"¿Acaso tendremos que esperar otros 34 años para que el cuerpo de Joxe
Miel aparezca ahí donde lo enterraron? ¿Serán mis nietos los que sean
testigos de ello, tal y como está sucediendo ahora con los masacrados
por el franquismo? ¿Tendrán que ser instancias judiciales de otros
estados los que tengan que tomar la responsabilidad para que ello suceda
para sonrojo de los estados español y francés?"
Eneko Etxeberria Alvarez
EL pasado 11 de junio
se cumplían 34 años desde la última vez que fue visto en Ziburu
(Lapurdi) mi hermano José Miguel Etxeberria Alvarez, Naparra o Bakunin. El Batallón Vasco Español reivindicó su secuestro y muerte. Hasta ahora no ha aparecido su cuerpo.

Nuestro aita Patxiku nos dejó en 2006 sin haber podido llegar a
recuperar a su hijo. Esto mismo nos dio -en especial a Celes, nuestra
ama- si puede incluso más fuerzas para seguir adelante, con el calor,
apoyo y empuje de tanta gente de nuestro alrededor.
Y así nos plantamos en 2013. Del 23 al 30 de septiembre,
Jazminka Dzumhur y Ariel Dulitzky, dos de los miembros del Grupo de
Trabajo para las Desapariciones Forzosas o Involuntarias de la ONU,
visitaron el Estado español. El objetivo de la visita era comprobar las
iniciativas llevadas adelante por el Estado en esta materia, pero
especialmente en lo referente a la justicia, la verdad, la reparación y
la memoria de las víctimas de desapariciones forzadas. Todo ello porque
la Declaración sobre la Protección de Todas las Personas contra las
Desapariciones Forzadas es vinculante también para el Estado español, y
este debe cumplir con las obligaciones que de la misma se desprenden.
¿Tendremos que esperar otros 34 años para que el cuerpo de Joxe Miel aparezca ahí donde lo enterraron? ¿Serán mis nietos los testigos de ello, tal y como está sucediendo ahora con los masacrados por el franquismo?
Fue Dulitzky quien, junto a su asistente, viajó hasta Gasteiz
para reunirse con varias asociaciones y víctimas de desapariciones
forzosas. En ese encuentro estuvimos presentes y pudimos exponerle y
darle a conocer el caso de Joxe Miel. Basándose en un informe preliminar
que le fue entregado y viendo que se ajustaba a la definición, el Grupo
de Trabajo nos animó a presentar una demanda individual y así lo
hicimos, con el apoyo de la Fundación Egiari Zor, haciéndolo
oficialmente ante el Grupo de Trabajo durante la 25 Sesión del Consejo
de Derechos Humanos, celebrada en marzo de 2014 en Ginebra.
En estos momentos, pues, nos encontramos con el último recurso
ante una desaparición forzosa. No únicamente el reconocimiento, sino la
reprimenda al Estado por no hacer nada ni por evitarlo, ni por
reconocerlo después. No es pues un mecanismo de reparación, sino un
mecanismo que reconoce que, en esta cuestión, nada se ha hecho bien.
Si bien la demanda individual de Joxe Miel tendrá su propio
recorrido, el informe definitivo de conclusiones del Grupo de Trabajo
será presentado ante el Consejo de Derechos Humanos este próximo mes
septiembre.
Cuando mi hermano Joxe Miel desapareció, contaba con 22 años.
Yo era un adolescente a punto de cumplir los 17. Haciendo simples
cálculos, dos terceras partes de mi vida las he pasado pensando en qué
es lo que tuvo que pasar en manos de sus secuestradores -recordemos el
caso de Joxi y Josean- en una continua pelea para que su figura no
cayera en el olvido e intentando que se hiciese la luz sobre estos
hechos. Se dice pronto, doce mil cuatrocientos dieciocho días, bisiestos
inclusive.
¿Acaso tendremos que esperar otros 34 años para que el cuerpo
de Joxe Miel aparezca ahí donde lo enterraron? ¿Serán mis nietos los que
sean testigos de ello, tal y como está sucediendo ahora con los
masacrados por el franquismo? ¿Tendrán que ser instancias judiciales de
otros estados los que tengan que tomar la responsabilidad para que ello
suceda para sonrojo de los estados español y francés?
Tras un periplo judicial en el que han sido cerradas una y
otra vez las puertas a una investigación seria, veraz, efectiva, de cara
no solo a conocer lo que ocurrió sino, y más importante tras tantos
años, dónde está el cuerpo, y en fechas donde se criminaliza hasta el
derecho a recordar a los seres queridos, reclamamos eso mismo por lo que
el Grupo de Trabajo opinó que el Estado español era un lugar que debían
visitar: el derecho a la justicia, a la verdad, a la reparación, y a la
memoria. Eso es lo que demanda nuestra sociedad para construir un
escenario de paz justa y digna.
Non duzue Naparra? Itzuli!* En nombre de la familia de 'Naparra'
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