"Fue, es y será un icono del anarquismo vasco, referente. De la CNT.
Era tan íntegro que incluso criticó a las siglas por la que batalló. Fue
un luchador hasta el último día."
Iban Gorriti
Mugalari.info
Murio Félix
Padín uno de los mayores símbolos del anarquismo, de la CNT, del
antifranquismo, del antifascismo

Desde los últimos meses, algún año también, era escasos kilos de
huesos, poca piel, pero portador de su axioma filosófico, sindical,
intacto. Nació hace 98 años en Las Cortes de Bilbao. Ha muerto en
Miranda de Ebro donde vivió la mayoría de su vida. Su vida es de libro.
Fue, es y será un icono del anarquismo vasco, referente. De la CNT.
Era tan íntegro que incluso criticó a las siglas por la que batalló. Fue
un luchador hasta el último día. He llamado en cuanto he sabido la
noticia a su hija Loli, quien se ha dejado la existencia por atender a
Padín. En los últimos años he tenido mucha complicidad con ella y con
Félix. Ha sido uno de los milicianos que he conocido que más me han
marcado. No hallo palabras más bonitas que esas.
Seré sincero una vez más: me da pereza hablar sobre su vida, volver a
buscar su periplo vital. Todo, porque yo ya sé quién fue, lo que hizo,
lo que nos dio, lo que me dio, lo que me aportó, lo que me regaló, lo
que trasmitió… Es egoísmo puro y duro, porque la memoria es compartir,
pero en este momento tan solo me apetece soltar palabras urgentes para
que los lectores de Mugalari.info tengan la noticia de su fallecimiento.
Con el gudari de STV José Moreno |
Seguro que sé escribir mejor, seguro que citas, metáforas, símiles…
adornarían la semblanza. ¿Qué más da? Me decía el gudari José Moreno -al
que he telefoneado para avisarle del inesperado adiós de su amigo
Padín-, minutos atrás por teléfono que Félix “era cabal, buena persona.
Un hombre muy defensor de sus ideas de la CNT”, improvisaba emocionado.
“Ya no quedamos nadie, yo, Manuel (por el gudari Sagastibeltza)… Ahora
nos toca a nosotros”, se dejaba llevar por el lamento el gudari de
Portugalete. Ya le he dicho: “Moreno, como Padín, eres inmortal”.
|VALEU A PENA |
“Valió la pena”, decía el fado. Valeu a pena conocer y compartir horas
con Félix Padín. Con su hija Loli, que no lo era, pero que le quiere y
ha querido tanto como una madre recién nace su hijo.
Mañana sus compañeros de sindicato le van a hacer un homenaje civil y
será incinerado a las 13.30 horas. Él ya repitió que no quería misa
funeral alguna. La religión, como ateo que era, no le quitó tiempo a su
vida. Meses atrás escribí en un periódico vasco que, casualidad, no
permite citar a Mugalari.info un reportaje sobre la vida de Félix Padín.
Ya despedido, vuelvo a desearte salud, a pegar mi cabeza a la tuya como
la última vez que nos vimos en el hospital cuando te visitó Servini
-que sí lo hizo-. Que el fuego te sea leve, Félix, uno de los eternos
hombres que nunca mueren. No en mí.
BIOGRAFÍA Padín, el icono anarquista, libre e imprescindible Texto escrito hace unos meses.
De crío ya era engranaje de la revolución. Se afilió, como sus
hermanos, a la CNT y a las Juventudes Libertarias “en cuanto cayó Primo
de Rivera”. Con 13 primaveras. “Hasta que nos medio militarizaron,
fuimos los primeros en dar la cara, pero no solo en el País Vasco, sino
también en el resto del país. La CNT frenó el denominado levantamiento.
No éramos escritores a sueldo ni reaccionarios. No éramos partidistas
ni hacíamos la guerra por dinero. Nuestro lema era la revolución social.
Nuestra lucha era contra la opresión, el Estado y toda clase de
farsantes y militares. Éramos antimilitaristas y lo seguimos siendo”,
matiza este ácrata que hila más ideales: “En los ratos de ocio en el
frente, procurábamos leer un libro y sacar el mayor provecho posible de
ello. Nos preparábamos para cuando teníamos que entrar en combate.
Procurábamos estar a la altura de las circunstancias. Sabíamos emplear
la fuerza cuando éramos atacados”.
El
anarquista señala a un miliciano que era él en un grupo de soldados
tiempo antes de que se formaran los batallones. | PHOTO |Iban Gorriti
|SANGUIJUELAS|
Por ello, cuando el 18 de julio de 1936 los militares españoles
antidemócratas dieron el golpe de Estado “salimos al combate contra todo
lo que olía a clero, militares, terratenientes y demás sanguijuelas que
nos chupaban la sangre”, apunta a sus firmes 97 años.
El 16 de julio de aquel lamentable año ya presuponían lo acontecible. Por ello, su casa ya era una bomba
habitada. “Asaltamos armerías, polvorines, quitamos fusiles a guardas
de minas y los archivábamos. El alerón de casa servía para esconderlos”,
repasa quien ya estuvo preso en el revoltoso año 1934.
Formó parte de un grupo de acción con los históricos Porfirio Ruiz,
Alberto Lucarini y Severiano Montes. Fue vocal del Sindicato de
Construcción cenetista y encargado de prensa de Juventudes Libertarias.
En la línea del frente, fue nombrado sargento y teniente de los
batallones anarquistas Isaac Puente y Durruti. Llegó a conocer a este
último ideólogo libertario. Fue hecho prisionero en Ubide tres días
antes de que los fascistas robaran Bilbao. Sobrevivió a seis años preso
con tres entradas al campo de concentración de Miranda de Ebro, pueblo
en el que reside. Contrajo tifus, sarna y piojos.
Esclavo de Franco, le mandaron a batallones disciplinarios. “Eran lo
peor. En batallones de trabajadores te daban de comer”, diferencia. Fue
tiranizado en Guadalajara, Elizondo o Peñaranda de Bracamonte. Libre en
junio de 1939, lo volvieron a detener y a enviar al almacén de humanos
de Miranda de Ebro y a otro batallón disciplinario. De nuevo lo
encarcelaron por participar en una huelga en Bilbao. En 1954, partió a
vivir a Miranda de Ebro. El celebrado 20 de noviembre 1975, Padín
reactivó su militancia en la CNT hasta hoy, día en el que,
imprescindible de Brecht, sigue luchando contra el franquismo
inconcluso.
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