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2010/03/12

Aparece Jon Anza, otra víctima más de la guerra sucia

"... uno más en la terrible represión que Euskal Herria soporta desde décadas atrás en el tiempo en que nos toca ser observadores de excepción de la crueldad con que se manifiestan los estados español y francés contra nuestro pueblo."



Lo difícil es señalar al responsable con precisión. Pero lo cierto es que este capítulo es idéntico al del asesinato de Mikel Zabalza. Aquel conductor de autobuses nabarro que un día tuvo la desgracia de cruzarse con las sospechas de la guardia civil de Intxaurrondo, igual que les ocurrió a los jóvenes asesinados en Almería décadas atrás.

Fue detenido y desaparecido, la alarma social obligó a que se respondiese a la pregunta de donde estaba Zabalza. Y su cuerpo apareció, en un río. La versión oficial fue que se había arrojado al río para huir de los guardias que le custodiaban, lo chusco del caso es que no sabía nadar.

No se explica que un detenido sea llevado sin conocimiento judicial a un río, ya que esto tendría una explicación cabal tan solo en el marco de unas diligencias sumariales.

Pero, ¿quién es la Guardia Civil para llevarse clandestinamente a un detenido a un lugar apartado cuando llueven las denuncias de malos tratos y torturas y el relator de la ONU, todos los años señala la habitualidad de los malos tratos a manos de los cuerpos policiales en el Estado Español?. En otro capítulo similar, el de los detenidos en Arrasate otra visita a un río del lugar se ha saldado con la imputación de cuatro agentes de la lucha anti ETA por torturas. Eran Igor Portu y Sarasola.

La facultad de hacer aparecer y desaparecer militantes por parte del estado y sus cuerpos armados, está unida a la oportunidad política o a la presión mediática. Si los media banalizan los hechos y logran crear un manto de silencio entorno al caso, el estado se repliega y no dice esta boca es mía.

Sucede con las FOP españolas en los casos de Pertur y Naparra o con la Gendarmería en el caso de la desaparición del militante de Iparretarrak, Larre.

Si se quiere cambiar de gobierno se rescatan los restos de Lasa y Zabala y la Brunete Mediática de la ultraderecha española, los Vocento, El Mundo montan el show acusando de terrorismo de estado al gobierno del PSOE, en una maniobra perfectamente calculada para potenciar al partido de Rajoy.

Zabalza tenía que aparecer y apareció. Y los media del régimen se encargaron de diluir las causas de su muerte.La autopsia aclaró que tenía agua que no era del río en los pulmones, algo que los jueces jamás investigaron y el caso se quedó en el mismo lugar en que se encuentran otros casos similares, en el olvido más absoluto.

Su perfil no daba para mantenerlo desaparecido y apareció.

Luego ha sucedido lo de Jon. Once meses, once, dicen que estaba el cadáver en la morgue de Touluse. Una nimiedad frente a los años que pasaron los restos de Lasa y Zabala en otra morgue alicantina.

Da la impresión de que los muertos por el terrorismo de estado tienen un excelente uso político para los políticos del sistema.

Ahora tratan de presentar su asesinato como una muerte natural. Un ataque al corazón sufrido por una persona con un cáncer terminal. Ya, pero lo que la gendarmería,(que ha sacado a la luz el cuerpo por orden del Gobierno Sarckozy), debe aclarar es en que zulo del territorio francés fue interrogado hábilmente Jon Anza para sufrir el infarto que le ha llevado a la muerte.

Esto es lo que queremos saber todas las personas con sensibilidad democrática. No es casual que el cuerpo aparezca después de que dos diarios de la izquierda institucional, le Monde y Liberation publicasen la noticia de que la pista para- policial española era clamorosa en el secuestro, interrogatorio y asesinato de Jon.

Mención especial merece el reciente artículo de Liberation. En él, su experto en asuntos de ETA, excelentemente relacionado con la lucha policial francesa contra la organización armada vasca afirmaba que Anza fue secuestrado por policías españoles a los que se les fue la mano, llevándole a la muerte.

Esta afirmación de Liberation ha surtido efecto. El gobierno francés viene a decir a Zapatero y al PP que no está dispuesto a encubrir otro asesinato para – policial español en territorio francés. Y así lo ha hecho, haciendo aparecer un cadáver depositado en el lugar en que fue hallado por elementos policiales y encubierto hasta que en la prensa francesa se comenzó la investigación.

De la investigación digamos que solo comenzó después de que su familia, amigos, círculos de refugiados vascos en Iparralde y organizaciones abertzales del norte de Euskal Herria llamaron a iniciar su búsqueda en la misma estación de tren en la que se perdió su pista.

A su tesón se debe el que la fiscalía comenzase a tomarse en serio la hipótesis del secuestro, al mismo tesón el inicio de las informaciones en la prensa francesa de centro – izquierda que han llevado el nerviosismo al gobierno de la derecha hasta hacerle tomar la decisión de dejar de encubrir este asesinato para – policial, uno más en la terrible represión que Euskal Herria soporta desde décadas atrás en el tiempo en que nos toca ser observadores de excepción de la crueldad con que se manifiestan los estados español y francés contra nuestro pueblo.

Con Telesforo Monzón aprendimos que en casos como este debemos tomar al amigo muerto sobre nuestros hombros y continuar el camino. No esperamos nada de las encubridoras instancias judiciales españolas, en ellas no hay justicia para el pueblo trabajador vasco, pero sí les decimos sin estridencias, con convicción, con sosiego y mayoría de edad políticas a Ares, Zapatero, Basagoiti, Rajoy, que sabemos lo que el estado que tratan inútilmente de imponernos ha hecho con Jon Anza. La represión es en balde, es una cuestión de higiene democrática romper con el estado para-policial, nuestro futuro en libertad se llama Independencia y el proyecto por el que luchamos es el de una República Vasca que queremos socialista.

El asesinato de Jon Anza nos confirma en lo acertado de nuestro esfuerzo por conseguirlo. Concluimos con una petición al gobierno francés: digan donde están los restos de Pertur, Naparra y Larre. Todos los desaparecidos sin excepción deben ser rescatados, sus familias tienen derecho a descansar en paz.

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