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2012/08/09

"Rajoy, esto te va a costar una huelga general indefinida"

CNT Gipuzkoa
Es alucinante ver cómo el capitalismo y sus lacayos políticos se están cavando su propia tumba. ¿No se dan cuenta que estamos pasando de un estado de shock inicial a una lucha obrera acorde al siglo XXI? ¿Se creen que seguiremos quietas y obedientes si nuestros hijos e hijas se quedan sin acceso a la educación y nuestras madres y padres sin medicinas contra el dolor? ¿Que elijamos entre buscar la comida en la basura o emigrar? ¿Que dejaremos que nos roben hasta la dignidad?

No, señores. Vais a tropezar con una sociedad que empieza a recuperar la memoria. Una sociedad que sabe aprender de las luchas del siglo pasado para crear un futuro diferente, solidario, respetuoso con los límites que nos marca la naturaleza. Una sociedad con unos valores muy diferentes de la actual, muy femenina, por cierto. Os vamos a parar los pies.

Una huelga general indefinida requiere un alto grado de organización. Tenemos que garantizar los servicios básicos: comida, vivienda, luz, salud, enseñanza, transporte público gratuito, mientras se paralice toda la actividad económica restante. La huelga general indefinida nos brinda una oportunidad para aprender de lo que somos capaces la clase obrera, el pueblo o como se quiera llamar.

La gente mayor tiene que estar atendida, la distribución de comida y agua tiene que estar garantizada. La energía tiene que llegar cuando hace falta a los hogares, mientras los procesos de producción queden interrumpidos.

Los sindicatos de transporte son esenciales para que no entre ni salga mercancía de industrias y comercios. Y para cortar carreteras, cuando manden al ejército.

La gente que trabaja en industrias y servicios no esenciales puede ayudar a organizar la vida colectiva: la hostelería puede ayudar a abrir comedores populares con cocinas solares, utilizando los productos de las cooperativas de consumo. Los y las científicas pueden enriquecer la enseñanza con clases prácticas. La gente de la cultura puede darnos ánimos, saliendo a la calle. No vamos a dejar de cantar y bailar, que vamos camino de la revolución.

Tenemos que pensar cómo van a ser los procesos de toma de decisión, porque no tardarán en aparecer caudillos que intenten “liderar” el movimiento y que pretenden hablar en su nombre. También va a ser esencial mantener vías de comunicación fluidas, con y sin Internet.

Tenemos que consensuar de antemano y de forma clara qué reivindicamos – la dimisión del gobierno, la nacionalización de los bancos, la entrega de las casas vacías a la gente sin hogar, modelos de autogestión en las empresas sin jefazos ni sueldazos,.... Que quede muy clarito todo.

Hay mucho que pensar, hay mucho que organizar. Pongámonos a ello, recuperaremos la dignidad y las ganas de vivir.



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