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2017/04/29

ULTRAS NAZIS Y VICEVERSA (Y ALGUNA LAGRIMA DE COCODRILO)

"Este tipo de gente, US; FA o SGS es la que mató a Aitor Zabaleta, Guillem Agulló o Carlos Palomino. Pero según el criterio patrio, en Altsasu, una pelea de bar es terrorismo, pero en Bilbao, una agresión fascista al grito de Arriba España y llamando proetarra a una persona que toma un café, se queda en nada, o casi, a tenor por la denuncia de oficio que ha tramitado la Ertzaintza. España siempre ha protegido a sus chicos cuando se trata de las vascongadas."
 
A juzgar por sus pintas, el protagonista del día de ayer bien podría haber sido tronista de MyHyV en su versión 3000 viviendas. Si ya de por si el Betis era un club que tenía mala prensa en Bilbao por sus Lopera, Zozulya, Rubén Castro, los lanzadores de botellas y los ultras nazis que jalean el maltrato, ha tenido que venir el segundo Herrera a Bizkaia que se va por la puerta de atrás después de dar por culo. Es justo mencionar, no obstante, que muchos aficionados béticos les repudiaron públicamente.
Hacía tiempo que no veíamos a los ultrillas del club verdiblanco por el Botxo, y el recuerdo que teníamos era el de verles enjaulados en un hotel a la espera de ser devorados por las fieras en las horas previas de una semifinal de copa de infausto recuerdo. Tuvieron que ser sus amigos uniformados los que les sacaran las castañas del fuego. Como ayer, aunque con notables diferencias, a juzgar por el material gráfico que ellos mismos se encargaron de gestionar para darse autobombo.

No es que queramos darles un protagonismo que no se merecen. Pero tras la visita de los US y la de estos vainas, es evidente que los fachas se están viniendo arriba. Y lo hacen porque saben que, con el respaldo de las redes sociales y la impunidad con la que gozan, cualquier acción de mierda que hagan, como agredir a un transeúnte que está tomando el café mañanero (esa mentalitá siempre por delante), tiene mucho impacto en una ciudad no acostumbrada a agresiones y grupos de esta calaña. Resulta chocante, no obstante, la actitud de muchos ciudadanos (normalmente muy demócratas y correctos) pidiendo la asistencia de cierto repudiado grupo futbolero antifascista local para dar la cara contra ese elemento. Donde no tiene huevos de actuar ni la policía. Putos hipócritas.
 
Hoy todo el mundo se pregunta cómo, por qué, dónde está la policía…en fin, sorprende que se rasguen las vestiduras con los precedentes que hay y con lo bien que se llevan las Fuerzas de Seguridad con estos tipos. El caso es que comenzada la primera parte, un grupo de ultras béticos hizo acto de presencia en San Mamés, con sus uniformes negros, sus pancartas, su rojigualda y su fascismo, escoltados y protegidos. Y automáticamente nos vinieron a la mente las imágenes de hace una semana de la policía nacional cargando en la grada de Schickeria Munchen por tener una bandera mitad ikurriña mitad jamaicana. Qué rasero tan equilibrado hay en el Estado Español. Este tipo de gente, US; FA o SGS es la que mató a Aitor Zabaleta, Guillem Agulló o Carlos Palomino. Pero según el criterio patrio, en Altsasu, una pelea de bar es terrorismo, pero en Bilbao, una agresión fascista al grito de Arriba España y llamando proetarra a una persona que toma un café, se queda en nada, o casi, a tenor por la denuncia de oficio que ha tramitado la Ertzaintza. España siempre ha protegido a sus chicos cuando se trata de las vascongadas.
 
Suponemos que la Fundación Athletic está trabajando incansablemente en un documental sermoneándonos sobre el uso que hacen los fascistas del fútbol y lo mala que es la violencia en las gradas. Quizá les podemos ayudar con un pequeño spoiler. Gracias a, entre otros, el propio club, Sabin Etxea y la patronal (que son todo uno, como los Mosqueteros), hordas de estos nazis van a pasearse, libremente, por las calles de Bilbao durante la Eurocopa de 2020 a mayor gloria de los ingresos por eventos deportivos. Y ellos, los que nos sermonean, no van a estar en la calle ni para comerse sus agresiones, ni para dar la cara. Porque todo eso no se hace ni en una comisaría, ni en un despacho, ni en un palco y hace falta tenerlos bien puestos para enfrentarse a esta peña a pecho descubierto.
 
Hoy leemos en Deia, órgano propagandístico de Sabin Etxea y la directiva del Athletic, una tira de humor de su mesa de redacción. Muy indignados. Mucho. Casi violentos. Dándose golpes en el pecho y casi llamando a las armas entonando el “Vía fora“. Calificando al gobierno de Madrid de fascista…mientras el propio PNV negocia los presupuestos con ellos. Así tienen la cara, de cemento armado.
Y todo esto ocurre el día después del 80 aniversario del bombardeo de Gernika. La piel estaba muy fina en San Mamés y se notó. La entrada de los ultras vino acompañada de claros gritos que hacía tiempo que no se oían en La Catedral. El fascismo nunca es ni será bienvenido en Bilbao. Bueno, quizá por las autoridades sí, si es que los ultras dejan pingües beneficios en sus cuentas corrientes…
 
FUENTE:

2017/01/19

MIL DIAS DE MUERTE Y DESTRUCCION por Liza Reznikova

"Miro a los “expertos militares” jugando con el gato y me aterroriza pensar que todos los recuerdos que tienen de su corta vida son de la guerra. Bombardeos, carreras al sótano, incendios, las lágrimas de su madre y su abuela – esos son los recuerdos que estos niños tendrán de su infancia. Esos son los recuerdos de decenas de miles de niños de Donbass. Personalmente no tengo claro si alguna vez perdonarán a Ucrania por esos recuerdos."
 
El 9 de enero, Donbass conmemoró una lamentable fecha: mil días desde el estallido de la terrible guerra civil. Mil días de miedo. Mil días de dolor. Mil días de muerte y destrucción. Mil días de un infierno en la tierra.
 
En previsión de esta fecha, vuelvo a visitar el pueblo de Trudovsky, al oeste de Donetsk, donde las posiciones de las tropas ucranianas se encuentran a quinientos metros de distancia.
 
Lyudmila e Irina con una de sus hijasEsta guerra afecta más que nada la población civil cuyas viviendas resultaron quedar, por capricho del destino, en las posiciones más avanzadas. La calle de los pilotos es casi adyacente a Marinka, ocupada por Ucrania. Aquí, a unos pocos cientos de metros de las posiciones ucranianas, vive Lyudmila Panchenko junto a su hija Irina, que a su vez tiene sus propios hijos. Han pasado aquí los últimos mil días, en la línea del frente.
 
Llego a la casa de Lyudmila. Está entre casas destruidas, frente a una pila de escombros. Al otro lado está el Ejército Ucraniano. La casa de al lado, la de sus vecinos, está completamente destrozada, quemada desde el interior. “Ocurrió en octubre”, dice señalando a la casa de los vecinos al recibirme en su puerta.
 
La casa se calienta con un horno de leña, con los troncos que hay en el sofá junto a un blanquísimo gato que juega con los nietos de Lyudmila. Dos de ellos están con ellas y otros tres están en la ciudad. En total, Irina, la hija de Lyudmila, tiene cinco hijos. Pese a su juventud, Irina ya es madre de todos esos hijos. Su hermano está en el trabajo.

Cuando entro en la casa, los temerosos niños se acercan a su madre. Lyudmila abraza a sus nietos. Dice que los niños comenzaron a tener mucho miedo cuando las bombas impactaron en la casa de los vecinos y eso provocó un fuego en su casa. Hasta entonces prestaban menos atención a los bombardeos, pero ahora los escuchan con mucho cuidado. “Hoy”, dice Lyudmila, “íbamos a dar un paseo. De repente, los ucranianos empezaron a ladrar. Inmediatamente han corrido a la casa y ahora no han querido salir a la calle en todo el día”.
 
“Antes no salíamos nunca, pero desde el bombardeo y el fuego, empecé a pasar la noche en el distrito de Petrovsky porque tienen miedo de dormir en casa”, añade Irina. “Ya se han convertido en unos expertos militares. Saben qué armas disparan, desde dónde vienen las bombas, dónde van a caer, lo lejos que están de nuestra casa”.
 
Miro a los “expertos militares” jugando con el gato y me aterroriza pensar que todos los recuerdos que tienen de su corta vida son de la guerra. Bombardeos, carreras al sótano, incendios, las lágrimas de su madre y su abuela – esos son los recuerdos que estos niños tendrán de su infancia. Esos son los recuerdos de decenas de miles de niños de Donbass. Personalmente no tengo claro si alguna vez perdonarán a Ucrania por esos recuerdos.

2016/04/01

ILUSIONES PROGRESISTAS DEVORADAS POR LA CRISIS América Latina a la hora del lumpencapitalismo. por Jorge Beinstein

"Los Estados Unidos desarrollan una estrategia de reconquista de América Latina aplicándola de manera sistemática y flexible. El golpe blando en Honduras fue el puntapié inicial al que le siguió el golpe en Paraguay y un conjunto de acciones desestabilizadoras, algunas muy agresivas, de variado éxito que fueron avanzando al ritmo de las urgencias imperiales y del desgaste de los gobiernos progresistas."

                     La coyuntura global está marcada por una crisis deflacionaria motorizada por las grandes potencias. La caída de los precios de las commodities, cuyo aspecto más llamativo fue desde mediados del 2014 la de las cotizaciones del petróleo, descubre el desinfle de la demanda internacional mientras tanto se estanca la ola financiera, muleta estratégica del sistema durante las últimas cuatro décadas. La crisis de la financierización de la economía mundial va ingresando de manera zigzageante en un zona de  depresión, las principales economías capitalistas tradicionales crecen poco o nada[1] y China se desacelera rápidamente.  Frente a ello Occidente despliega su último recurso: el aparato de intervención militar integrando componentes armadas profesionales y mercenarias, mediáticas y mafiosas articuladas como “Guerra de Cuarta Generación” destinada a destruir sociedades periféricas para convertirlas en zonas de saqueos. Es la radicalización de un fenómeno de larga duración de decadencia sistémica donde el parasitismo financiero y militar se fue convirtiendo en el centro hegemónico de Occidente.


No presenciamos la “recomposición” política-económica-militar del sistema como lo fue la reconversión keynesiana (militarizada) de los años 1940 y 1950 sino su degradación general. La mutación parasitaria del capitalismo lo convierte en un sistema de destrucción de fuerzas productivas, del medio ambiente, y de estructuras institucionales donde las viejas burguesías se van transformando en círculos de bandidos, novedoso encumbramiento planetario de lumpenburguesías centrales y periféricas.      

La declinación del progresismo

Inmersa en este mundo se despliega la coyuntura latinoamericana donde convergen dos hechos notables: la declinación de las experiencias progresistas y la prolongada degradación del neoliberalismo que las precedió y las acompaño desde países que no entraron en esa corriente de la que ahora ese neoliberalismo degradado aparece como el sucesor.

Los progresismos latinoamericanos se instalaron sobre la base de los desgastes y en ciertos casos de las crisis de los regímenes neoliberales y cuando llegaron al gobierno los buenos precios internacionales de las materias primas sumados a políticas de expansión de los mercado internos les permitieron recomponer la gobernabilidad.

El ascenso progresista se apoyó en dos impotencias; la de la derechas que no podían asegurar la gobernabilidad, colapsadas en algunos casos (Bolivia en 2005, Argentina en 2001-2002, Ecuador en 2006, Venezuela en 1998) o sumamente deterioradas en otros (Brasil, Uruguay, Paraguay) y la impotencia de las bases populares que derrocaron gobiernos, desgastaron regímenes pero que incluso en los procesos más radicalizados no pudieron imponer revoluciones, transformaciones que fueran más allá de la reproducción de las estructuras de dominación existentes.

En los casos de Bolivia y Venezuela los discursos revolucionarios acompañaron prácticas reformistas plagadas de contradicciones, se anunciaban grandes transformaciones pero las iniciativas se embrollaban en infinitas idas y venidas, amagos, desaceleraciones “realistas” y otras astucias que expresaban el temor profundo a saltar las vallas del capitalismo. Ello no solo posibilitó la recomposición de las derechas sino también la proliferación a nivel estatal de podredumbres de todo tipo, grandes corrupciones y pequeñas corruptelas.

Venezuela aparece como el caso más evidente de mezcla de discursos revolucionarios, desorden operativo, transformaciones a medio camino y autobloqueos ideológicos conservadores. No se consiguió encaminar la transición revolucionaria proclamada (más bien todo lo contrario) aunque si se logró caotizar el funcionamiento de un capitalismo estigmatizado pero de pié, obviamente los Estados Unidos promueven y aprovechan esa situación para avanzar en su estrategia de reconquista del país. El resultado es una recesión cada vez más grave, una inflación descontrolada, importaciones fraudulentas masivas que agravan la escasez de productos y la evasión de divisas que marcan a una economía en crisis aguda[2].

En Brasil el zigzagueo entre un neolioberalismo “social” y un keynesianismo light casi irreconocible fue reduciendo el espacio de poder de un progresismo que desbordaba fanfarronería “realista” (incluida su astuta aceptación de la hegemonía de los grupos económicos dominantes). La dependencia de las exportaciones de commodities y el sometimiento a un sistema financiero local transnacionalizado terminaron por bloquear la expansión económica, finalmente la combinación de la caída de los precios internacionales de las materias primas y la exacerbación del pillaje financiero precipitaron una recesión que fue generando una crisis política sobre la que empezaron a cabalgar los promotores de un “golpe blando” ejecutado por la derecha local y monitoreado por los Estados Unidos.

En Argentina el “golpe blando” se produjo protegido por una máscara electoral forjada por una manipulación mediática desmesurada, el progresismo kirchnerista en su última etapa había conseguido evitar la recesión aunque con un crecimiento económico anémico sostenido por un fomento del mercado interno respetuoso del poder económico. También fue respetada la mafia judicial que junto a la mafia mediática lo acosaron hasta desplazarlo políticamente en medio de una ola de histeria reaccionaria de las clases altas y del grueso de las clases medias.

En Bolivia Evo Morales sufrió su primera derrota política significativa en el referendum sobre reelección presidencial, su llegada al gobierno marcó el ascenso de las bases sociales sumergidas por el viejo sistema racista colonial. Pero la mezcla híbrida de proclamas antiimperialistas, postcapitalistas e indigenistas con la persistencia del modelo minero-extractivista de deterioro ambiental y de comunidades rurales y del burocratismo estatal generador de corrupción y autoritarismo terminaron por diluir el discurso del “socialismo comunitario”. Quedó así abierto el espacio para la recomposición de las elites económicas y la movilización revanchista de las clases altas y su séquito de clases medias penetrando en un vasto abanico social desconcertado.           

Ahora las derechas latinoamericanas van ocupando las posiciones perdidas y consolidan las preservadas , pero ya no son aquellas viejas camarillas neoliberales optimistas de los años 1990, han ido mutando a través de un complejo proceso económico, social y cultural que las ha convertido en componentes de lumpenburguesías nihilistas embarcadas en la ola global del capitalismo parasitario.

Grupos industriales o de agrobusiness fueron combinando sus inversiones tradicionales con otras más rentables pero también más volátiles: aventuras especulativas, negocios ilegales de todo tipo (desde el narco hasta operaciones inmobiliarias opacas pasando  por fraudes comerciales y fiscales y otros emprendimientos turbios) convergiendo con “inversiones” saqueadoras provenientes del exterior como la megaminería o las rapiñas financieras.

Dicha mutación tiene lejanos antecedentes locales y globales, variantes nacionales y dinámicas específicas, pero todas tienden hacia una configuración basada en el predominio de elites económicas sesgadas por la “cultura financiera-depredadora” (cortoplacismo, desarraigo territorial, eliminación de fronteras entre legalidad e ilegalidad,   manipulación de redes de negocios con una visión más próxima al videojuego que a la gestión productiva y otras características propias del globalismo mafioso) que disponen del  control mediático como instrumento esencial de dominación rodeándose de satélites políticos, judiciales, síndicales, policiales-militares, etc.      

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