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2016/04/20

VECTOR SOCIALISTA, DEBATE ABIAN Y ACUMULACION DE CAPITAL por Jon Ibaia

"El contexto de sobrecumulación de capital, acortará la duración de los ciclos expansivos previos a una nueva crisis, o la acumulación se realizará con bajo crecimiento o estancamiento, pero lo que es un hecho evidente, es que sin alternativa socialista, lucha de clases y dictadura del proletariado, el capitalismo sólo tiene como límite estructural de desarrollo, la propia destrucción del planeta y la extinción."

                         El “Proceso ABIAN” de plena actualidad en el campo de la Izquierda Abertzale, mantiene para los comunistas una importancia fundamental. La contradicción entre reformismo/oportunismo pequeñoburgués y posiciones socialistas revolucionarias, parece haber alcanzado un grado de antagonismo tal, que puede desarrollarse en el ámbito abertzale  un vector socialista.

La confluencia entre reformismo abertzale y no-abertzale en Euskal Herria sur, es un hecho que ha comenzado a ser visualizado y que se consolidará en el corto-medio plazo. En un contexto en el que la Independencia como sujeto ideológico, no es determinante, se diluye en un etéreo derecho a decidir que establece, las condiciones para una unidad de objetivos de “parcheo” en el contexto neoliberal existente. 

La repuesta necesaria a esta unidad socialdemócrata en Euskal Herria, es la confluencia entre sectores revolucionarios abertzales y no abertzales, en torno a la autodeterminación socialista del Pueblo Trabajador-Proletariado Vasco.

Esta unidad basada en la lucha por el socialismo, sin duda no será “pata” de ningún movimiento u organización; ni siquiera “cuarta pata” de ningún proyecto que no implique la liberación social del sujeto Pueblo Trabajador-Proletariado Vasco. La lucha de clases, la contradicción capital-trabajo, son centrales en la configuración de un vector revolucionario en Euskal Herria que tiene como enemigo principal y determinante, a la clase capitalista y su bloque en el poder, en el sentido aportado por Marx, de “ajuste de cuentas” con la clase dominante en cada marco nacional y/o estatal de lucha de clases.

No, no estamos en una coyuntura en la que el socialismo sea alternativa real a la explotación, dominación y opresión del capital. El Movimiento popular y el Movimiento obrero se encuentra, en el mejor de los casos, en el ámbito predominantemente reformista, cuando no en el puramente reaccionario. Reformismo y una cierta suerte de conciencia de necesidad de cambio, aún dentro de los márgenes del sistema, sin duda insuficiente y precaria, pero que abre líneas de intervención revolucionaria, tras lustros de hegemonía neoliberal. En este sentido, la formación de un referente comunista, resulta esencial, para acometer el necesario proceso de “hacer pie” de nuevo, en el movimiento popular y el movimiento obrero.


En el ámbito de la Unión Europea, las ilusiones reformistas se topan inmediatamente con “La Troika”, generándose una contradicción entre ruptura o sometimiento. Justicia social, programa democrático y keynesiano son en la presente coyuntura meras fantasías alentadas por la aristocracia obrera y la pequeña burguesía cuyo resultado es la propia legitimación de la acumulación del capital y su dinámica criminal. 

El reformismo, tiene la capacidad de presentarse como “razonable y dialogante”, frente al maximalismo comunista. Frente al “radicalismo” marxista, que sólo opera en parámetros de confrontación, el reformismo puede vender su pose dialogante con resultados concretos, como mejoras relativas y/o absolutas en los presupuestos sociales.

Si los “radicales” comunistas planteamos que los subsidios y ayudas sociales, ni reproducen siquiera el valor de reproducción de la fuerza de trabajo y la cronificación de la pobreza y el desempleo estructural, parece ser un dato a gestionar, pero no a solucionar por parte del reformismo más cerril, las respuestas son obvias: no se puede solucionar todo, hay que negociar, hay ritmos, no hay presupuesto suficiente, se hace lo que se puede… ¡Y nos intentan dar lecciones de ética y de valores democráticos!.

A ocho años del estallido de la crisis y posterior ofensiva del capital, lo cierto es que asistimos a una recuperación de la acumulación de capital. Desde el cuarto trimestre del año 2014 y a lo largo del 2015, la Formación Bruta de Capital Fijo, ha aumentado de manera significativa, lo que demuestra que los objetivos del programa de ajuste neoliberal han sido cumplidos, mejorando la competitividad mediante una devaluación interna, por la vía de desvalorizar la fuerza de trabajo esencialmente.

Resulta pueril criticar al capitalismo por reconstruir las condiciones de valorización y de realización de la tasa de ganancia, manteniendo altas tasas de desempleo, precarización y pobreza, como si la dinámica de acumulación implicara una resolución a dichos problemas. Tan pueril, como pretender que en plena vigencia de la ley del valor trabajo, la internacionalización del capital y el dumping, el proceso de desindustrialización en Hegoalde, pueda ser solucionado con “una política y un marco de relaciones laborales propio”, como apuntan los nacionalistas locales, incluido el reformista.

El contexto de sobrecumulación de capital, acortará la duración de los ciclos expansivos previos a una nueva crisis, o la acumulación se realizará con bajo crecimiento o estancamiento, pero lo que es un hecho evidente, es que sin alternativa socialista, lucha de clases y dictadura del proletariado, el capitalismo sólo tiene como límite estructural de desarrollo, la propia destrucción del planeta y la extinción.

No hay alternativa keynesiana al neoliberalismo, no hay márgenes para reconstruir un “capitalismo de rostro humano”, pero sin referente comunista que gestione el fracaso del reformismo, el fascismo es la alternativa. La alianza del capital con los sectores de la aristocracia obrera y de la pequeña burguesía, es coexistente con la cronificación de la precariedad, la pobreza relativa y absoluta de sectores del proletariado que, sin una alternativa revolucionaria socialista, degenerarán en lumpenproletariado, ligados a la reproducción social del capitalismo, sometiéndose a subsidios y ayudas sociales que les apartan de la lucha anticapitalista y les convierten en verdaderos pilares de la legitimación del sistema.

Si no se entiende que el enemigo principal del Pueblo Trabajador-Proletariado Vasco es el PNV, principal apéndice de la reproducción del Régimen del 78 en Hegoalde y de la opresión del capital y brazo político de la oligarquía vasca en Euskadi, poco podremos avanzar. En Euskal Herria, la opresión, dominación y explotación se ejerce sobre el proletariado, no sobre “la ciudadanía en general”, ni sobre “Euskal Herria”.

Si el vector socialista gestado en el campo de la izquierda abertzale, persiste en un retorno al nacionalismo revolucionario y a “conciencias nacionales de clase”, si mantiene en su seno una concepción movimientista que abra las puertas al Caballo de Troya pequeñoburgués, frente a la necesidad de unificar al conjunto del Pueblo Trabajador-Proletariado en torno a una estrategia marxista-leninista, se reproducirán los esquemas que conducen necesariamente a los mismos errores.

Jon Ibaia es militante de la organizacion comunista marxista-leninista vasca Herri Gorri ( https://herrigorri.wordpress.com/)

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