Independentismoa-antikapitalismoa-autogestioa-oroimena-komunismoa-herria-kontrainformazioa-duintasuna-formakuntza-parekidetasuna-borroka-elkartasuna-eztabaida-sozialismoa-lurralde batasuna-antinperialismoa-dialektika-iraultza-euskara-amnistía-nortasun nazionala-internazionalismoa-langileria-kultura-erresistentzia






2010/02/09

Flat tax, otra arma de destrucción masiva

"...este arma neoliberal parecía encasquillada hasta que cayó el bloque soviético. Fue entonces cuando se abrieron nuevas oportunidades para el ensayo de una serie de armas de destrucción masiva en economía (con sus consecuencias sociales y humanas)"


El tramo único de IRPF (un mismo porcentaje de impuestos para todos los tipos de salario), popularmente conocido como la Flat tax, tiene su origen filosófico en la propuesta de un IRPF regresivo (a más ingresos menos porcentaje de impuestos sobre la renta) que desarrolló Milton Friedman en su clásico Capitalismo y libertad (1962). Esta idea provocadora no acabó de triunfar, y en su lugar, los defensores del neoliberalismo impulsaron el tramo único de impuestos para el IRPF y las ganancias empresariales como primer paso hacia la regresividad.Sin embargo, a pesar de los constantes avances del neoliberalismo, la versión soft de la regresividad ha tenido muchas dificultades para encontrar un hueco en la agenda política y económica de los estados. El primer estado en imponer la flat tax para las rentas del trabajo fue Jamaica en 1986. Pero este arma neoliberal parecía encasquillada hasta que cayó el bloque soviético. Fue entonces cuando se abrieron nuevas oportunidades para el ensayo de una serie de armas de destrucción masiva en economía (con sus consecuencias sociales y humanas). La avanzadilla del laboratorio neoliberal fueron los tres países bálticos, por ello fueron los primeros en adoptar la versión soft del impuesto regresivo, en 1994 Estonia, en 1995 Letonia y en 1996 Lituania. El siguiente país en abrazar la medida fue Rusia. Putin apostaba por un capitalismo eminentemente ruso y al “servicio de Rusia” de corte interno neoliberal. Fue el quinto país del mundo en sumarse al flat tax club, decisión que acompañó con otra serie de medidas como dejar de subvencionar los medicamentos y el transporte público a los jubilados. Otro campeón del neoliberalismo a escala estatal.A partir de ahí, exceptuando algunos países, la mayoría se fueron incorporando a esta lista por la vía de las revueltas y golpes de estado naranjas (Ucrania, Georgia, Kirguizistán, Mongolia) o por ser países extremadamente pronorteamericanos (Rumania, Bulgaria, República checa…). En algunos casos incluso pasaron a ser ocupados militarmente de forma explícita o tácita por fuerzas militares occidentales (Irak, Albania, Bosnia-Herzegovina…). Luego están los países que tienen una relación económica muy estrecha con Rusia y que acabaron incorporándose al experimento (Kazajstán, Transnistria, Bielorrusia…).

Lo curioso de este peligroso club es que aquí podemos encontrar países venerados (Georgia, Ucrania, República checa…) y odiados (Transnistria, Bielorrusia, Rusia…) por los occidentalistas. Pero también se puede presentar a la inversa, y es que llama la atención como los fetichistas de lo soviético se esmeran en adorar a Transnistria y Bielorrusia desde supuestas posiciones de izquierdas y sin reparar en las políticas económicas que implementan.

El problema es que cada vez es más difícil que los países de Europa Central y Oriental escapen a la fiebre de la flat tax. Cuando todos tus vecinos la acogen y te vas quedando aislado sosteniendo la progresividad, corres el riesgo de que los contribuyentes más adinerados (y sus empresas) escapen a los países vecinos. El ejemplo más claro es Moldavia, rodeado de estados con tramo único y con un nuevo gobierno escorado a la derecha. En estas circunstanscias parece claro que más pronto que tarde claudicará a la receta neoliberal (esto mismo fue lo que le pasó a la República Srpska de Bosnia-Herzegovina cuando la federación de Bosnia y Herzegovina –la otra entidad que forma el país– adoptó la flat tax. Finalmente la República Srpska tuvo que igualar su política de impuestos para evitar una huida fiscal de sus ciudadanos más adinerados).


Hungría es otro candidato, lleva bastante tiempo discutiéndolo, y en la práctica con sólo dos tramos (18% para ingresos menores a 6.300 euros y 36% para superiores a la citada cifra) ya se encuentra en un tipo de fiscalidad cercano al flat tax. Algo parecido ocurre con Kosovo, donde para las empresas es un 10%, y para las rentas del trabajo un 4% para los salarios menores a 250€; un 8% para salarios entre 250-400€; y un 10% para los salarios superiores a 400€. En Tayikistán también tienen sólo dos tramos, el primero grabado con un 8% y el segundo con un 13%.


Respecto al porcentaje que graban es difícil hacer una valoración global porque en algunos países el porcentaje de aportación para la seguridad social es muy alto (p. ej. en Lituania oscila entre el 6% y el 9%) y en otros existen retenciones de entidades locales o regionales que aumentan considerablemente el porcentaje (p. ej. en Montenegro algunas entidades locales llegan a retener hasta el 15% del salario).


Lo que si que se ha demostrado es que la mayoría de los países que tienen un tramo único (o un cuasi tramo) son precisamente aquellos países que han sufrido las crisis financieras más importantes del planeta. Ahí están Hungría, los Países Bálticos, Ucrania, Bielorrusia, Rumania… Todos ellos han tenido que ser “rescatados” por las mismas instituciones financieras internacionales que hace un par de años no paraban de halagarles poniéndolas como modelos a nivel internacional y diciendo que eran “las economías más abiertas y dinámicas del mundo”. Por otra parte, Rusia con una caída anual del PIB del 7,9%, es sin duda el país que peor comportamiento económico ha tenido de los BRIC (Brasil, Rusia, India y China), y en general, de los que se han denominado como economías emergentes. Y finalmente, si alguien tiene la absurda tentación de buscar la variable explicativa en el pasado soviético de estas economías, habría que traer a colación que el único país que ha tenido una bancarrota con todas las de la ley ha sido Islandia. Un país occidental que también había sido alabado por los organismos económicos internacionales y que sin duda ha tenido una política económica y financiera irresponsable, siendo un ejemplo de ello la adopción del tramo único.


Concluyendo, la flat tax no es la variable explicativa de las situaciones financieras de estos estados, pero es un síntoma más. El uso de esta arma de destrucción económica y social advierte de una más que probable praxis económica irresponsable de países cegados por las promesas neoliberales del paraíso. Eso sí, queda claro que el paraíso prometido es para después de la muerte.Estados que han adoptado el tramo único de impuestos para las rentas del trabajo:



País/Año de adopción/%


Jamaica 1986 25%


Estonia 1994 21 % (actualmente 22%)


Letonia 1995 25% (actualmente 26%)


Lituania 1996 24% (en el 2009 era del 15%)


Rusia 2001 13%


Eslovaquia 2004 19%


Ucrania 2004 15%


Irak 2004 15%


Rumania 2005 16%


Georgia 2005 12%


Turkmenistán 2005 10%


Transnistria 2006 10%


Islandia 2007 35,7%


Mongolia 2007 10%


Kirguistán 2007 10%


Macedonia 2007 10%


Montenegro 2007 15% (en el 2009 era del 12%)


Mauricio (islas) 2007 15%


Kazajstán 2007 10%


Bosnia H. 2008 10%


Albania 2008 10%


R. checa 2008 15%


Bulgaria 2008 10%


Belice 2009 25%

Archivo del blog