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2017/04/02

ENTREVISTA AL HISTORIADOR JULIAN VADILLO, AUTOR DEL LIBRO "POR EL PAN, LA TIERRA Y LA LIBERTAD: EL ANARQUISMO EN LA REVOLUCION RUSA" por Fermin Grodira

"En octubre de 1917 con el gobierno provisional completamente desacreditado hay una dualidad de poder y los sóviets no están con el Gobierno provisional sino frente a él. Son los sóviets, en los que no solo participan los bolcheviques sino también los anarquistas, los socialistas revolucionarios, los mencheviques… los que están dinamizando el poder."
 
Numerosos libros se publican (o reeditan) este año, cuando se celebra el primer centenario de la Revolución rusa. Pero pocos tratan el papel que tuvo el anarquismo en la caída del zar y el ascenso de los bolcheviques al poder. Julián Vadillo Muñoz (Madrid, 1981) lo hace en el libro Por el pan, la tierra y la libertad: El anarquismo en la Revolución rusa que edita Volapük Ediciones. El autor, como explica en la introducción, intenta “analizar el anarquismo ruso en su justa medida” y “descifrar qué fue realmente” ya que la eterna “derrota ha conllevado el ostracismo” de los anarquistas. Julián Vadillo recibe a La Marea en la librería libertaria La Malatesta de Madrid.
 
¿Qué papel tuvieron los anarquistas en la Revolución rusa?
Su papel va creciendo con el paso de los meses. La Revolución de Febrero sorprende al anarquismo cuando la mayoría de sus integrantes está todavía en el exilio. La caída del zar y la proclamación de la república hace que muchos retornen, y los grupos diseminados del anarquismo que se habían mantenido entre 1906 y 1917 se vuelven a reestructurar. Durante ese período surgen medios de comunicación y grupos anarquistas, convirtiendo el anarquismo en un elemento a tener en cuenta aunque va a la zaga de otras organizaciones que sí se habían mantenido más estructuradas como los mencheviques, los bolcheviques y los socialistas revolucionarios. Lo que se pone en liza entre las organizaciones revolucionarias tras la Revolución de Octubre de 1917 es el modelo revolucionario del Partido Bolchevique frente a otro modelo que plantea el anarquismo.
 
¿Entonces, en la Revolución de Febrero no participaron los anarquistas?
Sí participaron de las movilizaciones aunque solo los pequeños grupos que habían quedado en San Petersburgo, Moscú… pero la Revolución de Febrero no responde a una ideología concreta. Es la propia Revolución y los meses posteriores lo que hace que personas como Volin, Gregori Petrovich Maximov, Piort Archinov… vuelvan a Rusia, y que Néstor Majnó salga de prisión gracias a la amnistía por la proclamación de la república. De esta forma tienen la posibilidad de reestructurar las organizaciones anarquistas rusas.

Afirma que la muerte de Piotr Kropotkin en febrero de 1921, cuatro años después de la Revolución rusa, “fue la muerte del anarquismo ruso”. ¿Acabó la revolución con el anarquismo?La muerte de Kropotkin significa metafóricamente la muerte del anarquismo: la manifestación por su muerte fue la última gran movilización del anarquismo ruso en el interior. A partir de ese momento los anarquistas rusos se tienen que exiliar, están en las prisiones, en los campos de concentración o directamente han muerto por la guerra civil entre 1917 y 1921. El anarquismo participa y es protagonista de la revolución pero la revolución engulle a muchos de sus protagonistas. Para los anarquistas, en un determinado momento, el bolchevismo no era la revolución sino que se había convertido en la contrarrevolución. La contribución de sangre que tiene el anarquismo respecto a la revolución es muy grande.
 
Algunos historiadores conservadores como Richard Pipes opinan que la Revolución de Octubre fue un golpe de Estado. ¿Fue una revolución, un golpe de Estado, ambas cosas o ninguna?
No creo que fuese un golpe de Estado sino un proceso revolucionario con una base social muy amplia. Un golpe de Estado conlleva que una minoría tome el poder frente a la mayoría. Es cierto que hay un Gobierno provisional que cae en detrimento de un grupo político concreto —que son los bolcheviques— pero para que hubiese sido un golpe de Estado, ese Gobierno provisional debería haber tenido bases sociales que lo sustentasen. En octubre de 1917, está completamente desacreditado. Hay una dualidad de poder, y los sóviets no están con el Gobierno provisional sino frente a él. Son los sóviets, en los que no solo participan los bolcheviques sino también los anarquistas, los socialistas revolucionarios, los mencheviques… los que están dinamizando el poder.
 
El problema viene porque algunos dirigentes bolcheviques utilizaron la palabra “golpe” para referirse a lo sucedido en octubre de 1917 y eso ha servido para sacar conclusiones, que a mi entender, no se corresponde con los sucesos. Lo que sí existe tras octubre de 1917 es un golpe de mano por parte de los bolcheviques que, de manera paulatina, van aplastando a sus rivales políticos hasta exterminarlos del mapa político ya sea físicamente o políticamente.
 
Al modelo económico denominado por los bolcheviques “comunismo de guerra”, aplicado durante la guerra civil, los anarquistas lo llamaron “capitalismo de Estado”. ¿En qué se diferenciaba la propuesta económica de los anarquistas y la que pusieron en marcha los bolcheviques?
Los bolcheviques, cuando llegan al poder, hacen un plan de nacionalización de la economía. Las fábricas y los campos pasan a ser controlados por el Estado, y éste cede la gestión directa a los trabajadores. Pero es el Estado quien controla el poder económico. Los anarquistas no están de acuerdo con ese modelo porque no creen que el Estado deba controlar nada sino que tiene que desaparecer, y han de ser directamente los productores los que se hagan con el control económico de las fábricas y de los campos. Para ellos, los sóviets son el eje central de la revolución, son los organismos de gestión directa de los trabajadores de la producción. Esa es la gran diferencia. Al acabar la guerra civil, los anarquistas y los socialistas revolucionarios denuncian la imposición de un modelo económico que se aleja del espíritu revolucionario de 1917 y plantean que o se retoma el modelo del poder de los soviets, o acabarán engullidos por la dictadura de un solo partido.
 
Tras el comunismo de guerra y la Nueva Política Económica, según el discurso oficial soviético, se alcanzó el “socialismo real”. ¿Realmente la URSS fue un modelo socialista?
Se le podría llamar socialismo de Estado aunque es una estatalización de la economía. Incluso la Nueva Política Económica que surge en 1921, que es una mezcla entre el socialismo y el libre mercado, desaparece completamente y los planes quinquenales sirven para la industrialización de la Unión Soviética que, finalmente, se convertirá en una de las potencias industriales del mundo. En ese sentido Stalin sí que tiene éxito pero ¿a qué precio? A partir de 1927, cuando Trotsky es defenestrado, ocurre una transición de una dictadura de partido único a una dictadura unipersonal de Stalin. En 1937, del Comité Central del Partido Bolchevique de 1917 absolutamente todos sus miembros han sido eliminados por Stalin excepto Lenin, que muere en 1924, y Trotsky, que ha huido pero será ejecutado en 1940, con la acusación de ser contrarrevolucionario.

2017/02/08

LO QUE SUCEDE REALMENTE CON LA LEY DE VIOLENCIA DOMESTICA EN RUSIA por Radionova Vera

"Yo nací y me eduque en la URSS y ni antes ni ahora me siento oprimida o perjudicada como mujer, ya que desde pequeña he interiorizado un profundo convencimiento sobre la igualdad de mujeres y hombres. La igualdad es una cuestión de conciencia. Y es precisamente lo que pretenden sabotear los ideólogos del feminismo y de las teorías de genero. Porque te lo repetirán hasta convencerte de que no eres igual a los hombres. Pero la realidad muestra lo contrario; desde luego la que no se quiere sentir desigual y perjudicada no lo tiene porque sentir. Desde que existen todas las posibilidades para aliviar el duro trabajo familiar y la mujer está incluida en la sociedad, hay un sistema de guarderías y colegios publicos, la posibilidad de acceder a los altos cargos y a la presidencia, hay que engañarse mucho para creer que la desigualdad no está en el interior de la mujer, continuamente alimentada por todo tipo de artículos, como el del diario El País "
 
Cualquier cosa sirve para que la prensa liberal desate una nueva campaña de propaganda antirusa. La última comenzó con motivo de la revisión por parte del parlamento de la así llamada “ley de cachetes” (Proyecto-Ley № 26265-7) «Sobre introducción de cambios al articulo 116 del Código Penal de Federación Rusa (en la parte de responsabilidad penal por violencia domestica») introducida por la diputadas Olga Batalina y Elena Mizulina.
 
Los datos y los argumentos que expone la prensa española la no tienen nada que ver con la realidad.
Lo primero que hay que decir es que las cifras que presentan los medios son falsas. Los números que manejan sobre las “14 mil mujeres asesinadas al año, una mujer cada 40 minutos” como se atreve a afirmar el diario el País no se sostienen en ninguna estadística seria.

Estos datos aparecieron por primera vez en un informe de Federación Rusa sobre las medidas de implementación de la “Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer” en el periodo de 1994 hasta 1998 (pleno periodo de reformas neoliberales como consecuencia de la perestroika y que tuvo los mayores índices de criminalidad). Desde entonces pasaron 18 años, pero esta terrible estadística – presentada en este informe y sin indicar la fuente-, todavía sirve para usarla como demostración de la monstruosidad viciosa de familias rusas y de la violencia que se practica en ellas.
 
Estas cifras falsas se usan en las pantallas de televisión, en la conferencias, en mesas redondas y en la prensa occidental.
 
Pero según datos del Goscomstat (Servicio Estatal Federal de Estadística) en Rusia -en todo tipo de crímenes- han muerto:
 
en 2008 — 11 mil,
en 2010 — 8,7 mil,
en 2013 — 9,1 mil,
en 2015 – 9,8 mil mujeres. (esto revisar, no se porque ahí pones mujeres )
 
No es posible entonces que hayan muerto mas mujeres en manos de sus parejas que en todo tipo de otros crímenes.
 
Los datos de la prensa occidental y de algunos programas de televisión en Rusia presentan las cifras infladas, pero por los datos del Ministerio de Interior no existe ninguna estadística en tales términos como crimen de “pareja”, ni del Ministerio del Interior, ni de Goscomstat.
 
Lo que se usa como estadística en realidad son datos que difunde la ONG “Centro informativo Anna”, con referencia a datos aproximados del Ministerio del Interior de Rusia y de sus propias encuestas hechas con pocos “test” y por lo tanto con un gran margen de error. Además mezclan términos “Violencia familiar” con “violencia cotidiana” (que puede ser por ejemplo la disputa entre vecinos por una servidumbre).
 
Este tipo de estadística se financia con fondos de organizaciones extranjeras con el fin de influir en la opinión publica con datos chocantes de violencia familiar, que justifica la intervención de los servicios sociales en las familias. Y no es casualidad que el 26 de diciembre el Ministerio de Justicia de la Federación Rusa incluyó al “Centro metodológico-informativo Anna” en el registro de agentes extranjeros.
 
La Ley 323-ФЗ, llamada por la gente la «Ley del cachete» permite abrir una causa penal a los padres por cualquier moratón o rasguño que pueda tener el niño, y privar de libertad a los padres durante 2 años sólo por usar un mínimo castigo físico sin consecuencias para la salud del niño. La Ley 323-ФЗ asimismo iguala la paliza sin perjuicios para la salud cometida por personas cercanas a una paliza resultado del odio nacional, racial, regional o el extremismo. En consecuencia los afectados estarían privados de la posibilidad de parar el juicio en el caso de llegar a la solución pacifica entre las partes.
Aquí hay que decir que para palizas graves o con consecuencias para la salud existe otro articulo en el código penal de Federación Rusa.
 
Quisiera recordar, que los rusos no son partidarios de “comer” a niños ni de pegar a las mujeres, ni estamos a favor de la violencia, pero consideramos la ley 323-ФЗ -como la ley de la sí llamada Justicia Juvenil- es una intromisión peligrosa en la vida familiar y obedece a intereses que nada tienen que ver con la familia. El Occidente a través de su quinta columna trata de introducir en Rusia desde hace tiempo y por todos los medios leyes que sólo benefician a la mafia liberal y al sistema de trata de personas.
 
Y por esto no nos sorprende esta “información” de los grandes medios “libres” occidentales. Es un ataque encaminado a quitar derechos a los padres en la educación de sus hijos y en la familia. Las estadísticas falsas sirven para criminalizar a la familia rusa.
 
Rusia tiene sus leyes, normas y costumbres y muchas son herencia de la Unión Soviética, aunque después de la perestroika el capitalismo salvaje inflingió mucho daños a la sociedad. Pero es necesario recordar que Rusia -y la URSS- fueron pioneros en igualdad de genero a lo largo de 70 años. Este tema a nivel cultural fue superado hace mucho tiempo. Precisamente este código cultural, que a pesar de leyes salvajes de los 90 ha permanecido y se ha trasmitido en las familias ahora está en el punto de mira del inquisidor occidental y su quinta columna en Rusia, dictando las leyes que se deben de aprobar, entre ellas las de Justicia Juvenil, que sirve precisamente para dañar este código cultural de tradición familiar cuyo origen es soviético, quitando a los niños de las familias e introduciéndoles en otro tipo de ambientes, incluso en los mercados de venta de niños para órganos, prostitución y pornografía infantil.
 
En Francia se retiran de las familias alrededor de 200 mil niños al año, reconociendo los propios abogados de los servicios sociales que al menos la mitad de estos niños no corría peligro y no tenia necesidad de ser separado de sus familias.
 
Entonces ¿cuál es la razón de tan masiva extracción de niños? Qué fines persigue esta maquina Juvenil que funciona a tope en el norte de Europa, en Alemania, en Noruega…Los casos son multitudinarios y los padres que están sometidos a esta presión temen de hablar sobre ello, porque están amenazados con no volver a ver nunca mas a sus hijos.
 
¿Pueden imaginar el trauma que supone para el hijo y para los padres ser separados de esta forma brutal e insensible por unos trabajadores sociales que espían, recogen información, manipulan y tergiversan en muchos casos a los confiados padres y madres?
 
Y tampoco hay que olvidar que el gobierno está subvencionando y pagando a los servicios sociales por cada niño, lo cual lo convierte en un buen negocio para funcionarios corruptos e insensibles.
Y ahora lo ilustra el caso de Rusia, con la falsa propaganda sobre esta ley. Se trata de la lucha por la soberanía del país y no por “derecho de pegar a los parientes y gente cercana”, como han difundido los medios.
 
Ahora imagínense por un momento que mediante la recopilación de datos sobre su familia y una ley que permite amplias interpretaciones cada familia estará chantajeada con perder a sus hijos en el caso de que por ejemplo se le ocurre protestar por algo! Por esto lo llaman “el campo de concentración electrónico”. Es una buena manera de tener una población obediente, porque casi todos somos o seremos padres o abuelos. Este no es más que un futuro totalitario, donde todos estarán sometidos a unos organizaciones opacas, de las que ni conocerá a los últimos beneficiarios. ¿Quiere este futuro para usted y sus hijos? Además, si tiene deudas siempre lo podrían presionar a pagar retirándole a los niños (son casos reales que contaré al final de este articulo).
 
El sistema capitalista es perverso y antihumanista, y esta perversión no tiene limite. Con reacciones simples y evidentes bueno-malo no se puede ganar esta guerra, hay que entender que siempre os dan a elegir entre las dos falsas opciones, entre dos falsedades. Y hay que buscar la verdad, porque generalmente no está en el menú de los medios liberales.
 
Yo nací y me eduque en la URSS y ni antes ni ahora me siento oprimida o perjudicada como mujer, ya que desde pequeña he interiorizado un profundo convencimiento sobre la igualdad de mujeres y hombres. La igualdad es una cuestión de conciencia. Y es precisamente lo que pretenden sabotear los ideólogos del feminismo y de las teorías de genero. Porque te lo repetirán hasta convencerte de que no eres igual a los hombres. Pero la realidad muestra lo contrario; desde luego la que no se quiere sentir desigual y perjudicada no lo tiene porque sentir. Desde que existen todas las posibilidades para aliviar el duro trabajo familiar y la mujer está incluida en la sociedad, hay un sistema de guarderías y colegios publicos, la posibilidad de acceder a los altos cargos y a la presidencia, hay que engañarse mucho para creer que la desigualdad no está en el interior de la mujer, continuamente alimentada por todo tipo de artículos, como el del diario El País
 
 
Ahora sobre la ley propiamente.
 
En 2015 Vladimir Putin encargó al parlamento un proyecto de ley para des- criminalizar los delitos no graves. Como resultado de la actividad legislativa se descriminalizaron las palizas en la calle, la corrupción y los sobornos , pero se aumento la pena de hasta dos años para los familiares. Mas detalladamente sobre esto podrá leer en el libro “Las voces de las luciérnagas” de Sara Rosenberg (y Vera Rodionova) que sale en febrero de 2017.
 
Resistencia de padres de toda Rusia (RVS) luchó mucho por la revisión de esta ley 323-ФЗ en la se trata de subir castigo a la “personas cercanas”, mientras se des criminalizaban otras cosas como la la corrupción y los sobornos. RVS recogió y presentó a la administración del presidente 213 mil firmas, contra los casos de abusos de Justicia Juvenil en el Consejo de Federación. Se presentaron o informes sobre la misma experiencia en Europa. Se consiguió la revisión de la ley que consideramos abusiva, y nada desinteresada.
 
Las firmas fueron presentadas el 21 de diciembre de 2016. Y el 26 de diciembre en el ultimo plenario de la temporada, -dedicada a revisar los errores de esta ley- la Duma aprobó la ley sobre el Sistema “Contingente”. Esta ley anticonstitucional implantaba la recogida de datos obligatoria sobre todos los niños rusos, y de ser firmada por el presidente abriría una nueva época, que la gente bautizó como “el campo de concentración electrónico”.
 
Se trata de la recogida de todo tipo de datos sobre las familias que los servicios sociales y de custodia quieren recopilar y la posibilidad de traspaso de estos datos prácticamente a cualquier organización. Los datos se reunirían mediante cualquier medio, incluso encuestando a los niños y recogerían datos sobre la condición económica, miembros de la familia, costumbres educativas familiares. Causa especial preocupación a los padres las insistentes averiguaciones sobre el estado de la salud y capacidades individuales de los niños. Cuando el mercado internacional de venta de niños sube, este interés de tener bajo control a niños sanos e inteligentes también sube. Aparecen todas las posibilidades de extraerlos de la familia durante cualquier descuido de los padres o en el caso de que tengan deudas. Realmente es un tema que preocupa a toda la sociedad.
 
La única diputada de la Duma Estatal que se opuso a esta ley fue precisamente Elena Mizulina. Por esto toda la prensa estatal lanzó la campaña de demonización, presentándola como a una ultra conservadora y reaccionaria. La realidad es que su actitud merece un gran respeto por mantener sus principios y la gratitud de la comunidad de padres y madres.
 
El 29 de diciembre de 2016 el presidente Putin rehusó firmar la ley sobre el Sistema “Contingente”, explicando que no estaba claro quien poseerá y podrá operar con estos datos privados de las familias.
Y el 11 de enero de 2017 fue aprobado el Proyecto-Ley № 26265-7 que subsana los errores de la ley 323-ФЗ, mas conocida como la «Ley del cachete».
 
Pero ¿quién se esfuerza tanto para introducir estas leyes juveniles en Rusia? Por supuesto está bajo protectorado directo del Consejo sobre los Derechos Humanos del presidente de la FR. Veremos mas detenidamente quienes son.
 
El Consejo de Derechos Humanos del presidente FR, es el mismo es el consejo de Fedotov-Karaganov, al que “Sut Vremeni” (“Esencia del tiempo”) resistió durante los acontecimientos de 2011–2012 en la plaza Bolotnaya y Sajarova, (un intento de revolución de color en Moscú). Desde el 2011 este Consejo intenta imponer a Rusia la así llamada des-estalinización. Además, precisamente en la forma que el Occidente impone a todos los países post-sovieticos: para que estos países y sus pueblos pierdan la soberanía y dejen de ser sujetos políticos; para que se culpabilicen y se arrepientan por supuestos “monstruosos crímenes” cometidos por sus padres y abuelos.
 
Ellos hablan de que desde 1936 al 39 sobre 40, 60, 100 millones fueron asesinados y fusilados por el “régimen” soviético. Mientras todos los datos que manejan historiadores serios muestran un cuadro totalmente distinto. En todo el tiempo desde el final de la guerra civil hasta la muerte de Stalin por los datos cruzados de archivo hubo en total 799 455 ejecutados.
 
De donde sacan estos números los des-estalinizadores que intentan imprimir en las cabezas de la población repitiendo desde todos los medios? Del libro de ¡Aleksandr Solzhenitsyn! Y que papel jugaron estas cifras en la autodestrucción de la URSS. Han sido totalmente aplastantes para los ingenuos ciudadanos soviéticos. ¡Pues resulta que son totalmente inventadas!
 
Sin embargo, hay algo que no dicen los señores liberales, y que cualquier historiador serio ya ha constatado. Y es que precisamente durante las reformas neoliberales después de la perestroika el incremento de mortalidad a causa del hambre, el aumento de crímenes, el estrés fue tan grande que se puede decir que han muerto como mínimo un millón y medio de personas!
 
Este vídeo en el minuto 2:30 lo explica un historiador bastante liberal Boris Sokolov:
 

 

2017/02/07

EL POTENCIAL REVOLUCIONARIO DE LAS PEQUEÑAS NACIONES OPRIMIDAS DE EUROPA OCCIDENTAL por Sugarra Argitalpenak

"Con el desarrollo del capitalismo, en su estadio actual, caracterizado por el predominio del capital financiero y especialmente de sus sectores más parasitarios y especulativos, cuando se ha impuesto la “globalización” y la economía de mercado se ha extendido hasta el último rincón del planeta y en diversas regiones del mismo se están desarrollando procesos de integración imperialista, el capitalismo, las empresas multinacionales y los Estados burgueses, son una auténtica amenaza de aniquilación para las distintas comunidades humanas ya que  promueven la homogeneización y uniformización a ultranza de los distintos pueblos y culturas."
 
Es frecuente que, entre quienes se proclaman marxistas revolucionarios, existan posturas reacias a reconocer la necesidad de que la clase obrera asuma la lucha por la libertad de las naciones oprimidas, considerando que eso es propio de la burguesía o la pequeña burguesía y que si alguna organización comunista lo hiciera, estaría incurriendo en una “desviación nacionalista”.

Quienes sostienen esas posturas de nihilismo nacional, se limitan a “defender”, de una forma meramente retórica, el derecho de las naciones a la autodeterminación, mientras por otra parte sostienen que el fin de la opresión que sufren esas naciones llegará cuando la clase obrera de los Estados dominantes tome el poder en cada uno de ellos.

Es decir que, mientras tanto, la clase obrera de las naciones dominadas tendría que limitarse a esperar a que en el conjunto del Estado o de los Estados opresores triunfase la revolución, sin pararse a pensar que, en buena medida, el desarrollo de un proceso revolucionario de liberación, en una o en varias de las naciones oprimidas, pudiese constituir un auténtico “catalizador” que acelerase el proceso revolucionario en el conjunto del Estado u Estados dominantes.

Luchas de liberación nacional en Occidente
Lenin ya era consciente de la importancia de la lucha de las pequeñas naciones oprimidas para el desarrollo de la revolución en Europa. De hecho, tuvo muy en cuenta la experiencia del levantamiento de Pascua de 1916 [1]. En relación con la lucha de esas pequeñas naciones, decía:

“Los puntos de vista de los enemigos de la autodeterminación llevan a la conclusión de que la vitalidad de las pequeñas naciones oprimidas por el imperialismo ya está agotada, que no pueden desempeñar papel alguno contra el imperialismo, que apoyar sus aspiraciones puramente nacionales no conducirá a nada. La experiencia de la guerra imperialista de 1914-1916 da una refutación concreta a semejantes conclusiones” [2].

Concebía la revolución proletaria en Europa como el efecto de la concurrencia, simultánea y combinada, de diversos factores, entre los que se encontraba la lucha de las pequeñas naciones oprimidas. En ese sentido, afirmaba que:

“… creer que la revolución social es concebible sin sublevaciones de las pequeñas naciones en las colonias y en Europa, sin estallidos revolucionarios de una parte de la pequeña burguesía, con todos sus prejuicios, sin el movimiento de las masas políticamente no conscientes, proletarias y semiproletarias, contra la opresión terrateniente, clerical, monárquica, contra la opresión nacional, etc., creer todo esto equivale a renegar de la revolución social.” [3].

Frente a las posiciones de la socialdemocracia que defendía la necesidad de aprovechar la lucha de liberación nacional de la burguesía colonial contra el imperialismo europeo, mientras menospreciaba la importancia de la lucha de las naciones oprimidas en la propia Europa, Lenin sostenía que:

“La lucha de las naciones oprimidas en Europa, capaz de transformarse en sublevaciones y combates callejeros, de llegar hasta romper la férrea disciplina del ejército y del estado de sitio, “agudizará la crisis revolucionaria en Europa” con fuerza inmensamente mayor que una sublevación mucho más desarrollada en una lejana colonia. Si los golpes son iguales en fuerza, el asestado al poder de la burguesía imperialista inglesa por la sublevación en Irlanda tiene una significación política cien veces mayor que el que se asestara en Asia o en África” [4].  

Con el desarrollo del capitalismo, en su estadio actual, caracterizado por el predominio del capital financiero y especialmente de sus sectores más parasitarios y especulativos, cuando se ha impuesto la “globalización” y la economía de mercado se ha extendido hasta el último rincón del planeta y en diversas regiones del mismo se están desarrollando procesos de integración imperialista, el capitalismo, las empresas multinacionales y los Estados burgueses, son una auténtica amenaza de aniquilación para las distintas comunidades humanas ya que  promueven la homogeneización y uniformización a ultranza de los distintos pueblos y culturas.

El imperialismo europeo

En este contexto, la lucha por la autodeterminación de los pueblos y naciones oprimidas, cobra una importancia especial. Y, en muchas ocasiones, la lucha de clases adopta la forma de una lucha contra la opresión nacional. Esto es lo que ocurre en la Unión Europea, una nueva potencia imperialista en fase de construcción, que lejos de suponer el paraíso de la solidaridad y la democracia como nos han venido diciendo desde hace mucho sus defensores, no es otra cosa que una enorme cárcel de pueblos, un inmenso cuartel, donde la clase obrera y las naciones dominadas, se ven asfixiadas en su lucha por la emancipación social y nacional.

Una Europa “unida” que constituye un verdadero corsé y que se apoya en el aparato militar de la OTAN, creado, armado y financiado por el imperialismo norteamericano, en los años que siguieron a la Segunda Guerra Mundial, contra los antiguos países socialistas, y que continúa estando listo para aplastar, si fuera necesario, cualquier movimiento popular y/o revolucionario que pusiera en peligro los intereses de la gran burguesía.

Hacia una nueva situación

Pero, hoy día, con el desarrollo imparable de las contradicciones de clase y la agudización del enfrentamiento entre las distintas potencias, se está creando una situación nueva. Una situación que puede llegar a ser favorable para revolución proletaria en Europa y para la Revolución Vasca.

Con la llegada de Donald Trump a la presidencia de EEUU, esta potencia imperialista ha iniciado un repliegue en el plano internacional. Este “enroque” norteamericano responde a los intereses de clase de una fracción de la gran burguesía de aquel país, y puede agudizar enormemente las contradicciones que enfrentan al imperialismo yanqui con algunos de sus, hasta hace poco, aliados europeos.

Al mismo tiempo, todo parece indicar que se van a incrementar enormemente los gastos militares norteamericanos, acentuando considerablemente el peligro de guerra entre EEUU (la potencia económica en declive) y China (la potencia ascendente, que se ha apresurado a ocupar el vacío que está dejando el imperialismo yanqui), lo que explicaría el intento de Donald Trump de acercarse a Rusia para apartarla de su hasta ahora aliada China.

En cuanto a las relaciones entre EEUU y la UE, el apoyo del actual gobierno de Donald Trump al “brexit”, así como a la posible salida de la UE de otros Estados (como podrían ser Austria, Holanda y Francia, dependiendo del avance electoral que puedan experimentar en ellos las fuerzas de extrema derecha y neofascistas); su rechazo a la firma del TTIP entre EEUU y la UE, teniendo en cuenta que ya ha abandonado el TTP; su desentendimiento de la OTAN y la exigencia de que el resto de los Estados miembros contribuyan más a los gastos militares de la alianza; el acercamiento de Turquía (que posee el principal ejército de la OTAN, después de EEUU) a Rusia, y que tras el reciente intento de golpe de Estado también ha manifestado su intención de cooperar con la OCS ; el problema de los refugiados; etc., colocan a la UE en una situación de creciente debilidad económica, política y militar, acentuando aún más su crisis interna.

Los comunistas vascos y del conjunto de los países de Europa debemos prestar una gran atención a la posible evolución de la situación internacional, y prepararnos para aprovechar las contradicciones y enfrentamientos inter-imperialistas para hacer avanzar la lucha de liberación de las naciones oprimidas y la revolución proletaria. 

NOTAS

1.- El Alzamiento de Pascua fue una rebelión que tuvo lugar en Irlanda contra la dominación inglesa. Constituyó el intento más importante de tomar el poder que llevaron a cabo los republicanos para lograr la independencia de Irlanda. Tuvo lugar entre el 24 y el 29 de abril de 1916, cuando parte de los Voluntarios Irlandeses, brazo armado de la Hermandad Republicana Irlandesa (IRB), encabezados por el maestro y abogado Patrick Pearse, así como el pequeño Ejército Ciudadano Irlandés dirigido por el líder sindical James Connolly, tomaron los puntos estratégicos de la ciudad de Dublín y proclamaron la República Irlandesa.

2.- V. I. Lenin. “Balance de una discusión sobre el derecho de las naciones a la autodeterminación”. O. C. Tomo XXIII. Pág. 474. Akal Editor. Madrid, 1977.

3.- Idem. Pág.476.

4.- Idem. Pág. 477. 
 

2016/12/28

¿SIGUE ACTUALMENTE RUSIA UNA POLITICA DE EXPANSION IMPERIALISTA? por Manuel Pérez Martínez “Arenas”

"Hoy no cabe discutir de la naturaleza capitalista de la sociedad rusa, así como del carácter de clase burgués del Estado ruso. Sin embargo, no conviene olvidarnos de su origen; es decir, del hecho de haber sido edificado sobre los cimientos del régimen anterior (que no era precisamente un régimen feudal o colonial), algunos de cuyos rasgos conservan todavía, particularmente en las costumbres y en la conciencia colectivista de los trabajadores ¿de qué país capitalista se puede decir lo mismo?"


Este trabajo del secretario general del PCE(r) Manuel Pérez Martínez, encarcelado en la prision de Alcocasser (Castellò) fue escrito en agosto de 2014 y en el se analiza el papel de la Federacion Rusa en el tablero geoestrategico mundial, un analisis que mantiene su vigencia por lo que desde el blog se ha considerado oportuno su publicacion.


¡Aúpa compañero! ¿Cómo va esa vida? Yo, de moral bien, de vista fatal. Por este motivo voy a tener que hacer un pequeño esfuerzo para satisfacer esa saludable curiosidad que te corroe por dentro. A lo que añadiré también un resumen –muy resumido‒ de algunos textos que responden a esas mismas preocupaciones y preguntas, aunque enfocados desde otra perspectiva y en un tiempo ya lejano.
Tendré que ir despacio, a fin de dar descanso de vez en cuando a mis cansados ojos. Comenzaré con la siguiente pregunta:


¿Sigue actualmente Rusia una política de expansión imperialista?
He leído con atención el artículo del camarada Lucio García Blanco que, bajo el título Se agravan las contradicciones interimperialistas, aparece publicado en el nº 70 de El Otro País. Lo primero que me ha llamado la atención ha sido la ligereza con que se exponen, sin citarlas en ningún momento, algunas de las tesis del Partido referidas al desarrollo de la crisis capitalista y de las contradicciones interimperialistas. Esto tiene una pequeña ventaja y un gran inconveniente. La ventaja consiste en que nos exime de toda responsabilidad respecto a determinadas afirmaciones relacionadas con el problema en cuestión. El inconveniente se deriva de la confusión a que pueda dar lugar, al proceder dichas afirmaciones de un miembro destacado del Partido. Por este motivo nos vemos obligados a salir al paso de esa ligera interpretación que hace Lucio, por su cuenta y riesgo, de las tesis “oficiales” del Partido.

Entre los acontecimientos que se han venido sucediendo a lo largo de los últimos años, que ponen de manifiesto “el agravamiento de las contradicciones interimperialistas”, el camarada Lucio destaca en su artículo, en primer lugar, los que se están desarrollando actualmente en el Sudeste de Ucrania. Esto está produciéndose en un marco internacional caracterizado por la crisis económica y los sucesivos fracasos militares de los EEUU y el Reino Unido, especialmente en Afganistán, en Irak y en Siria, donde los intereses económicos y geoestratégicos de los EEUU y Rusia, principalmente, han chocado casi frontalmente.


Bien, nada tenemos que decir sobre ese análisis que hemos resumido, ya que describe el agravamiento de las contradicciones y la continuación de la guerra que nosotros -el PCE(r)-, fuimos los primeros, (por no decir los únicos), en anunciar y analizar, en sus aspectos más generales, hace más de 20 años. Pero ¿es justo calificar, como lo hace Lucio, la rCartas desde prisión (1 de 2)espuesta rusa al intento de EEUU y de la OTAN de cercarla e incorporar a Ucrania a su órbita, así como la instalación de misiles capaces de alcanzar a Moscú (por no hablar del apoyo logístico, moral y diplomático a Siria), de “respuesta militar agresiva del imperialismo ruso”? ¿nos está permitido situar a Putin, como lo hacen todos los medios de propaganda rastrera, fascista e imperialista española, al frente de un renacido “despotismo asiático”? Identificar hoy a Rusia con un “imperio”, y su política militar preventiva, defensiva, desarrollada en su propio territorio (y en territorios próximos a sus fronteras con mayoría de población rusa), de política “agresiva” y “militarista”, sólo puede servir a la propaganda imperialista de los EEUU y a su estrategia de dominación mundial.


Por lo demás, calificar a un nacionalista burgués, como sin ninguna duda lo es Putin, de “déspota”, “fascista” o simplemente de “reaccionario”, no creemos que pueda contribuir a esclarecer la verdad sobre lo que está sucediendo realmente en Rusia. Un nacionalista cuyo origen es la clase obrera, que, según la misma prensa burguesa “tiene el corazón dividido entre la Rusia imperial y la extinta URSS”; que metió en la cárcel a los oligarcas mafiosos,próceres del capitalismo salvaje de los primeros años, tras hundirse la URSS; que llamaba “traidores” a quienes desertaron en la época soviética; que puso fin a la miseria generalizada en que estaba sumido el país cuando alcanzó la presidencia a primeros del año 2000; que en 2005 declaró ante el Parlamento ruso que la desaparición de la Unión Soviética fue “la mayor catástrofe geopolítica del siglo XX”… En fin, no parece que este nacionalista pueda estar muy sujeto a los intereses oligárquicos ni pueda tener muy arraigadas las ideas y los sentimientos burgueses.


Hoy no cabe discutir de la naturaleza capitalista de la sociedad rusa, así como del carácter de clase burgués del Estado ruso. Sin embargo, no conviene olvidarnos de su origen; es decir, del hecho de haber sido edificado sobre los cimientos del régimen anterior (que no era precisamente un régimen feudal o colonial), algunos de cuyos rasgos conservan todavía, particularmente en las costumbres y en la conciencia colectivista de los trabajadores ¿de qué país capitalista se puede decir lo mismo?
Más adelante volveremos a retomar este tema, ya que reviste una enorme importancia para nosotros. De momento nos parece suficiente con lo dicho para remarcar que, confundir o identificar la Rusia actual con el imperio feudal-militar anterior a la revolución socialista, con aquella “cárcel de pueblos y naciones”, y “perro de presa”, guardián de los intereses del imperialismo de los países de Occidente para las regiones de Asia, es el mayor de los disparates que se puede cometer. Para salir de dudas a este respecto, no hay más que reparar en el destacado papel que está desempeñando en la configuración del nuevo panorama económico y financiero mundial de la mano de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), tradicionales víctimas de los imperios occidentales.


Para mayor seguridad, recomendamos dar un repaso con un poco de detenimiento a los documentos programáticos y demás materiales editados por nuestro Partido que abordan esta cuestión. Comprobarán que no hay en ellos nada que se pueda prestar a esa torcida interpretación que habla de una vuelta atrás de Rusia a un pasado imperialista –ni siquiera en la forma moderna capitalista, monopolista. Al contrario, en esos textos se ofrece un análisis de la gestación, el nacimiento y el desarrollo de las contradicciones actuales del imperialismo, poniendo el acento en la contradicción “oeste-oeste” por el reparto, precisamente, de Rusia y los demás países ex-socialistas. Se avanzan numerosas ideas y planteamientos teóricos que explican muchos de los fenómenos nuevos que están apareciendo hoy en el mundo, y se anticipan de forma clara y destacada la inevitabilidad del resurgimiento del movimiento comunista y la restauración del socialismo, tanto en Rusia como en otros países.


Claro que resulta imposible anticipar la forma y el momento concreto en que habrán de producirse unos acontecimientos de tal naturaleza. No obstante, algo de eso se comienza a vislumbrar últimamente.


Lo económico, lo político, lo histórico y lo lógico
Para poder desenredar la madeja de las contradicciones que se dan hoy en el mundo, no basta con fijar la atención únicamente en la lucha económica, política y militar entre los grandes Estados y potencias imperialistas. Además de todo eso ha de ser tenida en cuenta la tendencia o corriente histórica así como su lógica interna.


Que el conflicto general tiene una raíz económica y persigue objetivos económicos de dominio, que haga posible la continuación (en las nuevas condiciones creadas por el desarrollo de las fuerzas productivas), del progreso de valorización del capital a gran escala, lo pone todos los días de manifiesto la agravación de la crisis económica y financiera, así como la lucha feroz que se ha desatado por los mercados y el control de las fuentes de energías y su comercialización. Ligado a esta lucha económica encontramos la cuestión del dominio militar y geoestratégico, especialmente en el este de Europa, en Oriente Medio y en los grandes espacios de Asia Central y Oriental, que se han convertido en las zonas más calientes del planeta.


No obstante, lo que atrae actualmente más la atención es el agravamiento del conflicto político y las tensiones en torno a la guerra del Sudeste de Ucrania y en su repercusión en las relaciones de Rusia con los EEUU y la UE. La crisis política ucraniana viene de muy lejos, por lo que no nos vamos a detener aquí en ella. Ahora, lo que nos interesa destacar es que ha sido la posición de independencia y firmeza que ha adoptado el Estado ruso frente a lasiniciativas guerreras imperialistas de los Estados Unidos en diversas zonas y regiones del mundo, lo que ha desatado la ira arrogante y agresiva de los yanquis contra Rusia, acelerando así el desarrollo de los acontecimientos.


Desde luego, este rebrote de la “guerra fría” -como ya han comenzado a llamarla- no tiene el mismo carácter que tuvo en el pasado, ya que Rusia es actualmente un país capitalista. Pero ¿puede ser encuadrado en la categoría de las contradicciones interimperialistas por un nuevo reparto o redistribución del mundo, tal como fue durante la I Guerra Mundial? Recordemos que la II Guerra Mundial, que comenzó como consecuencia de dichas contradicciones, perdió ese carácter desde el momento en el que fue agredida la URSS por la Alemania nazi y las otras potencias fascistas, lo que permitió su alianza con los países capitalistas democráticos. Esto nos advierte, una vez más, de la imperiosa necesidad de analizar, en concreto y por separado, cada guerra, en lugar de generalizar y de ofrecer análisis facilones.


Hoy sabemos que tras la caída, en el año 2000, de Yeltsin y su banda, compuesta por ultraliberales de la Escuela de Chicago, de agentes de la CIA y de mafiosos, tanto la dirección de la economía como de la política interior y exterior de Rusia, pasó a manos de un sector que puede ser calificado como representativo de la “nueva burguesía nacional” rusa. Se comprenderá que fuera a partir de entonces cuando comenzaran a manifestarse los desacuerdos y contradicciones de esta nueva burguesía rusa con sus socios y padrinos yanquis. La realidad es que éstos se habían tomado en serio su “victoria sobre el comunismo” y el “final de la historia” y se proponían convertir a Rusia en una colonia o protectorado de los EEUU, y como a tal la habían tratado durante el reinado del nuevo zar Boris Yeltsin y su cuadrilla de mafiosos. Se comprenderá que en las condiciones de la debacle económica, social, política y moral y “geoestratégica” que supuso en los primeros momentos la caída de la URSS, y con la enorme presión militar y psicológica que han estado ejerciendo los EEUU sobre Rusia, a la nueva burguesía de este gran país no le haya resultado fácil hacerse con las riendas del poder y llevar a cabo sus planes de reconstrucción nacional sobre una base capitalista, y menos aún ocupar el puesto de gran potencia al que sin ninguna duda (como toda burguesía que se precie) aspira, siempre que su fuerza económica, política y militar se lo permita.


Pero ya hemos visto que no es este el caso, y eso porque, entre otros motivos, ni los yanquis ni las otras burguesías monopolistas-financieras de los demás países imperialistas se lo han permitido; como no se lo permitieron ni a Alemania ni a Japón, tras finalizar la II Guerra Mundial, más que a condición de que se sometieran absolutamente y luego dieran cumplimiento a determinados requisitos, derivados de su responsabilidad en el desencadenamiento de la II Guerra Mundial, así como de su derrota militar. Pero Rusia no ha desatado ninguna guerra imperialista de agresión (de exterminio de poblaciones enteras y de saqueos y destrucciones de enormes proporciones), ni ha sido derrotada en el plano militar por los EEUU ni por ningún otro Estado imperialista. Lejos de eso, como es bien sabido, fue el baluarte de la resistencia antifascista en todo el mundo y la que más sacrificios hizo para la derrota del enemigo común; de manera que todo eso le ha permitido ocupar un destacado puesto de honor entre todas las naciones y conservar el legado histórico, moral y la fuerza militar suficiente para hacerse respetar y resistir la agresión de los nuevos nazis, al mismo tiempo que trata de preservar su influencia en algunas áreas geoestratégicas de gran interés para su defensa y desarrollo.


Si a todo esto añadimos su extensísimo territorio, sus grandes recursos naturales, su rica y variada cultura, las tradiciones revolucionarias y el patriotismo de su población… ¿Qué conclusión podemos extraer? Es indudable que todos estos factores y otros que podríamos referir, han influido poderosamente en la deriva que ha seguido Rusia y en la determinación de Putin desde que éste fuera elegido presidente, lo que ha impedido, entre otras cosas, la implantación de ese capitalismo salvaje, ultraliberal, de tipo dependiente que tanto los EEUU como la UE han intentado imponerle (para repartírsela y saquearla), junto a todas las demás dependencias que lleva aparejadas.


Todo esto ha traído consigo otra consecuencia de enorme trascendencia para un futuro no muy lejano: se trata de las dificultades casi insuperables que está encontrando la nueva Rusia burguesa para lograr un acercamiento más efectivo con vista a suencaje final en las estructuras económicas y sociales de la Europa Occidental. Ésta es una de las principales causas que ha impulsado al gobierno ruso a poner todo tipo de trabas a la integración de Ucrania en el engranaje del neocolonialismo de la UE, por las graves consecuencias que puede traer para sus propios planes de desarrollo e integración política con los demás países de su zona. Estos planes están basados en sus propias normas y no pueden prescindir de ellas sin arriesgarse a caer en las redes de la dependencia. Ya que, como ha escrito certeramente J.Vercueil en el nº 225 de Le Monde Diplomatique: “Rusia heredó un sistema normativo proveniente de las URSS, que, aunque con algunas lagunas, envejecido y pesado, regula aún las relaciones económicas entre los países de la CEI. Teniendo en cuenta el contagio que provoca su difusión, una penetración de las normas europeas en Ucrania correría el riesgo de arrastrar al conjunto postsoviético mediante un efecto dominó. La reacción de Rusia proviene también de un sistema sobre el cual todavía descansa en gran medida su complejo industrial militar”.


Es necesario insistir en que la conservación y perfeccionamiento por Rusia de esa normativa, producto de su evolución histórica y de las relaciones establecidas no sólo con los países de su entorno, es de vital importancia. Con tanto mayor motivo en momentos en que los grupos monopolistas industriales y financieros de Occidente se valen de sus Estados para imponer a los demás las normas financieras y comerciales más ventajosas para ellos; es decir, las normas de la dependencia económica, financiera, comercial, militar y cultural del imperialismo.

2016/12/11

ENTREVISTA AL PERIODISTA CATALAN RAFAEL POCH DE FELIU por Angel Ferrero

“...si la estadocracia, los propietarios del asunto soviético, hubieran querido, habrían podido mantener el sistema 20 o 25 años más con un ajuste andropoviano. Dentro de ese universo desencadenante, fue la lógica de la lucha por el poder de la estadocracia rusa la que determinó la disolución...”
 
A estas alturas Rafael Poch de Feliu (Barcelona, 1956) precisa de pocas introducciones. Testimonio privilegiado de los grandes cambios de finales del siglo XX y comienzos del XXI en Rusia y en China, donde se ha desempeñado como corresponsal para La Vanguardia, Poch es autor de varios libros como La Gran Transición: Rusia 1985-2002 (Crítica, 2004), traducido al ruso y al chino.
 
Este mes se cumplen 25 años del fin de la Unión Soviética. Entonces eras corresponsal en Moscú, ¿cómo era el ambiente en Rusia?
 
Rusia no existía. Se vivía en la URSS, un superestado a la vez cosmopolita –con un pluralismo civilizatorio inaudito– y uniforme, donde encontrabas el mismo sofá Schomberg, fabricado en la RDA, en un despacho de Ucrania occidental y en un hotel de Kamchatka, a once usos horarios de distancia. El ambiente cambiaba con gran rapidez. En 1987, cuando llegué por primera vez como estudiante, era de expectativa. Los jóvenes solo pensaban en pantalones tejanos y en inocentes trapicheos menores. Los policías no llevaban pistola. En general, reinaba una sorda expectación por dejar atrás los agobios y miserias de la vida soviética de los años 60 y 70, magistralmente descrita por José Fernández en Memorias de un niño en Moscú. Aún en 1988, mezclado con el generalizado cinismo, había esperanza en los cambios, pero se hacía sentir el impacto del desabastecimiento. El sistema había abierto la mano y dio lugar a una general relajación y caída de la disciplina, concepto económico fundamental en aquel universo. No se curraba. No había estrés laboral, pero se pasaba mucha penalidad por llenar la despensa. Había mucho sexo, pero pocas risas.
 
En 1990 y 1991, sobre todo eso, se impuso la extrañeza y la incertidumbre. En el ambiente juvenil de 1990 sonaba la inquietante música de Viktor Tsoi. Al calor del deshielo, los intelectuales habían girado en cuatro días desde una disidencia íntima, cobarde y secreta, perfectamente compatible con el conformismo, hacia una especie de estalinismo capitalista que loaba el radiante porvenir de la humanidad y el ‘regreso a la civilización’. Los dirigentes y cuadros del sistema más avispados se disponían a realizar la profecía de Trotski, formulada en 1936, que decía que la burocracia acabaría transformándose en clase propietaria porque “el privilegio sólo tiene la mitad del valor si no puede ser transmitido por herencia a los descendientes”, y porque “es insuficiente ser director de un consorcio si no se es accionista”. Las loas a Von Hayek de los intelectuales estalino-capitalistas estaban en sintonía con eso. Respecto al pueblo, sufría y despotricaba, desde ese lúcido e indigno anarquismo ancestral del siervo ruso. En las repúblicas la suma de casi todo lo expuesto desembocaba en el vector nacionalista. Liberadas del miedo, algunas de ellas, en el Cáucaso y en Asia Central, comenzaban a zurrarse con sus vecinas… Todo eso, envuelto en la enorme sensualidad rusa, en los secretos que se iban desvelando (creo haber sido el primer periodista europeo en llegar a la orilla del mar de Aral, y uno de los primeros en acceder a la frontera chino-soviética o a Kamchatka), era, sencillamente, sensacional e irrepetible. Después de vivir aquello, cualquier aventura vital solo podía saber a poco.
 
Desde hace años proliferan los comentaristas que aseguran que el fin de la URSS era “inevitable”. Sin embargo, leyendo textos de la época parece que el fin de la URSS más bien tomó por sorpresa a casi todo el mundo. Sin entrar en el complejo debate sobre las causas de su desaparición, ¿qué destacaría de aquel episodio tan importante?
 
La sorpresa vino de que nadie tuviera en cuenta el mencionado escenario de Trotski, es decir, que fuera la propia clase dirigente, la estadocracia, la que desencadenara y propiciara la transformación y la disolución. Aún hoy algunos despistados continúan achacando la disolución de la URSS a la presión de Reagan, al papa Juan Pablo II y hasta a los nacionalismos que fueron su consecuencia. La simple realidad es que si la estadocracia, los propietarios del asunto soviético, hubieran querido, habrían podido mantener el sistema 20 o 25 años más con un ajuste andropoviano. Dentro de ese universo desencadenante, fue la lógica de la lucha por el poder de la estadocracia rusa la que determinó la disolución: llegó un momento en el que para que el grupo de Yeltsin conquistara el el Kremlin había que disolver el superestado soviético. Así de banal fue la sorpresa.
 
En el centro de este drama se encuentra Mijaíl Gorbachov, cuya figura y legado son aún hoy objeto de una fuerte controversia no sólo en Rusia, sino en los países del antiguo bloque socialista y entre la izquierda europea. ¿Qué balance puede hacerse de los años de Gorbachov al frente del Kremlin?

Gorbachov era uno de los raros dirigentes que creía en el socialismo. No en el “socialismo soviético” heredero de una amalgama de Stalin y las experiencias de la guerra y la posguerra, sino en algo más genuino situado entre Lenin (léase como lo recuperable de la historia soviética) y la socialdemocracia europea. En un contexto de economía estatalizada, eso arroja un resultado bien diferente al de, digamos, un SPD neoliberal. Lo intentó y fracasó. Su punto flaco fue haber subestimado dos cosas: el nivel de podredumbre de la estadocracia rusa y eso que llamamos imperialismo, es decir, el dominio político y económico de las potencias fuertes sobre las débiles, que los occidentales aplicaron inmediatamente hacia la URSS/Rusia en cuanto percibieron sus dudas, debilidades y desbarajustes internos. Hay que decir que sin haber estado animado de ese optimismo, Gorbachov no habría emprendido nada. El mero intento fue un éxito humano, por más que el resultado haya sido bastante malo. Pero en ese resultado –una Rusia oligárquica y capitalista y una situación global que ni siquiera nos ha liberado del peligro nuclear y hasta de la guerra en Europa–, la responsabilidad de Gorbachov va muy por detrás de la de otros.
 
A mí, su gestión al frente del Kremlin me induce un gran respeto y asombro por el hecho de que un honesto muzhik de Stavropol llegara a ese mando con ideas y reflejos tan sanos. De puertas adentro, Gorbachov ofreció lecciones a su pueblo –como la transferencia de su poder de autócrata a cámaras representativas– que éste no comprendió porque no estaba preparado para ellas y que contradecían radicalmente la lógica histórica del poder moscovita. De puertas afuera ofreció acabar con la guerra fría y el arma nuclear, abriéndole la puerta a un siglo viable en el que la cooperación internacional abordara los grandes retos globales. Occidente prefirió omitir esa oportunidad para meterse en la utopía monopolar, comenzando por el desastroso y criminal intento de dominar por completo el Oriente Medio, es decir, un más de lo mismo. Así nos va. El actual imperio del caos no es, en absoluto, responsabilidad del idealismo de Gorbachov, que ha sido un gran hombre del siglo XX.
 

2016/05/08

LA TERCERA GUERRA MUNDIAL YA HA COMENZADO por Paul Craig Roberts

"...los neoconservadores han enloquecido en su arrogancia y orgullo. En su carrera por una hegemonía norteamericana sobre el mundo han apartado toda precaución en su decisión de desestabilizar Rusia y China."
           Ya se está luchando en la Tercera Guerra Mundial. ¿Cuánto tiempo pasará antes de que alcance el nivel bélico?

En la actualidad Washington está llevando a cabo acciones de guerra económica y propagandística contra cuatro de los cinco países del bloque conocido como BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica). Brasil y Sudáfrica se ven desestabilizados por escándalos políticos instrumentados. En ambos países abundan los políticos pagados por Washington y ONG. Washington urde un escándalo, envia sus agentes políticos a pedir acciones contra el gobierno y sus ONG salen a la calle para protestar.

Washington intentó esto contra China, con la campaña estudiantil de protesta orquestada en Hong Kong. Washington esperaba que la protesta se extendería hacia China, pero el plan falló. Washington intentó esto contra Rusia, con sus protestas organizadas contra la reelección de Putin, y de nuevo fracasó.

Para desestabilizar Rusia, Washington necesita un firme bastión dentro de Rusia. Para hacerse con ese bastión, Washngton trabajó con los grandes bancos de Nueva York y con los saudíes para reducir el precio del petróleo desde los 100 dólares por barril hasta los 30 dólares. Esto colocó bajo presión a las finanzas rusas y al rublo.

En respuesta a las necesidades presupuestarias rusas, los aliados de Washington en el interior de Rusia están haciendo palanca para que el presidente Putin privatice sectores económicos importantes a efectos de conseguir capitales exteriores que cubran el déficit presupuestario y apoyar el rublo. Si Putin cediera, importantes activos pasarían de control ruso al control de Washington.

En mi opinión, los que presionan a favor de estas privatizaciones bien son traidores o completos estúpidos. En cualquier caso, son un peligro para la independencia de Rusia.

Eric Draiser nos da algunos detalles del asalto de Washington contra Rusia:

http://www.mintpressnews.com/brics-attack-western-banks-governments-launch-full-spectrum-assault-russia-part/215761/

Sobre los ataques de Washington contra Sudáfrica:
http://www.mintpressnews.com/brics-attack-empires-destabilizing-hand-reaches-south-africa/215126/

Para mi columna sobre los ataques de Washington contra América Latina, puede leerse:
http://www.paulcraigroberts.org/2016/04/22/washington-launches-its-attack-against-brics-paul-craig-roberts/

Como a menudo he señalado, los neoconservadores han enloquecido en su arrogancia y orgullo. En su carrera por una hegemonía norteamericana sobre el mundo han apartado toda precaución en su decisión de desestabilizar Rusia y China. Poniendo en marcha políticas económicas neoliberales bajo el consejo de economistas educados en la tradición neoliberal occidental, los gobiernos de Rusia y China se ponen a disposición de Washington. Tragando el anzuelo de la “globalización”, empleando el dólar, participando en los sistemas de pagos occidentales, abriéndose a la desestabilización de los flujos y reflujos del capital foráneo, permitiendo bancos norteamericanos y permitiendo la propiedad a los extranjeros, los gobiernos ruso y chino se han madurado ellos mismos para una desestabilización.

Si Rusia y China no se desenganchan del sistema occidental y despiden a sus economistas neoliberales, tendrán que guerrear a fin de defender su soberanía.

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