antikapitalismoa-autogestioa-oroimena-komunismoa-herrigintza-duintasuna-formakuntza-asanblada-autodeterminazioa-parekidetasuna-borroka-elkartasuna-okupazioa-eztabaida-sozialismoa-lurralde batasuna-antinperialismoa-autonomia-iraultza-euskara-amnistía-internazionalismoa-langileria-kultura-erresistentziak.... KONTAKTUA: izartubuletina@gmail.com




2013/11/14

La paradoja francesa

"...la derechización del electorado ha variado notablemente en función de los países. En Italia, la derecha de Silvio Berlusconi se ha aproximado a la extrema-derecha de Gianfranco Fini y la izquierda ha hecho lo mismo con el centro italiano. En Reino Unido, los tories se han radicalizado y el nuevo laborismo se ha apropiado de temáticas centristas. En los países de Europa del Sur, como España, Portugal o Grecia, izquierda y derecha se han orientado hacia el conservadurismo."

Eguzki Urteaga, profesor de Sociología en la UPV/EHU
GARA


El panorama político francés es aparentemente paradójico. Por una parte, el candidato socialista François Hollande ha ganado las elecciones presidenciales de 2012 y los partidos de izquierdas gozan de la mayoría absoluta en el Congreso de los Diputados y en el Senado, gobiernan 20 de las 22 regiones galas y la mayoría de los Departamentos y Ayuntamientos del país. Por otra parte, se produce una derechización del electorado, ya que su centro de gravedad se desplaza hacia la derecha, con un deslizamiento de la izquierda hacia el centro, del centro hacia la derecha y de la derecha hacia la extrema-derecha. La comparación de los resultados de las elecciones presidenciales de 1981 y 2012 y los sufragios obtenidos respectivamente por François Mitterrand y François Hollande dan cuenta de ello.
Como lo subrayan Le Bras y Todd en su libro titulado «Le mystère français» (El misterio francés), en 1981, el espectro político estaba compuesto por cuatro familias políticas: la extrema-izquierda (básicamente el Partido Comunista Francés), la izquierda (el Partido Socialista), el centro (representado por la UDF) y la derecha (RPR). En 2012, se observa un desplazamiento hacia la derecha dado que las cuatro familias políticas son respectivamente la izquierda (PS), el centro (Modem y NC), la derecha (UMP) y la extrema-derecha (FN). La extrema-izquierda se ha debilitado notablemente mientras que la extrema-derecha se ha instalado duraderamente en el panorama político galo.

El fenómeno de derechización no es específico a Francia puesto que se produce en la mayoría de los países europeos. Las causas de ese desplazamiento hacia la derecha son parecidas: la implosión de la Unión soviética y el desacredito del comunismo; el enriquecimiento de las personas mayores cuyo peso demográfico aumenta con el alargamiento de la esperanza vital; las políticas sociales implementadas y la instauración del sistema de pensiones; la nueva estratificación educativa que ha fabricado unas sociedades donde se teme la desclasificación social; o la atomización del cuerpo social que reduce la capacidad de acción colectiva. Pero, la derechización del electorado ha variado notablemente en función de los países. En Italia, la derecha de Silvio Berlusconi se ha aproximado a la extrema-derecha de Gianfranco Fini y la izquierda ha hecho lo mismo con el centro italiano. En Reino Unido, los tories se han radicalizado y el nuevo laborismo se ha apropiado de temáticas centristas. En los países de Europa del Sur, como España, Portugal o Grecia, izquierda y derecha se han orientado hacia el conservadurismo.

En el caso francés, los datos indican una tendencia de los partidos a buscar una ampliación de su electorado en su derecha. Así, la deriva de la UMP hacia la extrema-derecha (sobre todo a partir de las elecciones presidenciales de 2007) ha abierto un espacio en el centro que ha sido rápidamente ocupado por el PS, ya reforzado por la recuperación del electorado comunista y trotskista en plena delicuescencia. La irrupción del PS en el centro del panorama político ha creado cierta confusión en el centro-derecha, generando ciertas dudas en el Modem y una pérdida de visibilidad del Nuevo Centro frente a una UMP omnipotente. Mientras que los responsables políticos están descolocados por la derechización de la opinión pública, el electorado ha cambiado a su propio ritmo en un proceso largo y continuo. Como lo indican Le Bras y Todd, estas evoluciones permiten comprender a la vez el posicionamiento de François Hollande, la derechización del discurso de la UMP y el auge electoral de Marine Le Pen. Asimismo, dan cuenta de la amplitud y virulencia de las movilizaciones contra el matrimonio homosexual que se inician en agosto de 2012, a pesar de que la nueva ley consiste en una ampliación de derechos a nuevos colectivos.

2013/11/13

Matones armados en las carreteras vascas

"...casi no hay día en que no se levanten en las carreteras vascas controles «antiterroristas» por parte de agentes armados hasta los dientes que actúan como matones."

GARA

Representantes de Sortu informaron ayer de un caso de acoso y amedrentamiento a un miembro de su Consejo Nacional, que fue interceptado por la Guardia Civil cuando se dirigía a Oñati procedente de Arrasate. Los detalles ofrecidos por Iosu Lizarralde dan cuenta de un operativo diseñado expresamente contra el militante independentista, que fue sometido a un interrogatorio ilegal. El edil oñatiarra explicó asimismo que, a tenor de las declaraciones de los uniformados, había sido objeto de un estrecho seguimiento por su parte.

No es el primer caso en que guardias civiles asaltan a ciudadanos vascos, en algunos casos para interrogarles acerca de su militancia o sobre la situación de allegados presos o exiliados, y en otros casos con el único objetivo de amenazarles y coartarles. Este episodio coincide, además, con el descubrimiento de dispositivos de video y audio en un local de Ernai y la confirmación de que los dirigentes de la izquierda abertzale son espiados, lo que dibuja un marco general de vulneración de derechos que debe ser denunciado. Hace unos días, en el Parlamento de Gasteiz, PNV, PSE y PP rechazaron la aparición de unos carteles en la sede donostiarra de esta última formación, al apreciar un intento de coacción en lo que era una denuncia de la operación policial contra Herrira. Con estos precedentes, es de esperar que estos tres partidos censuren con contundencia esta última agresión contra una fuerza política legal.

Por otra parte, más allá de este acoso específico, casi no hay día en que no se levanten en las carreteras vascas controles «antiterroristas» por parte de agentes armados hasta los dientes que actúan como matones. De hecho, una vez cerrada la actividad armada de ETA, casi podría decirse que la función principal del instituto militar ha pasado a ser emboscarse para dificultar el tránsito de miles de conductores. Incapaz de adaptarse al nuevo escenario, la Guardia Civil va camino de convertirse en una banda de salteadores de caminos.

2013/11/12

Muertos que caminan

"La profesora y activista Ángela Y. Davis lleva mucho tiempo señalando que las élites políticas, privadas del “coco” del comunismo especialmente después de la caída de la Unión Soviética, han adoptado el crimen como su enemigo para justificar nuevos sistemas de represión estatal."

Mumia Abu-Jamial
http://mumiaaske.wordpress.com/

Me refiero a las decenas de miles, más bien los cientos de miles de hombres, mujeres y jóvenes con sentencias de cadena perpetua en las prisiones de Estados Unidos.

El estado de Pensilvania tiene la población más grande del mundo –– sí ¡del mundo!–– de presos juveniles sentenciados a toda una vida en prisión.

En mi primer libro En vivo, desde el corredor de la muerte,  escribí que la rabia gubernamental que alimentó el nivel sin precedente del encarcelamiento masivo durante la década de los 80, agotaría los fondos asignados por los estados y resultaría improductivo.

Hoy en día, hay voces conservadores que hacen eco de algunas de las mismas preocupaciones, indudablemente impulsadas por los  reducidos  presupuestos de los estados, y no por motivos humanitarios.

Durante los 80, políticos ambiciosos lanzaron  la retórica tóxica que exigía cada vez más prisiones, sentencias cada vez más largas y prisiones cada vez más brutales y despiadadas.  Estas propuestas, naturalmente, cuestan cada vez más dinero recaudado de los impuestos.

Muchos de estos políticos ya no están. Fueron destituidos de sus cargos o  murieron, pero la factura se pasa al público. Los estados ya no pueden pagar la factura sin reducir drásticamente servicios públicos, como la educación.

Este largo y amargo camino ––un camino carísimo–– podría haber sido evitado si la razón hubiera prevalecido sobre la ambición. Pero esto no sucedió porque los políticos han utilizado el miedo para promover sus programas punitivos, y los norteamericanos siempre son susceptibles a esta estrategia.

La profesora y activista Ángela Y. Davis lleva mucho tiempo señalando que las élites políticas, privadas del “coco” del comunismo especialmente después de la caída de la Unión Soviética, han adoptado el crimen como su enemigo para justificar nuevos sistemas de represión estatal.

El miedo vende –una y otra vez.

¿Se acuerdan de los especialistas y críticos conservadores que echaban espuma por la boca al hablar de los “super-depredadores juveniles”? Por supuesto esto era una ridiculez, pero abrió la puerta al apoyo político para sentencias de cadena perpetua y sentencias de muerte para jóvenes.

¿La lección?

El miedo funciona.

Por lo menos hasta que la fiebre ceda.

Desde la nación encarcelada, soy Mumia Abu-Jamal.

-© ‘13maj

16 de octubre de 2013

2013/11/11

El fascismo del siglo XXI

"El socialismo, única alternativa a la barbarie capitalista, no puede ser dogmático, ni violento, ni machista, ni xenófobo, ni racista, ni puritano, y tampoco puede ser consumista, ni carnívoro, ni especista."

Carlo Fabretti
La Haine
 

(Resumen de la ponencia presentada en la mesa redonda Crisis capitalista, fascismo y poder popular, el 8 de noviembre de 2013)

Si hubiera que definir el fascismo en pocas palabras (en dos palabras, que es la definición mínima, pues una sola palabra no sería una definición sino un sinónimo), cabría decir que un fascista es un burgués asustado.
Tal vez parezca una definición muy amplia, que situaría el número de fascistas, solo en el Estado español, en el orden de los millones o las decenas de millones; pero puesto que el capitalismo es la matriz del fascismo y el fascismo es la ultima ratio del capitalismo, cualquier persona que asuma las normas y valores del sistema se convertirá en un fascista en potencia, cuando no en acto.

Y si el fascista es un burgués asustado, ¿qué es lo que lo asusta? En principio, la inseguridad, la posibilidad de perder sus privilegios de clase, su mezquino “bienestar”; pero este miedo, en el fascismo -y esta es una de sus características más definitorias y definitivas- se materializa en un Gran Enemigo, un enemigo interno o externo en el que se ve la causa de todos los males y al que hay que destruir a toda costa. Un enemigo taimado y perverso con el que no se puede dialogar ni negociar, un enemigo homologable con el mal absoluto, es decir, demoníaco. La mitificación y demonización del enemigo ha sido siempre y sigue siendo una de las más claras señas de identidad del fascismo.

En el caso concreto del fascismo español, ese enemigo demoníaco fue durante cuatro décadas el comunismo (y pronto volverá a serlo). Tras la farsa de la “transición democrática” y la domesticación del comunismo institucional, el papel de demonio se transfirió a la violencia disidente (lo que el poder llama “terrorismo”), y muy concretamente a ETA. Pero tras la práctica desaparición de la “amenaza terrorista”, lo que el poder llama “extrema izquierda” (es decir, la izquierda real) pronto recuperará sus cuernos diabólicos, y un observador atento se dará cuenta de que ya empiezan a despuntar (en este sentido, es notable -aunque nada sorprendente- el paralelismo entre el fascismo español y el estadounidense, que también empezó demonizando el comunismo para, tras el desmembramiento de la Unión Soviética, convertir el “terrorismo islámico” en el nuevo demonio; y, siguiendo con el paralelismo, es previsible que también en Estados Unidos, y teniendo en cuenta lo que está ocurriendo en Latinoamérica, el comunismo recupere pronto sus cuernos).

Pero el fascismo -la burguesía asustada- no se conforma con inventarse un Gran Enemigo a la medida de su cobardía, sino que ve amenazas por todas partes, en todo lo diferente; todo lo que pone en cuestión las normas y valores en que se basa su ficticia seguridad le provoca un miedo irracional y exasperante, una auténtica fobia patológica. Por eso el fascista es xenófobo, racista y sexista; por eso es dogmático, violento y autoritario, tanto en un sentido activo como pasivo: quiere imponerse por la fuerza, pero también quiere someterse a una autoridad indiscutible; como señaló Erich Fromm, el miedo del fascista es en gran medida miedo a la libertad (tanto a la libertad ajena como a la propia).

¿Y dónde están los fascistas del siglo XXI? ¿Quiénes son? Al oír, hoy, la palabra fascismo, tendemos a pensar en organizaciones de extrema derecha e individuos fácilmente reconocibles por sus signos externos: cruces gamadas, banderas preconstitucionales, consignas xenófobas, agresiones brutales… Pero, sin minimizar la gravedad de estas expresiones extremas, el verdadero problema hay que verlo en el profundo arraigo del fascismo en todos los estamentos y niveles de nuestra sociedad; un arraigo tan profundo que, de alguna manera y en alguna medida, afecta a la gran mayoría de la población y se manifiesta en conductas y actitudes que tendemos a considerar “normales” (y por desgracia lo son en el sentido estadístico del término). Entre los rasgos más arraigados y preocupantes de esta generalizada fascistización de la sociedad, cabe destacar los siguientes: el dogmatismo, la competitividad exacerbada, el machismo, el racismo y la xenofobia, el puritanismo y el carnivorismo.

Dogmatismo
La palabra “dogma” remite directamente a la religión, y tendemos a considerar que quienes no acatan la doctrina y la autoridad de la Iglesia, o de cualquier otra institución religiosa, se libran del dogmatismo; pero, lamentablemente, no es así. Toda creencia inamovible, toda convicción inasequible a la discusión o la crítica, toda verdad que se tiene por absoluta supone, en última instancia, una forma de dogmatismo. Y solo la ciencia -y no siempre- es plenamente coherente con la noción de que no hay verdades absolutas y definitivas, sino únicamente interpretaciones provisionales más o menos eficaces. Por eso Marx y Engels propugnaron un socialismo científico, y por ende libre de dogmas. Y por eso tenemos que seguir trabajando en esa línea para lograr, entre otras cosas, que el marxismo deje de ser, como lo es para muchos izquierdistas, una doctrina en lugar de una herramienta.

Competitividad
Como en los demás animales gregarios, la conducta del ser humano con respecto a sus semejantes -es decir, su conducta social- se mueve a lo largo del eje colaboración-competencia.

Los lobos colaboran para cazar y luego se disputan el mejor bocado; pero la colaboración siempre prevalece sobre la competencia, y las peleas entre lobos rara vez tienen un desenlace fatal (decía Hobbes, citando a Plauto, que el hombre es un lobo para el hombre; ojalá fuera cierto). Pero el capitalismo, al identificar el éxito con la acumulación de poder y riquezas, exacerba la competencia hasta extremos que resultan desestructurantes para el individuo y autodestructivos para la especie. Para la lógica capitalista, que es la matriz del fascismo, triunfar es estar por encima de los demás y tener más que los demás (en lugar de ser más con los demás). Y esta lógica perversa se manifiesta en fenómenos tan aceptados socialmente como los deportes agonísticos o el tan cacareado “espíritu olímpico”. Cuando el deporte deja de ser una mera combinación de juego y ejercicio y se convierte en violencia ritualizada, en una batalla en la que el principal objetivo es derrotar a un adversario (“¡A por ellos!”), lo que debería ser un sano entretenimiento se convierte en una aberración.

Machismo
Patriarcado, capitalismo y fascismo son inseparables y se generan (y re-generan sin cesar) mutuamente. Gracias a las luchas, a menudo heroicas, y al trabajo teórico del feminismo -la principal fuerza transformadora del siglo XX y lo que va del XXI- la situación ha cambiado mucho en las últimas décadas; pero el machismo sigue siendo una de las mayores lacras, si no la mayor, de casi todas las sociedades. El miedo a lo diferente, a lo ajeno, a lo otro, que es una de las características básicas del fascismo, llega al extremo, en el fascista varón (y la mayoría de los fascistas son varones), de incluir en su rechazo irracional la irreductible otredad de lo femenino. Pero aunque solo los fascistas declarados suelan ser conspicuamente machistas, no nos engañemos: todos los varones (y no pocas mujeres) lo somos en alguna medida. Y, por supuesto, entre las manifestaciones más repugnantes del machismo hay que incluir la homofobia.

Racismo
En una de las dependencias del Memorial del Holocausto de Jerusalén hay dos puertas de salida con sendos rótulos; en uno pone “Personas sin prejuicios raciales” y en el otro “Personas con prejuicios raciales”. Naturalmente, todos intentan salir por la primera puerta; pero no pueden hacerlo, pues está cerrada con llave. Y si alguien le pregunta a los empleados del museo por qué está cerrada esa puerta, le contestan: “Porque las personas sin prejuicios raciales no existen”. Valga en este caso lo dicho sobre el machismo: en las últimas décadas se ha avanzado mucho en la lucha contra el racismo y la xenofobia; pero, de alguna manera y en alguna medida, el recelo ante lo étnica y culturalmente distinto sigue vivo en la inmensa mayoría de la gente.

Puritanismo
En el puritanismo confluyen el miedo a lo diferente (y una forma de ser diferente es no acatar la moral sexual cristiano-burguesa), el autoritarismo represor y el machismo. El machismo, sí, pues el puritanismo expresa, ante todo y sobre todo, el miedo a la libertad sexual de las mujeres y el deseo de reprimirla. Y una forma de puritanismo especialmente preocupante, en la medida en que afecta incluso a algunos sectores de la izquierda, es la criminalización de la prostitución y las consiguientes medidas o propuestas abolicionistas. La prostitución es una lacra social, como lo son (aunque de distinta manera), el alcoholismo, el tabaquismo u otras drogodependencias; pero la criminalización y el abolicionismo represivo, tanto respecto a la prostitución como a las drogas, son puro fascismo.

Carnivorismo
El carnivorismo, perfecta metáfora (o metonimia) del capitalismo depredador y de la sociedad de consumo, es una aberración ética, dietética, económica, ecológica y sanitaria, y por ende política. Producir un kilo de proteína animal supone el gasto -el despilfarro- de hasta diez kilos de proteína vegetal, con lo que también se decuplica el consumo de agua y de energía. Decía Isaac Bashevis Singer (que sufrió en carne propia los rigores del nazismo) que con respecto a los animales todos somos nazis. Y mientras no superemos esta forma resistente y ampliamente generalizada de fascismo interespecífico, no podremos transformar radicalmente la sociedad. El socialismo, única alternativa a la barbarie capitalista, no puede ser dogmático, ni violento, ni machista, ni xenófobo, ni racista, ni puritano, y tampoco puede ser consumista, ni carnívoro, ni especista.


Antes de que empecéis a lanzarme a la cabeza objetos contundentes, aclararé que no estoy diciendo que todos los carnívoros, los aficionados al fútbol o los que consumen más de lo necesario (que en los países ricos somos la inmensa mayoría) sean fascistas. Sencillamente, hay conductas y actitudes que tienden a perpetuar el orden establecido y otras que tienden a transformar la sociedad. Y en este sentido, como decía Sartre, todos somos medio cómplices y medio víctimas del sistema (aunque no hay que entender lo de medio y medio en el sentido literal del cincuenta por ciento: algunas personas son muy cómplices y muy poco víctimas, y viceversa).

Y aunque no estéis de acuerdo con algunos de mis argumentos, espero que sí lo estéis sobre la necesidad de que la izquierda reflexione a fondo sobre estas y otras cuestiones básicas, incluyendo en dichas reflexiones una autocrítica sistemática y rigurosa. Solo así podremos derrotar al omnipresente fascismo del siglo XXI y controlar al pequeño fascista que llevamos dentro.
Leído 119 veces

2013/11/07

Kristal Apurtuen Gaua manifestazioa. (Bilboko deialdiaren manifestua)

"Tamalez, egungo krisiak 1934. urteko testuingurura garamatza berriro ere, eta garaiko urrats asko, gaur egun errepikatzen hasiak dira"

http://kristallnacht2013.wordpress.com/

Azken urteetan, 1934ko azaroaren 9an izandako gertakariak ekarri ditugu gogora. Naziek, hainbat ghettoetan bortizki sartu eta judutarren, homosexualen eta etorkinen kontrako eraso faxistak burutu zituzten.

Gertakari horiek, kapitalismoaren krisi ekonomiko, politiko eta sozial baten ondorioz, eskuin muturreko indar politikoek izandako jendartearen babesaren adierazle latzak izan ziren. Krisia haitzaki, naziek hiritarrak kolektibo jakin batzuen kontra xaxatu zituzten, eta jendartearen sufrimenduaren erantzule gisa identifikatu.

Tamalez, egungo krisiak 1934. urteko testuingurura garamatza berriro ere, eta garaiko urrats asko, gaur egun errepikatzen hasiak dira:

Eskuin muturreko alderdi politikoen eta talde nazi-faxisten gorakada.

Jendarte-pentsamenduan nolabaiteko ideologia homofobo eta arrazistaren justifikazioa.

Gutxiengo sozialen eta disidentzia politikoaren kontrako eraso progromistak.

Aipatutako kasu hauek, izatez, ez dira pasa den mendeko gertakari historiko soilak bakarrik. Grezian eta Errusian ematen ari diren auziak dira, eta, pixkanaka-pixkanaka, Europara zabaltzen ari den mehatxua suposatzen du. Faxismoa, berriz ere, gobernuen eta instituzio politikoen utzikeriak areagotzen duen mehatxu erreala da; beti ere, homofobia, arrazakeria eta xenofobia barnebilduz. Eta aurrekoan aipatutakoaren harira eskuin muturreko talde horiek Euskal Herrian sortzeko bidean daudela gogor salatu nahi dugu.

Honekin guztiarekin, manifestu hau sinatzen dugun mugimendu eta antolakundeok gure kezka zintzoa adierazi nahi diogu jendarteari, egoera honi aurre egiteko gure konpromisorik sendoenarekin batera. Izan ere, jakin-badakigu faxismoaren kontrako borroka ez dela bakarrik ideologien konfrontazioan oinarritzen, mehatxatuta dauden kolektibo eta pertsona banakoen segurtasunean ere oinarritzen den borroka ere suposatzen du.

Orain eta hemen martxan ipini behar dugun borroka da, etorkizun hurbilean nazismoak, faxismoak eta frankismoak eragin zituzten hilketa masiboak errepikatu ez daitezen.

Horregatik, azaroaren 9an Bilbon izango den manifestazioan parte hartzeko deia luzatu nahi dugu.

Faxismoak, homofobiak, arrazakeriak eta xenofobiak aurrera jarraitzen dute, eta eskuin muturreko proiektu bera “Estatuen arrazoi” eta jarraibide gisa ezarri nahi duten indar politiko eta talde nazi-faxistei aurre egin behar diegu. Horretarako, ezkerreko herri mugimenduen presentzia indartzearen beharra dugu: beharrezkoa den lehen pausu xumea, alegia.

Azaroaren 9an denok Bilbora!

Faxismoaren, homofobiaren, arrazakeriaren eta xenofobiaren kontra!

---------------------------------------------------------------------------------------------------------

"...los movimientos y organizaciones que firmamos este manifiesto queremos trasladar a la sociedad nuestra preocupación ante esta situación, pero también nuestro firme compromiso de hacer frente a esta amenaza"

Durante los últimos años hemos venido recordando una fecha tan trágica como 9 de noviembre de 1934, cuando los nazis irrumpieron violentamente en los guetos, atacaron a judíos, homosexuales e inmigrantes.

Esos hechos fueron –entre otros aspectos– fruto del respaldo social que obtuvieron ideas y consignas promulgadas por el Partido Nazi para hacer frente a la crisis económica, política y social del capitalismo que tanto golpeó al pueblo alemán en aquella época. Con la(s) crisis como escusa, el nazismo azuzó a la población contra colectivos y personas concretas, señalándolas como causantes del sufrimiento que, según ellos, el conjunto de la ciudadanía padecía.

La crisis actual, supone ciertamente un reflejo de todo aquello, estableciendo una serie de paralelismos y hecho parecidos de aquellos que ya se dieron en 1934:

La proliferación de partidos de ultra-derecha y grupos nazi-fascistas.

La justificación de la homofobia y el racismo como ideologías justificables por el conjunto de la sociedad.

Ataques progromistas contra las minorías sociales y la disidencia política.

Estos acontecimientos no suponen un “hecho histórico aislado” del siglo pasado. Suponen amenazas reales; las mismas que se están sucediendo en Rusia y Grecia y que poco a poco se están extendiendo por toda Europa. El fascismo, la homofobia, el racismo y la xenofobia son, de facto, amenazas reales que aumentan de una manera preocupante por la dejadez de Gobiernos e Instituciones. Denunciamos que esos mismos grupos de ultra-derecha ya se están constituyendo en Euskal Herria.

Con todo ello, los movimientos y organizaciones que firmamos este manifiesto queremos trasladar a la sociedad nuestra preocupación ante esta situación, pero también nuestro firme compromiso de hacer frente a esta amenaza. Estamos convencidxs de que la lucha contra el fascismo no se fundamenta unicamente en la confrontación de ideas, sino también en salvaguardar la integridad física de personas y colectivos que están señalados por estos grupos criminales. Supone una lucha dura que hay que llevar a cabo aquí y ahora, para que el nazismo, el fascismo y el franquismo no cometan otra vez los miles de asesinatos que ya cometieron en el pasado.

Por todo lo anteriormente expuesto, hacemos un llamamiento a participar en la manifestación que se celebrará el día 9 de noviembre en Bilbo. Es el momento de que los partidos de ultra-derecha y los grupos nazi-fascistas que quieren hacer del fascismo, la homofobia, el racismo y la xenofobia una “razón de Estado” sientan la fuerza del movimiento popular de izquierdas: esto supondrá un primer paso, pero sin duda alguna, un paso totalmente indispensable.

El 9 de noviembre todxs a Bilbo!

Contra el fascismo, la homofobia, el racismo y la xenofobia!

2013/11/05

80 años de fascismo y totalitarismo en el Estado español

"No se revisó la actuación de la Falange durante la República, ni durante la Guerra ni el franquismo, cuando fue autora de numerosos crímenes"

Shlomo Vlasov- Ara.Info
La Haine

El falangismo celebra en estos días su 80 aniversario dividido y marginal. La división es entre aquellos que se hacen llamar los históricos, otros que se dicen el falangismo auténtico y verdadero o la suerte de falangistas cercanos al movimiento nazi. Todos ellos son defensores de un exacerbado nacionalismo, de unas estructuras políticas totalitarias y de un pasado ominoso repleto de crímenes contra quienes no pensaban y piensan como ellos.

El 29 de octubre de 1933, en el Teatro de la Comedia de Madrid, tras un acto organizado por personajes como José Antonio Primo de Rivera, Julio Ruiz de Alda o García Valdecasas, nacía la organización Falange Española. Defensora del llamado “nacionalsindicalismo” la Falange seguía los criterios del fascismo europeo en su formación. Organización populista, intento de enraización en la clase obrera, intento de captación de los integrantes de los movimientos obreros. No podemos olvidar que el fascismo italiano surgió tras la Primera Guerra Mundial como una suerte de unión de un exacerbado nacionalismo junto a la implicación de varios ex del movimiento obrero, empezando por su líder Benito Mussolini. En Alemania el Partido Nazi no se denominaba nacionalsocialista de forma baladí, teniendo en cuenta que era precisamente el movimiento obrero socialista el mayoritario entre los trabajadores alemanes.

Demagogia y captación
La organización de grupos de carácter fascista en el Estado español no era nueva ni Falange fue algo novedoso. Los comportamientos de los Sindicatos Libres y de la patronal durante los años que mediaron entre el final de la Primera Guerra Mundial y la dictadura de Primo de Rivera, anticipaban los tiempos. La patronal no paraba de pedir mano dura contra el movimiento obrero y ante la situación internacional generada tras la Revolución rusa, veían en el ejemplo italiano una posible salida.

El golpe de Estado de Miguel Primo de Rivera, con la venia y participación del rey Alfonso XIII, seguía casi literalmente el ejemplo italiano. Una monarquía en descomposición que apoya un golpe de fuerza por parte de militares y grupos armados para “reconducir” la situación nacional. El objetivo: reprimir la luchas obreras, ya sea por la captación o por la represión. Aun así no se puede catalogar de fascistas estos movimientos, si bien son claros preludios a lo que iba a suceder con posteridad. Quizá el primer intento de articulación de un movimiento de extrema derecha lo tuvo el doctor José María Albiñana con el Partido Nacionalista Español (PNE), también conocido como la “partida de la porra” al tener grupos de rompe-mítines contra los grupos de izquierda. Su lema fue “Religión, patria y monarquía”. Si bien tenían presente el ejemplo de Italia, Albiñana también conoció a la extrema derecha mexicana, en concreto al grupo de los “cristeros”, en la estancia que pasó allí.

El primer grupo abiertamente fascista en el Estado español lo constituyó por una parte el vallisoletano Onésimo Redondo Ortega, fundador de las Juntas Castellanas de Actuación Hispánica, y el zamorano Ramiro Ledesma Ramos a través del grupo surgido alrededor del periódico ‘La conquista del Estado’. Dicho periódico pudo ver la luz gracias a la ayuda económica que le ofreció el Banco de Vizcaya y la Italia fascista. El grupo de Ledesma Ramos llegó incluso a hacer una incursión de venta de su periódico en el congreso que la CNT realizó en el teatro del Conservatorio de Madrid en mayo de 1931, que acabó con enfrentamientos entre ambos grupos.

Tanto Ledesma Ramos como Onésimo Redondo eran seguidores de los movimientos italianos y alemán de Hitler. Por indicación de Mussolini el objetivo era hacer una incursión en el propio movimiento obrero revolucionario para provocar un vuelco de la situación, tal como sucedió en muchos casos en Italia. Incluso Mussolini veía en un sindicalista como Ángel Pestaña el mejor iniciador de ese movimiento. Pero el histórico dirigente cenetista tenía las ideas muy claras y siempre fue un antifascista convencido. La literatura posterior ha desfigurado su persona y la ha situado cercana a José Antonio Primo de Rivera. Falsedad histórica que ha perdurado hasta ahora.

En vista de la sintonía entre los grupos de Onésimo Redondo y Ledesma Ramos, en octubre de 1931 en el Teatro Calderón de Valladolid se produce la unificación de ambos grupos, y surgen las Juntas de Ofensiva Nacional-Sindicalista (JONS). El primer movimiento genuinamente fascista en el Estado español y que nunca pasó de ser residual en muchos aspectos, aunque extremadamente violento en las calles. A nivel intelectual el fascismo español siempre fue muy pobre (como el resto de la derecha española). A excepción de personajes como Ernesto Giménez Caballero o José María Pemán, poco más se puede encontrar en las filas de la ultraderecha en aquellos primeros años.


La fundación de Falange

Pero el fascismo español no pasó de embrionario en aquellos primeros años de República. Si algo le caracterizó fue su retórica y práctica puramente violenta y de enfrentamiento con las organizaciones obreras y de izquierda. Para un personaje como José Antonio Primo de Rivera el intento de articulación de un partido a gran escala era objetivo fundamental. Conocedor y seguidor del fascismo italiano, defensor a ultranza del totalitarismo e hijo de un dictador, la idea de creación de un partido fascista era fundamental para él.

Pero era consciente que ese partido tenía que tener un banderín de enganche para poder extenderse. A ese proyecto se acercaron personajes como Julio Ruiz de Alda. Considerado un héroe nacional por haber cruzado el Atlántico a bordo del Plus Ultra (junto con Ramón Franco), la presencia de Ruiz de Alda era algo exótico a dicho movimiento. Junto a ellos se situó un intelectual segundón pero que daba algo de prestigio a lo que estaban fundando, Alfonso García Valdecasas. Éste había sido seguidor de Ortega y Gasset (una de las razones por la que se desfigura también la obra de Ortega) y provenía del grupo de intelectuales que habían formado la Agrupación al Servicio de la República en 1931 y que muy pronto se separaron de ella para caer en manos del fascismo. Igualmente hubo personajes que con el tiempo tomarían importancia como Dionisio Ridruejo, Rafael Sánchez Mazas, etc.

Antes de la fundación de Falange y ya imbuido por el fascismo, José Antonio Primo de Rivera fundó, junto al colaborador de su padre Manuel Delgado Barreto, el periódico El Fascio. Poco después, ya con García Valdecasas y Ruiz de Alda, fundaron el Movimiento Español Sindicalista, que se denominaba como fascismo español. Todo se plasmó, el 29 de octubre de 1933, en la fundación en el Teatro de la Comedia de Madrid de Falange Española (FE)

La dialéctica de los puños y las pistolas
La unión de los componentes del fascismo junto con el tradicionalismo católico será lo que fundamentará Falange. La idea de vertebración nacional frente a los que consideraban el enemigo separatista, marxista o anarquista, marcó la propaganda marginal falangista. Pero, sobre todo, dejaron muy claro cual iba a ser su componente fundamental: la violencia y el terrorismo. Ya Primo de Rivera lo marcaba así en el discurso inaugural en el Teatro de la Comedia: “Si nuestros objetivos han de lograrse en algún caso por la violencia, no nos detengamos ante la violencia. [...] Bien está la dialéctica como primer instrumento de comunicación, pero no hay más dialéctica admisible que la dialéctica de los puños y de las pistolas cuando se ofende a la justicia y a la Patria”. A pesar de todo, los primeros tiempos, debido a la extrema debilidad, fueron de zozobra. Se disputaban el espacio con las JONS, lo que llevó a que en 1934 ambos movimientos se unificasen en la llamada Falange Española de las JONS (FE-JONS).

La simbología para Falange no fue baladí. Si se denominaron nacionalsindicalistas y adoptaron el color rojo y negro en su bandera no fue casualidad. Como se dijo más arriba el fascismo siempre miraba a los movimientos obreros de sus países para emularles y poder captar la atención. La bandera del partido nazi era roja no por casualidad. El rojo y negro de Falange lo toman del movimiento libertario (confesado por los propios falangistas). Y la denominación de sindicalitas viene porque es precisamente ese movimiento el mayoritario entre la clase obrera española. Aun con todo el fascismo español fracasó en sus propósitos y la captación que pretendieron fue escasa por no decir nula.

Aun así el fascismo español comenzó a tejer su urdimbre y a crear diversos organismos de captación entre la juventud. En noviembre de 1933 fundaron el SEU (Sindicato Español Universitario) con el objetivo de amedrentar y contar la influencia que tanto la FUE (Federación Universitaria y Escolar) como las Juventudes Socialistas, las Juventudes Comunistas o las Juventudes Libertarias tenían entre los jóvenes españoles. La violencia fue la característica de este grupo. Entre ellos destacó Matías Montero, estudiante de medicina e integrante del SEU y autor de asaltos a los locales de las FUE, que fue asesinado el 9 de febrero de 1934. Convertido en mártir por sus compañeros, la reacción de los falangistas fue atroz.: tuvieron lugar numerosos enfrentamientos y reyertas con jóvenes socialistas, comunistas y libertarios en las calles. Enfrentamientos que le costaron la vida a la militante de la Juventudes Socialistas Juanita Rico el 10 de junio de 1934 y al militante de las Juventudes Comunistas Joaquín de Grado el 29 de agosto de 1934.

La dialéctica de los puños y las pistolas comenzaba a tomar cuerpo. De hecho en las cartillas de afiliación de Falange aparecía una casilla donde preguntaba al militante si tenía “bicicleta”, nombre en clave para preguntar si tenían pistolas. Los grupos de pistoleros falangistas tuvieron concienzuda instrucción militar por parte de personajes como el militar retirado Luis Arredondo o el aviador Juan Antonio Ansaldo. Igualmente estos grupos de pistoleros falangistas se vieron reforzandos por la paulatina fascitización de otros grupos juveniles de la derecha que como las JAP (Organización juvenil de La Confederación Española de Derechas Autónomas -CEDA-), comenzaron a tener un desarrollo entre la juventud.

Participación activa en el golpe de julio de 1936

La victoria del Frente Popular en febrero de 1936 fue un duro revés para la derecha española en su más amplio espectro. Si la idea golpista sobrevolaba las mentes de todos los derechistas, con la izquierda en el gobierno la idea de un golpe de Estado la tenían tomada. Falange no fue menos en este cometido. Durante todo 1935 siguieron los episodios de enfrentamiento entre ellos y las organizaciones de izquierdas. Tiroteos que acaban con numerosos heridos en las filas de izquierda. Su fuerza electoral era escasa y el objetivo era derribar a la República, a la que consideraban infectada de marxismo y separatismo. En conexiones permanentes con Italia, Primo de Rivera aseguraba que si el gobierno lo tomaba la izquierda colaborarían con las fuerzas de seguridad y los militares para desalojarlos del poder. Esto indica la conexiones que Italia tenían tanto con los fascistas españoles como con los monárquicos como preparación y ayuda al golpe militar.

Al producirse la victoria del Frente Popular, el gobierno que se forma fue de cariz republicano, sin participación de las organizaciones obreras. A pesar de ello se conocía las intenciones de Falange que fue ilegalizada, sus locales clausurados y Primo de Rivera detenido. En los locales falangistas se incautaron gran número de armas.

Cuando el 17-18 de julio se produjo el golpe de Estado contra la República los falangistas estaban en conexión con los militares para proceder a su ayuda. En los lugares donde el golpe triunfó la política de represión y exterminio que el general Mola había marcado tuvo en los falangistas a sus más entusiastas seguidores. Entrenados específicamente para ello, la Falange se ocupó de la represión en la retaguardia. Incluso algunos militares golpistas, como el caso de Yagüe, eran de militancia falangista. Eso, unido a la formación militar africanista, hace de la represión uno de los episodios más terribles de la historia española.

Las disputas con Franco
Falange, como partido fascista, se consideraba vanguardia. Y hablaban de una Revolución Nacional-Sindicalista como factor de cohesión. Algo que chocó desde los inicios con la idea de muchos militares golpistas o con la idea que sobre la guerra tenían, por ejemplo, los carlistas. Aquí se rompe otro lugar común de la historiografía que consideraba que la desunión de la parte republicana se diferenciaba de la unión de la parte rebelde. La división de tendencias en el lado rebelde fue solucionada por Franco con mano totalitaria cuartelera.

Lo que Franco realizó fue toda una maniobra para controlar a las llamadas “familias” que apoyaron el golpe de Estado (monárquicos alfonsinos, monárquicos carlistas, falangistas, cedistas, etc.). Manteniéndolos a todos bajo control sería más sencillo controlar la zona y hacerse con el poder absoluto. La manera de neutralizar las ansias de los falangistas fue unificarlos en un partido único junto con tradicionalistas (carlistas) y los cedistas. Todo ello favorecido por la desaparición física de José Antonio Primo de Rivera que había sido fusilado en Alicante el 20 de noviembre de 1936, o la de otros dirigentes fascistas como Onésimo Redondo o Ramiro Ledesma Ramos. Una unificación que no contento a muchos sectores ni de los carlistas (que consideraban a los falangistas como advenedizos) ni entre los falangistas (que veían cómo su revolución pendiente quedaba completamente desarticulada). El Decreto de Unificación se aprobó el 19 de abril de 1937 y dio lugar a la Falange Española Tradicionalista y de las JONS (FET-JONS). Los opositores a dicha unificación fueron perseguidos. Desde el líder de los requetés Manuel Fal Conde, que se tuvo que marchar a Portugal, hasta el falangista Manuel Hedilla, que fue encarcelado. Otros como Tomás Domíguez Arévalo (Conde de Rodezno) o Raimundo Fernández Cuesta la aceptaron de buen grado.

Las querellas entre carlistas y falangistas no pararon en ese momento, y trascendieron la propia Guerra Civil, con enfrentamientos violentos como los sucesos de Begoña (en Bilbao) el 16 de agosto de 1942, cuando un grupo de falangistas atacó a unos carlistas a la salida de misa.

Fin de la guerra y apoyo a la dictadura
A pesar de las disputas la Falange es uno de los triunfadores de la Guerra Civil. Los integrantes de FET-JONS se adhieren al aparato franquista y protagonizan crueles casos de represión. La impunidad rodeó a los integrantes de Falange. Además, en los primeros años de franquismo se vieron reforzados por la Segunda Guerra Mundial y su apoyo tácito a las fuerzas del Eje (Hitler y Mussolini). Falange organizó a la División Azul y era partidaria de entrar en la Guerra junto a Hitler. El apoyo a las potencias fascistas fue claro y tuvo en los falangistas a sus mejores representantes. La figura del cuñado de Franco, Ramón Serrano Suñer, tomó importancia por las estrechas relaciones diplomáticas entre la España franquista y la Alemania nazi y la Italia fascista.

Pero la derrota del fascismo en Europa hace que Franco tenga que remozar un poco su imagen. Muchos dirigentes falangistas son relegados para dar una cara “más amable” de la dictadura. Aun así, los falangistas siguieron manteniendo importantes cuotas de poder, como el control total de los sindicatos verticales, al mismo tiempo personajes como Raimundo Fernández Cuesta o José Luis Arrese no pierden su papel protagonista. El falangismo siempre estuvo representado en el gobierno franquista.

Otros falangistas se sintieron traicionados al volver a fracasar su Revolución Nacional-sindicalista pendiente. Algunos siguieron con un discurso fascista puro. Otros fueron abandonando sus fracasadas posiciones y se intentaron mostrar como opositores democráticos al régimen (caso de Dionisio Ridruejo, que aun siendo un “camisa vieja” estuvo preso durante mucho tiempo). FET-JONS fue una de las grandes beneficiadas de las incautaciones que se realizaron contra los organismos obreros y de izquierda tras la Guerra Civil. Muchos locales pertenecientes a los sindicatos de clase (UGT y CNT) fueron ocupados por los falangistas. La oposición antifranquista tanto en el interior como en el exilio tuvo siempre al falangismo como su máximo enemigo.

La muerte de Franco y la impunidad de la democracia

La muerte de Franco dejó un panorama dividido en el fascismo español. Los grupos de ultraderecha proliferaron pero, a excepción de Fuerza Nueva de Blas Piñar, pocos partidos lograron aglutinar una cantidad importante de gente y votos. Los grupos falangistas fueron marginales y quedaron divididos entre aquellos que habían apoyado abiertamente al Franquismo y los que consideraban que tal apoyo había sido una traición a las ideas de la propia Falange.

A pesar de ello, el proceso de Transición no revisó la actuación de la Falange durante la República como agente desestabilizador, ni durante la Guerra ni el franquismo, cuando fue autora de numerosos crímenes. Muy por el contrario sus estructuras quedaron legalizadas y la mayoría de sus componentes se pudieron presentar a las elecciones. Desde el propio presidente del gobierno Adolfo Suárez (que fue vicesecretario general del Movimiento -denominación de Falange durante el franquismo- durante la dictadura), hasta Raimundo Fernández Cuesta, que se presentó por la provincia de Guadalajara (sin resultado alguno), Carlos Arias Navarro, Manuel Fraga Iribarne, etc. No solo en las altas esferas. En los cargos de la administración muchos falangistas mantuvieron su puesto, demostrando que en el Estado español no hubo depuración de ningún tipo. Además partidos como la Falange fueron participe de actos de violencia contra integrantes de organizaciones de izquierda y contra actos y manifestaciones.

2013/11/04

Hay que destruir la «socioeconomía»

"...es evidente que algo falla a la hora de imprimir un carácter transformador radical a la lucha institucional que traiga pasos directos y mejoras sustanciales a la clase trabajadora vasca."

Borroka Garaia da!

«No veo por qué eso no se pueda hacer en Euskal Herria». Esa fue la respuesta de Antonio Torres, secretario general de Andalucía Comunista y miembro de la dirección del sindicato andaluz SAT a una pregunta de un lector de Borroka garaia da! en una entrevista hecha por los lectores y lectoras que se publicó hace dos meses en este blog
.
La pregunta era bastante directa: ¿Es posible exportar de alguna manera el modelo Marinaleda a Euskal Herria ?

«Salvando las distancias y teniendo en cuenta las peculiaridades que se han dado en Marinaleda, su modelo en general es perfectamente exportable, por ejemplo, las viviendas de autoconstrucción por 15 euros al mes, eso es perfectamente realizable y exportable. No veo por qué eso no se pueda hacer en Euskal Herria y como ese tema otros, por ejemplo, las asambleas populares».

Es indudable que Marinaleda se ha convertido por derecho propio en un referente de alcance europeo en cuanto a lucha institucional bien compactada con el movimiento popular y sindical en el camino hacia la transformación social y el socialismo. Un proyecto que cuenta con muchas dificultades debido a su aislamiento político del entorno que le rodea en Andalucía.

No es el caso de Euskal Herria donde la izquierda soberanista cuenta con una basta red de gestión de ayuntamientos en todos los herrialdes especialmente en Gipuzkoa. Siendo además la primera fuerza a escala nacional en número de concejales. No es que falte ni mucho menos sindicalismo y movimiento popular en Euskal Herria. Al contrario.

Sin embargo, es evidente que algo falla a la hora de imprimir un carácter transformador radical a la lucha institucional que traiga pasos directos y mejoras sustanciales a la clase trabajadora vasca. Se podrá aducir que el sistema tiene sus limitaciones, que la relación de fuerzas trae consigo otras limitaciones, que vivimos en el capitalismo, que la falta de soberanía nacional es un impedimento de alto grado y muchos otro factores. Y aun siendo verdad todo ello, que lo es, el problema puede ser más de fondo y responda verdaderamente a un auto-bloqueo.

En los principios ideológicos de Sortu consta instaurar una economía planificada tomando como principio la socialización de los medios de producción en un proceso de lucha de clases y que en esta fase, la lucha popular debe ser literalmente vanguardia y la lucha institucional estar a su servicio. Es a mediados del siglo XX cuando diversos sectores de trabajadores patriotas transforman ese nacionalismo burgués (PNV) en un abertzalismo revolucionario, reivindicando una nación sin opresión de ninguna clase a través del socialismo.

Existe control institucional, las bases ideológicas están claras en el sentido de dar pasos hacia el socialismo, 
existe una mayoría sindical abertzale no amarilla ni seguidista de la patronal, existe el mayor movimiento popular contestatario de Europa que está trabajando en una carta social.
 
¿Qué diablos es lo que ocurre para que teniendo todos los ingredientes necesarios de la receta no haya avances en las instituciones hacia el cambio social, hacia el socialismo?.

La respuesta quizás reside en que no se está poniendo a debate la traducción de esos principios ideológicos en iniciativas concretas y definidas, imposibilitando la alternativa y quedándose por tanto todo a la defensiva y en el resistencialismo. Enquistados en los aspectos más moderados y suaves de la izquierda que no dan respuesta a las necesidades vitales de la clase trabajadora vasca y sus sectores más castigados. Todo ello además es aprovechado por el frente sistémico y terminará por erosionar gravemente de no producirse una ofensiva.

Una ofensiva necesaria que además puede contar con el impulso involuntario de una crisis del sistema, una ofensiva que puede generar ilusión y tensionamiento social. Estamos tan acostumbrados a la derrota y a luchar contra las cosas que parece que nos hemos olvidado que contamos con herramientas para crear y superar las limitaciones mediante la confrontación. Igual que hicieron en Marinaleda y como ha demostrado el movimiento popular vasco que es posible en muchas ocasiones. ¿Por qué en el frente institucional no es posible? ¿Por qué cuesta tanto?.

"Si la izquierda abertzale no entierra definitivamente la “socioeconomía” y no empieza a hablar de lucha de clases con todas sus consecuencias, la clase trabajadora vasca lo pagará caro."

El no impulso de una teoría socialista vasca de carácter revolucionario que partiendo de la experiencia de la lucha generada en décadas y la propia historia, cultura e idiosincracia vasca vaya dibujando el plano de la democracia socialista para Euskal Herria y que falte un diseño estratégico global de la lucha de clases derivado de ello es una rémora casi insalvable que incide en todo ello haciéndonos instalar en las limitaciones antes nombradas, en el sectorialismo,o subsidiarismo de luchas que en realidad son estratégicas y dejando por tanto el camino libre a toda clase de teorías posmodernas o modas ideológicas que se las lleva el viento. No ayuda tampoco que la organización socialista revolucionaria que debería estar lanzando estas propuestas y estudiando métodos y formas de avance para que la clase trabajadora vasca las enriquezca esté desaparecida.

Y es que en realidad, hoy más que nunca, una ofensiva en ese sentido sería uno de los arietes más temidos de cara a la liberación nacional por el capitalismo y los estados además  de ser posiblemente lo único que pueda poner a todo el pueblo detrás hacia la independencia y el socialismo.

Si la izquierda abertzale no entierra definitivamente la “socioeconomía” y no empieza a hablar de lucha de clases con todas sus consecuencias, la clase trabajadora vasca lo pagará caro. Ya lo está haciendo. Está en nuestras manos cambiar la historia. También desde la lucha institucional. Eso o seguir en el bucle infinito. ¿A qué esperamos a poner en cuestionamiento todo?. ¿Qué es lo que lo impide?.

Archivo del blog