Independentismoa-antikapitalismoa-autogestioa-oroimena-komunismoa-herria-kontrainformazioa-duintasuna-formakuntza-parekidetasuna-borroka-elkartasuna-eztabaida-sozialismoa-lurralde batasuna-antinperialismoa-dialektika-iraultza-euskara-amnistía-nortasun nazionala-internazionalismoa-langileria-kultura-erresistentziak

2012/03/03

Letonia, nacionalismos y lengua letona

"...la palabra nacionalista está estigmatizada y se utiliza para estigmatizar, especialmente lo hacen aquellos que tienen un estado, aquellos que ejercen su nacionalismo en la cotidianidad (...) , porque su nacionalismo está perfectamente establecido y consolidado en el ámbito internacional"


Tras el comentado aterrizaje de Nicolas Sarkozy en Lapurdi, este fin de semana se han producido tambien en Baiona las protestas contra la activacion dede una formacion "nacionalista y patriota" francesa denominada Bloc Identitaire y que se ha saldado con incidentes.


La autilizacion por parte de grupos de extrema derecha de terminos como nacionalismo o patriotismo viene siendo habitual y conviene entrar a comprender los origenes de los mismos mas teniendo en cuenta que numerosas formaciones y movimientos para nada encuadradas en movimientos nazi-fascistas, lo vienen asumiendo.



En este articulo que publicamos y que extraimos del blog Cartas del Este se aborda el tema a raiz de una polemica en los comentarios surgidos a raiz de la publicacion del articulo 74,8% contra la oficialidad del ruso en Letonia: el final de una provocación. Toma para ello el ejemplo de la orbita postsovietica y creemos que es suficientemente aclaratorio para comprender la cuestion. Para ello animamos a leer el articulo anterior (http://postsovietico.blogspot.com/2012/02/748-contra-la-oficialidad-del-ruso-en.html?showComment=1330553859538#c6670253619163774987) sobre el que se desarrolla este que acontinuacion publicamos.



En el post anterior se generó una pequeña discusión con un contertulio, pero como la respuesta que he preparado se me ha quedado un poco larga la publico como post:Es muy común que asistamos a discursos ‘antinacionalistas’ que se articulan desde nacionalistas que rechazan a los nacionalismos de los… otros. Esto ocurre porque la palabra nacionalista está estigmatizada y se utiliza para estigmatizar, especialmente lo hacen aquellos que tienen un estado, aquellos que ejercen su nacionalismo en la cotidianidad (habitualmente de forma banal, tal y como explica Michael Billing en su trabajo ‘nacionalismo banal’), porque su nacionalismo está perfectamente establecido y consolidado en el ámbito internacional. Nada nuevo, esta praxis es percibida con total normalidad, porque el nacionalismo es una ideología que históricamente surge desde el Estado. Por lo tanto, las cosas claras y el chocolate espeso, el nacionalismo es una ideología de estado y, posteriormente, también ha surgido como una ideología de reacción de algunas periferias del Estado para defender a un grupo étnico-nacional o/y territorio sub-estatal.

Respecto al caso concreto de Letonia y lo que comentas sobre la lengua. Primero, yo no me alegro del resultado del referéndum, simplemente me parecía una provocación. Lo que hubiese querido es que no hubiese venido un ultranacionalista ruso (en su día el ‘jefe’ del Partido Nacional Bolchevique en Letonia y que ha sido expulsado de Rusia por ultra) a agitar y revolver las incomprensiones y tensiones interétnicas en Letonia, lo que hubiese querido es que Ushakov y su partido no hubieran caído en venganzas infantiles, para así ser consecuentes con lo que dijeron desde un principio: que no estaban a favor del referéndum y la cooficialidad del ruso al nivel de lengua de estado. Cambiaron porque les dejaron fuera del gobierno. Respecto al letón, a ver si lo tenemos claro, la lengua minoritaria en Letonia es el ruso, no el letón. Existe un problema de imposición lingüística del conocimiento del ruso (y no del letón) durante la URSS que, ayudado por la llegada de decenas de miles de inmigrantes de países eslavos, logran/planifican que el ruso se convierta en lengua franca. El movimiento migratorio tiene una explicación económica y un uso político por parte de la URSS para rusificar el Báltico. De ahí, a algunos de los cuentos de los nacionalistas letones hay un trecho, tan grande como el trecho que recorren los cuentos de los nacionalistas rusos.



La cuestión es que cuando las dos lenguas han sido cooficiales durante la URSS, la mayoría de eslavos han rehusado aprender el letón gracias a la complicidad y cobertura soviética que priorizaba el ruso, mientras que a los letones se les imponía el conocimiento del ruso. Si tiene que haber dos lenguas oficiales, ¿por qué tiene que dominar una sobre otra? La solución es sencilla: que todas las personas sean bilingües. Pero no era ese el objetivo de la URSS, y esta mentalidad soviética es la misma que, en parte, ha impedido que buena parte de los eslavos hayan rehusado aprender letón o minusvalorado (e incluso despreciado) el conocimiento de esta lengua.



En este contexto, es comprensible que buena parte de los letones hayan decidido declinar seguir aprendiendo ruso (ante la ausencia de reciprocidad), ahora hay nuevas generaciones que ya no lo saben y cada vez serán más. Además, esto no tiene ningún costo económico en un contexto mundial, porque saben inglés a la perfección. Resultando que puede haber incomprensión entre una persona que no sabe letón y otra que no sabe ruso. La persona que no sabe letón normalmente se identificará con Rusia. Esto desde el punto de vista del Estado no es conveniente, por ello, hasta Estados Unidos, un país sin idioma oficial, tiene para el proceso de adquisición de su ciudadanía un examen de lengua inglesa, precisamente porque son conscientes de la necesidad de una lengua franca que actúe como identificación del país. No todos los estados la necesitan, pero sí Letonia, porque es su característica principal para constituirse como espacio territorial y estatal (hecho este no cuestionado por la URSS). En este sentido, es de justicia que, independientemente que los rusos tengan derecho y hasta pueda ser bueno que desarrollen su cultura y lengua en Letonia, estos aprendan la lengua propia del lugar que les servirá para comunicarse en todo el territorio, lo que sin duda es un elemento cohesionador y un ejercicio de empatía que desemboca, en la mayoría de los casos, en un escenario de lealtades compartidas.



Respecto al euskara, aquí nadie impone a nadie el euskera. Siempre es más fácil comprender al fuerte que al débil claro, siempre es más fácil estar al servicio de los fuertes que de los débiles, cuestión que desde la izquierda se debería de intentar revertir. En este caso, en el lingüístico, me parece bastante triste que el foco siempre se le ponga a los débiles. La única lengua que se ha impuesto aquí a sangre y fuego (y sí, hay que decirlo) es el castellano. Es más, aún hoy sigue imponiéndose, nada más y nada menos que la obligatoriedad está señalada en la Constitución española (un nivel que no gasta ninguna otra constitución del planeta, al menos que yo sepa):



'Artículo 3.1. El castellano es la lengua española oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla’. Pero escucho pocas voces internacionalistas en España (fuera de las nacionalidades históricas) protestar por la obligatoriedad que impone la Constitución. Por ello, a veces la simple insinuación sobre la existencia de algo parecido a 'obligar' aprender euskera me enerva, porque la situación es exactamente la contraria. En el caso de la Comunidad Autónoma del País Vasco, además, las escuelas públicas ni siquiera obligan a una inmersión lingüística, única garantía de que el alumnado adquiera capacidades lingüísticas suficientes en ambas lenguas oficiales, cada cual puede elegir la lengua de transmisión de conocimientos. Pero es más, en la mitad del territorio navarro el alumnado que quiere estudiar en euskera no puede hacerlo en la red pública, pero eso sí, si quieren pueden estudiar con el inglés o el francés como lengua vehicular, insultante, toda vez que los que quieran estudiar en euskera tienen que hacerlo en la red privada y hasta hace cuatro años de forma alegal… Y ya que he cogido carrerilla, otra cosa que me exaspera es el tema de las subvenciones a las lenguas. La diferencia de trato aquí otra vez es grosera, ¿alguien se pregunta cuánto cuesta la subvención de promoción a la lengua castellana? Institutos Cervantes, becas AECI para lectorados de castellano en diferentes partes del mundo, financiación a instituciones (RAE...), financiación de publicaciones, premios… Lo que se gasta en promocionar las lenguas minoritarias está permanentemente en discusión (siendo menor su cuantía)... Pero el castellano no se tiene que justificar, para eso tiene un estado uninacional del cual, el elemento distintivo principal es su lengua en una perspectiva muy étnica y muy primordialista








1 comentario:

Anónimo dijo...

Pues he de decir que me parece un buen artículo en líneas generales, pero he de decir que discrepo. Soy de Madrid, y antes que alguno me pinte cuernos y tridente sigan leyendo por favor.
Cuando alguien como yo opina que el nacionalismo es excluyente y detestable, lo hace con todas las consecuencias, y no disfruta precisamente cuando sus conciudadanos alardean de identidad nacional, sólida y estatal. Y menos si sacan un pollo envuelto en dos colores.
Lo que alguien como yo discute es,ni más ni menos, una tradición que lleva 150 años siendo explícita, a saber: La creación de un espacio de libertad personal pasa por la adecuación de un espacio público, y este espacio público ha de dotarse de una cierta homogeneidad en la que sus elementos construyan, activa y conscientemente, recursos culturales compartidos y estandarizados.
A servidor casi le dan envidia otro tipo de culturas -posibles- como era hasta no hace demasiado tiempo la ciudad de Madrid. Es un lugar común que aquí da igual de donde venga uno, pero es que ERA VERDAD. Aquí el castellano es/era lingua franca, no requisito imprescindible de "aceptación social". Estamos perdiendo un gran patrimonio y eso lo sentimos aquí más que en ningún otro lado.
En lo referente al euskera, es demasiado tentador verlo como un problema de tensiones que se manifiestan con su respectivo poder en diferentes momentos históricos, pero creo que hemos llegado al momento en que se puede actuar con la cabeza y no con los mitos. Si el 3.1 de la CE dice lo que dice es porque una soberanía necesita comunicación para ser viable -por eso la UE no hace más que desintegrarse culturalmente, porque no se hace una apuesta clara por UNA lengua oficial y varias cooficiales- y en España lo "lógico" es que sea el castellano por razones de sobra conocidas. Nadie cuya opinión yo respete pone en duda el valor de un patrimonio lingüístico, pero no es poco cierto que no todos vamos a aprender todas las lenguas del Estado.
Y llegamos al quid de la cuestión. creo que las lenguas minoritarias están cayendo en la reproducción de las prácticas abusivas del castellano, como en una mala copia de un malentendido freudianismo. Podemos obligar a que la gente aprenda euskera, pero hay que preguntarse por las razones de hacer algo así ¿es para convertirla en lingua franca, o más bien para reforzar una identidad con vistas a algo?
A mi me preocupa la cirugía política, y por eso soy partidario de otro tipo de consideraciones, como por ejemplo una asignatura nacional de lenguas cooficiales del Estado -en un nivel básico- para aprender las expresiones que se dan en toda España. Además, que cada uno tenga como vehicular la lengua que elija en su respectivo territorio, claro, pero el castellano lo debe conocer todo el mundo.
Recordemos, por último, que hace diez mil años no existían estos idiomas, y dentro de diez mil más ya no existirán. El castellano no es ontológicamente superior a nada, pero está aquí y debemos aprovecharnos de él, más bien que pelearnos por qué lengua usamos para insultarnos,

un saludo.

Archivo del blog