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2012/10/29

Rafa Albisu Ezenarro

"Rafa y sus compañeros decidieron que había que avanzar y dar una lección a quienes habían arrojado la toalla. El régimen no era intocable."


Iñaki Egaña   
La Haine 

A comienzos del año falleció Txillardegi y diez meses después nos ha dejado Rafa Albisu. Ambos antiguotarras, de Donostia. De la misma cuadrilla y, hasta que la represión los dispersó, a uno enviándole al exilio y al otro a la cárcel, compañeros inseparables, primero en Ekin y luego en la creación de ETA. Apenas apartados en poco más de un año, Txillardegi era el mayor, coincidieron incluso en los estudios.

La primera célula de Ekin surgió en Bilbo en el curso de 1951 y a ella se sumaron los donostiarras un año después, desde la Escuela de Ingenieros. De este último grupo hoy solo sobrevive Iñaki Larramendi. Albisu participó en las reflexiones que fueron madurando y atrayendo a otros jóvenes de EGI. Hasta el punto de que el PNV prohibió a los suyos la relación con los de Ekin. Años duros.

A finales de 1958, los pioneros de Ekin, entre los que se encontraba Rafa, decidieron dar nombre a una organización diferente, nueva. Resistente, al estilo de los franceses que habían luchado contra el ocupante nazi durante la Segunda Guerra Mundial. Sus primeros pasos fueron trepidantes: lecturas políticas prohibidas, formación de cuadros, recuperación de un espíritu de lucha que consideraban perdido. Clandestinidad.

En verano de 1961, el régimen franquista se dispuso a celebrar los 25 años del golpe. "Gernika" había sido hasta entonces el lema elegido por ETA como símbolo de su resistencia. Rafa y sus compañeros decidieron que había que avanzar y dar una lección a quienes habían arrojado la toalla. El régimen no era intocable. En la mañana del 18 de julio de ese año, un tren repleto de antiguos combatientes fascistas llegaba a Donostia a celebrar el aniversario. Los ingenieros donostiarras habían calculado el lugar preciso, una curva tras Añorga. El tren se estremeció y los soldados de aquella «cruzada» de 1936 vivieron un momento de terror, el mismo que provocaba su régimen. Una acción didáctica, diría ETA. Por la tarde, otro grupo encabezado por el eibartarra Félix Arrieta quemaba dos banderas rojigualdas en el centro de Donostia, en las calles Easo y Prim. Una generación que no conoció la guerra había dejado en ridículo a los franquistas.

La oficialidad clamó venganza, y llegó de inmediato una noche de cuchillos largos. Más de un centenar de detenidos en Gipuzkoa (110 contabilizados) y una docena en Bizkaia. La mayoría torturados en las recién inauguradas dependencias policiales de Pío XII, en Donostia, y también en Madrid. Melitón Manzanas comenzaba a tejer su tenebrosa fama de torturador, junto a otros clásicos como Palomo, Sierra, García Escobar... Uno de los detenidos, José María Quesada, de salud delicada, fallecería poco después a consecuencia de las torturas.

Franco llegó a Donostia una semana después. El ministro de Gobernación dio por desarticulada a ETA. 31 jóvenes pasaron a la cárcel de Carabanchel, entre ellos Rafa Albisu. En 1961, siete de los detenidos fueron juzgados en la capital española en Consejo de Guerra, el primer «sumarísimo» contra militantes de ETA. Los militares de la toga pretendieron pedir pena de muerte a Albisu, Larramendi y Laspiur. Finalmente no lo hicieron.

Albisu cumpliría su condena en Soria. Allí conocería a su segundo hijo, al que no había visto nacer. Mikel. Su esposa Maite Iriarte estaba embarazada cuando se produjo la razia. Luego, al salir de prisión, el matrimonio tendría otros dos hijos. En la cárcel, Rafa concluyó sus estudios con una tesis sobre la resistencia de los raíles ferroviarios ante diversas eventualidades. Fue una forma burlona de afrontar su cautiverio.

Franco murió, se abrieron las cárceles, pero la falta de aire fue notoria para otros muchos jóvenes que no habían conocido la guerra ni el franquismo más descarnado. Entre ellos Mikel, el niño que trató a su padre a través de las rejas de la prisión de Soria. Mikel Albisu, Mikel Antza, como tantos otros bebió en primera persona las fuentes del compromiso. En casa. En 1985, con 24 años, se hizo clandestino. En 2004 fue detenido en Salies de Béarn junto a su compañera Xole Iparragirre. En diciembre de 2010 fue juzgado en París y condenado a 20 años. El día 12 de noviembre de 2012, Mikel será nuevamente juzgado en París, 51 años después de aquel primer Consejo de Guerra que llevó a su padre, ayer fallecido, a prisión.

La vida no tiene descansos, pero la historia, a veces, parece un bucle infinito

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