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2017/04/02

ENTREVISTA AL HISTORIADOR JULIAN VADILLO, AUTOR DEL LIBRO "POR EL PAN, LA TIERRA Y LA LIBERTAD: EL ANARQUISMO EN LA REVOLUCION RUSA" por Fermin Grodira

"En octubre de 1917 con el gobierno provisional completamente desacreditado hay una dualidad de poder y los sóviets no están con el Gobierno provisional sino frente a él. Son los sóviets, en los que no solo participan los bolcheviques sino también los anarquistas, los socialistas revolucionarios, los mencheviques… los que están dinamizando el poder."
 
Numerosos libros se publican (o reeditan) este año, cuando se celebra el primer centenario de la Revolución rusa. Pero pocos tratan el papel que tuvo el anarquismo en la caída del zar y el ascenso de los bolcheviques al poder. Julián Vadillo Muñoz (Madrid, 1981) lo hace en el libro Por el pan, la tierra y la libertad: El anarquismo en la Revolución rusa que edita Volapük Ediciones. El autor, como explica en la introducción, intenta “analizar el anarquismo ruso en su justa medida” y “descifrar qué fue realmente” ya que la eterna “derrota ha conllevado el ostracismo” de los anarquistas. Julián Vadillo recibe a La Marea en la librería libertaria La Malatesta de Madrid.
 
¿Qué papel tuvieron los anarquistas en la Revolución rusa?
Su papel va creciendo con el paso de los meses. La Revolución de Febrero sorprende al anarquismo cuando la mayoría de sus integrantes está todavía en el exilio. La caída del zar y la proclamación de la república hace que muchos retornen, y los grupos diseminados del anarquismo que se habían mantenido entre 1906 y 1917 se vuelven a reestructurar. Durante ese período surgen medios de comunicación y grupos anarquistas, convirtiendo el anarquismo en un elemento a tener en cuenta aunque va a la zaga de otras organizaciones que sí se habían mantenido más estructuradas como los mencheviques, los bolcheviques y los socialistas revolucionarios. Lo que se pone en liza entre las organizaciones revolucionarias tras la Revolución de Octubre de 1917 es el modelo revolucionario del Partido Bolchevique frente a otro modelo que plantea el anarquismo.
 
¿Entonces, en la Revolución de Febrero no participaron los anarquistas?
Sí participaron de las movilizaciones aunque solo los pequeños grupos que habían quedado en San Petersburgo, Moscú… pero la Revolución de Febrero no responde a una ideología concreta. Es la propia Revolución y los meses posteriores lo que hace que personas como Volin, Gregori Petrovich Maximov, Piort Archinov… vuelvan a Rusia, y que Néstor Majnó salga de prisión gracias a la amnistía por la proclamación de la república. De esta forma tienen la posibilidad de reestructurar las organizaciones anarquistas rusas.

Afirma que la muerte de Piotr Kropotkin en febrero de 1921, cuatro años después de la Revolución rusa, “fue la muerte del anarquismo ruso”. ¿Acabó la revolución con el anarquismo?La muerte de Kropotkin significa metafóricamente la muerte del anarquismo: la manifestación por su muerte fue la última gran movilización del anarquismo ruso en el interior. A partir de ese momento los anarquistas rusos se tienen que exiliar, están en las prisiones, en los campos de concentración o directamente han muerto por la guerra civil entre 1917 y 1921. El anarquismo participa y es protagonista de la revolución pero la revolución engulle a muchos de sus protagonistas. Para los anarquistas, en un determinado momento, el bolchevismo no era la revolución sino que se había convertido en la contrarrevolución. La contribución de sangre que tiene el anarquismo respecto a la revolución es muy grande.
 
Algunos historiadores conservadores como Richard Pipes opinan que la Revolución de Octubre fue un golpe de Estado. ¿Fue una revolución, un golpe de Estado, ambas cosas o ninguna?
No creo que fuese un golpe de Estado sino un proceso revolucionario con una base social muy amplia. Un golpe de Estado conlleva que una minoría tome el poder frente a la mayoría. Es cierto que hay un Gobierno provisional que cae en detrimento de un grupo político concreto —que son los bolcheviques— pero para que hubiese sido un golpe de Estado, ese Gobierno provisional debería haber tenido bases sociales que lo sustentasen. En octubre de 1917, está completamente desacreditado. Hay una dualidad de poder, y los sóviets no están con el Gobierno provisional sino frente a él. Son los sóviets, en los que no solo participan los bolcheviques sino también los anarquistas, los socialistas revolucionarios, los mencheviques… los que están dinamizando el poder.
 
El problema viene porque algunos dirigentes bolcheviques utilizaron la palabra “golpe” para referirse a lo sucedido en octubre de 1917 y eso ha servido para sacar conclusiones, que a mi entender, no se corresponde con los sucesos. Lo que sí existe tras octubre de 1917 es un golpe de mano por parte de los bolcheviques que, de manera paulatina, van aplastando a sus rivales políticos hasta exterminarlos del mapa político ya sea físicamente o políticamente.
 
Al modelo económico denominado por los bolcheviques “comunismo de guerra”, aplicado durante la guerra civil, los anarquistas lo llamaron “capitalismo de Estado”. ¿En qué se diferenciaba la propuesta económica de los anarquistas y la que pusieron en marcha los bolcheviques?
Los bolcheviques, cuando llegan al poder, hacen un plan de nacionalización de la economía. Las fábricas y los campos pasan a ser controlados por el Estado, y éste cede la gestión directa a los trabajadores. Pero es el Estado quien controla el poder económico. Los anarquistas no están de acuerdo con ese modelo porque no creen que el Estado deba controlar nada sino que tiene que desaparecer, y han de ser directamente los productores los que se hagan con el control económico de las fábricas y de los campos. Para ellos, los sóviets son el eje central de la revolución, son los organismos de gestión directa de los trabajadores de la producción. Esa es la gran diferencia. Al acabar la guerra civil, los anarquistas y los socialistas revolucionarios denuncian la imposición de un modelo económico que se aleja del espíritu revolucionario de 1917 y plantean que o se retoma el modelo del poder de los soviets, o acabarán engullidos por la dictadura de un solo partido.
 
Tras el comunismo de guerra y la Nueva Política Económica, según el discurso oficial soviético, se alcanzó el “socialismo real”. ¿Realmente la URSS fue un modelo socialista?
Se le podría llamar socialismo de Estado aunque es una estatalización de la economía. Incluso la Nueva Política Económica que surge en 1921, que es una mezcla entre el socialismo y el libre mercado, desaparece completamente y los planes quinquenales sirven para la industrialización de la Unión Soviética que, finalmente, se convertirá en una de las potencias industriales del mundo. En ese sentido Stalin sí que tiene éxito pero ¿a qué precio? A partir de 1927, cuando Trotsky es defenestrado, ocurre una transición de una dictadura de partido único a una dictadura unipersonal de Stalin. En 1937, del Comité Central del Partido Bolchevique de 1917 absolutamente todos sus miembros han sido eliminados por Stalin excepto Lenin, que muere en 1924, y Trotsky, que ha huido pero será ejecutado en 1940, con la acusación de ser contrarrevolucionario.

2017/03/31

IZAR BELTZ AURRERA!


 
 
EUSTEN ARI GARA, Izar Beltz ez da beraiena, Izar Beltz Guztiona da. Apirilak 7, ostirala, 20.00etan Etxebarrieta Plazara hurbildu ( unamunora...) Haserre etorri dauzkazuen lapiko, txistu, megafono eta danbor guztiekin. Eta garbi ezazue eztarria, zeren eta argi geratu ez baldin bada, MANI ZARATATSUA izango da.

RESISTIMOS. Izar Beltz no Es suyo, Izar Beltz es de todxs. EL 7 de abril, viernes, a las 20.00 en Etxebarrieta Plaza (Unamuno..) traed cacerolas, pitos, megafono, tambores y bastante indignación. Y aclaraos las gargantas porque,  si no había quedado claro, será una MANI RUIDOSA.
 
IZAR BELTZ AURRERA


2017/02/25

MUJERES RESISTENTES (XI): LUCY PARSONS

"Según ella, el sexo y la raza eran hechos que venían determinados por la propia existencia y que los patronos manipulaban con el objetivo de justificar el mayor grado de explotación a que sometían a las mujeres y a los negros." 

Afroamericana, su trabajo periodístico y de agitación en defensa de la clase obrera se mantuvo a lo largo de sesenta años. Su evolución política fluctuó desde la defensa del anarquismo hasta su ingreso en el Partido Comunista de Estados Unidos en 1939. 

Nació en 1853 e ingresó en el Partido Obrero Socialista en 1872. Fue una activa organizadora del Sindicato de Mujeres Obreras de Chicago. 

Desafió las leyes que prohibían los matrimonios interraciales. Su marido Albert Parsons fue uno de los ocho líderes obreros detenidos tras los enfrentamientos provocados por la policía el 1 de mayo de 1886 en la plaza Haymarker de Chicago. Fue la propulsora de la campaña por la liberación de los detenidos y arrestada en múltiples ocasiones por no acatar las órdenes de los alcaldes de las diferentes ciudades de prohibición de sus mítines. La policía de Chicago la detuvo junto a sus hijos mientras su marido estaba siendo ejecutado junto a los otros mártires de Chicago.

Aunque era afroamericana y mujer, Lucy Parsons afirmaba que la explotación global de la clase trabajadora por parte del capitalismo eclipsaba el racismo y sexismo. 

Según ella, el sexo y la raza eran hechos que venían determinados por la propia existencia y que los patronos manipulaban con el objetivo de justificar el mayor grado de explotación a que sometían a las mujeres y a los negros. 

L. Parsons junto con Mary Jones fueron las primeras mujeres que se unieron a la organización obrera, Industrial Workers of the Wold (IWW). Ambas gozaban de un gran prestigio dentro del movimiento obrero. En el discurso que pronunció en la convención fundacional de la IWW puso de manifiesto su preocupación por la opresión que sufrían los trabajadores afroamericanos a quienes consideraba manipulados por los capitalistas en su afán por reducir los salarios de toda la clase obrera. 
 
En la década de los años 20, tras la Revolución de Octubre empezó a vincularse al Partido Comunista y en 1925, cuando se creó el Comité Obrero Internacional de Defensa Legal, se convirtió en una de sus más activas colaboradoras. Luchó por la libertad de Tom Mooney, en California, de los nueve de Scottsboro, en Alabama y del joven comunista negro Angelo Herndon que había sido encarcelado en Georgia.

Murió en 1942, el Daily Worker le hizo un homenaje en el que la describió como “(...) un eslabón entre el movimiento obrero actual y los grandes acontecimientos de la década de 1880.
 
“(...) Fue una de las mujeres más grandes de EEUU, valerosa y entregada a la causa de la clase obrera”.
 
Fuente:
Extracto del libro de Angela Davis "Mujeres, raza y clase" 

2017/01/27

MUJERES RESISTENTES (X): 管野 須賀子 KANNO SUGAKO

"..fue una anarco-feminista japonesa y periodista de profesión, autora de una serie de escritos en torno a la opresión de género y la defensa de la igualdad de derechos y libertades entre hombres y mujeres. En 1910 fue acusada de traición por el gobierno japonés por su supuesta implicación en el episodio que quedó conocido como incidente de alta traición (también conocido como incidente Kotoku), atentado en contra del emperados Meiji, siendo la primera mujer/compañera con el status de prisionera política a ser ejecutada en la Historia del Japón moderno."
 
Biografia
 
Nacida en Osaka, perdió la madre a los diez años de edad y su padre se casó nuevamente. Además de los malos-tratos de su madrasta, Kanno fue los quince años y tuvo su primer contacto con el socialismo al leer un ensayo sobre víctimas de abusos sexuales. A los diecisiete, se casó con un hombre perteneciente a una familia de mercaderes de Tokyo, queriendo escapar a los malos-tratos de su madrasta, después de este período retornó a Osaka en 1902.[2]

Encarcelamiento y prisión.

Kanno comenzó a escribir en un periódico y comenzó a envolverse en un movimiento femenista-cristiano contra el sistema de burdeles legalizados. Con el inicio de la guerra Ruso-Japonesa, ella se acercó al movimiento pacifista (Socialista-Cristiano) y en 1906, ella asumió la dirección de un periódico en la provincia de Wakayama e inició un relacionamento con el líder socialista Arahata Kanson (1887–1981).
 
Al retornar Tokyo, ella se envolvió en un manifiesto anarquista cuyos líderes fueron detenidos en el Incidente de la Bandera Roja, en Junio de 1908. Al visitar a sus compañeros en la prisión, ella fue detenida y suelta dos meses después, cuando salió conoció el anarquista Shūsui Kōtoku (1871–1911/compañero sentimental y de ideas). Juntos, comenzaron a publicar un periódico de tendencias anarquistas que acabó proscrito por las autoridades y Kanno acabó presa nuevamente.
 
Presa, fue descubierta su supuesta implicación en un complot contra el emperador y junto con veintitrés personas más, Suga Kanno fue condenada a la muerte y ahorcada el 25 de Enero de 1911.

Legado en el Teatro:

Su vida inspiró la pieza de teatro Kaiki Shoku (Eclipse) de la compañía teatral Aono Jikken Ensemble, escrita por William Satake Blauvelt.
 
*Cuando Suga Kanno es detenida tenía 31 años de edad, su compañero Denjiro Kotoku tenía 41 años.

Referencias:

[1] ÕYA, 1989.
[2] Kanno Suga from Encyclopedia of Modern Asia.

Bibliografía:

 
CRONIN, Joseph. (2007) The Life of Seinosuke: Dr. Oishi and the High Treason Incident. White Tiger Press.
 
Encyclopedia of Modern Asia. 2001-2006 by Macmillan Reference USA, an imprint of the Gale Group.
 
HANE, Mikiso. (1988) Reflections on the Way te lo the Gallows: Voices of Japanese Rebel Women. New York: Pantheon.
 
ITOYA, Toshio. (1970) Kanno Suga. Iwanami shinsho, 740. 226p.
 
RADDEKER, Helene. (1998) Treacherous Women Of Imperial Japan: Patriarchal Fictions, Patricidal Fantasies. Routledge.
 
 
 
ÕYA, Wataru. (1989) Kanno Suga te lo Isonokami Tsuyuko. Osaka. Tōhō Shuppan.
 
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2016/10/27

MUJERES RESISTENTES (VII): ¿QUIEN ES EMMA GOLDMAN?

"...participó en la sublevación anarquista de Kronstadt. Apoyó a los bolcheviques en contra de la división entre anarquistas y comunistas, hecho que se produjo durante la primera Internacional. La represión política, la burocracia y los trabajos forzados que siguieron a la Revolución rusa contribuyeron, en gran medida, a cambiar las ideas de Goldman sobre la manera de utilizar la violencia, excepción hecha de la autodefensa."
 
                 Fue una revolucionaria anarquista nacida en Lituana de origen judío, conocida por sus escritos y sus manifiestos libertarios y feministas, por ello, y para el contexto social que se agitaba en Europa y EEUU, fue una de las precursoras de la emancipación de la mujer.

Emigró a los Estados Unidos al tiempo de haberse enfrentado a su padre, pues este pretendía casarla con 15 años. Después de los sucesos de Haymarket (donde la revuelta y la Huelga general desemboco en jornadas de lucha callejera, terminando con el juicio a los Mártires de Chicago) y conmovida por el ahorcamiento de los 4 anarquistas, decide acercarse al movimiento acrata. Trabajo como obrera textil y en New York conoce a quien sera su compañero para toda la vida, el revolucionario Alexander Berkman. (Goldman se caso con un emigrado ruso para asegurarse la ciudadanía)
 
Su apoyo a Berkman en la tentativa de asesinato de Henry Clay Frick la hizo todavía más impopular frente a las autoridades americanas. Berkman fue encarcelado durante varios años.
 
Emma fue encarcelada, asimismo, en 1893 en la penitenciaria de las islas Blackwell. Públicamente instigó a los obreros en paro a Demandez du travail, s’ils ne vous donnent pas de travail, demandez du pain, s’ils ne vous donent du pain ni du travail, prenez le pain (Pedid trabajo, si no os lo dan, pedid pan, y si no os dan ni pan ni trabajo, coged el pan). Esta cita es un resumen del principio de expropiación preconizada por los anarco-comunistas como Piotr Kropotkin. Voltairine de Cleyre salió en defensa de Emma Goldman en una conferencia dada tras su apresamiento (In defense of Emma Goldman). Mientras permaneció en prisión, Goldman, desarrolló un profundo interés por la educación de los niños, empeño en el que se involucró años más tarde.
 
Junto con nueve personas más fue de nuevo arrestada el 10 de septiembre de 1901 por participar en el complot de asesinato contra el Presidente William McKinley. Uno de ellos, León Czolgosz le había disparado pocos días antes. Emma, le conoció semanas más tarde y se vio con él una sola vez, al ser arrestada dijo: ¿Tengo yo la culpa de que un loco haga una mala interpretación de mis palabras?
 
El 11 de febrero de 1916 es detenida y encarcelada de nuevo por la distribución de un manifiesto en favor de la contracepción. Durante varios años, y cada vez que daba una conferencia, esperaba ser arrestada, por eso iba siempre pertrechada con un buen libro. En 1917, y por tercera vez, es encarcelada de nuevo junto con Alexander Berkman por conspirar contra la ley que obligaba al servicio militar en los Estados Unidos. Hizo públicas sus profundas convicciones pacifistas durante la Primera Guerra Mundial y criticó el conflicto por considerarlo un acto de imperialismo. Dos años después fue deportada a Rusia. Durante la audiencia en la que se trataba de su expulsión, J. Edgar Hoover, que era el presidente de la misma, calificó a Emma como una de las mujeres más peligrosas de América.

2016/07/14

DURRUTI HA MUERTO PERO ESTA VIVO TODAVIA por Enma Goldman

"Todos los partidos de todas las tendencias políticas que luchaban contra el fascismo asistieron al completo a rendir un sentido homenaje a Buenaventura Durruti. No solo los compañeros cercanos de Durruti, contados por cientos de miles entre todos los aliados de la lucha antifascista, sino también la mayor parte de la población de Barcelona, manifestada en una constante riada humana."


            
            Durruti, con quien estuve hace nada más que un mes, perdió su vida en los combates de las calles de Madrid.

Conocía a este rebelde del movimiento revolucionario y anarquista español solamente por mis lecturas sobre él. Desde mi llegada a Barcelona pude conocer muchas historias tan fascinantes sobre Durruti y su columna que me animaron a ir al frente de Aragón donde era el espíritu que guiaba a las bravas y valientes milicias que luchaban allí contra el fascismo.

Llegué al cuartel general de Durruti al atardecer, absolutamente agotada por el largo trayecto por una carretera accidentada. Unos minutos con Durruti fueron como una poderosa bebida estimulante, refrescante y tonificante. Con un cuerpo poderoso que parecía esculpido en las rocas de Montserrat, Durruti encarnaba sin dificultad a la personalidad más brillante entre los anarquistas con la que me había encontrado desde mi llegada a España. Su potente energía me electrificó como parecía afectar a todo aquel que permaneciese dentro de su radio.

Encontré a Durruti en una auténtica colmena de actividad. Los hombres iban y venían, el teléfono sonaba para él constantemente. Y si no fuese bastante, el ensordecedor martilleo de los trabajadores que estaban construyendo un cobertizo de madera para el equipo de Durruti. A pesar de todo el barullo y las continuas llamadas para Durruti permanecía sereno y paciente. Me recibió como si me conociese de toda la vida. La cortesía y calidez de un hombre comprometido a vida o muerte en la lucha contra el fascismo fue algo que no esperaba.

Había oído muchas cosas acerca de la maestría de Durruti para gobernar la columna que llevaba su nombre. Tenía curiosidad por saber mediante qué otros medios además de los militares consiguió unir a 10.000 voluntarios sin tener ninguna formación militar previa o experiencia de ninguna clase. Durruti pareció sorprendido de que yo, una veterana anarquista, me atreviese a hacer semejante pregunta.

«He sido un anarquista toda mi vida –replicó–, y espero seguir siéndolo. Me parecería realmente muy triste que tuviese que convertirme en un general y gobernar a los hombres con la disciplina castrense. Han venido a mí voluntariamente, están preparados para entregar sus vidas a la lucha antifascista. Creo, como siempre he creído, en la libertad. La libertad que descansa en el sentido de responsabilidad. Creo que la disciplina es indispensable pero tiene que ser una disciplina interior motivada por un propósito común y un fuerte sentimiento de camaradería». Se ganó la confianza y el afecto de los hombres porque nunca actuó como un superior. Era uno de ellos. Comía y dormía tan austeramente como ellos. A menudo incluso se privaba de hacerlo.

Llegué en la víspera de un ataque que Durruti había preparado para la mañana siguiente. Al despuntar el día Durruti, con su rifle al hombro como el resto de la milicia, iba en cabeza. Junto a ella hizo retroceder al enemigo cuatro kilómetros e incluso consiguió hacerse con una importante cantidad de armas que el enemigo había dejado atrás durante la retirada.

El ejemplo moral de su sencillo igualitarismo no era, ni mucho menos, la única explicación de la influencia de Durruti. Había otra, su capacidad para hacer que los milicianos comprendieran el sentido profundo de la guerra antifascista –el sentido que había dominado toda su vida y que había aprendido a orientar hacia los pobres y de los más pobres de entre los pobres–.

Durruti me habló de su preocupación por los difíciles problemas que atravesaban los hombres cuando salían de permiso precisamente en los momentos en los que más falta hacían en el frente. Los hombres, evidentemente, conocían bien a su líder, conocían su determinación, su voluntad de hierro. Pero también conocían la comprensión y compasión escondidas tras una austera vida exterior. ¿Cómo podía soportarlo cuando los hombres regresaban de haber estado de permiso en casa con su familia, sus mujeres, sus hijos?

Un Durruti acosado antes de los gloriosos días de julio de 1936, como una fiera de país en país. Encarcelado durante largos períodos como un criminal. Incluso condenado a muerte. Él, el odiado anarquista, odiado por la siniestra trinidad: la burguesía, el estado y la iglesia. Un vagabundo sin techo y sin sentimientos como el genio maléfico del capitalismo proclamaba. Qué poco conocían a Durruti. Qué poco comprendían su auténtica sabiduría. Nunca fue indiferente a las necesidades de sus camaradas. Ahora, sin embargo, estaba comprometido en una batalla desesperada contra el fascismo en defensa de la revolución, y se necesitaba a cada hombre en su puesto, una situación muy difícil de abordar. Pero el ingenio de Durruti venció todas las dificultades. Escuchó pacientemente muchas historias sobre personas desafortunadas y, después, se dedicó a divulgar la causa de las enfermedades de los pobres. Sobrecarga de trabajo, malnutrición, falta de aire limpio, falta de alegría de vivir.

«Camarada, ¿puedes comprender que la guerra que tú y yo libramos es para garantizar la revolución y que la revolución quiere acabar con la miseria y el sufrimiento de los pobres? Tenemos que derrotar a nuestro enemigo fascista. Debemos ganar la guerra. Eres una parte esencial en ello. ¿Lo ves, camarada?»
A veces algún hombre se obcecaba e insistía en dejar el frente. «Bien, le decía Durruti, pero te irás a pie y para cuando llegues a tu pueblo todo el mundo sabrá que tu coraje te ha abandonado, que has huido y que has eludido la tarea que tú solo te impusiste». Funcionaba de maravilla. El hombre suplicaba que le dejaran volver. No había intimidación, coerción o castigos disciplinarios para mantener en el frente a la columna Durruti. Era solo la volcánica energía del hombre la que empujaba adelante a cada uno y les hacía sentir a todos como uno solo.

Un gran hombre este anarquista Durruti, un líder nato y maestro de hombres, un camarada cabal y afectuoso, todo en una sola persona. Y ahora Durruti está muerto. Su gran corazón no latirá nunca más. Su poderoso cuerpo caído como un árbol gigante. Todavía no. Durruti no ha muerto todavía. Los cientos de miles de personas que asistieron a rendir su último homenaje a Durruti el domingo 22 de noviembre de 1936 lo testifica.

No, Durruti no ha muerto. El fuego de su espíritu está vivo en todo aquel que lo conoció y lo quiso, nunca podrá ser extinguido. Las masas ya han vuelto a levantar bien alta la antorcha que cayó de las manos de Durruti. Con espíritu triunfante la llevan ante ellos en el mismo camino que Durruti había abanderado durante años. El camino que lleva a la más alta cima de los ideales de Durruti. Este ideal fue el anarquismo −la gran pasión en la vida de Durruti−. Se entregó a él completamente. Le fue fiel hasta su último aliento.

Una prueba de la gentileza de Durruti es su preocupación por mi seguridad. No había un lugar donde hospedarme por la noche en el cuartel general. La localidad más próxima era Pina. Pero había sido repetidamente bombardeada por los fascistas. Durruti fue muy reacio a enviarme allí. Yo insistí en que estaba bien. Solo se muere una vez.[1] Pude notar el orgullo en su semblante de que su vieja camarada no tuviese miedo. Y me dejó marchar bajo una doble guardia.

Le agradezco que me diera la excepcional oportunidad de conocer a muchos de sus compañeros de armas y también la de hablar con la gente del pueblo. El espíritu de esas más que probadas víctimas del fascismo fue muy impresionante.

El enemigo estaba a tan solo una corta distancia de Pina, al otro lado de un arroyo. Pero no hubo miedo ni flojera entre la gente. Lucharon heroicamente. «Antes muerto que bajo el fascismo», me dijeron. «Hasta el último de nosotros caminará y caerá con Durruti en la lucha antifascista».

En Pina encontré a una niña de ocho años, una huérfana que había sido uncida al yugo de durísimas tareas en una familia fascista. Sus manitas estaban rojas e hinchadas. Sus ojos llenos de horror desde el shock espantoso que tuvo que vivir a manos de los secuaces de Franco. La gente de Pina era pobre de solemnidad. Sin embargo, todo el mundo dio a esta niña maltratada cariño y cuidados como no había conocido antes.

La prensa europea compitió, desde el comienzo de la contienda antifascista, para calumniar y vilipendiar a los defensores de la libertad españoles. No ha habido día, durante los últimos cuatro meses, en el que esos sátrapas del fascismo europeo no escribiesen las crónicas más sensacionalistas sobre las atrocidades cometidas por las fuerzas revolucionarias. Cada día, los lectores de esa prensa amarilla eran alimentados con los imaginados disturbios y desórdenes en Barcelona y otras ciudades y pueblos liberados de la invasión fascista.

Después de haber viajado por Cataluña, Aragón y el Levante y haber visitado cada pueblo y cada ciudad del camino, puedo testificar que no hay ni una sola palabra verdadera en ninguna de esas terroríficas crónicas que he leído en algunos periódicos ingleses y europeos.

Un ejemplo reciente de la total deshonestidad de la creación de noticias falsas fue orquestado por algunos de los periódicos que cubrieron la muerte del heroico líder anarquista en la lucha antifascista, Buenaventura Durruti.

De acuerdo con sus crónicas totalmente absurdas, la muerte de Durruti supuestamente ha provocado en Barcelona violentos altercados y sediciones entre los camaradas del héroe revolucionario Durruti.

Quien quiera que haya sido quien escribió esta ridícula invención no puede haber estado en Barcelona. Y mucho menos sabrá nada sobre el lugar que ocupa Buenaventura Durruti en los corazones de los miembros de la CNT y la FAI. Y lo que es más, en los corazones y los sentimientos de mucha gente a pesar de que puedan tener divergencias con los ideales políticos y sociales de Durruti.

En honor a la verdad, nunca hubo una unidad tan completa en toda la jerarquía del frente popular de Cataluña como la habida desde el primer momento en que se hizo pública la noticia de la muerte de Durruti hasta el último, cuando se le dio sepultura.

Todos los partidos de todas las tendencias políticas que luchaban contra el fascismo asistieron al completo a rendir un sentido homenaje a Buenaventura Durruti. No solo los compañeros cercanos de Durruti, contados por cientos de miles entre todos los aliados de la lucha antifascista, sino también la mayor parte de la población de Barcelona, manifestada en una constante riada humana. Todos llegaron para participar en el largo y agotador cortejo fúnebre. Nunca antes Barcelona había sido testigo de una marea humana cuyo silencioso dolor se alzaba y caía al unísono.

Igual que los camaradas de Durruti, camaradas estrechamente unidos por sus ideales y camaradas igual de unidos por la valerosa columna que organizó. Su admiración, su afecto, su devoción y respeto no dejaba sitio para la discordia ni los altercados. Eran uno solo en su dolor y en su determinación de continuar la batalla contra el fascismo y para el éxito de la revolución para la cual Durruti había vivido, luchado y apostado todo hasta su último aliento.

¡No, Durruti no ha muerto! Está más vivo que mientras vivió. Su glorioso ejemplo será emulado por todos los trabajadores y campesinos, por todos los oprimidos y desheredados. El recuerdo del valor y la bravura de Durruti les alentará en las grandes hazañas hasta que el fascismo sea aniquilado. Entonces comenzará el verdadero trabajo, el trabajo de crear una nueva estructura social con valores humanos, justicia y libertad.

¡No y no! ¡Durruti no ha muerto! Vive en nosotros para siempre.

[1] La frase completa es pronunciada por el Julio Cesar que retrató Shakespeare y dice: "A coward dies a thousand deaths, but the valiant taste death but once". Se puede traducir como: “Un cobarde muere un centenar de muertes, pero el valiente saborea la muerte solo una vez”.

Emma Goldman - Traducción: Fanny Tardío

Buenventura Durruti, el conocido militante y revolucionario anarquista castellano, con descendencia labortana, nacio el 14 de julio de 1896              

2016/06/16

MUJERES RESISTENTES (III): LOUISE MICHEL PRECURSORA DEL FEMINISMO EN LA COMUNA DE PARIS

"...todas esas mujeres, que se jugaban la vida a diario en las barricadas, y a las que se llamaba despectivamente las petroleuses (las incendiarias), tuvieron que enfrentarse con un doble enemigo. Por un lado el gobierno de Versalles, enemigo de la revolución; por otra, lucharon contra un enemigo interno. Estas mujeres se encontraron con la resistencia de sus compañeros a que participaran en pie de igualdad en el experimento revolucionario, lo que las llevó a llamar a la autoorganización "      
  
             De ideas anticlericales, anarquistas, republicanas e internacionalistas, la poeta y escritora Louise Michel estuvo siempre comprometida con la reivindicación de los derechos de las mujeres y con la revolución social. Durante la Comuna formó parte del Comité de Mujeres y participó cuando las mujeres impidieron que los soldados de Versalles se llevaran los cañones de la Guardia Nacional, que habían sido pagados por el pueblo para defender París de la invasión prusiana, un episodio que acabó con el amotinamiento de los soldados contra sus oficiales. Louise Michel presidió el Comité de Vigilancia femenino y participó en el de hombres, ambos destinados a proporcionar techo y comida a los necesitados. Asimismo, organizó un servicio de guardería y se ocupó de reclutar entre las mujeres a trabajadoras de ambulancias. La inclusión de trabajadoras del sexo para este servicio fue un desafío contra los prejuicios de sus compatriotas varones, quienes consideraban que las manos de las prostitutas estaban demasiado sucias para realizar esta labor.

Como muchas otras mujeres, Louise participó en la defensa de la Comuna. Lo hizo como miembro del 61 batallón de Montmartre, no sólo combatiendo, sino también como asistente médica. No obstante, todas esas mujeres, que se jugaban la vida a diario en las barricadas, y a las que se llamaba despectivamente las petroleuses (las incendiarias), tuvieron que enfrentarse con un doble enemigo. Por un lado el gobierno de Versalles, enemigo de la revolución; por otra, lucharon contra un enemigo interno. Estas mujeres se encontraron con la resistencia de sus compañeros a que participaran en pie de igualdad en el experimento revolucionario, lo que las llevó a llamar a la autoorganización de las mujeres y a la formación de asociaciones femeninas a través del Llamamiento a las mujeres ciudadanas de París, que dio lugar a la Unión de Mujeres para la Defensa de París y Cuidado de los Heridos, que aglutinó a un gran número de mujeres pertenecientes a la I Internacional.

2016/06/04

NO SOY ANARQUISTA por Lusbert

"...que el anarquismo sea tomado como política revolucionaria, que nos sirva como base para construir un actor político impulsor de movimientos populares de caracter revolucionario que pelee por su soberanía frente al neoliberalismo, que se materialice en un proyecto político asentado en la realidad como respuesta ante la crisis, proponiendo alternativas reales a este sistema y vuelva a ser motor de cambios sociales radicales como lo fue antaño."

                Murray Bookchin en los últimos años de su vida llegó a romper definitivamente con el anarquismo ya que el panorama que vio en su entorno era horrible, pues era un anarquismo mayoritariamente de estilo de vida, contracultural e individualista. Sin embargo, sus obras fueron cruciales para el PKK y su cambio de paradigma para desarrollar el movimiento de liberación kurdo que está siendo la única fuerza política democrática en medio del conflicto en Oriente Próximo.

No obstante, aunque el título dé a entender que a priori fuera yo a romper con el anarquismo públicamente, realmente no es expresamente así. Simplemente quiero aclarar que solo soy anarquista en cuanto a pensamiento político y al programa (aún por realizar) que me adscribo, netamente socialista libertario. Pero a nivel personal, soy como otro cualquiera que vive en la realidad material, con sus problemas, sus vicios, sus contradicciones… en definitiva, con sus pros y sus contras.

Por la forma en que nos expresamos, da la sensación de que “ser anarquista” significa “vivir pensando como anarquista” o algo similar, del estilo “soy anarquista, soy especial, wow, so different to other people, so cool, y como anarquista no voto, odio el fútbol, el cole, a la policía, a los carnacas, a la gente normal… solo tengo amigos anarquistas, me mola lo rural, mi huerto autogestionado individualmente es lo más y escucho punk…”, vamos un tipo coherente con sus ideas y principios que parece vivir en un mundo paralelo ajeno a los problemas de la gente común en su día a día. Pues en ese sentido, no soy anarquista. O al revés, que esos que tanto reivindican su identidad anarquista en realidad solo sean egoístas que quieren mantener su moral limpia tras leer a los autores clásicos anarquistas. Posiblemente sea eso.


Parece ser que confundimos el anarquismo como una suerte de filosofía de vida bohemia, donde el mantener su moral limpia y lo más antiautoritaria posible sea el objetivo principal, y desde allí desarrollar una actividad política que no va más allá de la propaganda identitaria y netamente destinada para consumo propio. Dicen además que si votas, eres futbolera, comes carne, lees autores marxistas o cosas así, es que no eres anarquista. Sobre todo lo de votar, que parece que si echas la papeleta mágicamente dejas de ser anarquista. Pero yo no creo en la magia, no estamos en Hogwarts. ¿Hemos olvidado acaso la influencia del anarquismo en esas luchas obreras de hace unos cien años y las revoluciones que se han materializado tales como el makhnovismo, la del ’36, Shinmin… y ahora tomamos referencias en el movimiento de liberación kurdo? Si leemos acerca de todos esos acontecimientos históricos un poco más en detalle, veremos que el anarquismo fue una expresión política, en otras palabras, la entendieron como bases sobre las que levantar un movimiento revolucionario, un proyecto de sociedad que emancipe a la clase trabajadora de la opresión capitalista. El makhnovismo fue paradigmático en este caso, donde deja en evidencia la diferencia entre tomar el anarquismo como una filosofía y estilo de vida, y tomar el anarquismo como política revolucionaria. Arshinov lo describió muy claro en su libro sobre el movimiento makhnovista, criticando la falta de apoyos desde el anarquismo ruso a la causa revolucionaria y que en su lugar, estaban en sus ateneos discutiendo sobre cuestiones morales acerca de la revolución. Hasta en las memorias de Makhno se recogen relatos similares (si mal no recuerdo…).


Pues el caso es que no vivo como anarquista, ni tengo por qué interpretar la realidad con un filtro rojinegro delante. Ante todo, soy persona y vivo mi realidad, la que me ha tocado. Tengo mis problemas, mis vicios, mis debilidades y mil imperfecciones, puedo hablar de fútbol, de elecciones, de naturaleza, y miles de chorradas estando de tranquis con amigos y amigas. No soy especial, soy otro común mortal más. No me siento superior moralmente porque mi pensamiento político sea anarquista o socialista libertario, ni llevo el pensamiento político a nivel personal, ni miro por encima del hombro de nadie que no piense como yo teniendo en mente lo de “ciudadanos borregos” y similares. En definitiva, no soy anarquista como tal. Solo lo soy en cuanto a pensamiento político y es en lo que creo: que el anarquismo sea tomado como política revolucionaria, que nos sirva como base para construir un actor político impulsor de movimientos populares de caracter revolucionario que pelee por su soberanía frente al neoliberalismo, que se materialice en un proyecto político asentado en la realidad como respuesta ante la crisis, proponiendo alternativas reales a este sistema y vuelva a ser motor de cambios sociales radicales como lo fue antaño. Es una tarea pendiente, un camino difícil de recorrer, pero necesario en estos tiempos revueltos donde este mundo está virando hacia la derecha -y también hacia la ultraderecha- ante la retirada de las izquierdas. Y si no somos capaces de ilusionar ni de configurar un proyecto político que atraiga a las clases trabajadoras como sí está haciendo la derecha, el anarquismo acabará en el baúl de los recuerdos como una bella utopía para soñadores y soñadoras.

Extraido de: Regeneracion Libertaria

2016/05/15

ENTREVISTA A PHILIPPE CORCUFF, SOCIÓLOGO FRANCES Y MIEMBRO DE LA FEDERACIÓN ANARQUISTA

"Para Marx, el capitalismo no son los ricos malos que intentan robar el dinero de los pobres buenos. Es una fuerza impersonal que constriñe a todo el mundo. El capitalismo no es James Bond, sino más bien el entramado de Matrix. Esa crítica estructural del capitalismo se está perdiendo en el gran público. Hoy, se crítico para muchos es denunciar a individuos que manipulan en la sombra."

Tras los nuevos avances del Frente Nacional en las elecciones regionales de Francia, Philippe Corcuff aporta un enfoque histórico, sociológico y político sobre la extrema-derechización en marcha y sobre su relación con las crisis de las izquierdas.

Sobre los refugiados, igual que sobre otros temas que atraviesan a la sociedad, los intelectuales se mantienen en silencio. Usted habla de desintelectualización. ¿Qué quiere decir?

Los intelectuales están menos presentes en el paisaje político francés por varias razones. En primer lugar, a la izquierda dominante hoy le interesa más el showbusiness para sus tinglados electorales que los investigadores para sus reflexiones. En segundo lugar, los marcos ideológicos como el marxismo que ligaban a los intelectuales profesionales con el compromiso se han hundido. En tercer lugar, el mundo intelectual bajo el ángulo de la universidad y la investigación se ha vuelto más especializado. Está más al margen de una globalización de los problemas de la sociedad.

De acuerdo, pero el intelectual es un ciudadano de todos modos…

Para intervenir en la sociedad, es necesario tener una visión global. Hoy, el intelectual profesional aparece disperso como todo el mundo en microparcelas, las vistas de conjunto se borran, la acción política se segmenta o patina en una niebla cada vez más espesa.

Otra desaparecida, la izquierda de la izquierda, que, según usted, pierde todos sus puntos de referencia…

La izquierda radical no ha sabido suplir los fracasos neoliberales del Partido Socialista (PS). Peor aún, los atentados de Charlie Hebdo y del supermercado judío revelaron grandes confusiones. Algunos decían que había que ser laico señalando con el dedo sobre todo al islam. Otros respondían que la laicidad es un truco colonial que amenaza principalmente a los musulmanes. Algunos hacían primar la lucha contra el antisemitismo, otros contra la islamofobia y otros contra los fundamentalismos islamistas. Esas divisiones hicieron olvidar la brújula histórica de la izquierda emancipadora: la convergencia de los oprimidos. ¿Acaso es tan difícil ser laico y antirracista, combatir la islamofobia, el antisemitismo y los fundamentalismos islamistas? Con el embrollo de esos debates, la izquierda radical ha entrado en barrena. Grecia ha acelerado ese proceso. He visto en internet comparaciones delirantes entre la supuesta actitud de los “alemanes” en general hacia Grecia y Auschwitz. En definitiva, ¡una crecida de germanofobia con regustos negacionistas! Antes incluso de estos patinazos, estaba esa espera mitológica del “hombre providencial”. Tsipras era casi un dios viviente y en algunos días se convirtió en un “cabrón”. ¿Qué es esa izquierda que tiene esa necesidad de adorar a dioses humanos y de escupir sobre “traidores” en vez de implicarse en acciones emancipadoras? ¿Y no hemos comprendido finalmente que delegar nuestras esperanzas en profesionales de la política no tiene demasiado que ver con el proyecto democrático?

2015/12/23

ENTREVISTA A ALESSANDRO STELLA, MILITANTE DE LA AUTONOMIA ITALIANA DE LOS 70

"La autonomía fue un movimiento de movimientos varios. Nunca fue una organización centralizada, sino todo lo que se podía hacer (y se quería hacer). Es cierto que eso generó debates también: había gente que quería hacer una forma organizada mas ortodoxa, tipo partido, que tenía una línea marxista-leninista. Pero también había anarquistas, había de todo."

Alessandro Stella es un compañero que participó de la autonomía obrera italiana ligado a Potere Operaio. Como tantos otros, en un contexto generalizado de radicalización optó por la lucha armada. Ha escrito un libro: “Días de sueños y de plomo” , editado por Virus, que supone un relato que trasciende la autobiografía para convertirse en la crónica de las luchas de una generación marcada por los años de plomo. El pasado 17 de diciembre realizó una interesante charla en el Ateneu Anarquista la Ruda de Manresa. Aprovechamos para robarle unos valiosos minutos para realizarle la entrevista. 

¿En qué consistió (a grandes rasgos) la autonomía obrera? ¿De qué influencias bebía?

En el biennio rosso, los dos años rojos (1919 y 1920) hubo un fenómeno muy extenso de ocupación de fabricas, ocupación de campos, de latifundios. Los consejos obreros eran la forma de representación de la base obrera, sin que hubiera sindicatos de por medio. Eso sin duda fue una referencia.

La autonomía obrera fue un movimiento que surgió a los años 70 en Italia y que venía del '68 y del '69 italiano, del movimiento obrero y de las asambleas obreras. Unas asambleas que fueron creadas en unas cuantas fabricas, como por ejemplo en Alfa Romeo. Los obreros en primer lugar apostaron por los consejos de fabrica que ya eran un innovación. Pero luego, sobretodo empujados por los jóvenes de las grandes fábricas, se dijo: “hay que ir más allá, por que los consejos obreros también son representaciones de la gente. Y nosotros queremos que cada uno sea responsable. La forma asamblearia es la que hay que meter en juego. Y que sea la asamblea la que tome las decisiones”.

La autonomía obrera es una forma de autoorganización de base, que se inspira en una tradición más larga, que es una tradición anarquista (o si se quiere, anarco-comunista). Pone como forma de lucha la acción directa de cada uno. No se trata de delegar a otros para que se ocupen de tus problemas. Tú mismo, tomas tu responsabilidad y lo haces.

¿Cómo se manifestó?

En el '74 y el '75, a los obreros del '68 y del '69 se le agregaron otros sujetos sociales: estudiantes, proletarios, gente de barrio, hippies, homosexuales, feministas... La autonomía fue un movimiento de movimientos varios. Nunca fue una organización centralizada, sino todo lo que se podía hacer (y se quería hacer). Es cierto que eso generó debates también: había gente que quería hacer una forma organizada mas ortodoxa, tipo partido, que tenía una línea marxista-leninista. Pero también había anarquistas, había de todo.
La autonomía obrera funcionó a nivel nacional como mucho como coordinadora. Nadie se atrevía a dar órdenes. La máxima coordinación que hizo a nivel nacional fue lanzar campañas políticas: campañas contra la patronal, contra el trabajo en negro, contra la especulación inmobiliaria,... o la que hicimos en los años 75, 76 y 77, aplicando lo que llamábamos autoreducciones.

Las primeras autoreducciones que hubo, fueron a principios de los años '70 en los barrios de Roma y de otras grandes ciudades. Autoreducciones del alquiler, de la vivienda. Como la gente no tenía dinero se autoreducieron el alquiler. Entonces dijeron al dueño: “nosotros vamos a pagar el 10 o el 15% de nuestro sueldo, pero no podemos pagar mas”. Y claro, a los dueños no les gustaba nada y enviaban a la policía. Pero la gente de los barrios resistieron. Y de ahí empezó a practicarse otras formas de autoreducción: de las facturas de la electricidad, del agua,... Los jóvenes sobretodo empezaron a practicar la autoreducción del cine, de los conciertos de música, de los restaurantes,... Autoreducciones con las que también nos divertíamos, por que ibamos a un restaurante de lujo 10 o 15 personas, comíamos bien y nos íbamos tranquilamente sin pagar. Y durante las manifestaciones (sobretodo del año '77) había grupos de gente que entraba en las tiendas y se servía de ropa. Había cosas muy divertidas. Se evolucionó de las autoreducciones a la expropiación.

2015/12/02

LA CUESTION DE LAS ASAMBLEAS por @blackspartak

"...es más libre y funcional tener una persona responsable y que todo el mundo conozca sus atribuciones que no las jerarquías informales que controlan todo en la sombra con sutileza o las burocracias asamblearias que realentizan todas las decisiones a veces durante meses. (...) Se reunían en pequeño comité a hacer tertulias. Estaban todo el tiempo conectados, como hoy con las redes sociales, internet y los móviles. Y decidían sobre la marcha en pequeños grupos de afinidad. Era una forma muy veloz."

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