"El alzamiento del Maidan, totalmente apoyado por los oligarcas
“liberales” y alentado por los “liberales” europeos, se convirtió en
masivo en torno a las consignas “democracia”, “independencia” y “terminar con el poder de la oligarquía!”.
En ese alzamiento se reunieron miles de personas desesperadas que
quisieron buscar una solución a la deriva del Estado y la sociedad
ucranianos y, por supuesto, una gran parte del pueblo se pudo sentir
identificado. Pero el Euromaidan no cumplió sus eslóganes; ¿cómo podía
cumplirlos un movimiento financiado y apoyado por oligarcas internos y
externos y llevado al poder por los paramilitares de extrema derecha?"
Oxandabaratz
EHko Antinperialistak
(Euskeraz: http://antinperialistak.wordpress.com/2014/09/29/independentzia-eta-sozialismoa-europan-bai-posible-da-2/ )
¿Por qué es tan importante el nacimiento
de Novorrosiya? ¿Qué aporta de nuevo este acontecimiento?
Conlleva
algunas aportaciones a tener en cuenta desde la izquierda. En primer
lugar, supone la resistencia a un golpe de Estado llevado a cabo con el
apoyo de EE.UU. y la Unión Europea. Pero el proyecto de Novorrosiya no
es regresar a la situación anterior a febrero de 2014. De hecho,
Ucrania, en el momento en el que desapareció la URSS era una de la
repúblicas más ricas, ahora en cambio, es una de las repúblicas más
pobres de la antigua URSS (debemos recordar que en 1991 más del 70% de
la población de Ucrania se opuso a la desintegración de la URSS). El
Estado ha permanecido durante 20 años supeditado al dominio sin control
de la oligarquía, bajo gobiernos de todos los colores (también bajo
mandato de Yanukovich, pese a que respetaba las formas democráticas).
Por ese motivo, el proyecto Novorrosiya no es únicamente una respuesta
al Maidan, es mucho más que eso.
¿Qué más supone?
Por una parte, tenemos algunos indicios
de la política de Novorrosiya. Para empezar, han expresado su deseo de
confiscar y devolver al pueblo los bienes de los oligarcas y lo han
llevado a cabo. En segundo lugar, han manifestado que la gran industria
pasará a manos de la “propiedad popular”, (palabras del comandante
Mozgovoy). Además de esto, sus dirigentes han manifestado que en
Novorrosiya la sanidad será pública y el suelo, propiedad del pueblo, no
sujeto a especulación. Querer poner la economía al servicio del pueblo y
no al servicio de los oligarcas supone, en cierto modo, una pequeña
revolución. Por otro lado, no se puede olvidar que también están
presentes los valores nacionalistas o bien eslavófilos. Tal vez esto
ponga nervioso a algún izquierdista, y es normal. Sin embargo, en el
actual mundo globalista (aún más en un contexto de ataque imperialista a
Rusia y al mundo eslavo), valores colectivos como patria o pueblo
pueden llegar a ser eficaces para vertebrar la resistencia; por otro
lado, muchos pensadores del mundo eslavo han interpretado el valor del
eslavismo basado en el comunitarismo. La misma bandera de Novorrosiya
también muestra esa conjunción entre los valores colectivos socialistas y
nacionales.
Esta expropiación de la oligarquía, junto
al derrocamiento de esta clase social que, tras la caída de la URSS se
adueñó del Estado y de la economía tanto en Ucrania como en Rusia,
conlleva la impugnación de ese mismo proceso político de desaparición de
la URSS. Las amplias masas de la antigua URSS, ven de por sí que la
aparición de los nuevos Estados capitalistas no les ha beneficiado en
absoluto. El mito de la victoria definitiva del capitalismo se ha
desmoronado. De esta manera, aunque Novorrosiya signifique algo nuevo,
plantea al mismo tiempo un “retorno”, la devolución de “algo que nos
robaron”. Las conquistas históricas de los trabajadores y de la URSS,
así como la victoria lograda en la Gran Guerra Patria, se están
valorando de nuevo en Novorrosiya.
El periodista catalán Rafael Poch decía
que la clave del éxito en las movilizaciones de Euromaidan (además de la
intervención exterior) era la capacidad de “vender un sueño”; ya que la
Unión Europea tenía más atractivo que Rusia para un amplio sector de la
población (sobre todo para los jóvenes). Y el sueño, como todos
sabemos, es un factor de movilización importante. Pero, ¿por qué las
Repúblicas Populares de Novorrosiya han conseguido no solamente que la
gente rechazase el sueño de la Unión Europea sino también que se
identifiquen con Rusia y, además, estar dispuestos a movilizarse en una
guerra contra un ejército mucho más poderoso?
Por un lado, tenemos a la Unión Europea y
sus políticas, establecidas como consecuencia del golpe de Estado del
Maidan. Recordemos que el Maidan se inició ante la negativa del anterior
gobierno de Ucrania a integrarse en Europa Occidental. Y las banderas
que se vieron en el Maidan fueron las de la Unión Europea, contando con
toda la ayuda de los políticos de la Unión Europea. Por otro lado, las
fuerzas de choque del Maidan han sido los partidos de extrema derecha y
los grupos paramilitares, los mismos partidos que en este momento
componen los batallones que están atacando Donbass. La política
impuesta por la Unión Europea al gobierno maidanista ha supuesto
precisamente una mayor desprotección de los trabajadores: de hecho, el
gasto público y el gasto social (transporte, agricultura, jubilación,
productos farmacéuticos) han disminuido. Los límites impuestos a la
industria nacional, están perjudicando precisamente a las zonas
industriales, las del Este, las que están viendo nacer el Estado de
Novorrosiya. Y para finalizar, el Maidan ha colocado como presidente a
un oligarca de la época negra, Petro Poroshenko. La realidad del Maidan
ha fortalecido a los oligarcas de Ucrania y debilitado a la clase
trabajadora.
Por otra parte, cuando ahora en Novorrosiya se menciona a “Rusia”,
no se está mencionando el apego a las políticas del Kremlin y, en
muchos casos, tampoco el deseo de incorporarse al (actual) Estado Ruso.
Para ellos “Ruso” posee otro sentimiento y significado: la
resistencia a la integración europea y a su programa político y
económico (los cuales tendrán un efecto muy negativo en las industrias
de Donbass), la fraternidad con Rusia, sentirse parte del “mundo ruso” (cuyo significado es más amplio que “Rusia” o “Estado Ruso”)
y de su tradición histórica; por ejemplo, la revolución de 1917 y sobre
todo la Gran Guerra Patria de 1941 a 1945 se tienen muy en cuenta entre
las masas de Novorrosiya. Al decir “Rusia” no se refieren
tanto a las políticas actuales del Kremlin (conjunción de estatalismo y
capitalismo, con cierto barniz conservador) sino a “No a Occidente”. Y la alternativa a Occidente hoy en día la encuentran en la “idea de Rusia” o “el mundo ruso”.
No se refieren a la Federación Rusa sino a un proyecto nuevo que se
construirá en “nombre de Rusia”. Al mismo tiempo, quieren poner de
manifiesto su rechazo a esta “post-Ucrania” surgida como consecuencia
del golpe de estado. (2)
Novorrosiya está naciendo y, como hemos
dicho, es un proyecto basado en una economía popular antioligárquica y
en el eslavismo. En este momento, es difícil adelantar cuál será la
forma concreta que tomará siendo una composición de elementos tan
plurales. De hecho, también se dan ciertas diferencias entre los
líderes; por ejemplo entre el más nacionalista ruso Igor Strelkov y o
los más rojos Aleksei Mozgovoy y “Motorola”. Quizá pueda darse otro
1917. O pueda surgir un socialismo comunitarista eslavo que una el
socialismo con los valores comunitarios eslavos. De un modo u otro,
quedará quebrada la continuación de la victoria del liberalismo de 1991.
De hecho, nacerá un Estado diferente a los de estilo individualista o
capitalista. Hoy en día, los diferentes imperialismos occidentales
(tanto EE.UU. como la UE), santifican el individualismo y el
liberalismo. Los Estados soberanos o antiatlantistas del mundo (de muy
diversas ideologías), además de la soberanía, han desarrollado un cierto
tipo de ideocratismo, es decir, tienen un ideología-fuerza y actúan de
acuerdo a él (el bolivarianismo, el nacionalismo o el islamismo),
sirviendo esto al mismo tiempo para hacer frente al atlantismo y a la
globalización; pero también simultáneamente haciendo cambiar de
dirección a la sociedad hacia los principios enfocados más a la
“comunidad” (3). De este modo, el nacimiento de un Estado “comunitario”
nuevo, será un fracaso político, económico y geopolítico del
liberal-capitalismo.
Karl Marx, a propósito de la revolución
europea de 1848 (en la que apareció por primera vez el proletariado como
sujeto político, a pesar de no obtener una victoria política), dedujo
que la burguesía nunca cumplía por completo el programa de la
revoluciones democrático-burguesas, es decir, el programa de sus
revoluciones; que el mejor modo de cumplir el programa democrático de la
burguesía era la victoria del proletariado. El alzamiento del Maidan,
totalmente apoyado por los oligarcas “liberales” y alentado por los
“liberales” europeos, se convirtió en masivo en torno a las consignas “democracia”, “independencia” y “terminar con el poder de la oligarquía!”.
En ese alzamiento se reunieron miles de personas desesperadas que
quisieron buscar una solución a la deriva del Estado y la sociedad
ucranianos y, por supuesto, una gran parte del pueblo se pudo sentir
identificado. Pero el Euromaidan no cumplió sus eslóganes; ¿cómo podía
cumplirlos un movimiento financiado y apoyado por oligarcas internos y
externos y llevado al poder por los paramilitares de extrema derecha?
Aunque parezca paradójico, los tres puntos del programa del Maidan: la democracia (la
elección de autoridades locales, en lugar de colocar gobernadores de
ultraderecha en el Este, pluralidad en vez de prohibición de partidos),
la soberanía (la economía para el pueblo y no para los oligarcas o para Bruselas) y el derrocamiento de los oligarcas
(y no darles poder, que es precisamente lo que Maidan ha supuesto), se
han cumplido en Novorrosiya. ¿Es acaso Novorrosiya la verdadera
materialización del programa del Maidan? ¡Qué paradoja! (4). Sin
embargo, existen dos claves para comprender esta paradoja: por un lado,
el Estado que debía derrocar el Euromaidan y el mismo Euromaidan eran
sostenidos por la misma clase, la oligarquía. No ocurrió como en 1848,
donde el liberalismo derrocó al anterior feudalismo, sino que un grupo
de oligarcas derrocó a otro grupo de oligarcas para perpetuar a la
situación posterior a 1991. No fue una “revolución burguesa”
(1789-1848), sino una “continuación burguesa” y mucho menos
“democrática”, ya que ha supuesto una restricción de la democracia. En
segundo lugar, la ideología utilizada para cumplir el programa
movilizador del Maidan fueron el banderismo (5), el anticomunismo y el
ultranacionalismo ucraniano; para muchos trabajadores ucranianos, que
recuerdan la guerra de 1941-45, esto resulta totalmente insultante. La
idea central para la movilización de Novorrosiya, ha sido la tradición
soviética y sus logros. Como ideología movilizadora igualitarista, el
socialismo soviético es mucho más apropiado que el fascismo banderista.
Hay diversas maneras de entender el
nacimiento de Novorrosiya, pero Novorrosiya, por el simple hecho de
existir y de luchar en este momento, ha ofrecido tres aportaciones
importantes a la izquierda mundial. Las aportaciones son las siguientes:
-La importancia del proletariado: Novorossiya
es un Estado que ha surgido (de momento) principalmente en la zona
minera de Donbass. El pilar social del nuevo Estado son los mineros de
Donbass. Las ideas que una y otra vez mencionan tanto los luchadores del
nuevo Estado como sus líderes han sido recuperar la “dignidad de los
trabajadores” y “devolver al pueblo los bienes robados por los
oligarcas”. La recuperación de un tipo de economía popular es la primera
preocupación del Estado (en cierto modo algo parecido a lo que sucedió
en la época de la URSS o, al menos, similar a los esquemas de aquellos
tiempos); restituir la gigantesca usurpación de los oligarcas de 1991.
Debemos tener en cuenta que el Maidan ha fortalecido el poder de los
oligarcas, y su programa económico, esto es, la integración en la UE, la
pérdida de la soberanía económica de Ucrania y la reducción del gasto
público hacían peligrar el futuro de las industrias de Donbass. Es
decir, esto prueba que estaban equivocados los que pensaban que en
Europa el proletariado estaba muerto como sujeto político (principal) y
había que supeditarlo a nuevos sujetos (“ciudadanos”, “precarios”,
“jóvenes”, etc.).
-Está sucediendo en la misma Europa,
no en Latinoamérica, en África o en Asia. Es decir, no en territorios
lejanos, en territorios en los que no se ha dado de por sí un sólido
capitalismo liberal (o según la propaganda liberal occidental, “en los
territorios que, de por sí, son dados al populismo”); sino en un
continente en el que el capitalismo se ha desarrollado por completo, es
decir, donde el capitalismo “completo” (liberal, que ha tenido cierta
continuidad) en un territorio que existe como alternativa. Novorrosiya
demuestra que el capitalismo no es el camino hacia la prosperidad o la
democracia.
-Recupera de nuevo para la
izquierda, para los socialistas y para los pueblos soberanos el cambio
de gobierno y la rebelión como instrumento e icono. Desde el
año 2000 hasta ahora, las “rebeliones” y “movilizaciones populares” se
han convertido en un instrumento utilizado por George Soros y sus
cachorros: señal de ello ha sido la sucesión de “revoluciones de
colores”. En esas “revoluciones de colores” (en las que la pilar social
solía ser la población joven de la clase media), se evocaba la “utopía”,
el “futuro”. También se utilizaban símbolos anticapitalistas (no así el
discurso y la práctica anticapitalista, pero sí los símbolos asociados a
él y los gestos de visibilidad). Las nuevas generaciones de la derecha
neoliberal, han conseguido interiorizar (y utilizar) ese anticapitalismo
icónico confundiendo a la izquierda y condenando a la izquierda
antiimperialista a una situación de pasividad. En esta última década,
palabras como “revolución” se han utilizado contra la soberanía y la resistencia, y el “poder popular”
contra las clases populares, De este modo se ha conseguido confundir a
la izquierda (también a la “izquierda radical”) y, en algunos casos,
colocarla a favor de la agenda imperial. Después de la sublevación del
pueblo de Novorrosiya, la izquierda, por su cuenta, ha planteado un
nuevo proyecto quebrando el llamado “statu quo” (el poder de los
partidarios del Maidan y los oligarcas). En la iniciativa política se ha
dado un cambio: los símbolos asociados al arsenal icónico del
anticapitalismo, “utopía”, “futuro” o armas como la “protesta social” ya
no están en manos de los capitalistas neoliberales o de los
globalistas. El anticapitalismo y el antiimperialismo pueden recuperar
la iniciativa política e ideológica en lugar de limitarse a defender un
“statu quo” lo “mejor posible”.
Alguien puede decir que el Estado de
Novorrosiya no es “completamente socialista”, que no defienden al 100%
el marxismo, que también están presentes valores en cierto modo
nacionalistas o tradicionalistas, o que su tipo de socialismo no es el
de nuestro modelo. Pero nos sorprende el poco apoyo que ha recibido por
parte de la izquierda de Europa siendo el eje el socialismo y el
antifascismo.
Notas:- A partir de aquí nos referiremos al nuevo Estado (tanto a la parte constituida como a la “parte-proyecto”) como “Novorossiya”, con el objeto de abreviar. También se ha utilizado el nombre de “Estado Federal de Novorossiya”.
- Ucrania, como Estado, se creó por vez primera en el marco de la URSS (y bajo ésta se configuró con las fronteras que han durado hasta 2014), y como Estado nació en 1991. Dentro de ésta última Ucrania se encontraron bolsas de población con historia y valores totalmente contrapuestos; encontrándonos con una división entre Ucrania Occidental y Oriental. Desde 1991 hasta nuestros días, pero a que el Estado ucraniano intentó equilibrar ambas almas, falló en crear y en socializar una narrativa compartida de la nación. El golpe de Estado de febrero de 2014 ha traído la monopolización de la idea de Ucrania por un sector de la misma, por el sector occidental; mientras que la población oriental se ha alejado de esa “nueva Ucrania”.
- El concepto de Estado ideocrático que utilizamos en este artículo no debe confundirse con el concepto de un Estado anticapitalista o socialista (ya que algunos Estados que englobamos en esta categoría se rigen por el modo de producción capitalista). Las características que comparten los Estados clasificados en esta categoría son: a) no se reivindican como parte de la “cultura de la victoria” del final de la Guerra Fría; b) tienen valores culturales comunitarios, diferentes a los hegemónicos; c) la principal definición ideológica de la relación entre Estado y población no es el “mercado libre” o derivados); y e) debido a la voluntad de conservar los anteriores valores, tiene un comportamiento geopolítico independiente.
- Algunos líderes de Novorossiya, como Alexandr Zajarchenko o el comandante Alexei Mozgovoy ha expresado también esta idea.
- Hacemos aquí una referencia al cabecilla fascista ucraniano Stepan Bandera (1909-1959). Bandera fue un colaboracionista de Alemania durante la II Guerra Mundial, y hoy en día es un ídolo de fascistas y anticomunistas ucranianos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario