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2016/05/05

LOS COMUNISTAS Y LAS MASAS por Sugarra

“...es necesario impulsar los métodos de trabajo abiertos y democráticos, fomentando la participación de todos los compañeros y compañeras, oponiéndonos a las camarillas y a los “cenáculos” que permiten la toma de decisiones por parte de unos pocos y que favorecen el dirigismo y la burocratización.

                                                En primer lugar, queremos aclarar que cuando empleamos el término “masas”, no lo hacemos con un sentido peyorativo o despreciativo, sino en su acepción positiva, como sujeto colectivo de la acción política, oponiéndolo a los comportamientos individualistas, a las concepciones “elitistas” del poder (en el sentido de clase dominante), así como a aquellas actuaciones pseudo-izquierdistas que conducen al aislamiento de los sectores revolucionarios respecto de la gran mayoría trabajadora.

Lenin y Mao emplearon el término “masas” en numerosas ocasiones, añadiéndole algún adjetivo, como “masas trabajadoras”, “masas obreras” o “masas populares”, siendo equiparable dicho término al concepto más reciente de “pueblo trabajador”. Nosotros lo emplearemos, en ese mismo sentido, añadámosle o no el consiguiente adjetivo.

Con este pequeño trabajo, desde SUGARRA, pretendemos exponeros las líneas generales de lo que denominamos línea de masas, que consiste en un conjunto de criterios con los que consideramos debiera abordarse el trabajo práctico entre los diversos sectores populares. Ello es así porque pensamos que la revolución vasca no se hará en un laboratorio y que, para organizarla, es preciso:
 

·       Ir a las masas.

Los comunistas debemos trabajar entre las masas, en todos y cada uno de los lugares en que estas ya se encuentran organizadas, bien sea en sindicatos, asambleas de parados-as, asociaciones de vecinos-as, colectivos de estudiantes, grupos ecologistas, colectivos feministas, asociaciones culturales, grupos de jóvenes, plataformas anti-represivas, etc., etc.

En todos ellos, debemos apoyarnos en los sectores más avanzados de las masas, para hacer avanzar a los intermedios y elevar el nivel político de los más atrasados, con el fin de aislar a los elementos reaccionarios y/o reformistas. Esto implica impulsar, en cada uno de estos ámbitos, corrientes de orientación revolucionaria.

·       Integrarnos en ellas.

No debemos aislarnos de las masas. Al contrario, hemos de ser capaces de trabajar en su seno, de forma paciente y prolongada, desarrollando una labor de la que no veremos resultados apreciables a corto plazo. Se trata de realizar un trabajo que muchas veces puede parecer monótono y “gris” (poco brillante), pero que es imprescindible realizar, de manera infatigable, si nos queremos ganar a las masas para la revolución.

Debemos ser capaces de desenvolvernos entre las masas como “pez en el agua”, ya que ellas constituyen nuestro medio natural. Los comunistas lo seremos todo con las masas pero aislados de ellas no seremos nada, por muchas palabras bonitas que digamos o por muchas frases revolucionarias que pronunciemos.

·       Mantener una actitud adecuada.

Nuestro comportamiento ha de ser, en todo momento, en cualquier circunstancia, intachable. No debemos ser arrogantes, en el trato a otros compañeros y compañeras, ni engreídos como si nos sintiésemos los poseedores de la “verdad absoluta”, pensando que ya lo sabemos todo; sino correctos y humildes. Debemos ser siempre capaces de reconocer nuestros errores y fomentar el espíritu de la crítica y la autocrítica.

·       Aprender de las masas.

Hemos de ser capaces de aprender de la experiencia de las masas, tanto de sus aspectos positivos como de los negativos y de ser, simultáneamente, sus alumnos y sus maestros.

·       Ir de las masas a las masas.

Debemos escuchar a las masas, ser sensibles a sus preocupaciones e inquietudes, a sus críticas y sugerencias; recoger sus aspiraciones, sintetizarlas y devolverlas a ellas en forma de consignas políticas, inscribiéndolas en el marco general de la lucha por la revolución y el socialismo.

·       Trabajar por la unidad y no por la escisión.

Para ello es necesario impulsar los métodos de trabajo abiertos y democráticos, fomentando la participación de todos los compañeros y compañeras, oponiéndonos a las camarillas y a los “cenáculos” que permiten la toma de decisiones por parte de unos pocos y que favorecen el dirigismo y la burocratización.

Hemos de ser capaces de trabajar en minoría, con constancia y con tesón, a pesar de los inconvenientes y las dificultades, así como de los intentos de aislamiento a que, sin lugar a dudas, nos habremos de ver sometidos-as. No debemos plantearnos la ruptura al menor contratiempo que tengamos.

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