"En 1936, el lehendakari Agirre defendió el Estatuto como un peldaño a la
independencia, aunque era lo más parecido a un precipicio. En 1979,
Garaikoetxea y Arzalluz lo vendieron como el “mejor posible”, y en 2002,
Ibarretxe, en el colmo de la renuncia, lo proyectó como un abrazo
nacionalista, libre y voluntario, al Estado ocupante. En 2005 vino el
rechazo de Madrid al plan, pero la consecuencia no fue convocar la
consulta, nada más lejos de la realidad."
Boltxe Kolektiboa
En la cita anual del Alderdi Eguna y ante un público entregado, los
dirigentes del PNV vuelven a sacar a la palestra la reivindicación de un
pacto para el logro de “nuevo estatus politico” para Bizkaia, Araba y
Gipuzkoa. Todo sigue igual, nada cambia.

Desde Madrid saben perfectamente que el PNV no irá más allá, ya les quedó claro hace muchos años cuando Manuel Aranzadi, el homologo de Aitor Esteban por aquel entonces en el Congreso español, afirmó: “No quiero, no deseo, no busco la separación de mi tierra de España, que yo rechazo toda orientación que lleve a esa trayectoria” (1920). Por criticar al acérrimo autonomismo español, idéntico al actual, muchos jóvenes del PNV lideradors por Eli Gallastegi, fueron expulsados del partido.
En los años 30 sería Agirre quien rechazaría la propuesta de crear un
Frente Nacional Vasco, apostando por un Estatuto vascongado como
programa de máximos (1936). Años más tarde, vendría la propuesta de
otro Frente Nacional vasco en Tixberta (1977), que el PNV también
rechazó apostando por concurrir a las elecciones españolas de aquel
mismo año. En 1977 tuvo lugar en Iruñea la primera Asamblea del PNV
tras la muerte de Franco, donde proclamaron que: “el PNV trabajará por un Estado autonómico”.
Con la abstención del PNV a la Constitución española de 1978, Xabier
Arzalluz dejó claro cual era la intención y los intereses de su partido
para con el pueblo vasco: “Ha quedado claro que los diputados y senadores del PNV no han puesto en cuestión la unidad del Estado” (octubre 1978).
Con la aprobación del Estatuto de la Moncloa, el jesuíta volvía a
poner de manifiesto el rol estatutista y autonomista del partido:
“No os prometimos la independendencia, sino luchar por una autonomia no
menor que la que alcanzaron nuestros mayores con un Estatuto que no
fuera cerrado” (septiembre 1979). El lehendakari en el
exilio, Jesus Maria Leizaola, llegaría a calificar de “hitleriana” la
“aspiración de HB a formar un único Pais Vasco a ambos lados de la
frontera” (1979). No por Dios, eso no podia ser!. Eso que Arzalluz
llamaba “Estatuto no cerrado”, en realidad no era sino un texto
precintado a cualquier petición de respeto a la territorialidad de
Euskal Herria. No tardaría ni un año en afirmar: “Podemos
vivir perfectamente sin los navarros y sin su territorio (…) Nosotros
tenemos un sentimiento de solidaridad con ellos, pero si ellos no
quieren, son muy dueños de no venir” (mayo 1980). Ahi queda eso.
La llegada de Ardanza refrendaba la idea que el PNV tenía de pais:
“La Constitución es el marco legal del que nace el Estatuto y el
Lehendakari, que no olvidemos es el representante del Estado en Euskadi” (enero 1985). Las aspiraciones siempre han sido las mismas, no han cambiado, nunca han engañado a nadie.
En pleno proceso judicial contra la Mesa Nacional de HB, Arzalluz afirmó: “El PNV descarta pedir la independencia cuando culmine el desarrollo del Estatuto de Gernika” (1997).
Luego vendría aquella ponencia politica del “reconocimiento del ser
para decidir” (2000). El PNV lo definió como una estrategia de
“construcción nacional”, partiendo de la negación de la territorialidad
de Euskal Herria. Era el paso para tratar de “vender” una propuesta de
“consulta” al pueblo que se encargaron de cacarear por todos lo mitines
de las elecciones de mayo 2001 para una vez rebinir la saca de los
votos decir aquello de que “nadie ha oido a ningún lider del PNV, ni a
mi, hablar de que tuvieramos planteado recurrir en esta legislatura a
una consulta sobre la autrodeterminación. Esto es hoy un esperpento”
(Arzalluz, julio 2001)
En 2002 llegaría Ibarretxe con su famoso Plan, dejando claro desde un primer momento que la “independencia y soberania son conceptos decimonónicos”.
Su “Pacto de libre adhesión”, no era sino la redacción de un nuevo
Estatuto para los tres herrialdes de la CAV, respetando la legalidad
española, partiendo de la unilateralidad y sin consenso previo. “Esta iniciativa no propone la secesión, independencia ni barbaridades de esa naturaleza”
(Ibarretxe dixit). Un plan de “pacto amable” para ganar tiempo, luego
mercadear, cumplir la ley española, y una vez prohido el referendum,
poner la excusa de la violencia… Ese era el plan. Aquellos votos de tres
a favor y tres en contra de la izquierda abertzale, desbarató un poco
los planes del PNV, que ya tenían preparada la campaña del victimismo y
azote contra el movimiento independentista. El siempre sincero
Anasagasti lo definiria asi: “Esto no es un Estella II.
Estella está más muerto que Sabino Arana, y esto no tiene nada que ver
con un planteamiento rupturista sino con un encaje adecuado en España” (septiembre 2002).
En 1936, el lehendakari Agirre lo defendió como un peldaño a la
independencia, aunque era lo más parecido a un precipicio. En 1979,
Garaikoetxea y Arzalluz lo vendieron como el “mejor posible”, y en 2002,
Ibarretxe, en el colmo de la renuncia, lo proyectó como un abrazo
nacionalista, libre y voluntario, al Estado ocupante. En 2005 vino el
rechazo de Madrid al plan, pero la consecuencia no fue convocar la
consulta, nada más lejos de la realidad.
Imaz propondría el lema “primero la paz y luego la politica” (2006), llegando a escribir un articulo donde abogaba por “No imponer, no impedir”.
Imponía el bueno de Josu Jon un cierre en falso e impedía un marco
democrático. Decía que “el debate sobre el referendum es otra maraña en
al cual no podemos perdernos” (2007). Con la llegada de Iñigo Urkullu a
la presidencia del PNV, lo primero que quiso destacar es que “su” pueblo vasco “cabía en la Constitución española”.
Hoy ya como lehendakari, su impresión continua siendo la misma.
Nada ha cambiado. Las mismas declaraciones, la misma altanería, el mismo mercadeo, la misma renuncia nacional…Todo sigue igual.
No hay comentarios:
Publicar un comentario