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2015/09/27

CHARLANDO SOBRE CATALUNYA Y EUSKAL HERRIA CON JAKUE PASCUAL

"El que haya libertarios que se encuentran fuera de lugar en lo que a las naciones se refiere (sobre todo por confundirlas con el Estado), no quita para que los pueblos, las comunidades y las naciones existan e impulsen sus propias transformaciones e incluso sus revoluciones. De ahí que muchos libertarios (cada vez más) hayan entendido que su lugar también se encuentra en el interior de dichas luchas"


alasbarricadas.org


Jakue Pascual es un activista y sociólogo vasco que participó en el movimiento juvenil de los años 80, co-escribiendo AnarkHerria, un polémico texto de 1986 [y reeditado en 2011 por Txalaparta] en el que se abordaban de un punto de vista inédito [por lo menos para muchos] temas como la cuestión nacional y el anarquismo.
 
Colaborador de Gara hasta 2011 [esos entre otros artículos se pueden encontrar en la página anarkherria.com]. En su tesis doctoral [inédita hasta el momento] «El movimiento de resistencia juvenil en los 80 en Euskal Herria», presentada en 2010, desarrolla y profundiza en lo ya avanzado en «Telúrica Vasca de Liberación» [Likiniano Editorial, 1996].

Le entrevistamos con motivo de «Rulando por Barcelona. Radikales Libres», un documental realizado junto a Alberto Peñalba en el que conversan con algunos libertarios catalanes sobre la consulta que se realizó en Catalunya el pasado 9 de Noviembre. Aprovechamos además para hablar de la situación política en Euskal Herria y del papel jugado por los libertarios.
1.- En el documental todos/as los/as entrevistados/as ven interesante la muestra de desobediencia que supuso la consulta y el proceso de ruptura que abre la apuesta por la independencia, pero en general, los libertarios seguimos sintiéndonos fuera de lugar cuando de identidad nacional se trata,...
La primera afirmación que plantea la pregunta es radicalmente cierta. La interlocución destaca nítidamente en el documental el cariz desobediente que adopta la participación popular en la consulta del 9N sobre la independencia de Catalunya. Una aseveración que tiene que ser contrastada con la forma de movimiento que adopta el independentismo catalán durante este proceso, ya que es impulsado conjuntamente tanto por sectores tradicionales del agro y de la pequeña burguesía urbana, como por amplísimos sectores de la estratificada clase trabajadora y cuenta además con un nutrido apoyo por parte de los grupos alternativos “periféricos”, que aportan un sentido proyectivo y cualitativo al conjunto del movimiento independentista. Una confluencia social que se focaliza en torno a una consulta independentista y que adopta un cariz popular que se adapta perfectamente a la definición tópica que de un movimiento social establece Claus Offe. Sectores sociales diversos que confluyen en torno a la independencia de Catalunya y que cuentan además con el denominador común de haber sido todos ellos duramente castigados por la crisis financiera. De manera que el elemento crisis incremente la desafección con el centro estatal de gestión de los asuntos comunes y actúa como combustible en pro de una salida independentista para Catalunya, entendiendo así que una nación tiene derecho a autodeterminarse de aquello que la perjudica directamente.

En cuanto a la segunda constatación, se trata de un prejuicio que confunde nación con estado y libertarismo con abstracción revolucionaria. Me explico, un libertario hace la revolución allá donde está. Flores Magón se insurrecciona junto al pueblo yaqui, Bakunin en Polonia y Alemania y allá por donde pasa, Kropotkin alienta a los irlandeses, Likiniano se convierte en resistente contra los nazis en Francia y en Iparralde aporta su conocimiento a los separatistas, y jóvenes libertarios combaten en el Kurdistán por el confederalismo democrático y contra la barbarie en estado puro. El que haya libertarios que se encuentran fuera de lugar en lo que a las naciones se refiere (sobre todo por confundirlas con el Estado), no quita para que los pueblos, las comunidades y las naciones existan e impulsen sus propias transformaciones e incluso sus revoluciones. De ahí que muchos libertarios (cada vez más) hayan entendido que su lugar también se encuentra en el interior de dichas luchas

2.- El movimiento libertario en Catalunya ha crecido significativamente los últimos años, pero lo que ha sido espectacular ha sido el crecimiento del independentismo de izquierdas que en principio era todavía más minoritario. ¿Cuáles creen que han sido y son los puntos fuertes de este movimiento?
Yo no establecería una separación radical entre ambos espacios y me remito a expresiones políticas como las CUP o a expresiones alternativas y sociales como las de la Cooperativa Integral. La clave del éxito y del avance de ambas posiciones no se halla en las ideologías, libertaria o independentista de izquierdas, ni al predominio de una sobre otra, sino en el trabajo conjunto que ha impuesto la dinámica popular abierta por distintos movimientos sociales y ciudadanos. Es cierto que una de las expresiones es la del crecimiento del independentismo de izquierdas, pero es un incremento que –por decirlo de alguna forma- se ha libertarizado al haberse ido conformando y expandido de manera cada vez más horizontal y alternativa.

3.- Cambiando de escenario y yendo a Euskal Herria, en 1986 los/as autores/as de AnarkHerria abogábais por romper las diferencias simbólicas con la Izquierda Abertzale [IA a partir de ahora] y afirmábais que punks y anarquistas eran producto de la tradición antiautoritaria de la cultura vasca. En un interesante artículo de Borroka Garaia Da, se defiende que la IA tiene influencias libertarias. Sin embargo, desde el resto del estado español, nos da la impresión de que los/as libertarios/as vascos/as no han encontrado acomodo en la IA ni se han desarrollado organizativamente, parece estar todo un poco como describíais en el 86, confluyendo en espacios y en luchas, pero sin un discurso propio reconocible, quizá más acusadamente todavía que en el resto del estado español.
Voy a intentar abordar sintéticamente las distintas preguntas que formuláis en este punto, aun cuando cada una de ellas es tremendamente extensa y compleja.

En 1986 Anarkherria aporta el elemento de lo antiautoritario y dota a lo vasco de una base radical para su propia interpretación, entendiendo dicho espacio de relaciones sociales y culturales como reprimido en todo nivel. No abogábamos por romper las diferencias simbólicas entre el Movimiento de Liberación Nacional Vasco y el expansivo e imponente –aunque tremendamente heterogéneo- de lo que vino a denominarse como movimiento de la autonomía juvenil y alternativa vasca; lo que pretendíamos era una alianza táctica que fructificara en un frente popular vasco. Y, en cierta forma, dicha entente funcionó entre 1985 y 1987 (entre Martxa eta Borroka y el 50 Aniversario del Bombardeo de Gernika), en los previos a las Conversaciones de Argel. No existía ningún acuerdo programático, pero en términos muy generales -y con muy diversas velocidades e intereses finales muy variados- se iba momentáneamente en una misma dirección. Sería muy complejo analizar este periodo, pero sirvan como botón de muestra los siguientes datos de 1987: Haciéndose eco del llamamiento efectuado por la Comisión Popular de actos del 50 Aniversario del Bombardeo, en abril se concentra en Gernika gran parte del espectro izquierdista, autónomo-alternativo y de la izquierda independentista. Unas jornadas que terminan con importantes enfrentamientos al intervenir la Ertzaintza en el momento en que se celebra el último de sus masivos conciertos. Seguidamente se producen el trágico ataque espontaneísta contra la Casa del Pueblo de Portugalete y en junio el atentado de Hipercor, mientras que en este año comienzan los contactos entre el gobierno español y la organización armada vasca que culminarán en las conversaciones de Argel de 1989. Un contexto en el que el MLNV cierra filas en pro del impulso de un acuerdo político, mientras que los militantes de la IA abandonan los espacios alternativos compartidos, en especial radios libres y gaztetxes, dejando a los mismos expuestos a la acción combinada de los medios represivos autonómicos y estatales, los mismos que tras las Conversaciones de Argel concentrarán en el Pacto de Ajuriaenea la acción conjunta contra la IA.

En cuanto a las influencias libertarias de la IA son evidentes. En el artículo “Aizkora eta sugea” (Gara 2011-10-27) expongo algunas de ellas, las más simbólicas; mientras que en la Tesis, “Movimiento de Resistencia Juvenil de los años 80 en EH” abordo las conexiones más políticas. Además el movimiento popular independentista participa en muchos casos de criterios autoorganizativos directos como el de la ayuda mutua o auzolan o el de la asamblea o batzarre. El problema viene cuando una dirección política de la IA, como la de la actual coyuntura, deja sin efecto a toda una amalgama de personas que desde el independentismo de izquierdas hasta la autonomía libertaria interactúan en los círculos concéntricos que definen un espacio múltiple de expresiones alternativas.

Y tres, en cuanto a la afirmación que realizáis sobre que los libertarios vascos no han encontrado acomodo en la IA y no han desarrollado una forma organizativa propia, nada que objetar, es así. El libertarismo, en su sentido más amplio, sigue existiendo en EH y está presente en luchas sociales muy variadas, pero se halla muy lejos de participar en una forma organizativa común; lo cual no quiere decir que, para nada, haya que desdeñar el papel que jugó el libertarismo histórico de la CNT en EH durante los periodos de guerra y resistencia antifascista o que no se hayan dado intentos interesantes de convergencia asamblearia como los propiciados por Askatasuna a finales de los 70 o por Zirikatu en la segunda mitad de los 80, tras los que llegarán en los 90 la coordinadora de pequeños grupos denominada Anarkherria, auspiciada por la esfera juvenil próxima a la CNT y el más reciente proyecto de Euskal Herrietako Libertarioak. A la par que debemos constatar que con la crisis se ha producido una cierta revitalización del sindicalismo libertario (CNT-CGT) y una expansión de proyectos autogestionados de muy diverso signo.

4.- ¿Cómo crees que ha evolucionado la sociedad vasca desde que escribisteis Anarkherria hace casi 30 años?
La sociedad vasca no está en Marte, ni nos pasamos el día levantando piedras y pastoreando ovejas, y a pesar de tener características propias vive en el tiempo que el Capital y las luchas sociales imponen. Anarkherria sale en el ocaso de la Modernidad, en el punto final de la sociedad analógica. Pero la combinatoria que propone Anarkherria ya anticipa una nueva forma de entender las categorías ideológicas de manera más plástica y no tan rígida como en la Modernidad. Anarkherria se redacta en una máquina de escribir e inmediatamente después pasa a formato digital, picado en la primera computadora que tiene el movimiento de resistencia juvenil vasco, la de la Agencia de Contrainformación Tas-Tas de Gasteiz. Este es el punto en el que se escribe Anarkherria, poco antes de las Conversaciones de Argel, de la caída del muro de Berlín y del comienzo del Nuevo Orden Internacional y la posmodernidad. Un tiempo de crisis económica, de desmantelamiento industrial, de reconversión tecnológica, de desreglamentación laboral y de impulso de la privatización y el terciario. En una década donde se derrumba el estado del bienestar y se transita hacia el estado asistencial de los 90, previo al estado de caridad actual. Anarkherria es una modesta aportación y un texto contemporáneo a importantes trabajos sobre la cuestión nacional y el anarquismo como el de Costantino Cavalleri, “Sardegna: Anarchismo e lotta di liberazione nazionale” (Edizioni “La Fiaccola”, Ragusa, 1983) o el de "Anarquisme i Alliberament Nacional" del Col.lectiu Icaria (El Llamp, Barcelona, 1987); además de a otros impresionantes libros como el de “Comentarios sobre la Sociedad del Espectáculo” de Debord (1988) o el de “Fin de siglo” de Negri (1989), por poner un par de ejemplos; textos que aportan material muy interesante para comprender la guerra mundial actual en donde nos han metido esta panda de cuatreros neoliberales. Estas son sólo algunas pinceladas que permiten entrever la continuidad y las diferencias con el tiempo en que se redactó Anarkherria, una década neoconservadora que mediante tratamiento de shock social nos llevó hacia la profundización en el nuevo orden neoliberal y hacia la edad media del espectáculo.

5.- Hace unos años nos llegaban noticias de interesantes iniciativas comunales basadas en los tradicionales auzolan y batzarre. ¿Cómo está la cosa?
Lo cierto es que, a pesar de todo, las iniciativas no paran de surgir y madurar tanto en el medio rural como urbano. Habrá que esperar unos pocos años para ver cómo evolucionan y se coordinan todas estas iniciativas, que van desde cooperativas de consumo y economía solidaria, hasta la revitalización de los batzarres populares en pequeñas localidades, pasando por la ocupación de naves industriales en zonas urbanas para que el impulso alternativo y asambleario cuente con espacios autogestionados. Una cosa interesante es que en dichos proyectos de corte horizontal y directo confluyen personas procedentes de sensibilidades ideológicas diversas que aceptan esta forma de funcionamiento. Una incógnita es cómo integrará en su discurso la IA todas estas expresiones, a las cuales sus militantes prestan atención en lo concreto, mientras que la cúpula actual sólo las consigna a pie de página.

6.- Parte de la IA participa en una coalición [Bildu] que obtuvo buenos resultados en la Comunidad Autónoma Vasca en las elecciones de 2011, especialmente en Gipuzkoa, obteniendo la presidencia de la Diputación y la alcaldía de Donostia, pero esos resultados no se han repetido en 2015. ¿A qué atribuyes el desgaste? Lo único que ha tenido repercusión mediática ha sido la recogida selectiva de basuras y la capitalidad europea de la cultura de Donosti, lo que no dejan de ser un hechos anecdóticos.
Son muchos los factores que influyen en el desgaste de la IA en algunas zonas y su revitalización en otras y aún así tampoco esto quedaría claro, ya que tras aparentes desgastes hay buenas iniciativas y tras supuestos avances hay mucho desgaste. Me refiero a que cada caso es cada caso y que la lectura de conjunto sobre la IA debe ser de detalle.

Primero, no es lo mismo Bildu que EH Bildu. Bildu se conforma de manera excepcional tras una larga década de ilegalizaciones de las expresiones políticas y electorales de la IA y en cierta forma recoge una multiplicidad de expresiones, muchas de las cuales van siendo marginadas tras los consiguientes pasos de estructuración política y de institucionalización que efectúa la IA. El ejemplo de la recogida de basuras es arquetípico para entender una forma de funcionamiento vertical de la IA que, apostando por una buena iniciativa, es incapaz de socializarla en algunos lugares, que no en otros. La iniciativa parte en un momento en que las distintas expresiones de la IA son ilegales, salvo en unos pocos ayuntamientos en los que la Audiencia Nacional ha admitido la presencia de ANV, antes de su ilegalización. Y aquí viene el problema, cuando una cuestión social se enfoca como un logro político para romper el bloqueo al que está sometido en ese momento el conjunto de la IA y la dirección de la IA pone el rodillo sobre el tema saltándose en muchos casos la confrontación del proyecto con los propios vecinos. Un hecho que favorece el que el PNV alimente ficticios movimientos populares en contra de dicha iniciativa cuando Bildu se haya en el gobierno de Gipuzkoa. Pero el principal problema de la IA ha estado en que ha sido incapaz de entender los cambios sociales que se están produciendo y que afectan directamente a lo político partidista como esfera separada del pueblo; así que mientras la gente se planteaba la necesidad de democratizar las estructuras políticas, la IA se sacaba de la manga Sortu, una estructura política vertical y burocrática basada en la nomenclatura y que trabaja únicamente en dirección de la cúspide que la ha implantado, dejando de lado a amplios sectores de los movimientos de la propia IA y, por supuesto, a todo lo que se haya a su izquierda. Eso, junto al sobrepeso y las contradicciones que aportan grupos como EA, cuyas bases apenas se diferencian en lo ideológico de los jeltzales (PNV), han hecho que la dirección política de la IA bascule hacia la socialdemocracia y la institucionalización. Un movimiento que ha contado con un punto principal en la revitalización de un pacto nacional con el PNV, algo que desde el comienzo interpretábamos como un craso error, ya que circunscribía el proceso constituyente vasco a un acuerdo entre dos partidos y no a una dinámica social y popular como en Catalunya. El efecto de esta táctica ha sido demoledor y el PNV, de estar contra las cuerdas (tras su expulsión de Ajuriaenea), ha salido tremendamente reforzado, mientras que la IA acusa un enorme desgaste, que se puede observar incluso en la desconexión con una parte significativa de los jóvenes, uno de los sectores de población que le han sido tradicionalmente fieles. La dirección de la IA, en concreto Hasier Arraiz se ha desgañitado hasta lo indecible intentando llevar al PNV a posiciones soberanistas y ha intentado por todos los medios que nos lo creyéramos, pero al PNV sólo le interesa el control institucional y colocar a su personal en los consejos de dirección de las grandes compañías como Petronor o Iberdrola y el soberanismo del PNV ya no se lo creen ni los rutinizados militantes que, contra viento y marea, han hecho caso a la dirección actual de la IA. La reiteración de este doble error, hacer bascular todo el peso estructural de la IA hacia la institución, dejando de lado incluso a sus propios movimientos sociales (además de contar con una estructura partidista de liberados que cuenta con una capacitación técnica no probada, que desconocen como se funciona en el medio de los movimientos sociales y cuya principal tarea es la de comisariado político) y colocar la solución soberanista en un acuerdo con el PNV, ha provocado que los sectores más alternativos no se sientan representados y que los núcleos más tradicionales y derechistas de la IA consideren que, dada la sobrevaloración del PNV, sea más apropiado acercarse a los jeltzales. ¿Esto quiere decir que todo se ha hecho está mal? Pues no; también ha habido grandes logros como impulsar el impuesto sobre las grandes riquezas, enfrentar la corrupción de Bidegi en la que están implicados altos cargos jeltzales y parar la incineradora en Gipuzkoa, que han caído en saco roto por la falta de combatividad de la IA, que no ha considerado que el PNV es el enemigo político y el representante de clase a batir. De manera que la opción por las estructuras verticales, a contrapié de la lectura que la ciudadanía realiza (también la vasca y no sólo en Madrid), la unilateralidad institucionalizante que se aleja de los movimientos, el pivotar hacia la derecha y la socialdemocracia desatendiendo los espacios movimentales y alternativos y la fallida apuesta por un frente nacional soberanista entre partidos con el PNV, además de la absurda imposición de elementos que tienen un cariz progresivo y alternativo como la recogida de basuras puerta a puerta, donde se confunde lo social con lo político, han generado un fuerte desgaste en el conjunto de la IA, en especial en lo lugares donde se hallaba gobernando y no tanto en los que -como Nafarroa o Gasteiz- han seguido confluyendo con los movimientos sociales, populares y ciudadanos. No voy a hablar de la capitalidad cultural, ya que era un tema impuesto, cuya gestión y oportunidad –siempre más que menos discutible- ha sido boicoteada sistemáticamente (como todas las demás iniciativas gestionadas por Bildu) hasta que ha vuelto a manos de los verdaderos interesados en este tipo de fastos.

7.- Sin embargo, los resultados de Bildu han mejorado mucho en la Comunidad Autónoma Navarra, coaligándose con otras fuerzas y desplazando a la tradicional derecha navarra. ¿Ves un nuevo escenario o un punto de inflexión?
Sí y no. Indudablemente quitar a UPN y bloquear al PSN ha sido un gran logro político, pero que se sustenta sobre pies de barro. Una parte importante del éxito se debe al propio movimiento popular navarro que está tremendamente concienciado, tras haber soportado condiciones políticas de extrema dureza; pero otra parte del éxito se debe a Geroa Bai, que no sería tal sin la complicidad de sectores salidos de la propia IA, en concreto tras el papel jugado por Aralar de Patxi Zabaleta durante la época de las ilegalizaciones, que ha favorecido que los hasta entonces residuales jeltzales del PNV navarro se consoliden en esta comunidad acompañados de muchos ex de distintas expresiones de la IA. También hay que tener en cuenta la aparición de Podemos en el territorio y su doble rasero entre la relación movimental y de base y como nueva expresión generacional que emerge del desgaste del espacio político de grupos como el PSN. Y en relación a la IA se constata un avance, pero muy tímido dadas las expectativas creadas. El equilibrio y la progresividad deberían ser las herramientas de dicho proyecto conjunto, pero veremos… Hay que tener en cuenta que, pese al vuelco, las dos navarras continúan ahí y que la derecha de esta comunidad se forja sobre los intereses caciquiles que acompañan al golpismo franquista.

8.- ¿Cuáles crees que son las tareas del anarquismo vasco para los próximos años?
Participar en las luchas y movimientos sociales, impulsarlos y buscar maneras de coordinación y organización específicas. El instrumento para ello es la Confederación. Una herramienta que nos permite entendernos en nuestras relaciones directas y estructurar coordinaciones (confederales) a partir de las mismas, de manera que nos permitan entender nuestras relaciones en lo local, en lo territorial y en lo sectorial. Esto vale para los barrios de ciudades como Donostia o Gasteiz o de cualquier sitio, para la coordinación de los mismos en estructuras confederales locales, para la confederación de asambleas locales en un territorio como el de Gipuzkoa o el que sea y para confederar a los distintos herrialdes de Euskal Herria. A partir de aquí, y desde la autonomía confederal que reside en la base, la confederación libertaria vasca podrá confederarse con otros confederaciones ibéricas en aras de batir al enemigo común que es el Estado capitalista y que, a nuestro entender de libertarios y vascos, cuenta con una determinante impronta colonialista.

9.- Muchas gracias por tu atención, si quieres añadir algo...
Agradeceros vuestras preguntas, que no son nada sencillas. He intentado ser sintético donde no se podía y no me extiendo más. Hay que tener en cuenta que solamente con la última pregunta podíamos haber comenzado hablando del confederalismo democrático del Kurdistán o de cómo Humbolt y otros muchos comprendían que la estructura social de los vascos se conformaba a modo de una confederación de repúblicas. Creo que en general el movimiento libertario se halla en un buen y complicado momento y que, ante la aspereza global de lo que nos viene encima, lo que toca es dejarse de sectarismos y buscar fórmulas comunes de organización, como ya se está intentando en algunas partes. Osasuna ta Askatasuna!

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