Maria Jesus Salegi y Begoña Castillo(*) Egia, Justizia eta Oroitzapena Taldea
ación de noticias, opiniones, debates e iniciativas sobre aspectos relacionados con la problemática de las víctimas, nosotros, familiares de afectados por la violencia estatal represiva, queremos también manifestar nuestro punto de vista sobre este tema. Y ello desde posiciona- mientos que hemos venido defendiendo públicamente desde hace tiempo.¿No lleva la Constitución inscrita en sus genes los gérmenes de la violencia estatal? Esta democracia impuesta y la actitud de los responsables políticos españoles han sido los que han mantenido en el tiempo la persistencia de un conflicto político con sus expresiones violentas.
Por este motivo, tenemos pleno derecho a reclamar de los poderes públicos la verdad entera sobre los hechos acaecidos, la aplicación de las responsabilidades penales y políticas correspondientes a sus autores directos y mandatarios implicados y el reconocimiento y resarcimiento del daño recibido. No aceptaremos jamás que casos como los de Naparra, Jon Anza, Josu Zabala, Mikel Castillo, Jon Lizarralde, Susana Arregi, Crespo Galende y otros muchos permanezcan como hasta ahora en la más absoluta impunidad.
Tampoco aceptamos el rechazo de la Administración y los jueces de numerosos episodios de violencia estatal en aras de consideraciones de orden jurídico y procesal (sobreseimientos, prescrip- ciones, exculpaciones, anulaciones etc.). Tanto el aparato jurídico como el administrativo, legislativo y ejecutivo son componentes estructurales de una de las partes implicadas en el conflicto y, por lo tanto, instancias no arbitrales, sino de «parte». Una solución justa de ese conflicto en términos de verdad, justicia y reparación demanda poner el contador a «cero» en el examen y resolución de todos los hechos violentos cometidos por el Estado.
En la actual coyuntura política creemos que se está abusando en el uso de los términos de normalización y pacificación. Nosotros preferimos hablar de normalidad democrática cuando esta implique la posibilidad de defensa de todos los proyectos en igualdad de condiciones de acuerdo exclusivamente con la voluntad libremente expresada por los ciudadanos vascos. Y de paz como la consecuencia derivada de una nueva situación política en la que la justicia social y el derecho a decidir sean respetados. Nuestros militantes lucharon y murieron por esos ideales de igualdad y justicia y es en el nuevo marco jurídico que surja de ese reconocimiento donde alcanzará plenamente sentido la amnistía general a todos los represaliados políticos y las medidas de gracia a los autores y responsables de los hechos de violencia de Estado.
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