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2010/05/24

El "corte inglés" de Baltasar Garzón

La "transición" modernizó el fascismo español. Primero fue el pacto de impunidad, silencio y amnesia oficial de la "ley de amnistía" (1977). Y luego, la convalidación de los jueces franquistas que hoy despachan en los juzgados de la Audiencia Nacional de Madrid (AN, 1985).

José Steinsleger
GARA

Los eufemismos mediáticos de la democracia neoliberal llevan más de 30 años de confusionismo y manipulación ideológica: la política reducida a mera gestión, la economía como ejercicio pitagórico de contabilidad general, y la administración de justicia separada de su prima hermana, la equidad, con el fin de criminalizar, por vía legal, las múltiples tribulaciones del conflicto social.

En los países latinoamericanos asolados por regímenes militares, los politólogos de las izquierdas arrepentidas se adhirieron a la idea del "consenso" como "vía única" para "no volver a lo anterior". Oligarquizados, los partidos políticos promovieron la resignación, la desmemoria colectiva y, cínicamente, embistieron contra los llamados "metarrelatos" de la historia.

El hechizo del "consenso" neoliberal (cuya dudosa virtud consiste en armonizar los antivalores del conformismo y el abandono) se convirtió en el talismán de todo acomodo. Y así, la democracia volvió a ser abstracción, la política corrupción, la economía concentración y la justicia represión. En un abrir y cerrar de ojos, las trampas del "consenso" se convirtieron en amnesia y claudicación, relativismo y amoralidad, oportunismo y traición.

La España posfranquista fue el modelo. En octubre de 1977, bajo la mirada vigilante del rey elegido por el caudillo, los partidos de izquierda y derecha celebraron los Pactos de la Moncloa, acuerdos que permitieron sancionar la Constitución de 1978. Por decisión de Juan Carlos I (sin mediar un proceso democrático constituyente), las cortes ordinarias del franquismo (con predominio de fuerzas católicas y monárquicas) se transformaron en constituyentes.

No hubo en España ruptura institucional con el orden surgido del golpe militar fascista del 18 de julio de 1936, que tuvo como objetivo derrocar a la II República nacida de las urnas (1931). La historia es conocida: ni Hitler ni Mussolini gozaron de las cuatro décadas que, con la venia de Washington y Dios, Franco tuvo para fusilar, torturar y condenar a sus propios ciudadanos a trabajos forzados (1936-75).

La "transición" modernizó el fascismo español. Primero fue el pacto de impunidad, silencio y amnesia oficial de la "ley de amnistía" (1977). Y luego, la convalidación de los jueces franquistas que hoy despachan en los juzgados de la Audiencia Nacional de Madrid (AN, 1985). Hija del Tribunal de Orden Público encargado de juzgar delitos políticos (1963), y nieta del Tribunal Especial para la Represión de la Masonería y el Comunismo (1953), la AN tiene jurisdicción sobre todo el territorio español.

En esas cloacas del fascismo jurídico se formaron jueces como Baltasar Garzón (1955), uno de los más represivos y politizados de España. Sólo que, hombre elegante al fin, el "corte inglés" de Garzón supo adoptar el estilo acorde con una "transición" que se decía enemiga de "todas las ideologías".

Impulsor de la falaz asociación entre desobediencia civil y terrorismo, durante el llamado "macroproceso" de 1998 Garzón se propuso juzgar "todo el entramado de ETA", y más de 50 pacifistas ligados a la Fundación Zumalabe fueron acusados de terroristas para finalmente ser absueltos por el Tribunal Supremo (2009). Ídem con el cierre de los periódicos Eguin, la radiodifusora Irradia Egunkaria, y los atropellos contra luchadores sociales del País Vasco, Cataluña, Galicia y algunos árabes que pasaron por el famoso juzgado número cinco.

"Candil de la calle, oscuridad de la casa", los medios proyectaron al "juez estrella" como "héroe" de las izquierdas y derechas: látigo de los luchadores sociales en su propio país, y de los dictadores y torturadores de América Latina. Aunque ni tanto. En Caracas, Garzón acompañó a la derecha cuando el gobierno bolivariano dio por terminado su contrato con la empresa de comunicación RCTV, y en Colombia se apareció para darle consejos al paramilitar y genocida presidente Álvaro Uribe.

El juez que, según Ignacio Ramonet, "mejor simboliza el paradigma contemporáneo en la aplicación de la justicia universal" (juez "alborotador", "independiente" e "incorruptible", dijo), es el mismo que el letrado catalán Benet Sallelas sostiene que "utilizó siempre un modelo totalmente inquisitivo, dificultando mucho la labor de las defensas".

Por su lado, el abogado vasco Juan Arzuaga estima que Garzón fue el creador de la interpretación extensiva "todo es ETA". "[Garzón] juzga, condena y encarcela, no por lo que has hecho, sino por lo que eres y piensas", escribió Arzuaga. Pero en octubre 2008, el juez cometió un error: creer que podía investigar las desapariciones de más de 100 mil republicanos, y el destino de 30 mil niños arrebatados a madres en las cárceles, para ser entregados a familias del bando vencedor durante la dictadura.

Hasta ahí llegó. En días pasados, la AN dio curso a la querella presentada por las organizaciones Manos Limpias y Falange Española, suspendió al juez en sus funciones, y decidió abrirle un juicio oral por "prevaricación". Fallo que, a más de ratificar en qué terminó la "transición" española, confirmó los alcances del viejo refrán que dice: se puede jugar con la cadena, pero no con el mono.

1 comentario:

Rafael del Barco Carreras dijo...

BALTASAR GARZÓN Y CAIXA DE CATALUNYA.



Rafael del Barco Carreras



Con razón están todos tan indignados con el cese de Baltasar Garzón, y son tan amorales que se parapetan tras los muertos del franquismo…



Cepsa entrega a la Audiencia la carta en la que Garzón le pide dinero. Publica El Confidencial 26-05-10: En la misiva, -al igual que hizo con el presidente del Banco Santander, Emilio Botín- el juez se dirige al entonces presidente de Cepsa, Carlos Pérez de Bricio con un "Estimado Carlos". Tras detallar algunos detalle sobre las conferencias, añade que "espero que al igual que lo han hecho otras entidades, como BBVA, Caixa Cataluña y Endesa, puedas contribuir a la iniciativa". El presupuesto que pedía Garzón rondaba los 1.230.000 de dólares, incluidos 75.000 destinados al sueldo del director project, de los que Cepsa entregó 100.000 dólares a las pocas semanas de recibir la petición.


CAIXA DE CATALUNYA.

Los socialistas de Narcís Serra también subvencionaron a Garzón. No podía ser menos, un sumario pudiera ser archivado, caso Botín, o instruido con lagunas, caso Pretoria. Narcís y los suyos tienen experiencia en jueces maleables, por ejemplo, varios del caso Consorcio de Zona Franca de Barcelona, hace exactos 30 años. Que pertenecieran los dos al Gobierno González quizá no les uniera suficiente, los muertos del GAL crearon antagonismos. Garzón pretendió ser ministro cuando Narcís fue vicepresidente. El dinero lo arregla todo.



Ayer la tele oficial catalana, ante las nuevas noticias sobre el caso Pretoria, insistía en la versión inicial pero ampliando las ganancias del socialista Lluís García Sáez “El Bigotis” con Bertomeu Muñoz, alcalde de Santa Coloma, 8.000.000 de euros. Los socialistas rechazan una comisión de investigación pedida por Artur Más en el Parlament, y admiten una por el caso Félix Millet, Palau de la Música. Selectivos.



No me dejan enterrar sus comienzos, 1980, me refiero a los de Narcís y los suyos, que a cuenta de mi cárcel succionaban millones a Javier de la Rosa, verdadero culpable. Y repito, lo de los cursos y conferencias, no lo inventó Garzón. Juan Piqué Vidal lo utilizó con el colega de Garzón en la Audiencia Nacional, Miguel Moreiras, que dictó no encontrar delitos en el caso KIO contra Javier de la Rosa. Un traslado de Juzgado, prevaricar sale gratis.



En el caso Pretoria, Garzón encarcela al cerebro (traducir por el correveidile y reparte sobres o maletines) “El Bigotis” que recibió 1.500.000 de PROCAM, CAIXA DE CATALUNYA, y se olvida de los ejecutivos que se los pagaron, y ni comentar sobre Narcís Serra, el capo socialista en Barcelona.



Hay más olvidos. Las grabaciones de la Guardia Civil. Se publica esta semana en La Vanguardia (ver en imágenes de www.lagrancorrupcion.blogspot.com) que se registraron conversaciones de los acusados Lluís Prenafeta y Maciá Alavedra con el entorno de Montilla, consellers Antonio Castell (Economía) y Joaquín Nadal (Política Territorial), hermano del hasta hace poco director de El Periódico, gran defensor de Garzón. Montilla y sus consellers, en definitiva quienes recalificarían o aprobarían lo recalificado por el Ayuntamiento de Santa Coloma, Badalona (1.000.000 € por el puerto), y los demás.



Es una pena que La Vanguardia no informara hace 30 años en el caso Consorcio de la Zona Franca de Barcelona como lo hace ahora con el caso Pretoria. La amistad y vecindad de los Godó con los De la Rosa, añadidas a la masiva publicidad a toda página y los créditos del Banco Garriga Nogués, le impidieron publicar la verdad, ni siquiera publicar mis declaraciones al juzgado con pruebas irrefutables que se derivaban de la propia documentación aportada por el Consorcio.

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