hacen un plan de nacionalización de la economía. Las fábricas y los campos pasan a ser controlados por el Estado, y éste cede la gestión directa a los trabajadores. Pero es el Estado quien controla el poder económico. Los anarquistas no están de acuerdo con ese modelo porque no creen que el Estado deba controlar nada sino que tiene que desaparecer, y han de ser directamente los productores los que se hagan con el control económico de las fábricas y de los campos. Para ellos, los sóviets son el eje central de la revolución, son los organismos de gestión directa de los trabajadores de la producción. Esa es la gran diferencia. Al acabar la guerra civil, los anarquistas y los socialistas revolucionarios denuncian la imposición de un modelo económico que se aleja del espíritu revolucionario de 1917 y plantean que o se retoma el modelo del poder de los soviets, o acabarán engullidos por la dictadura de un solo partido.
 
Tras el comunismo de guerra y la Nueva Política Económica, según el discurso oficial soviético, se alcanzó el “socialismo real”. ¿Realmente la URSS fue un modelo socialista?
Se le podría llamar socialismo de Estado aunque es una estatalización de la economía. Incluso la Nueva Política Económica que surge en 1921, que es una mezcla entre el socialismo y el libre mercado, desaparece completamente y los planes quinquenales sirven para la industrialización de la Unión Soviética que, finalmente, se convertirá en una de las potencias industriales del mundo. En ese sentido Stalin sí que tiene éxito pero ¿a qué precio? A partir de 1927, cuando Trotsky es defenestrado, ocurre una transición de una dictadura de partido único a una dictadura unipersonal de Stalin. En 1937, del Comité Central del Partido Bolchevique de 1917 absolutamente todos sus miembros han sido eliminados por Stalin excepto Lenin, que muere en 1924, y Trotsky, que ha huido pero será ejecutado en 1940, con la acusación de ser contrarrevolucionario.

2017/03/08

QUE SIGNIFICA EL 8 DE MARZO DESDE TIEMPOS DE LA UNIÓN SOVIÉTICA

"El 3 de marzo de 1917, 30.000 obreros de la fábrica Putilov se quedan en paro ante el cierre de la factoría. Sus manifestaciones y protestas en Petrogrado fueron ahogadas en sangre por parte de la represión zarista. 5 días después, el 8 de marzo, las mujeres toman las calles de Petrogrado para reivindicar sus derechos"
 
" Cada ama de casa tiene que estar preparada para dirigir el Estado"
V.Lenin
 
En los años previos a 1917, el feminismo buscaba un día de reivindicación internacional de los derechos de la mujer. El 28 de febrero, el 19 de marzo fueron los primeros intentos de establecer un día de la mujer. En 1913, por primera vez, se utiliza el 8 de marzo por parte de las mujeres rusas para protestar contra la inminente guerra imperialista.
 
El 3 de marzo de 1917, 30.000 obreros de la fábrica Putilov se quedan en paro ante el cierre de la factoría. Sus manifestaciones y protestas en Petrogrado fueron ahogadas en sangre por parte de la represión zarista. 5 días después, el 8 de marzo, las mujeres toman las calles de Petrogrado para reivindicar sus derechos. Hartas de la guerra imperialista en donde morían sus hijos y maridos, hartas de esperar largas colas por un pedazo de pan, las mujeres de Petrogrado se manifiestan con el lema "Paz y Pan". Sus manifestaciones estaban cargadas de consignas políticas en contra del criminal régimen zarista. Era el inicio de la Revolución de Febrero, 5 días después el Zar abdicaba.
 
8 de marzo de 1917 en Petrogrado

Tras la Revolución de Octubre, la mujer había conquistado el derecho al voto, al divorcio y al aborto. Alejandra Kollontai, Comisaria del Pueblo desde el primer gobierno bolchevique, impulsó la oficialidad de la celebración del 8 de marzo en la URSS, como día de la mujer trabajadora. La celebración del 8 de marzo fue implantada en otros países (España por ejemplo lo adoptó por primera vez en 1936, recién elegido el gobierno del Frente Popular). La ONU tardó más de 60 años en establecer el 8 de marzo como día de la mujer.
 
En la Unión Soviética, el 8 de marzo era un día festivo, no se trabajaba. Las mujeres eran felicitadas y obsequiadas con regalos (generalmente flores). Si hubo un gran salto adelante en la lucha de la mujer, este fue tras la Revolución de Octubre. No sólo en la URSS, sino en todo el mundo ,comunismo también sirvió para que la mujer conquistara los derechos que le son propios.
A continuación una selección de imágenes y carteles que se usaron en la Unión Soviética para conmemorar tan glorioso día. ¡Viva la Mujer Trabajadora!
 
Fuente:

2017/02/25

MUJERES RESISTENTES (XI): LUCY PARSONS

"Según ella, el sexo y la raza eran hechos que venían determinados por la propia existencia y que los patronos manipulaban con el objetivo de justificar el mayor grado de explotación a que sometían a las mujeres y a los negros." 

Afroamericana, su trabajo periodístico y de agitación en defensa de la clase obrera se mantuvo a lo largo de sesenta años. Su evolución política fluctuó desde la defensa del anarquismo hasta su ingreso en el Partido Comunista de Estados Unidos en 1939. 

Nació en 1853 e ingresó en el Partido Obrero Socialista en 1872. Fue una activa organizadora del Sindicato de Mujeres Obreras de Chicago. 

Desafió las leyes que prohibían los matrimonios interraciales. Su marido Albert Parsons fue uno de los ocho líderes obreros detenidos tras los enfrentamientos provocados por la policía el 1 de mayo de 1886 en la plaza Haymarker de Chicago. Fue la propulsora de la campaña por la liberación de los detenidos y arrestada en múltiples ocasiones por no acatar las órdenes de los alcaldes de las diferentes ciudades de prohibición de sus mítines. La policía de Chicago la detuvo junto a sus hijos mientras su marido estaba siendo ejecutado junto a los otros mártires de Chicago.

Aunque era afroamericana y mujer, Lucy Parsons afirmaba que la explotación global de la clase trabajadora por parte del capitalismo eclipsaba el racismo y sexismo. 

Según ella, el sexo y la raza eran hechos que venían determinados por la propia existencia y que los patronos manipulaban con el objetivo de justificar el mayor grado de explotación a que sometían a las mujeres y a los negros. 

L. Parsons junto con Mary Jones fueron las primeras mujeres que se unieron a la organización obrera, Industrial Workers of the Wold (IWW). Ambas gozaban de un gran prestigio dentro del movimiento obrero. En el discurso que pronunció en la convención fundacional de la IWW puso de manifiesto su preocupación por la opresión que sufrían los trabajadores afroamericanos a quienes consideraba manipulados por los capitalistas en su afán por reducir los salarios de toda la clase obrera. 
 
En la década de los años 20, tras la Revolución de Octubre empezó a vincularse al Partido Comunista y en 1925, cuando se creó el Comité Obrero Internacional de Defensa Legal, se convirtió en una de sus más activas colaboradoras. Luchó por la libertad de Tom Mooney, en California, de los nueve de Scottsboro, en Alabama y del joven comunista negro Angelo Herndon que había sido encarcelado en Georgia.

Murió en 1942, el Daily Worker le hizo un homenaje en el que la describió como “(...) un eslabón entre el movimiento obrero actual y los grandes acontecimientos de la década de 1880.
 
“(...) Fue una de las mujeres más grandes de EEUU, valerosa y entregada a la causa de la clase obrera”.
 
Fuente:
Extracto del libro de Angela Davis "Mujeres, raza y clase" 

2017/02/07

EL POTENCIAL REVOLUCIONARIO DE LAS PEQUEÑAS NACIONES OPRIMIDAS DE EUROPA OCCIDENTAL por Sugarra Argitalpenak

"Con el desarrollo del capitalismo, en su estadio actual, caracterizado por el predominio del capital financiero y especialmente de sus sectores más parasitarios y especulativos, cuando se ha impuesto la “globalización” y la economía de mercado se ha extendido hasta el último rincón del planeta y en diversas regiones del mismo se están desarrollando procesos de integración imperialista, el capitalismo, las empresas multinacionales y los Estados burgueses, son una auténtica amenaza de aniquilación para las distintas comunidades humanas ya que  promueven la homogeneización y uniformización a ultranza de los distintos pueblos y culturas."
 
Es frecuente que, entre quienes se proclaman marxistas revolucionarios, existan posturas reacias a reconocer la necesidad de que la clase obrera asuma la lucha por la libertad de las naciones oprimidas, considerando que eso es propio de la burguesía o la pequeña burguesía y que si alguna organización comunista lo hiciera, estaría incurriendo en una “desviación nacionalista”.

Quienes sostienen esas posturas de nihilismo nacional, se limitan a “defender”, de una forma meramente retórica, el derecho de las naciones a la autodeterminación, mientras por otra parte sostienen que el fin de la opresión que sufren esas naciones llegará cuando la clase obrera de los Estados dominantes tome el poder en cada uno de ellos.

Es decir que, mientras tanto, la clase obrera de las naciones dominadas tendría que limitarse a esperar a que en el conjunto del Estado o de los Estados opresores triunfase la revolución, sin pararse a pensar que, en buena medida, el desarrollo de un proceso revolucionario de liberación, en una o en varias de las naciones oprimidas, pudiese constituir un auténtico “catalizador” que acelerase el proceso revolucionario en el conjunto del Estado u Estados dominantes.

Luchas de liberación nacional en Occidente
Lenin ya era consciente de la importancia de la lucha de las pequeñas naciones oprimidas para el desarrollo de la revolución en Europa. De hecho, tuvo muy en cuenta la experiencia del levantamiento de Pascua de 1916 [1]. En relación con la lucha de esas pequeñas naciones, decía:

“Los puntos de vista de los enemigos de la autodeterminación llevan a la conclusión de que la vitalidad de las pequeñas naciones oprimidas por el imperialismo ya está agotada, que no pueden desempeñar papel alguno contra el imperialismo, que apoyar sus aspiraciones puramente nacionales no conducirá a nada. La experiencia de la guerra imperialista de 1914-1916 da una refutación concreta a semejantes conclusiones” [2].

Concebía la revolución proletaria en Europa como el efecto de la concurrencia, simultánea y combinada, de diversos factores, entre los que se encontraba la lucha de las pequeñas naciones oprimidas. En ese sentido, afirmaba que:

“… creer que la revolución social es concebible sin sublevaciones de las pequeñas naciones en las colonias y en Europa, sin estallidos revolucionarios de una parte de la pequeña burguesía, con todos sus prejuicios, sin el movimiento de las masas políticamente no conscientes, proletarias y semiproletarias, contra la opresión terrateniente, clerical, monárquica, contra la opresión nacional, etc., creer todo esto equivale a renegar de la revolución social.” [3].

Frente a las posiciones de la socialdemocracia que defendía la necesidad de aprovechar la lucha de liberación nacional de la burguesía colonial contra el imperialismo europeo, mientras menospreciaba la importancia de la lucha de las naciones oprimidas en la propia Europa, Lenin sostenía que:

“La lucha de las naciones oprimidas en Europa, capaz de transformarse en sublevaciones y combates callejeros, de llegar hasta romper la férrea disciplina del ejército y del estado de sitio, “agudizará la crisis revolucionaria en Europa” con fuerza inmensamente mayor que una sublevación mucho más desarrollada en una lejana colonia. Si los golpes son iguales en fuerza, el asestado al poder de la burguesía imperialista inglesa por la sublevación en Irlanda tiene una significación política cien veces mayor que el que se asestara en Asia o en África” [4].  

Con el desarrollo del capitalismo, en su estadio actual, caracterizado por el predominio del capital financiero y especialmente de sus sectores más parasitarios y especulativos, cuando se ha impuesto la “globalización” y la economía de mercado se ha extendido hasta el último rincón del planeta y en diversas regiones del mismo se están desarrollando procesos de integración imperialista, el capitalismo, las empresas multinacionales y los Estados burgueses, son una auténtica amenaza de aniquilación para las distintas comunidades humanas ya que  promueven la homogeneización y uniformización a ultranza de los distintos pueblos y culturas.

El imperialismo europeo

En este contexto, la lucha por la autodeterminación de los pueblos y naciones oprimidas, cobra una importancia especial. Y, en muchas ocasiones, la lucha de clases adopta la forma de una lucha contra la opresión nacional. Esto es lo que ocurre en la Unión Europea, una nueva potencia imperialista en fase de construcción, que lejos de suponer el paraíso de la solidaridad y la democracia como nos han venido diciendo desde hace mucho sus defensores, no es otra cosa que una enorme cárcel de pueblos, un inmenso cuartel, donde la clase obrera y las naciones dominadas, se ven asfixiadas en su lucha por la emancipación social y nacional.

Una Europa “unida” que constituye un verdadero corsé y que se apoya en el aparato militar de la OTAN, creado, armado y financiado por el imperialismo norteamericano, en los años que siguieron a la Segunda Guerra Mundial, contra los antiguos países socialistas, y que continúa estando listo para aplastar, si fuera necesario, cualquier movimiento popular y/o revolucionario que pusiera en peligro los intereses de la gran burguesía.

Hacia una nueva situación

Pero, hoy día, con el desarrollo imparable de las contradicciones de clase y la agudización del enfrentamiento entre las distintas potencias, se está creando una situación nueva. Una situación que puede llegar a ser favorable para revolución proletaria en Europa y para la Revolución Vasca.

Con la llegada de Donald Trump a la presidencia de EEUU, esta potencia imperialista ha iniciado un repliegue en el plano internacional. Este “enroque” norteamericano responde a los intereses de clase de una fracción de la gran burguesía de aquel país, y puede agudizar enormemente las contradicciones que enfrentan al imperialismo yanqui con algunos de sus, hasta hace poco, aliados europeos.

Al mismo tiempo, todo parece indicar que se van a incrementar enormemente los gastos militares norteamericanos, acentuando considerablemente el peligro de guerra entre EEUU (la potencia económica en declive) y China (la potencia ascendente, que se ha apresurado a ocupar el vacío que está dejando el imperialismo yanqui), lo que explicaría el intento de Donald Trump de acercarse a Rusia para apartarla de su hasta ahora aliada China.

En cuanto a las relaciones entre EEUU y la UE, el apoyo del actual gobierno de Donald Trump al “brexit”, así como a la posible salida de la UE de otros Estados (como podrían ser Austria, Holanda y Francia, dependiendo del avance electoral que puedan experimentar en ellos las fuerzas de extrema derecha y neofascistas); su rechazo a la firma del TTIP entre EEUU y la UE, teniendo en cuenta que ya ha abandonado el TTP; su desentendimiento de la OTAN y la exigencia de que el resto de los Estados miembros contribuyan más a los gastos militares de la alianza; el acercamiento de Turquía (que posee el principal ejército de la OTAN, después de EEUU) a Rusia, y que tras el reciente intento de golpe de Estado también ha manifestado su intención de cooperar con la OCS ; el problema de los refugiados; etc., colocan a la UE en una situación de creciente debilidad económica, política y militar, acentuando aún más su crisis interna.

Los comunistas vascos y del conjunto de los países de Europa debemos prestar una gran atención a la posible evolución de la situación internacional, y prepararnos para aprovechar las contradicciones y enfrentamientos inter-imperialistas para hacer avanzar la lucha de liberación de las naciones oprimidas y la revolución proletaria. 

NOTAS

1.- El Alzamiento de Pascua fue una rebelión que tuvo lugar en Irlanda contra la dominación inglesa. Constituyó el intento más importante de tomar el poder que llevaron a cabo los republicanos para lograr la independencia de Irlanda. Tuvo lugar entre el 24 y el 29 de abril de 1916, cuando parte de los Voluntarios Irlandeses, brazo armado de la Hermandad Republicana Irlandesa (IRB), encabezados por el maestro y abogado Patrick Pearse, así como el pequeño Ejército Ciudadano Irlandés dirigido por el líder sindical James Connolly, tomaron los puntos estratégicos de la ciudad de Dublín y proclamaron la República Irlandesa.

2.- V. I. Lenin. “Balance de una discusión sobre el derecho de las naciones a la autodeterminación”. O. C. Tomo XXIII. Pág. 474. Akal Editor. Madrid, 1977.

3.- Idem. Pág.476.

4.- Idem. Pág. 477. 
 

2017/01/30

ENTREVISTA AL COMUNISTA BILBAINO JUAN PUERTO por Enekoitz Esnaola

"...en la época de cuando mataron a Santi Brouard fue cuando comprendí que se podía ser comunista y abertzale. Hasta entonces creía que era una contradicción. Yo era comunista -y lo seré hasta la muerte-, y defendía el derecho de autodoterminación, pero no me sentía abertzale. Con Idigoras y Ziluaga entendí que ambas cosas eran compatibles."
 
Juan Puerto Morcillo (Calamonte, Extremadura; 78 años) era comunista en el siglo XX y lo sigue siendo en el siglo XXI. «Comunista hasta la muerte», dice. Con el tiempo, este militante veterano nacido en Extremadura y que desde los 22 años vive en Bilbao también se ha llegado a sentir abertzale. Después de formar parte del PCE y otros partidos, desde hace 8 años es miembro de Alternatiba. Está a favor de aglutinar a toda la izquierda vasca.
 
 diciembre en Gasteiz. Puerto  vive en Bilbao desde que tiene 22 años.
Eres de Extremadura, y naciste durante la guerra del 36. ¿Qué recuerdos tienes de la infancia? 
Buenos y malos. Mis padres eran republicanos, pero no estuvieron metidos en política. Mi padre tan solo conoció el trabajo; es lo único que sabía hacer. Una vez pegaron a mi madre, porque estaba ayudando a un republicano agarrando su escalera mientras pegaba un cartel. El Franquismo se ensañó en Extremadura contra la gente partidaria de la República. Pero en cualquier caso tuvimos momentos funestos en la familia. Mi hermano mayor se rompió un brazo cuando tenía 9 años, el médico se lo escayoló, pero tenía el brazo infectado y jamás se lo miraron. Murió por la gangrena. Yo todavía no había nacido. Después, cuando tenía 4 años, mi padre se ahogó cuando trabajaba en una presa. Por aquel entonces mi madre estaba embarazada de mi hermana. Ella tuvo que trabajar muy duro para sacar la familia adelante. Trabajó como costurera en casa de varios ricos.
¿Cuándo y cómo fuiste adquiriendo conciencia política? 
Los chavales a los 12-13 años ya éramos adultos. Trabajábamos, y fue así como me fui concienciando a favor del comunismo. Recuerdo algo que me dijo un señor mayor llamado Antonio: que nunca me arrimara a los capitalistas, porque me explotarían por completo. En nuestro pueblo tenían a mucha gente en la miseria y la esclavitud. Pero de algún modo, aguantábamos. Luego en casa de la que acabaría siendo mi mujer, se escuchaba siempre la radio Pirenáica [oficialmente, era la Radio España Independiente irratia zen, creada por el PCE].
¿Hubo fusilamientos franquistas en tu pueblo, en Calamonte? 
Sí, a 62 personas. Solo en mi calle, a cuatro. En esa época vivían unas 5.000 personas en Calamonte. Trataban fatal a las familias de los fusilados. Por ejemplo, hacían firmar a las viudas que sus maridos habían muerto de forma natural a cambio de no llevarse a sus hijos para ser soldados y pudieran ayudar en casa. Todo esto me generó en mí ganas de luchar.
¿Tú conociste el hambre? 
Yo no, pero conocí a niños que pasaban hambre. Con tener pan y aceite, salvábamos el día, pero no era el caso de todos.
En 1960, con 22 años, vienes a Bilbao. ¿Por qué? 
Tuve tambíen oportunidad de viajar a Alemania y a Catalunya, pero Bilbao era la opción que más me tiraba. En mi pueblo había una barbería a la que llabaman la barbería del Athletic, donde se reunián muchos aficionados; yo entre ellos. Tenía ganas de venir a Bilbao, y me animé a hacerlo junto con unos amigos.
¿Dejando a la familia en Calamonte? 
Sí. Me costó mucho dejar allí a mi madre. Pero cuando dos años despúes murió mi abuelo, vinieron ella y mi hermana.
¿En Bilbao, a dónde viniste? 
Al barrio de Arangoiti, que por aquel entonces estaba en construcción. De cada diez, nueve éramos extremeños.
¿Cómo era el Bilbao que econtraste? 
Veía mucha pobreza, muchas chabolas. Yo empecé a trabajar en una cantera en 1960, y con lo que ganaba me pagaba el alquiler de una habitación. En 1962 empecé a trabajar en la fábrica de Etxebarria.
Antes has mencionado al Athletic. ¿Solías ir a San Mamés? 
Enseguida me aboné al Athletic, e iba a San Mamés con muchísima ilusión. Yo creo que todos los que vinimos de Extremadura éramos del Athletic. Una vez, antes de un partido del Athletic contra el Real Madrid, fuera del campo alguien me ofreció 60 pesetas por mi entrada. Por aquel entonces costaría unas 15, pero aún así, no le acepté el dinero y me quedé con la entrada. Faltaría más.
Cuando llegaste a Euskal Herria, ¿cuánto ganabas? 
Unas 450 pesetas a la semana. De ahí, 250 se iban para pagar las dos habitaciones que tenía alquiladas para mí, mi madre y mi hermana, además de la comida.
¿Cuál era el clima laboral? 
Al poco de entrar a Etxebarria, se convocó una huelga de dos meses. Había una gran represión, pero los trabajadores demostraban mucho valor.
¿Qué lograsteis con la huelga? 
Nada. Yo acababa de entrar, pero había gente que llevaba trabajando años y, al acabar la huelga, entraron como nuevos; tuvieron que empezar de cero. Por necesidad, tuve que empezar a hacer otros trabajos fuera del horario laboral, como por ejemplo cargar camiones en Otxarkoaga. Conseguí llegar a ganar mil pesetas a la semana, que nos permitía vivir con algo más de dignidad. Hasta que llegué a poder comprar una casa en el muismo Arangoiti, creo que en 1968, a los ocho años de llegar a Bilbao. Me costó 80.000 pesetas. Tres años antes me había casado, en Calamonte, tras lo que vino tanto mi mujer como toda su familia.
¿Cuándo empezaste a militar? 
Al entrar a trabajar a Etxebarria, en 1962. Me afilié a CCOO, pero tambíen empecé en el PCE. Eran tiempos de clandestinidad, había muchas reuniones. Entonces CCOO era el sndicato más combativo.
¿Alguna vez estuviste en cargos de dirección? Estuve en el PCEP pero no por ganas. Yo siempre he preferido trabajar en las bases.
En la época en que llegaste a Bilbao, ETA acababa de nacer, y algunos fundadores vivían en Bilbao. ¿Había alguna relación con ellos? 
Relación no. Conocía a un militante abertzale llamado Etxabe, porque vino a nuestro barrio, pero yo no sabía que era de ETA; lo supe después.
¿Estuviste preso alguna vez? 
No, aunque me detuvieron dos veces. Estábamos fichados. Yo no recibí torturas; psicológicas sí, y malos traros. Mucha gente pareció torturas físicas, pues la policía torturaba mucho. Además, tenían métodos concretos para controlar a la gente: si estaban siguiendo a un grupo de ocho, metían a siete en la cárcel y al octavo lo dejaban libre para después seguirle la pista. Como a mi no me metieron preso tras esas dos detenciones, tenía la preocupación de que me seguían.
¿Había en Euskal Herria un movimiento anti-franquista mayor que en España? 
Sí, mucho mayor, sin duda. En Extremadura había mucho miedo, y por eso mucha gente tenía una actitud servil. Aquí me sentía más agusto, a mi salsa. Había que pelear por la libertad, y el objetivo era quitarse a Franco de enmedio. Había una nacionalismo nuevo estructurado – ETA-, y eso benefició al movimiento anti-franquista. Los del PNV también eran abertzales, pero no eran de luchar hasta el final.
¿Qué te pareció el camino emprendido por el PCE tras la muerte de Franco? 
El PCE era el partido organizado en la clandestinidad. Tenía gente con una gran conciencia de lucha. Pero luego llegó la mal llamada democracia y no no fui partidario de ese tipo de transición. Escuchaba en el PCE que había que aceptar algunas cosas por los militares, pero yo siempre estuve en contra. Mira que constitución se hizo, ¡una que no cumplen! ¿Dónde están el derecho a la vivienda y al trabajo digno...? Además, siguieron la misma policia y el mismo ejército, sin pedirles cuentas por los asesinados durante el franquismo. Dejé el PCE y creamos el EPK Partido Comunista de Euskadi. Tuvimos la ayuda de la URSS.

¿Qué tipo de ayuda? 
Teniamos contacto, nos decían que tenían un gran interés en fortalecer partidos comunistas vascos. Pero lo dejaré ahí, porque no quiero comprometer a cierta gente.
El PCE defendía el derecho de autodeterminación... 
Solo sobre el papel. Había poca actitud. Estando en el EPK tuvimos una mayor relación con gentes de la izquierda abertzale; sobre todo de HASI [Herri Alderdi Sozialista Iraultzailea]. En HASI estaba Txomin Ziluaga, que me gustaba mucho como político.
Santi Brouard tambíen era de HASI. 
Cuando lo asesinaron [1984], estuve en el homenaje que le hicieron en Bilbao. Fue increible, impresionante. Año y medio después, estuve en un pueblo de Sevilla, Badalatosa, en la inauguración de la barriada Santi Brouard. Fue un acto organizado por revolucionarios andaluces, la gente de Comisiones Obreras del Campo. Allí estuvieron Jon Idigoras yTxomin Ziluaga, junto con la viuda de Brouard y su hija. Recuerdo las palabras de la viuda [Teresa Aldamiz]; un discurso revolucionario, increible. Aparecieron pintadas contra Idigoras, pero nos reimos con ello. Fue en esa época cuando comprendí que se podía ser comunista y abertzale. Hasta entonces creía que era una contradicción. Yo era comunista -y lo seré hasta la muerte-, y defendía el derecho de autodoterminación, pero no me sentía abertzale. Con Idigoras y Ziluaga entendí que ambas cosas eran compatibles.

2016/12/21

MUJERES RESISTENTES (IX): ALEXANDRA KOLLONTAI

"Lo más significativo de su discurso fue hacer suya la idea de Marx de que para construir un mundo mejor, además de cambiar la economía, tenía que surgir "el hombre nuevo". Así, defendió el amor libre, igual salario para las mujeres, la legalización del aborto y la socialización del trabajo doméstico y del cuidado de los niños, y sobre todo la necesidad de cambiar la vida íntima y sexual de las mujeres. Ella creía que debía surgir "la mujer nueva", independiente económicamente, pero también sicológica y sentimentalmente."
             Alejandra Mijáilovna Kollontai (Алекса́ндра Миха́йловна Коллонта́й), cuyo apellido de soltera es Demontovich, nació en Rusia en 1872. Estudió historia y literatura, y en 1899 se afilió al Partido Social Demócrata. Participó activamente de la lucha socialista en su país y en Europa, donde se relacionó con personalidades como Rosa Luxemburgo, Carlos Kausky, Jorge Plejanov, Lenin y muchos otros. En 1903 publicó La vida de los obreros finlandeses; en 1907 inició el primer Círculo de Obreras y al año siguiente presentó La base social de la cuestión femenina, lo que le valió la persecución y condena del régimen zarista, razón por la que tuvo que huir a Alemania, pasando después a diferentes países de Europa y finalizando su recorrido en Estados Unidos, donde fue propagandista de las organizaciones socialistas durante sus nueve años de exilio.

No es hasta 1917 que regresa a Rusia para formar parte del primer gobierno de Lenin como Comisaria del Pueblo para la Asistencia Pública. Entre otros espacios, integra el sector femenino del Partido Bolchevique, donde cobró notoriedad por su defensa del amor libre en los primeros años de la revolución. Alejandra ocupó altos cargos diplomáticos desde principios de los años 20 y fue la primera embajadora de la Unión Soviética en México, en 1926.

La obra literaria de Alejandra Kollontai es amplísima e incluye, además de las publicaciones antes mencionadas, su difundido artículo "El día de la Mujer" publicado en 1913, La emancipación de la mujer, Sociedad y maternidad y La clase obrera y la nueva moral, que reflejan una visión importante del movimiento feminista. Lo más significativo de su discurso fue hacer suya la idea de Marx de que para construir un mundo mejor, además de cambiar la economía, tenía que surgir "el hombre nuevo". Así, defendió el amor libre, igual salario para las mujeres, la legalización del aborto y la socialización del trabajo doméstico y del cuidado de los niños, y sobre todo la necesidad de cambiar la vida íntima y sexual de las mujeres. Ella creía que debía surgir "la mujer nueva", independiente económicamente, pero también sicológica y sentimentalmente.

La profesora Ana de Miguel Alvarez, en su estudio El conflicto clase-sexo-género en la tradición socialista, considera que "es la teórica rusa Alejandra Kollontai quien articuló de forma más racional y sistemática feminismo y marxismo. Kollontai no se limita a incluir a la mujer en la revolución socialista, sino que define el tipo de revolución que la mujer necesita. No basta con la abolición de la propiedad privada y con que la mujer se incorpore a la producción; es necesaria una revolución de la vida cotidiana y de las costumbres [...] En su teoría no tiene sentido hablar de un aplazamiento de liberación de la mujer, en todo caso, habría que hablar de un aplazamiento de la revolución". Fue por estas posturas que Alejandra protagonizó numerosos enfrentamientos con sus camaradas varones y con todos los que, desde la indiferencia, negaban la necesidad de una lucha específica por los derechos de las mujeres.

A pesar de sufrir una apoplejía en 1942, durante tres años dirigió la delegación diplomática de Oslo en silla de ruedas. Alejandra Kollontai murió en 1952 en Moscú, pero unos años antes llegó a ser candidata al Premio Nobel de la Paz por sus esfuerzos para poner fin a la guerra ruso-finlandesa.
 
Extraido de:
https://www.marxists.org/espanol/kollontai/



2016/12/11

ENTREVISTA AL PERIODISTA CATALAN RAFAEL POCH DE FELIU por Angel Ferrero

“...si la estadocracia, los propietarios del asunto soviético, hubieran querido, habrían podido mantener el sistema 20 o 25 años más con un ajuste andropoviano. Dentro de ese universo desencadenante, fue la lógica de la lucha por el poder de la estadocracia rusa la que determinó la disolución...”
 
A estas alturas Rafael Poch de Feliu (Barcelona, 1956) precisa de pocas introducciones. Testimonio privilegiado de los grandes cambios de finales del siglo XX y comienzos del XXI en Rusia y en China, donde se ha desempeñado como corresponsal para La Vanguardia, Poch es autor de varios libros como La Gran Transición: Rusia 1985-2002 (Crítica, 2004), traducido al ruso y al chino.
 
Este mes se cumplen 25 años del fin de la Unión Soviética. Entonces eras corresponsal en Moscú, ¿cómo era el ambiente en Rusia?
 
Rusia no existía. Se vivía en la URSS, un superestado a la vez cosmopolita –con un pluralismo civilizatorio inaudito– y uniforme, donde encontrabas el mismo sofá Schomberg, fabricado en la RDA, en un despacho de Ucrania occidental y en un hotel de Kamchatka, a once usos horarios de distancia. El ambiente cambiaba con gran rapidez. En 1987, cuando llegué por primera vez como estudiante, era de expectativa. Los jóvenes solo pensaban en pantalones tejanos y en inocentes trapicheos menores. Los policías no llevaban pistola. En general, reinaba una sorda expectación por dejar atrás los agobios y miserias de la vida soviética de los años 60 y 70, magistralmente descrita por José Fernández en Memorias de un niño en Moscú. Aún en 1988, mezclado con el generalizado cinismo, había esperanza en los cambios, pero se hacía sentir el impacto del desabastecimiento. El sistema había abierto la mano y dio lugar a una general relajación y caída de la disciplina, concepto económico fundamental en aquel universo. No se curraba. No había estrés laboral, pero se pasaba mucha penalidad por llenar la despensa. Había mucho sexo, pero pocas risas.
 
En 1990 y 1991, sobre todo eso, se impuso la extrañeza y la incertidumbre. En el ambiente juvenil de 1990 sonaba la inquietante música de Viktor Tsoi. Al calor del deshielo, los intelectuales habían girado en cuatro días desde una disidencia íntima, cobarde y secreta, perfectamente compatible con el conformismo, hacia una especie de estalinismo capitalista que loaba el radiante porvenir de la humanidad y el ‘regreso a la civilización’. Los dirigentes y cuadros del sistema más avispados se disponían a realizar la profecía de Trotski, formulada en 1936, que decía que la burocracia acabaría transformándose en clase propietaria porque “el privilegio sólo tiene la mitad del valor si no puede ser transmitido por herencia a los descendientes”, y porque “es insuficiente ser director de un consorcio si no se es accionista”. Las loas a Von Hayek de los intelectuales estalino-capitalistas estaban en sintonía con eso. Respecto al pueblo, sufría y despotricaba, desde ese lúcido e indigno anarquismo ancestral del siervo ruso. En las repúblicas la suma de casi todo lo expuesto desembocaba en el vector nacionalista. Liberadas del miedo, algunas de ellas, en el Cáucaso y en Asia Central, comenzaban a zurrarse con sus vecinas… Todo eso, envuelto en la enorme sensualidad rusa, en los secretos que se iban desvelando (creo haber sido el primer periodista europeo en llegar a la orilla del mar de Aral, y uno de los primeros en acceder a la frontera chino-soviética o a Kamchatka), era, sencillamente, sensacional e irrepetible. Después de vivir aquello, cualquier aventura vital solo podía saber a poco.
 
Desde hace años proliferan los comentaristas que aseguran que el fin de la URSS era “inevitable”. Sin embargo, leyendo textos de la época parece que el fin de la URSS más bien tomó por sorpresa a casi todo el mundo. Sin entrar en el complejo debate sobre las causas de su desaparición, ¿qué destacaría de aquel episodio tan importante?
 
La sorpresa vino de que nadie tuviera en cuenta el mencionado escenario de Trotski, es decir, que fuera la propia clase dirigente, la estadocracia, la que desencadenara y propiciara la transformación y la disolución. Aún hoy algunos despistados continúan achacando la disolución de la URSS a la presión de Reagan, al papa Juan Pablo II y hasta a los nacionalismos que fueron su consecuencia. La simple realidad es que si la estadocracia, los propietarios del asunto soviético, hubieran querido, habrían podido mantener el sistema 20 o 25 años más con un ajuste andropoviano. Dentro de ese universo desencadenante, fue la lógica de la lucha por el poder de la estadocracia rusa la que determinó la disolución: llegó un momento en el que para que el grupo de Yeltsin conquistara el el Kremlin había que disolver el superestado soviético. Así de banal fue la sorpresa.
 
En el centro de este drama se encuentra Mijaíl Gorbachov, cuya figura y legado son aún hoy objeto de una fuerte controversia no sólo en Rusia, sino en los países del antiguo bloque socialista y entre la izquierda europea. ¿Qué balance puede hacerse de los años de Gorbachov al frente del Kremlin?

Gorbachov era uno de los raros dirigentes que creía en el socialismo. No en el “socialismo soviético” heredero de una amalgama de Stalin y las experiencias de la guerra y la posguerra, sino en algo más genuino situado entre Lenin (léase como lo recuperable de la historia soviética) y la socialdemocracia europea. En un contexto de economía estatalizada, eso arroja un resultado bien diferente al de, digamos, un SPD neoliberal. Lo intentó y fracasó. Su punto flaco fue haber subestimado dos cosas: el nivel de podredumbre de la estadocracia rusa y eso que llamamos imperialismo, es decir, el dominio político y económico de las potencias fuertes sobre las débiles, que los occidentales aplicaron inmediatamente hacia la URSS/Rusia en cuanto percibieron sus dudas, debilidades y desbarajustes internos. Hay que decir que sin haber estado animado de ese optimismo, Gorbachov no habría emprendido nada. El mero intento fue un éxito humano, por más que el resultado haya sido bastante malo. Pero en ese resultado –una Rusia oligárquica y capitalista y una situación global que ni siquiera nos ha liberado del peligro nuclear y hasta de la guerra en Europa–, la responsabilidad de Gorbachov va muy por detrás de la de otros.
 
A mí, su gestión al frente del Kremlin me induce un gran respeto y asombro por el hecho de que un honesto muzhik de Stavropol llegara a ese mando con ideas y reflejos tan sanos. De puertas adentro, Gorbachov ofreció lecciones a su pueblo –como la transferencia de su poder de autócrata a cámaras representativas– que éste no comprendió porque no estaba preparado para ellas y que contradecían radicalmente la lógica histórica del poder moscovita. De puertas afuera ofreció acabar con la guerra fría y el arma nuclear, abriéndole la puerta a un siglo viable en el que la cooperación internacional abordara los grandes retos globales. Occidente prefirió omitir esa oportunidad para meterse en la utopía monopolar, comenzando por el desastroso y criminal intento de dominar por completo el Oriente Medio, es decir, un más de lo mismo. Así nos va. El actual imperio del caos no es, en absoluto, responsabilidad del idealismo de Gorbachov, que ha sido un gran hombre del siglo XX.
 

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