"...si las agresiones hitlerianas a los pueblos europeos de la década de los
40 del siglo pasado era fascismo, también los ataques y agresiones
imperialistas a Irak, Libia, Siria o Ucrania son ataques fascistas y
quien justifica y aplaude esas agresiones es cómplice del fascismo por
mucho que se diga de izquierda o milite en este o aquel colectivo
social."
Andoni Baserrigorri
La Haine

Las personas que reposan en los campos de Gurs jamás vacilaron un
momento en su determinación de combate contra el fascismo. Lucharon
contra el golpe franquista y después contra el nazismo alemán. En ningún
momento se les escuchó lamentarse por la terrible suerte que corrían en
los infames barracones de Gurs y asumían eso como el precio elevadísimo
que pagaban por la libertad y la dignidad.
De la misma manera el Che Guevara y su guerrillerada luchó hasta el
último momento en las sierras de Bolivia, heridas, hambrientas pero con
la idea de la revolución en la mente. Entendían la lucha, no como la
pertenencia a un modismo de batucada sino como la entrega al trabajo, el
estudio y el fusil, como bien indica el escudo de las Juventudes
Comunistas Cubanas.
Y tantos ejemplos más…el ardor de los sandinistas y los
salvadoreños, la indomable determinación de tantas guerrillas a lo largo
y ancho del planeta, el espíritu de lucha de la Colombia
insurgente…tantos y tantos antifascistas asesinados como Carlos Palomino
y otros casos similares en el estado francés e Italia.
El antifascismo nunca puede ni debe ser una estética ni una manera de
vestir o una determinada música. El antifascismo es ante todo
compromiso y lucha, determinación para hacer frente a quienes llevan
siglos amargándonos la vida, a quienes nos niegan todos los derechos que
como clase, personas y nación nos corresponden. El antifascismo es
internacionalismo y amor hacia otros pueblos que luchan en lejanas o
cercanas tierras pero por los valores antes citados. El antifascismo no
es una forma de vida, es ante todo consagrar tu vida de la manera que
creas conveniente o puedas a la lucha que lleva adelante la humanidad
consciente por un mundo sencillamente mejor, sin oprimidos ni opresores,
de hombres, mujeres y pueblos libres.
Todo esto que decíamos viene a colación porque en pleno siglo XXI, en el año 2014 es terrible poder comprobar que el fascismo no sólo se ha repuesto de su derrota histórica tras la II guerra mundial sino que sigue muy vivo y en ofensiva. Y frente a este hecho incuestionable, las fuerzas que le hacían frente hace 70 años no son las mismas tanto en lo cualitativo como en lo cuantitativo. La conciencia antifascista no esta en sus mejores momentos precisamente.
Todo esto que decíamos viene a colación porque en pleno siglo XXI, en el año 2014 es terrible poder comprobar que el fascismo no sólo se ha repuesto de su derrota histórica tras la II guerra mundial sino que sigue muy vivo y en ofensiva. Y frente a este hecho incuestionable, las fuerzas que le hacían frente hace 70 años no son las mismas tanto en lo cualitativo como en lo cuantitativo. La conciencia antifascista no esta en sus mejores momentos precisamente.
Y es que tras las terribles imágenes que nos llegan, vía redes
sociales en su mayoría del este de Ucrania la reacción de los partidos y
colectivos de izquierda siguen siendo mínimos. Y en el caso ucraniano
caben pocos debates acerca del carácter nazi del gobierno de Kiev.
Bombardean población civil, niegan la autodeterminación al pueblo de
Novoros, asesinan civiles con armas prohibidas ¿Qué más datos
necesitamos para denunciar estos hechos y salir a la calle?
Que la izquierda otanica de Santiago Alba Rico y sus mariachis y
seguidores hayan asegurado, una vez más, que se trataba de un
levantamiento popular no era de extrañar, que hayan aplaudido con las
orejas el ascenso al poder de una junta de gobierno neonazi, tampoco es
novedoso, pero que el resto de la izquierda padezca esta pasividad si
que es del todo desesperante.
¿Necesitaremos fotos de campos de concentración para los civiles de
Novoros para concienciarnos? .Con un bagaje de solidaridad minimo hacia
Libia o Siria la izquierda revolucionaria no está en disposicion de
sacar pecho en cuanto a antifascismo se refire. Y quede claro que si las
agresiones hitlerianas a los pueblos europeos de la década de los 40
del siglo pasado era fascismo, también los ataques y agresiones
imperialistas a Irak, Libia, Siria o Ucrania son ataques fascistas y
quien justifica y aplaude esas agresiones es cómplice del fascismo por
mucho que se diga de izquierda o milite en este o aquel colectivo
social.
Las condiciones de vida de las gentes de Libia hoy día son un
misterio porque ninguna información facilitan los grandes medios de
comunicación del poder burgués. Sean medios de comunicación abiertamente
fascistas, de derechas o de seudo izquierda. Pero mucho nos tememos que
se asemejan a las penalidades por las que tuvieron que pasar los
luchadores y luchadoras antifascistas de la época del nazismo. En
aquellos años había conciencia y lucha… ¿Qué hay hoy día? ¿Qué va
quedando de aquel espíritu antifascista?
De la misma manera que los nazis asesinaban población civil allí
donde iban, lo hace el gobierno fascista ucraniano. Si Lidice (1) fue
arrasada por el ejército hitleriano y pasados por las armas sus
moradores, algo parecido hace el sionismo en Palestina. El fascismo es
siempre el mismo y sus formas idénticas. Lo que ha cambiado es el
antifascismo.
O cambiamos y “nos ponemos las pilas” y empezamos por hacer a un lado
a esa izquierda otanica y guay de batucada y recuperamos los valores y
actitudes de las gentes de aquellos años, muchos de los cuales reposan
en los campos de Gurs, o dentro de poco volveremos a ver campos de
refugiados, poblaciones civiles exterminadas y el fascismo triunfante en
la burguesa y acomodada Europa. Y será con la complacencia de la Unión
Europea cada vez mas a la derecha y usando sin disimulos tanto a nazis
como fanáticos religiosas islamistas.
Ese día tendremos que espabilar sí o sí y no inventaremos nada nuevo.
Nos tocará actuar y luchar como lucharon esas mujeres y hombres cuyo
mejor homenaje no es una placa sino recuperar sus valores
(1) – Lídice era un pueblo de Checoslovaquia, recordado por haber sido completamente destruido y sus habitantes asesinados, a instancias de Adolf Hitler , por el ejército nazi de ocupación durante la guerra en represalia por la ejecución por la resistencia del jerarca nazi Heydrich.
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