Jon Odriozola periodista (Gara)
Euskal Herria es una nación que dejará de serlo el día en que EiTB omita en el mapa del tiempo Nafarroa (e Iparralde), dé el discurso del rey Borbón en Navidad y retransmita desde San Mamés un partido del combinado español de fútbol, así como una etapa de la Vuelta Ciclista a España acabe en Bilbao luego de subir Sollube (sin chinchetas en el macadam). No digamos si el Athletic ficha extranjeros (los españoles no lo serían). Veo en Intereconomía a un lerdo decir que lo primero que tiene que hacer López es propiciar que vuelvan los «exiliados» vascos a Euskadi amenazados por ETA. Como diría el Wyoming, ¿exiliados en España? ¿pero no es el País Vasco parte de España? ¿cómo te puedes exiliar en tu propio país? Su mala baba les traiciona y pone de manifiesto su subconsciente latente.
El primero que sabe que Euskal Herria es una nación (sin Estado) es Patxi López. Pero sólo lo admitirá en la intimidad (como ha tenido que aprender euskera a marchas forzadas para mostrarse en público y mostrar galones; por cierto, lo pronuncia muy bien y lo digo sin coña) y nunca en público. Y ello porque, como descastado, es el primero que no cree en sus propias palabras. De la «política» hacen «carrera». El prototipo de caballero español, el Capitán Trueno, le diría que miente como un bellaco. Pero no más que cuando el PNV dice ser abertzale. No lo es, salvo que en España haya una revolución y entonces, sí, pidan la independencia a la báltica manera. Lloran su derrota parlamentaria (que no electoral, es verdad) y se acuerdan ahora de la Ley de Partidos que ha hecho posible el pucherazo. Calcularon mal. Si hubieran ganado la aritmética parlamentari

Hay españoles que descubrieron serlo gracias a la Eurocopa de fútbol que ganó España. «Soy español», decían los más alebrestados jingoístas. Como si lo dijeran contra alg

El dieciocho Brumario del octavo año de la República después de la revolución burguesa francesa, o sea el 9 de noviembre de 1799, fue el día en que Napoleón I dio el golpe de Estado, implantó el régimen imperial y la dictadura militar. El 2 de diciembre de 1851 Luis Bonaparte, siguiendo la pauta de su tío, por medio de un golpe de Estado reestableció la dictadura militar; el 2 de diciembre de 1852; abrogó la República, emprendió el régimen imperial y fue proclamado Napoleón III.
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