"El capitalismo con rostro humano siempre ha sido una mentira y muchos
sectores sociales que no lo creían lo están empezando a sufrir cada vez
más en sus propias carnes. Esa es la contradicción y la imposibilidad
de que la socialdemocracia tenga proyecto de cara al futuro. Sin
embargo se revuelve por toda Europa sabedora de la alternativa y lo que
supone ésta de radicalidad y cambio. Es la socialdemocracia, sus
maneras, sus trapicheos, sus contenciones y engaños lo que ha
fracasado."
Borroka garaia da
Algunos dicen que el tiempo no existe que es algo meramente
subjetivo. Otros que existe pero que no es igual para todas las cosas.
Nos percibimos de su supuesta existencia por el movimiento, el orden de
los sucesos, por los cambios. En teoría según la mecánica clásica
nuestro tiempo nació con el big bang y es igual para todo el mundo. Una
magnitud absoluta que la podemos medir y encuadrar en pasado, presente y
futuro. Claro que en mecánica relativista la cosa ya se complica.
Medir el transcurso del tiempo no es universal sino que depende del
sistema de referencia donde esté posicionado el observador y de su
estado de movimiento, es decir, diferentes observadores miden
diferentes tiempos. Albert Einstein llegó a decir que «Pasado, presente
y futuro son sólo ilusiones, aunque sean ilusiones pertinaces».
Algunos científicos han llegado a afirmar que el tiempo no transcurre
sino que simplemente es. «No es el tiempo quien pasa, somos nosotros
los que pasamos por él» llegó a decir un poeta barroco.
En cualquier caso la naturaleza del tiempo sigue siendo en cierta
manera un enigma. Algunos dicen que esta naturaleza tiene un carácter
cíclico similar al del propio universo que está basado en la creación y
destrucción encadenada de todo. De ahí lo de “la historia siempre se
repite”. Ciertamente no creo que la historia siempre se repita pero me
da la impresión que aquel poeta no se equivocaba mucho y que a parte de
que pasamos por el tiempo, hay ciertos momentos cíclicos que se pueden
aprovechar o no, donde se produce un punto de inflexión y triunfa la
reacción o el avance.

Se podría decir que la socialdemocracia capitalista ha sido la que
recogió los frutos del árbol que movía la izquierda revolucionaria,
mientras ésta se ha quedado como un elemento marginal en Europa. Fin de
ciclo, punto de inflexión. La socialdemocracia junto a la reacción
bloquearon a la izquierda.
Pero nosotros seguimos pasando por el tiempo. Y lo que estaba escrito
fue pasando inexorablemente. El proyecto socialdemócrata está llegando
a su fin. El estado de bienestar, pieza angular de ese proyecto ha
quedado a la intemperie y ha mostrado su verdadera esencia que no es
otra más que un capitalismo de rostro amable que no puede mantener su
careta por más tiempo. Ya que el capitalismo no puede ser amable y por
mucho humo que se eche acaba disipándose esa realidad virtual. La
llamada crisis capitalista es su certificado de defunción. Y no se podrá
reanimar a ese muerto. No es simplemente el capitalismo en Europa el
que se encuentra en una crisis sino principalmente la socialdemocracia.
Esa situación excepcional del “estado de bienestar” es ya tiempo
pasado. La hegemonía del capitalismo es abrumadora. El capital
correctamente se cree vencedor. El capitalismo empezó a recuperar sus
cesiones hace ya décadas y en la ofensiva actual que se denomina crisis
no es mas que la fase culminante y natural del estado de bienestar
porque por dentro del capitalismo al contrario de la opinión reformista
solo se genera más capitalismo. El capitalismo con rostro humano
siempre ha sido una mentira y muchos sectores sociales que no lo creían
lo están empezando a sufrir cada vez más en sus propias carnes. Esa es
la contradicción y la imposibilidad de que la socialdemocracia tenga
proyecto de cara al futuro. Sin embargo se revuelve por toda Europa
sabedora de la alternativa y lo que supone ésta de radicalidad y cambio.
Es la socialdemocracia, sus maneras, sus trapicheos, sus contenciones y
engaños lo que ha fracasado. Es eso precisamente lo que no sirve del
pasado y los intentos de reanimación serán en vano.
Y es que nos acercamos a otro punto de inflexión. En Catalunya van a
chocar contra la legalidad española y ninguna receta socialdemócrata ni
mucho menos liberal va a poder hacer nada por sobrepasarla, será lo
revolucionario lo que pueda.Y seguramente será un proceso largo. El
ascenso de la lucha de clases que hemos vivido por toda Europa no tiene
ninguna otra alternativa que hacer tracción por lo revolucionario o
morir. Incluso en el estado español no queda otra opción más que la
revuelta, la repetición o más de lo mismo o peor. Vivimos un momento de
transición y esto especialmente en Euskal Herria se va a traducir en
que la ruptura revolucionaria no solo será una opción más. Sino la
única. Y pese a esfuerzos de todo tipo para que no sea así. Así será.
Pues ningún otro planteamiento tiene ningún tipo de futuro. Decía el
poeta que el tiempo no pasa, que somos nosotros los que pasamos por él,
y en nuestro contexto estamos pasando prácticamente los mismos que
cuando empezamos sino más. Ante ello, otros poetas, estos suburbiales,
decían: ¡cuidado!. Pues en el momento que nos creamos realmente lo que
verdaderamente somos y con la altura de miras suficiente para retomar
un nuevo ciclo revolucionario innovando el proceso revolucionario
inacabado e impulsado desde hacia más de medio siglo temblarán, porque
las condiciones objetivas van a nuestro favor. ¿Sabremos aprovecharlas o
acabará asentadose el miedo a perder algo que no se tiene?. El tiempo
nos espera pero no por siempre.
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