“Pensar que el burka es patriarcal y que las mujeres no tienen manera de redomarlo es una mirada colonial”
Adrian Solana colaborador de AraInfo
Revista Pikara
Quienes defienden la prohibición del burka y algunas
feministas occidentales consideran que el velo integral es vejatorio
para las mujeres que lo utilizan ¿Está de acuerdo?

Entonces, el tipo de ropa que usa una mujer ¿no la puede hacer más o menos libre?
Por supuesto que no. Yo creo en lo que cada mujer como persona
adulta, racional e independiente es capaz de hacer con sus
circunstancias materiales. Por ejemplo, hace poco una compañera me
explicaba que en Afganistán hay grupos de mujeres que hacen teatro
social y están amenazadas, por lo que el burka les sirve para que no les
reconozcan en la calle. El velo les da privacidad, así que eso de
pensar que esta prenda es patriarcal y que las mujeres no tienen manera
de redomarla es una mirada totalmente colonial.
La prohibición del burka ¿fomenta la construcción del odio hacia minorías religiosas?
En todo. Yo no considero que haya mucho más detrás de esto que
precisamente una construcción de alteridad que no nos lleva a ningún
sitio positivo. Las leyes se hacen para responder a una necesidad
social, pero la prohibición del burka no es una urgencia pública. Este
mensaje se lanza para hacer una cortina de humo sobre temas que son
mucho más importantes y para criminalizar a según qué culturas y librar
de culpa a otras. Sin embargo, en el Estado español llevamos 88 mujeres
asesinadas este mismo año, lo que tendría que ser un escándalo de
dimensiones astronómicas y no lo es.
Desde las sociedades occidentales a menudo intentamos dar
lecciones a otros países sobre la libertad y la tolerancia. Por ejemplo,
fue muy polémica las acciones que Femen realizó en su particular "Dia Internacional de la Yihad Toplee" exhibiéndose desnudas de cintura para arriba delante de mezquitas y embajadas de países árabes. ¿Qué le pareció esta acción?
No solamente de una gran ignorancia, porque hay muchos países árabes
que ni siquiera son totalmente musulmanes y también hay gente de otras
religiones, si no de una gran estupidez porque esas mujeres a las que
quieren ‘liberar’ también son musulmanas y van a las mezquitas. Fue un
insulto decirles que no saben ser tan libres como Femen porque no
enseñan los pechos. A mí me parece estupendo que enseñen los pechos pero
también me parece perfecto que haya mujeres que se quieran cubrir.
Desde organizaciones musulmanas y desde el feminismo islámico llevan
tiempo denunciando que este tipo de campañas están desprestigiando el
trabajo que las feministas realizan día a día sobre el terreno.
¿Por qué desde algunos sectores del feminismo occidental se
establece una diferenciación entre las mujeres occidentales y las
mujeres musulmanas, ‘nosotras y ellas’?
Aquí hay dos líneas interesantes. Una es la concepción lineal de la
historia que parte de un conflicto universal donde la historia de la
humanidad va desde la barbarie hasta la civilización; y entiende que
Occidente es la vanguardia y que el resto van más despacio pero acabarán
llegando aquí. Sin embargo, la evolución no es lineal y cada
civilización tiene un entorno y un conocimiento determinado, situado en
su historia y en su momento.
Por otro lado, es una falsa construcción distinguir entre las
europeas y las musulmanas porque hay muchísimas musulmanas europeas. Se
les está obligando a decidir entre dos identidades que no están en
absoluto enfrentadas. Tenemos que plantearnos por qué siempre las
pensamos como exógenas y que intereses hay detrás de ello.
Wassyla Tamzali, directora durante casi 20 años del
Departamento de Igualdad de Género de la Unesco, rechaza el uso de todo
tipo de velo y lo considera una práctica ideológica y social a combatir
en el marco de la deconstrucción del patriarcado y sus atributos
religiosos. Cómo dice Tamzali ¿considera que la deconstrucción del
patriarcado pasa por la deconstrucción de atributos religiosos?
Estoy de acuerdo con que Wassyla Tamzali quiera combatir cosas, lo
que no veo tan claro es que la prohibición sea la manera de combatirlas o
trabajarlas. Además, me asusta mucho abrir la puerta a las
prohibiciones de las decisiones de las mujeres sobre su propio cuerpo,
como también ha ocurrido con el tema del aborto.
Las mujeres no podemos seguir retirándonos de los espacios
patriarcales, porque no hay espacio que no sea patriarcal; si no que
tenemos que ocuparlos y exigir nuestros derechos. Por ejemplo, la tan
vitoreada democracia no nos permitió votar hasta hace cuatro días, pero
no nos hemos retirado si no que la hemos ocupado. Entonces hay que
despatriarcalizar y luchar todos los espacios, también los religiosos, y
no creo que haya otra manera de acabar con esos atributos patriarcales.
¿Hay algún ejemplo de organización o empoderamiento protagonizado por mujeres musulmanas que considere referente?
Todas las luchas por el derecho a llevar el velo y el velo integral
en Europa me parecen un ejemplo de los procesos emancipatorios propios
de las mujeres musulmanas. El mensaje que trasmiten: “Decís que estoy
sumisa a Dios por llevar velo y que queréis que me lo quite para estar
sumisa al Estado”, me parece una reivindicación muy interesante sobre
qué patrones queremos tener y qué patrones nos imponen. A mi esa me
parece una reivindicación muy clara, que las mujeres musulmanas no
necesitan que les digamos nada, sino que nos dejemos acompañar por ellas
y nos acompañemos entre todas.
¿Cree que tanto la obligatoriedad de usar el burka en algunos
países islámicos como su prohibición en Occidente tienen un propósito
común que es la discriminación de la mujer?
Las dos ideas vienen de la misma concepción, que las mujeres no
podemos decidir por nosotras mismas y que por lo tanto hay que hacer
leyes que decidan sobre nuestro cuerpo y nuestra vestimenta, porque
nuestro cuerpo y nuestra imagen siempre son una amenaza. Prohíben
nuestra libertad y nos excluyen a través de leyes represivas.
¿Hasta qué punto las mujeres que usan el burka lo hacen obligadas?
Lo primero que se dice sobre el velo integral es que las mujeres lo
llevan obligadas. Sin embargo, muchas mujeres dicen que lo llevan porque
quieren e incluso en contra de la voluntad de su familia que no quiere
ser estigmatizada. Otras en cambio afirman que lo llevan porque a su
marido le gusta, pero que levante la mano la mujer que está libre de
hacer cosas para gustarle más a su pareja. Lo que pasa es que estos
procesos de violencia simbólica es más fácil verlos en los ojos de las
demás que dentro del propio cuerpo y es más cómodo acusar a las demás al
mismo tiempo que, por ejemplo, sometemos a nuestros cuerpos a procesos
estéticos brutales.
¿Es el islam una religión que restringe especialmente las
libertades de las mujeres, más que otras religiones como el cristianismo
o el judaísmo?
En absoluto, ni más ni menos. Para empezar depende mucho de las
interpretaciones que se hagan. Según las lecturas de las feministas
islámicas el islam es una religión bastante igualitaria. Pero nosotros
tenemos esa imagen del islam porque la islamofobia llega a lugares
bastante insospechados. Por ejemplo, en las traducciones del Corán, la
palabra ‘insan’ (persona) se traduce como ‘hombre’ genérico, entonces el
machismo del lenguaje castellano pasa a incorporarse a un machismo en
el Corán que en realidad no existe en el texto original.
El capitalismo puede fomentar medidas racistas para dividir a
las clases populares y que pierdan de vista problemas de mayor magnitud
¿Cree que es el caso de la prohibición del burka?
Los procesos de lucha contra el burka siempre vienen promovidos por
grupos políticos que nunca se han posicionada a favor de los derechos de
las mujeres. Están creando una cortina de humo sobre problemas más
importantes de urgencia social y consiguiendo apoyos de manera
sorprendente desde los propios contextos feministas para aplicar
violencia sobre algunas mujeres en nombre de las libertades de todas.
Es algo similar a lo que ocurre con el Pinkwashing (utilización de
los derechos sexuales para lavar, ocultar, blanquear acciones o
atropellos contra derechos humanos), cuyo paradigma es Israel, porque
protege algunos derechos de la comunidad LGTBI, pero vulnera otros – por
ejemplo la ocupación imposibilita la articulación de la comunidad LGTBI
palestina -. Además, Israel, también presume de defender los derechos
de las mujeres, pero según un estudio realizado entre el año 2000 y
2007, el 10% de las mujeres palestinas embarazadas fueron retenidas en
checkpoints cuando iban a dar a luz. Pues eso mismo ocurre con la
prohibición del burka, cuando con la excusa de defender los derechos y
libertades de las mujeres se aplican violencias a unas mujeres en
concreto.
…
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