"Aunque la amplitud del fenómeno no llega a las cifras de EEUU, en Europa la discriminación también es masiva, sistemática e institucionalizada. De hecho, las declaraciones de los jóvenes en 2005 ponían el acento en dos factores: las discriminaciones racistas y el comportamiento de la policía."
Saïd Bouamama http://www.michelcollon.info
El pasado sábado 9 de agosto un joven negro de 18 años, Michael Brown, fue asesinado en la ciudad de Ferguson, en Misuri, por seis de disparos de bala de un policía. La víctima estaba desarmada y huía con las manos en alto para evidenciar que lo estaba. Durante 10 días una revuelta popular ha ocupado las calles. Los habitantes desfilaban día y noche blandiendo eslóganes como “Sin justicia no hay paz”. Tiendas y edificios públicos fueron saqueados y se atacó el cuartel general de la policía. La respuesta policial fue violenta, se decretó el estado de emergencia y el toque de queda. Los militares de la guardia nacional fueron llamados para reforzar y reprimir las manifestaciones.
Si se escucha o lee la prensa francesa, los miembros de la revuelta
son típicos estadounidenses. Estaríamos en presencia de los efectos de
la segregación y de tensiones interraciales específicas a las grandes
ciudades estadounidenses. Esta primera matriz informativa permite evitar
cualquier similitud con las revueltas que cada cierto tiempo suceden en
los barrios franceses. Una segunda matriz informativa centra toda la
información en el carácter emotivo de las protestas. Esta aproximación a
la noticia, en apariencia comprensiva, intenta alejarla de toda
intencionalidad política, ocultando igualmente las causas reales de los
acontecimientos. Dejándose llevar por sus emociones, los manifestantes
estarían cometiendo acciones totalmente irracionales. Para terminar, una
tercera matriz informativa imputa las acciones de destrucción y saqueo a
individuos venidos de fuera de la propia ciudad. Estaríamos en
presencia de por un lado manifestantes pacíficos y por otro de
violentos venidos del exterior.
Estas tres matrices informativas se corresponden con tres
procedimientos de manipulación mediática muy frecuentes en el
tratamiento informativo de las revueltas de los barrios franceses: la
excepcionalidad, la despolitización y la división. La excepcionalidad
permite invisibilizar las causas sistémicas que conducen a las
revueltas (desigualdades sociales, discriminación racial, control
policial sistemático, etc.) La despolitización intenta hacer imposible
la solidaridad entre las diferentes revueltas. Ante actos irracionales,
la solidaridad no es una respuesta posible. Por eso se prefiere hablar
de disturbios y no de revueltas, palabra ésta con connotaciones
políticas. La división permitiría legitimar una represión violenta.
Baste recordar la cobertura mediática de las revueltas de 2005 en
Francia que siguieron al asesinato de dos adolescentes (revueltas en 400
barrios populares durante 21 días) para darse cuenta de que han sido
empleadas las mismas formas de actuar. Aunque por supuesto hay
especificidades estadounidenses, éstas tienen más que ver con una
dimensión cuantitativa (magnitud de los guetos y de la segregación,
magnitud de la militarización del armamento de la policía,…) que con una
dimensión cualitativa, la de sus causas reales. Las revueltas populares
en EEU, en Bélgica o en Francia, revelan unas desigualdades y unas
discriminaciones racistas inaguantables, un acoso policial frecuente y
una militarización de la policía.
Un factor revelador de las desigualdades sociales y de las discriminaciones racistas
Dos cifras elocuentes sacadas de la revista Fortune permiten la
percepción de una base material subyacente a las revueltas: la cuarta
parte de los habitantes de la ciudad viven bajo el umbral de la pobreza;
la tasa de paro de los afroamericanos del condado de San Luís, en el
que se sitúa la ciudad, es del 26%, tres veces mayor que la de los
blancos (1).
“El nivel de las desigualdades no es, sin duda, la causa de los
problemas de Ferguson. Más bien forma parte de las frustraciones”
subraya en la misma publicación Larry Mishel, director del Instituto de
política económica. Aunque pensamos que el término frustración no es
adecuado, ya que tiende a hacer ver un problema social como si fuera un
problema psicológico, encontramos en esta afirmación una dualidad
presente en toda situación de revuelta urbana: un factor desencadenante
que revela unas causas sociales preñadas de cólera.
¿Es muy diferente la situación de los barrios populares franceses?
Veamos dos cifras avanzadas por el informe 2013 de Zonas Urbanas
sensibles publicado el pasado diciembre por el secretariado del comité
interministerial de ciudades: una tasa de paro del 24,2% en las ZUS, y
cercana al 45% entre los habitantes entre 16 y 25 años; una tasa de
pobreza del 60% del ingreso medio (2) en el 36,5% de la población.
Aunque el cálculo del umbral de la pobreza sea diferente, las cifras
bastan para demostrar la desigualdad masiva que toca a los habitantes
de las llamadas Zonas urbanas sensibles.
En Francia también existe una base material para la cólera y la
revuelta.
Ferguson también se caracteriza por una rápida transformación de la
composición de su población. En 1970 el 99% de su población era blanca.
Hoy el 67% es negra. La explicación es económica y social. La
emigración de los más pobres, muchos de ellos negros, hacia las ciudades
del extrarradio está ligada al aumento de los precios de la vivienda.
« La tendencia es nacional. San Luís es un caso típico. La población
pobre, principalmente negros, se va de las grandes ciudades al
extrarradio por falta de medios (3)“, según el profesor Todd Swanstrom
de la universidad de San Luis en Misuri.
El mismo proceso se observa en grandes ciudades europeas de Francia,
Bélgica o Inglaterra. La concentración espacial de la pobreza es en
EEUU como en Europa el resultado de un mercado de la vivienda basado
exclusivamente en la ley del máximo beneficio.
La población negra de Ferguson sufre, como la del resto del país, las
discriminaciones racistas sistémicas e institucionales. En este caso
también encontramos algunas cifras reveladoras: los ingresos medios de
los hogares negros son del 69% de los de los hogares blancos; solo el 21
% de los negros americanos de más de 25 años están diplomados, frente
al 34% en el caso de los blancos; la diferencia en la esperanza de vida
es de cuatro años; el 28 % de los negros vive bajo el umbral de la
pobreza, frente al 10% de los blancos; hay el doble de negros en paro
(13,4% frente a 6,7% en 2013) (4), etc.
¿Tan diferente es la situación en Francia?
Una investigación de la Oficina Internacional del Trabajo de 2008
sobre cuestiones laborales arroja el siguiente resultado: “En su
conjunto, los jefes de empresas investigados discriminaron claramente a
los trabajadores procedentes de minorías (de origen magrebí o del
África negra) y solo el 11% de los jefes de estas empresas ofreció, a lo
largo del proceso de selección de personal, un trato igual a ambos
candidatos […]
Casi el 90 % de la discriminación global se da ya antes de que los
patronos se reúnan con los candidatos para una entrevista". (5)
Se podrían encontrar las mismas cifras en cuanto a acceso a la
vivienda, niveles de formación, calificaciones académicas… Aunque la
amplitud del fenómeno no llega a las cifras de EEUU, en Europa la
discriminación también es masiva, sistemática e institucionalizada. De
hecho, las declaraciones de los jóvenes en 2005 ponían el acento en dos
factores: las discriminaciones racistas y el comportamiento de la
policía.
Un factor revelador del acoso policial
Los negros estadounidenses constituyen casi la mitad de la población
penitenciaria del país, mientras que representan solo el 13% de la
población. Los cupos policiales que deben reunir los agentes se nutren
de registros y detenciones de jóvenes negros. Las declaraciones
policiales en cuanto a la muerte de Michael Brown bastan para probar la
existencia de un acoso policial. La versión de los servicios policiales
indica que el “crimen” cometido por Michael Brown y que atrajo la
intervención de la policía fue haber atravesado fuera de un paso de
peatones. Uno de los resultados de este modus operandi es la
encarcelación masiva de ciudadanos (2,2 millones de personas). Los
controles de policía humillantes y el paso por prisión son experiencias
por las que pasan la mayoría de los adolescentes.
De este modo, la muerte a manos de la policía de jóvenes negros es
bastante frecuente: Amadou Diallo en 1999, Sean Bell en 2006, Trayvon
Martin en 2012, Eric Garner en 2014, por citar solo algunos de los que
más repercusión mediática han tenido. No se trata por tanto de
situaciones puntuales que se han ido de las manos, sino que es la
consecuencia de una práctica policial resultado de la búsqueda de cifras
de rendimiento policial, de controles regulares y sistemáticos y de la
impunidad de la policía en casos de homicidio.
También en este aspecto la diferencia con los países europeos es solo
cuantitativa. No logra esconder los procesos en marcha. Un estudio
sobre 500 controles policiales en cinco lugares parisinos, en la
Estación del Norte y en la estación Châtelet-les-Halles y sus
alrededores, arroja los siguientes datos:
Son frecuentes las provocaciones individuales, en coche o durante las
detenciones, las palabras hirientes, los gestos brutales, los forcejeos
y los insultos.
A tal punto que esa es una de las cosas que los adolescentes de los
barrios periféricos aprenden en casa cuando son adolescentes: “No
respondas a las provocaciones de la policía”
Las mismas causas provocan los mismos efectos. El homicidio de negros
y árabes es frecuente en la prensa. El libro "Permis de tuer, Chronique
de l’impunité policière, Sylepse, 2014" (Permiso para matar crónica de
la impunidad policial) recientemente publicado, relata seis de estos
crímenes y las luchas que provocaron.
Reproducimos un extracto de su prefacio:
« En Francia la pena de muerte fue abolida en 1981, pero el permiso
para matar aún existe. La violencia y los crímenes policiales acompasan
la vida de los barrios populares desde hace décadas. Con más de diez
muertos al año (conocidos), la actualidad de estos hechos sigue siendo
escandalosa. Dar una cifra exacta es imposible, pero sabemos que varios
cientos de muertos han sido contabilizados a lo largo de los últimos 30
años (7)”
Ya sea mirando las causas o las consecuencias, las similitudes son
nítidas entre los EEUU y los países europeos. Revelan la existencia de
algo más que hechos aislados. Se trata del resultado del funcionamiento
sistemático del aparato policial y de las misiones que le son confiadas
para regular los efectos de una sociedad cada vez más desigual. Para
llevar a cabo estas misiones, la policía se ha militarizado, o sea, se
ha dotado de armas y equipamiento que cada vez se parecen más a
armamento de guerra. Esta militarización tampoco es específica de los
Estados Unidos.
Notas:
1. Stéphen Gandel, The economic imbalance fueling Ferguson’s unrest, Fortune, 15 août 2014
2. - Le revenu médian sépare en deux parts égales l’ensemble de la
population : ici, la moitié de la population touche moins, l’autre
moitié touche davantage. En Europe est considéré comme pauvre celui dont
le revenu n’atteint pas 60 % de ce revenu médian.
3. Ouest France du 21 août 2014.
4. Ou en est l’égalité raciale aux Etats-Unis ?, Observatoire des inégalités, 4 novembre 2013.
5. E. Cediey et F. Foroni, La discrimination à raison de
« l’origine » dans les embauches en France, Une enquête nationale par
tests de discrimination selon la méthode du BIT, ORGANISATION
Internationale du Travail, Genève, 2007. Cette enquête compare les
chances d’avoir une réponse positive pour deux candidats, l’un issu du
groupe dit « majoritaire (blanc et autochtone) et l’autre issu du
groupe dit « minoritaire » (d’origine maghrébine ou noire africaine
6. Fabien Jobard et René Lévy, Police et minorités visibles : les
contrôles d’identité à Paris, Open Society Institute, New York, 2009.
7. Pourquoi la Bac a des manières « rudes et humiliantes, entretien
avec Didier Fassin, Rue 89, 3 décembre 2011. Voir aussi le livre de
Didier Fassin, La Force de l’ordre : une anthropologie de la police des
quartiers, éd. Seuil, octobre 2011.
8. Permis de Tuer, Sylepse, 2014.
Crédito Photo: DR
Traduccion del francés por Quique Guerrero para Investig’Action
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