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2012/09/06

La francotiradora ucraniana

"Inicialmente fue asignada como ayudante de enfermería, lo cual le disgustó, ya que ella esperaba ser tomada en cuenta para el frente de batalla. Pensaba que sería más útil a su país en lo que mejor sabía hacer: disparando."

45-RPM

Lyudmila Pavlichenko nació en una pequeña aldea de Belaya Tserkov en Ucrania el 12 de julio de 1916. Desde los primeros años escolares fue una excelente estudiante en su pueblo natal, pero a sus 14 años tuvo que trasladarse con sus padres a Kiev, la capital ucraniana, y es allí cuando se une al club de tiro como actividad extracurricular para paliar la soledad y el aburrimiento, ya que, como recién llegada, no conocía a nadie en la gran ciudad, y su natural timidez le impedía hacer nuevos amigos. Adicionalmente también tuvo la suerte de conseguir trabajo en un molino cercano.
Su juventud se desarrolló casi monótonamente, del colegio al club de tiro, después al molino a trabajar y luego de vuelta a casa. Su reservada personalidad le permitió cumplir esta rutina al pie de la letra durante varios años, hasta que empezó a destacar y conformó el equipo de tiro deportivo de la ciudad.

Corría el año de 1941 cuando Lyudmila Pavlichenko estudiaba Historia en la Universidad de Kiev, ya que su anhelo era el de convertirse en profesora de secundaria. Ese mismo año Hitler puso en marcha la Operación Barbarroja, que era el plan de invasión de Alemania a la Unión Soviética, y Lyudmila tuvo que abandonar abruptamente sus estudios para alistarse en la defensa de su país.

Inicialmente fue asignada como ayudante de enfermería, lo cual le disgustó, ya que ella esperaba ser tomada en cuenta para el frente de batalla. Pensaba que sería más útil a su país en lo que mejor sabía hacer: disparando. Al mostrar su certificado que le avalaba como tiradora amateur, fue asignada a la 25ª división de infantería, sitio donde realmente se sintió a gusto.

La división de infantería a la que pertenecía Lyudmila fue enviada a defender la ciudad de Odessa, y en esas frías trincheras fue donde esta valiente mujer se dio a conocer: “Donde Lyudmila ponía el ojo, ponía la bala…”

Empezó a crecer el mito, ya que apenas a los dos meses de llegar, la ucraniana había dado de baja a 190 soldados alemanes con su fusil Mosin-Nagant, a un promedio de 2,5 nazis diarios. Si todos los soldados hubiesen tenido la misma puntería que Lyudmila, la ciudad no hubiera caído en manos de los alemanes como en efecto sucedió, por lo que la eficaz tiradora debió ser trasladada a otras unidades donde se requerían sus servicios.

La carismática Lyudmila siguió haciendo lo que más le gustaba: disparar a los alemanes. Cuando alcanzó el grado de teniente, ostentaba el récord de haber dado de baja a 309 soldados enemigos, de los cuales 36 eran francotiradores nazis.

Tras un año de servicio en el frente de batalla, Lyudmila fue alcanzada por fuego de mortero y retirada del frente. Cuando estuvo completamente recuperada, el gobierno soviético decidió ya no enviarla al campo de batalla, sino que lo utilizó para hacer propaganda política. De hecho fue enviada a los Estados Unidos donde fue recibida por el mismísimo presidente Roosevelt y su esposa en la Casa Blanca, ofreció discursos en Nueva York, y más tarde avanzó con su proselitismo hasta Canadá.

Lyudmila Pavlichenko nunca volvió al frente y, con el grado de mayor, trabajó como instructora de francotiradores.

Terminada la Gran Guerra Patria recibió la Estrella de Oro de la Unión Soviética, retornó a la Universidad de Kiev, terminó su carrera y se convirtió en historiadora.

Un dato interesante es que de las casi dos mil francotiradoras que llegó a tener el ejército soviético, apenas sobrevivieron unas 500.

Lyudmila murió el 10 de octubre de 1974 en Moscú.



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