antikapitalismoa-autogestioa-oroimena-komunismoa-herrigintza-duintasuna-formakuntza-asanblada-autodeterminazioa-parekidetasuna-borroka-elkartasuna-okupazioa-eztabaida-sozialismoa-lurralde batasuna-antinperialismoa-autonomia-iraultza-euskara-amnistía-internazionalismoa-langileria-kultura-erresistentziak.... KONTAKTUA: izartubuletina@gmail.com




2013/11/11

El fascismo del siglo XXI

"El socialismo, única alternativa a la barbarie capitalista, no puede ser dogmático, ni violento, ni machista, ni xenófobo, ni racista, ni puritano, y tampoco puede ser consumista, ni carnívoro, ni especista."

Carlo Fabretti
La Haine
 

(Resumen de la ponencia presentada en la mesa redonda Crisis capitalista, fascismo y poder popular, el 8 de noviembre de 2013)

Si hubiera que definir el fascismo en pocas palabras (en dos palabras, que es la definición mínima, pues una sola palabra no sería una definición sino un sinónimo), cabría decir que un fascista es un burgués asustado.
Tal vez parezca una definición muy amplia, que situaría el número de fascistas, solo en el Estado español, en el orden de los millones o las decenas de millones; pero puesto que el capitalismo es la matriz del fascismo y el fascismo es la ultima ratio del capitalismo, cualquier persona que asuma las normas y valores del sistema se convertirá en un fascista en potencia, cuando no en acto.

Y si el fascista es un burgués asustado, ¿qué es lo que lo asusta? En principio, la inseguridad, la posibilidad de perder sus privilegios de clase, su mezquino “bienestar”; pero este miedo, en el fascismo -y esta es una de sus características más definitorias y definitivas- se materializa en un Gran Enemigo, un enemigo interno o externo en el que se ve la causa de todos los males y al que hay que destruir a toda costa. Un enemigo taimado y perverso con el que no se puede dialogar ni negociar, un enemigo homologable con el mal absoluto, es decir, demoníaco. La mitificación y demonización del enemigo ha sido siempre y sigue siendo una de las más claras señas de identidad del fascismo.

En el caso concreto del fascismo español, ese enemigo demoníaco fue durante cuatro décadas el comunismo (y pronto volverá a serlo). Tras la farsa de la “transición democrática” y la domesticación del comunismo institucional, el papel de demonio se transfirió a la violencia disidente (lo que el poder llama “terrorismo”), y muy concretamente a ETA. Pero tras la práctica desaparición de la “amenaza terrorista”, lo que el poder llama “extrema izquierda” (es decir, la izquierda real) pronto recuperará sus cuernos diabólicos, y un observador atento se dará cuenta de que ya empiezan a despuntar (en este sentido, es notable -aunque nada sorprendente- el paralelismo entre el fascismo español y el estadounidense, que también empezó demonizando el comunismo para, tras el desmembramiento de la Unión Soviética, convertir el “terrorismo islámico” en el nuevo demonio; y, siguiendo con el paralelismo, es previsible que también en Estados Unidos, y teniendo en cuenta lo que está ocurriendo en Latinoamérica, el comunismo recupere pronto sus cuernos).

Pero el fascismo -la burguesía asustada- no se conforma con inventarse un Gran Enemigo a la medida de su cobardía, sino que ve amenazas por todas partes, en todo lo diferente; todo lo que pone en cuestión las normas y valores en que se basa su ficticia seguridad le provoca un miedo irracional y exasperante, una auténtica fobia patológica. Por eso el fascista es xenófobo, racista y sexista; por eso es dogmático, violento y autoritario, tanto en un sentido activo como pasivo: quiere imponerse por la fuerza, pero también quiere someterse a una autoridad indiscutible; como señaló Erich Fromm, el miedo del fascista es en gran medida miedo a la libertad (tanto a la libertad ajena como a la propia).

¿Y dónde están los fascistas del siglo XXI? ¿Quiénes son? Al oír, hoy, la palabra fascismo, tendemos a pensar en organizaciones de extrema derecha e individuos fácilmente reconocibles por sus signos externos: cruces gamadas, banderas preconstitucionales, consignas xenófobas, agresiones brutales… Pero, sin minimizar la gravedad de estas expresiones extremas, el verdadero problema hay que verlo en el profundo arraigo del fascismo en todos los estamentos y niveles de nuestra sociedad; un arraigo tan profundo que, de alguna manera y en alguna medida, afecta a la gran mayoría de la población y se manifiesta en conductas y actitudes que tendemos a considerar “normales” (y por desgracia lo son en el sentido estadístico del término). Entre los rasgos más arraigados y preocupantes de esta generalizada fascistización de la sociedad, cabe destacar los siguientes: el dogmatismo, la competitividad exacerbada, el machismo, el racismo y la xenofobia, el puritanismo y el carnivorismo.

Dogmatismo
La palabra “dogma” remite directamente a la religión, y tendemos a considerar que quienes no acatan la doctrina y la autoridad de la Iglesia, o de cualquier otra institución religiosa, se libran del dogmatismo; pero, lamentablemente, no es así. Toda creencia inamovible, toda convicción inasequible a la discusión o la crítica, toda verdad que se tiene por absoluta supone, en última instancia, una forma de dogmatismo. Y solo la ciencia -y no siempre- es plenamente coherente con la noción de que no hay verdades absolutas y definitivas, sino únicamente interpretaciones provisionales más o menos eficaces. Por eso Marx y Engels propugnaron un socialismo científico, y por ende libre de dogmas. Y por eso tenemos que seguir trabajando en esa línea para lograr, entre otras cosas, que el marxismo deje de ser, como lo es para muchos izquierdistas, una doctrina en lugar de una herramienta.

Competitividad
Como en los demás animales gregarios, la conducta del ser humano con respecto a sus semejantes -es decir, su conducta social- se mueve a lo largo del eje colaboración-competencia.

Los lobos colaboran para cazar y luego se disputan el mejor bocado; pero la colaboración siempre prevalece sobre la competencia, y las peleas entre lobos rara vez tienen un desenlace fatal (decía Hobbes, citando a Plauto, que el hombre es un lobo para el hombre; ojalá fuera cierto). Pero el capitalismo, al identificar el éxito con la acumulación de poder y riquezas, exacerba la competencia hasta extremos que resultan desestructurantes para el individuo y autodestructivos para la especie. Para la lógica capitalista, que es la matriz del fascismo, triunfar es estar por encima de los demás y tener más que los demás (en lugar de ser más con los demás). Y esta lógica perversa se manifiesta en fenómenos tan aceptados socialmente como los deportes agonísticos o el tan cacareado “espíritu olímpico”. Cuando el deporte deja de ser una mera combinación de juego y ejercicio y se convierte en violencia ritualizada, en una batalla en la que el principal objetivo es derrotar a un adversario (“¡A por ellos!”), lo que debería ser un sano entretenimiento se convierte en una aberración.

Machismo
Patriarcado, capitalismo y fascismo son inseparables y se generan (y re-generan sin cesar) mutuamente. Gracias a las luchas, a menudo heroicas, y al trabajo teórico del feminismo -la principal fuerza transformadora del siglo XX y lo que va del XXI- la situación ha cambiado mucho en las últimas décadas; pero el machismo sigue siendo una de las mayores lacras, si no la mayor, de casi todas las sociedades. El miedo a lo diferente, a lo ajeno, a lo otro, que es una de las características básicas del fascismo, llega al extremo, en el fascista varón (y la mayoría de los fascistas son varones), de incluir en su rechazo irracional la irreductible otredad de lo femenino. Pero aunque solo los fascistas declarados suelan ser conspicuamente machistas, no nos engañemos: todos los varones (y no pocas mujeres) lo somos en alguna medida. Y, por supuesto, entre las manifestaciones más repugnantes del machismo hay que incluir la homofobia.

Racismo
En una de las dependencias del Memorial del Holocausto de Jerusalén hay dos puertas de salida con sendos rótulos; en uno pone “Personas sin prejuicios raciales” y en el otro “Personas con prejuicios raciales”. Naturalmente, todos intentan salir por la primera puerta; pero no pueden hacerlo, pues está cerrada con llave. Y si alguien le pregunta a los empleados del museo por qué está cerrada esa puerta, le contestan: “Porque las personas sin prejuicios raciales no existen”. Valga en este caso lo dicho sobre el machismo: en las últimas décadas se ha avanzado mucho en la lucha contra el racismo y la xenofobia; pero, de alguna manera y en alguna medida, el recelo ante lo étnica y culturalmente distinto sigue vivo en la inmensa mayoría de la gente.

Puritanismo
En el puritanismo confluyen el miedo a lo diferente (y una forma de ser diferente es no acatar la moral sexual cristiano-burguesa), el autoritarismo represor y el machismo. El machismo, sí, pues el puritanismo expresa, ante todo y sobre todo, el miedo a la libertad sexual de las mujeres y el deseo de reprimirla. Y una forma de puritanismo especialmente preocupante, en la medida en que afecta incluso a algunos sectores de la izquierda, es la criminalización de la prostitución y las consiguientes medidas o propuestas abolicionistas. La prostitución es una lacra social, como lo son (aunque de distinta manera), el alcoholismo, el tabaquismo u otras drogodependencias; pero la criminalización y el abolicionismo represivo, tanto respecto a la prostitución como a las drogas, son puro fascismo.

Carnivorismo
El carnivorismo, perfecta metáfora (o metonimia) del capitalismo depredador y de la sociedad de consumo, es una aberración ética, dietética, económica, ecológica y sanitaria, y por ende política. Producir un kilo de proteína animal supone el gasto -el despilfarro- de hasta diez kilos de proteína vegetal, con lo que también se decuplica el consumo de agua y de energía. Decía Isaac Bashevis Singer (que sufrió en carne propia los rigores del nazismo) que con respecto a los animales todos somos nazis. Y mientras no superemos esta forma resistente y ampliamente generalizada de fascismo interespecífico, no podremos transformar radicalmente la sociedad. El socialismo, única alternativa a la barbarie capitalista, no puede ser dogmático, ni violento, ni machista, ni xenófobo, ni racista, ni puritano, y tampoco puede ser consumista, ni carnívoro, ni especista.


Antes de que empecéis a lanzarme a la cabeza objetos contundentes, aclararé que no estoy diciendo que todos los carnívoros, los aficionados al fútbol o los que consumen más de lo necesario (que en los países ricos somos la inmensa mayoría) sean fascistas. Sencillamente, hay conductas y actitudes que tienden a perpetuar el orden establecido y otras que tienden a transformar la sociedad. Y en este sentido, como decía Sartre, todos somos medio cómplices y medio víctimas del sistema (aunque no hay que entender lo de medio y medio en el sentido literal del cincuenta por ciento: algunas personas son muy cómplices y muy poco víctimas, y viceversa).

Y aunque no estéis de acuerdo con algunos de mis argumentos, espero que sí lo estéis sobre la necesidad de que la izquierda reflexione a fondo sobre estas y otras cuestiones básicas, incluyendo en dichas reflexiones una autocrítica sistemática y rigurosa. Solo así podremos derrotar al omnipresente fascismo del siglo XXI y controlar al pequeño fascista que llevamos dentro.
Leído 119 veces

2013/11/07

Kristal Apurtuen Gaua manifestazioa. (Bilboko deialdiaren manifestua)

"Tamalez, egungo krisiak 1934. urteko testuingurura garamatza berriro ere, eta garaiko urrats asko, gaur egun errepikatzen hasiak dira"

http://kristallnacht2013.wordpress.com/

Azken urteetan, 1934ko azaroaren 9an izandako gertakariak ekarri ditugu gogora. Naziek, hainbat ghettoetan bortizki sartu eta judutarren, homosexualen eta etorkinen kontrako eraso faxistak burutu zituzten.

Gertakari horiek, kapitalismoaren krisi ekonomiko, politiko eta sozial baten ondorioz, eskuin muturreko indar politikoek izandako jendartearen babesaren adierazle latzak izan ziren. Krisia haitzaki, naziek hiritarrak kolektibo jakin batzuen kontra xaxatu zituzten, eta jendartearen sufrimenduaren erantzule gisa identifikatu.

Tamalez, egungo krisiak 1934. urteko testuingurura garamatza berriro ere, eta garaiko urrats asko, gaur egun errepikatzen hasiak dira:

Eskuin muturreko alderdi politikoen eta talde nazi-faxisten gorakada.

Jendarte-pentsamenduan nolabaiteko ideologia homofobo eta arrazistaren justifikazioa.

Gutxiengo sozialen eta disidentzia politikoaren kontrako eraso progromistak.

Aipatutako kasu hauek, izatez, ez dira pasa den mendeko gertakari historiko soilak bakarrik. Grezian eta Errusian ematen ari diren auziak dira, eta, pixkanaka-pixkanaka, Europara zabaltzen ari den mehatxua suposatzen du. Faxismoa, berriz ere, gobernuen eta instituzio politikoen utzikeriak areagotzen duen mehatxu erreala da; beti ere, homofobia, arrazakeria eta xenofobia barnebilduz. Eta aurrekoan aipatutakoaren harira eskuin muturreko talde horiek Euskal Herrian sortzeko bidean daudela gogor salatu nahi dugu.

Honekin guztiarekin, manifestu hau sinatzen dugun mugimendu eta antolakundeok gure kezka zintzoa adierazi nahi diogu jendarteari, egoera honi aurre egiteko gure konpromisorik sendoenarekin batera. Izan ere, jakin-badakigu faxismoaren kontrako borroka ez dela bakarrik ideologien konfrontazioan oinarritzen, mehatxatuta dauden kolektibo eta pertsona banakoen segurtasunean ere oinarritzen den borroka ere suposatzen du.

Orain eta hemen martxan ipini behar dugun borroka da, etorkizun hurbilean nazismoak, faxismoak eta frankismoak eragin zituzten hilketa masiboak errepikatu ez daitezen.

Horregatik, azaroaren 9an Bilbon izango den manifestazioan parte hartzeko deia luzatu nahi dugu.

Faxismoak, homofobiak, arrazakeriak eta xenofobiak aurrera jarraitzen dute, eta eskuin muturreko proiektu bera “Estatuen arrazoi” eta jarraibide gisa ezarri nahi duten indar politiko eta talde nazi-faxistei aurre egin behar diegu. Horretarako, ezkerreko herri mugimenduen presentzia indartzearen beharra dugu: beharrezkoa den lehen pausu xumea, alegia.

Azaroaren 9an denok Bilbora!

Faxismoaren, homofobiaren, arrazakeriaren eta xenofobiaren kontra!

---------------------------------------------------------------------------------------------------------

"...los movimientos y organizaciones que firmamos este manifiesto queremos trasladar a la sociedad nuestra preocupación ante esta situación, pero también nuestro firme compromiso de hacer frente a esta amenaza"

Durante los últimos años hemos venido recordando una fecha tan trágica como 9 de noviembre de 1934, cuando los nazis irrumpieron violentamente en los guetos, atacaron a judíos, homosexuales e inmigrantes.

Esos hechos fueron –entre otros aspectos– fruto del respaldo social que obtuvieron ideas y consignas promulgadas por el Partido Nazi para hacer frente a la crisis económica, política y social del capitalismo que tanto golpeó al pueblo alemán en aquella época. Con la(s) crisis como escusa, el nazismo azuzó a la población contra colectivos y personas concretas, señalándolas como causantes del sufrimiento que, según ellos, el conjunto de la ciudadanía padecía.

La crisis actual, supone ciertamente un reflejo de todo aquello, estableciendo una serie de paralelismos y hecho parecidos de aquellos que ya se dieron en 1934:

La proliferación de partidos de ultra-derecha y grupos nazi-fascistas.

La justificación de la homofobia y el racismo como ideologías justificables por el conjunto de la sociedad.

Ataques progromistas contra las minorías sociales y la disidencia política.

Estos acontecimientos no suponen un “hecho histórico aislado” del siglo pasado. Suponen amenazas reales; las mismas que se están sucediendo en Rusia y Grecia y que poco a poco se están extendiendo por toda Europa. El fascismo, la homofobia, el racismo y la xenofobia son, de facto, amenazas reales que aumentan de una manera preocupante por la dejadez de Gobiernos e Instituciones. Denunciamos que esos mismos grupos de ultra-derecha ya se están constituyendo en Euskal Herria.

Con todo ello, los movimientos y organizaciones que firmamos este manifiesto queremos trasladar a la sociedad nuestra preocupación ante esta situación, pero también nuestro firme compromiso de hacer frente a esta amenaza. Estamos convencidxs de que la lucha contra el fascismo no se fundamenta unicamente en la confrontación de ideas, sino también en salvaguardar la integridad física de personas y colectivos que están señalados por estos grupos criminales. Supone una lucha dura que hay que llevar a cabo aquí y ahora, para que el nazismo, el fascismo y el franquismo no cometan otra vez los miles de asesinatos que ya cometieron en el pasado.

Por todo lo anteriormente expuesto, hacemos un llamamiento a participar en la manifestación que se celebrará el día 9 de noviembre en Bilbo. Es el momento de que los partidos de ultra-derecha y los grupos nazi-fascistas que quieren hacer del fascismo, la homofobia, el racismo y la xenofobia una “razón de Estado” sientan la fuerza del movimiento popular de izquierdas: esto supondrá un primer paso, pero sin duda alguna, un paso totalmente indispensable.

El 9 de noviembre todxs a Bilbo!

Contra el fascismo, la homofobia, el racismo y la xenofobia!

2013/11/05

80 años de fascismo y totalitarismo en el Estado español

"No se revisó la actuación de la Falange durante la República, ni durante la Guerra ni el franquismo, cuando fue autora de numerosos crímenes"

Shlomo Vlasov- Ara.Info
La Haine

El falangismo celebra en estos días su 80 aniversario dividido y marginal. La división es entre aquellos que se hacen llamar los históricos, otros que se dicen el falangismo auténtico y verdadero o la suerte de falangistas cercanos al movimiento nazi. Todos ellos son defensores de un exacerbado nacionalismo, de unas estructuras políticas totalitarias y de un pasado ominoso repleto de crímenes contra quienes no pensaban y piensan como ellos.

El 29 de octubre de 1933, en el Teatro de la Comedia de Madrid, tras un acto organizado por personajes como José Antonio Primo de Rivera, Julio Ruiz de Alda o García Valdecasas, nacía la organización Falange Española. Defensora del llamado “nacionalsindicalismo” la Falange seguía los criterios del fascismo europeo en su formación. Organización populista, intento de enraización en la clase obrera, intento de captación de los integrantes de los movimientos obreros. No podemos olvidar que el fascismo italiano surgió tras la Primera Guerra Mundial como una suerte de unión de un exacerbado nacionalismo junto a la implicación de varios ex del movimiento obrero, empezando por su líder Benito Mussolini. En Alemania el Partido Nazi no se denominaba nacionalsocialista de forma baladí, teniendo en cuenta que era precisamente el movimiento obrero socialista el mayoritario entre los trabajadores alemanes.

Demagogia y captación
La organización de grupos de carácter fascista en el Estado español no era nueva ni Falange fue algo novedoso. Los comportamientos de los Sindicatos Libres y de la patronal durante los años que mediaron entre el final de la Primera Guerra Mundial y la dictadura de Primo de Rivera, anticipaban los tiempos. La patronal no paraba de pedir mano dura contra el movimiento obrero y ante la situación internacional generada tras la Revolución rusa, veían en el ejemplo italiano una posible salida.

El golpe de Estado de Miguel Primo de Rivera, con la venia y participación del rey Alfonso XIII, seguía casi literalmente el ejemplo italiano. Una monarquía en descomposición que apoya un golpe de fuerza por parte de militares y grupos armados para “reconducir” la situación nacional. El objetivo: reprimir la luchas obreras, ya sea por la captación o por la represión. Aun así no se puede catalogar de fascistas estos movimientos, si bien son claros preludios a lo que iba a suceder con posteridad. Quizá el primer intento de articulación de un movimiento de extrema derecha lo tuvo el doctor José María Albiñana con el Partido Nacionalista Español (PNE), también conocido como la “partida de la porra” al tener grupos de rompe-mítines contra los grupos de izquierda. Su lema fue “Religión, patria y monarquía”. Si bien tenían presente el ejemplo de Italia, Albiñana también conoció a la extrema derecha mexicana, en concreto al grupo de los “cristeros”, en la estancia que pasó allí.

El primer grupo abiertamente fascista en el Estado español lo constituyó por una parte el vallisoletano Onésimo Redondo Ortega, fundador de las Juntas Castellanas de Actuación Hispánica, y el zamorano Ramiro Ledesma Ramos a través del grupo surgido alrededor del periódico ‘La conquista del Estado’. Dicho periódico pudo ver la luz gracias a la ayuda económica que le ofreció el Banco de Vizcaya y la Italia fascista. El grupo de Ledesma Ramos llegó incluso a hacer una incursión de venta de su periódico en el congreso que la CNT realizó en el teatro del Conservatorio de Madrid en mayo de 1931, que acabó con enfrentamientos entre ambos grupos.

Tanto Ledesma Ramos como Onésimo Redondo eran seguidores de los movimientos italianos y alemán de Hitler. Por indicación de Mussolini el objetivo era hacer una incursión en el propio movimiento obrero revolucionario para provocar un vuelco de la situación, tal como sucedió en muchos casos en Italia. Incluso Mussolini veía en un sindicalista como Ángel Pestaña el mejor iniciador de ese movimiento. Pero el histórico dirigente cenetista tenía las ideas muy claras y siempre fue un antifascista convencido. La literatura posterior ha desfigurado su persona y la ha situado cercana a José Antonio Primo de Rivera. Falsedad histórica que ha perdurado hasta ahora.

En vista de la sintonía entre los grupos de Onésimo Redondo y Ledesma Ramos, en octubre de 1931 en el Teatro Calderón de Valladolid se produce la unificación de ambos grupos, y surgen las Juntas de Ofensiva Nacional-Sindicalista (JONS). El primer movimiento genuinamente fascista en el Estado español y que nunca pasó de ser residual en muchos aspectos, aunque extremadamente violento en las calles. A nivel intelectual el fascismo español siempre fue muy pobre (como el resto de la derecha española). A excepción de personajes como Ernesto Giménez Caballero o José María Pemán, poco más se puede encontrar en las filas de la ultraderecha en aquellos primeros años.


La fundación de Falange

Pero el fascismo español no pasó de embrionario en aquellos primeros años de República. Si algo le caracterizó fue su retórica y práctica puramente violenta y de enfrentamiento con las organizaciones obreras y de izquierda. Para un personaje como José Antonio Primo de Rivera el intento de articulación de un partido a gran escala era objetivo fundamental. Conocedor y seguidor del fascismo italiano, defensor a ultranza del totalitarismo e hijo de un dictador, la idea de creación de un partido fascista era fundamental para él.

Pero era consciente que ese partido tenía que tener un banderín de enganche para poder extenderse. A ese proyecto se acercaron personajes como Julio Ruiz de Alda. Considerado un héroe nacional por haber cruzado el Atlántico a bordo del Plus Ultra (junto con Ramón Franco), la presencia de Ruiz de Alda era algo exótico a dicho movimiento. Junto a ellos se situó un intelectual segundón pero que daba algo de prestigio a lo que estaban fundando, Alfonso García Valdecasas. Éste había sido seguidor de Ortega y Gasset (una de las razones por la que se desfigura también la obra de Ortega) y provenía del grupo de intelectuales que habían formado la Agrupación al Servicio de la República en 1931 y que muy pronto se separaron de ella para caer en manos del fascismo. Igualmente hubo personajes que con el tiempo tomarían importancia como Dionisio Ridruejo, Rafael Sánchez Mazas, etc.

Antes de la fundación de Falange y ya imbuido por el fascismo, José Antonio Primo de Rivera fundó, junto al colaborador de su padre Manuel Delgado Barreto, el periódico El Fascio. Poco después, ya con García Valdecasas y Ruiz de Alda, fundaron el Movimiento Español Sindicalista, que se denominaba como fascismo español. Todo se plasmó, el 29 de octubre de 1933, en la fundación en el Teatro de la Comedia de Madrid de Falange Española (FE)

La dialéctica de los puños y las pistolas
La unión de los componentes del fascismo junto con el tradicionalismo católico será lo que fundamentará Falange. La idea de vertebración nacional frente a los que consideraban el enemigo separatista, marxista o anarquista, marcó la propaganda marginal falangista. Pero, sobre todo, dejaron muy claro cual iba a ser su componente fundamental: la violencia y el terrorismo. Ya Primo de Rivera lo marcaba así en el discurso inaugural en el Teatro de la Comedia: “Si nuestros objetivos han de lograrse en algún caso por la violencia, no nos detengamos ante la violencia. [...] Bien está la dialéctica como primer instrumento de comunicación, pero no hay más dialéctica admisible que la dialéctica de los puños y de las pistolas cuando se ofende a la justicia y a la Patria”. A pesar de todo, los primeros tiempos, debido a la extrema debilidad, fueron de zozobra. Se disputaban el espacio con las JONS, lo que llevó a que en 1934 ambos movimientos se unificasen en la llamada Falange Española de las JONS (FE-JONS).

La simbología para Falange no fue baladí. Si se denominaron nacionalsindicalistas y adoptaron el color rojo y negro en su bandera no fue casualidad. Como se dijo más arriba el fascismo siempre miraba a los movimientos obreros de sus países para emularles y poder captar la atención. La bandera del partido nazi era roja no por casualidad. El rojo y negro de Falange lo toman del movimiento libertario (confesado por los propios falangistas). Y la denominación de sindicalitas viene porque es precisamente ese movimiento el mayoritario entre la clase obrera española. Aun con todo el fascismo español fracasó en sus propósitos y la captación que pretendieron fue escasa por no decir nula.

Aun así el fascismo español comenzó a tejer su urdimbre y a crear diversos organismos de captación entre la juventud. En noviembre de 1933 fundaron el SEU (Sindicato Español Universitario) con el objetivo de amedrentar y contar la influencia que tanto la FUE (Federación Universitaria y Escolar) como las Juventudes Socialistas, las Juventudes Comunistas o las Juventudes Libertarias tenían entre los jóvenes españoles. La violencia fue la característica de este grupo. Entre ellos destacó Matías Montero, estudiante de medicina e integrante del SEU y autor de asaltos a los locales de las FUE, que fue asesinado el 9 de febrero de 1934. Convertido en mártir por sus compañeros, la reacción de los falangistas fue atroz.: tuvieron lugar numerosos enfrentamientos y reyertas con jóvenes socialistas, comunistas y libertarios en las calles. Enfrentamientos que le costaron la vida a la militante de la Juventudes Socialistas Juanita Rico el 10 de junio de 1934 y al militante de las Juventudes Comunistas Joaquín de Grado el 29 de agosto de 1934.

La dialéctica de los puños y las pistolas comenzaba a tomar cuerpo. De hecho en las cartillas de afiliación de Falange aparecía una casilla donde preguntaba al militante si tenía “bicicleta”, nombre en clave para preguntar si tenían pistolas. Los grupos de pistoleros falangistas tuvieron concienzuda instrucción militar por parte de personajes como el militar retirado Luis Arredondo o el aviador Juan Antonio Ansaldo. Igualmente estos grupos de pistoleros falangistas se vieron reforzandos por la paulatina fascitización de otros grupos juveniles de la derecha que como las JAP (Organización juvenil de La Confederación Española de Derechas Autónomas -CEDA-), comenzaron a tener un desarrollo entre la juventud.

Participación activa en el golpe de julio de 1936

La victoria del Frente Popular en febrero de 1936 fue un duro revés para la derecha española en su más amplio espectro. Si la idea golpista sobrevolaba las mentes de todos los derechistas, con la izquierda en el gobierno la idea de un golpe de Estado la tenían tomada. Falange no fue menos en este cometido. Durante todo 1935 siguieron los episodios de enfrentamiento entre ellos y las organizaciones de izquierdas. Tiroteos que acaban con numerosos heridos en las filas de izquierda. Su fuerza electoral era escasa y el objetivo era derribar a la República, a la que consideraban infectada de marxismo y separatismo. En conexiones permanentes con Italia, Primo de Rivera aseguraba que si el gobierno lo tomaba la izquierda colaborarían con las fuerzas de seguridad y los militares para desalojarlos del poder. Esto indica la conexiones que Italia tenían tanto con los fascistas españoles como con los monárquicos como preparación y ayuda al golpe militar.

Al producirse la victoria del Frente Popular, el gobierno que se forma fue de cariz republicano, sin participación de las organizaciones obreras. A pesar de ello se conocía las intenciones de Falange que fue ilegalizada, sus locales clausurados y Primo de Rivera detenido. En los locales falangistas se incautaron gran número de armas.

Cuando el 17-18 de julio se produjo el golpe de Estado contra la República los falangistas estaban en conexión con los militares para proceder a su ayuda. En los lugares donde el golpe triunfó la política de represión y exterminio que el general Mola había marcado tuvo en los falangistas a sus más entusiastas seguidores. Entrenados específicamente para ello, la Falange se ocupó de la represión en la retaguardia. Incluso algunos militares golpistas, como el caso de Yagüe, eran de militancia falangista. Eso, unido a la formación militar africanista, hace de la represión uno de los episodios más terribles de la historia española.

Las disputas con Franco
Falange, como partido fascista, se consideraba vanguardia. Y hablaban de una Revolución Nacional-Sindicalista como factor de cohesión. Algo que chocó desde los inicios con la idea de muchos militares golpistas o con la idea que sobre la guerra tenían, por ejemplo, los carlistas. Aquí se rompe otro lugar común de la historiografía que consideraba que la desunión de la parte republicana se diferenciaba de la unión de la parte rebelde. La división de tendencias en el lado rebelde fue solucionada por Franco con mano totalitaria cuartelera.

Lo que Franco realizó fue toda una maniobra para controlar a las llamadas “familias” que apoyaron el golpe de Estado (monárquicos alfonsinos, monárquicos carlistas, falangistas, cedistas, etc.). Manteniéndolos a todos bajo control sería más sencillo controlar la zona y hacerse con el poder absoluto. La manera de neutralizar las ansias de los falangistas fue unificarlos en un partido único junto con tradicionalistas (carlistas) y los cedistas. Todo ello favorecido por la desaparición física de José Antonio Primo de Rivera que había sido fusilado en Alicante el 20 de noviembre de 1936, o la de otros dirigentes fascistas como Onésimo Redondo o Ramiro Ledesma Ramos. Una unificación que no contento a muchos sectores ni de los carlistas (que consideraban a los falangistas como advenedizos) ni entre los falangistas (que veían cómo su revolución pendiente quedaba completamente desarticulada). El Decreto de Unificación se aprobó el 19 de abril de 1937 y dio lugar a la Falange Española Tradicionalista y de las JONS (FET-JONS). Los opositores a dicha unificación fueron perseguidos. Desde el líder de los requetés Manuel Fal Conde, que se tuvo que marchar a Portugal, hasta el falangista Manuel Hedilla, que fue encarcelado. Otros como Tomás Domíguez Arévalo (Conde de Rodezno) o Raimundo Fernández Cuesta la aceptaron de buen grado.

Las querellas entre carlistas y falangistas no pararon en ese momento, y trascendieron la propia Guerra Civil, con enfrentamientos violentos como los sucesos de Begoña (en Bilbao) el 16 de agosto de 1942, cuando un grupo de falangistas atacó a unos carlistas a la salida de misa.

Fin de la guerra y apoyo a la dictadura
A pesar de las disputas la Falange es uno de los triunfadores de la Guerra Civil. Los integrantes de FET-JONS se adhieren al aparato franquista y protagonizan crueles casos de represión. La impunidad rodeó a los integrantes de Falange. Además, en los primeros años de franquismo se vieron reforzados por la Segunda Guerra Mundial y su apoyo tácito a las fuerzas del Eje (Hitler y Mussolini). Falange organizó a la División Azul y era partidaria de entrar en la Guerra junto a Hitler. El apoyo a las potencias fascistas fue claro y tuvo en los falangistas a sus mejores representantes. La figura del cuñado de Franco, Ramón Serrano Suñer, tomó importancia por las estrechas relaciones diplomáticas entre la España franquista y la Alemania nazi y la Italia fascista.

Pero la derrota del fascismo en Europa hace que Franco tenga que remozar un poco su imagen. Muchos dirigentes falangistas son relegados para dar una cara “más amable” de la dictadura. Aun así, los falangistas siguieron manteniendo importantes cuotas de poder, como el control total de los sindicatos verticales, al mismo tiempo personajes como Raimundo Fernández Cuesta o José Luis Arrese no pierden su papel protagonista. El falangismo siempre estuvo representado en el gobierno franquista.

Otros falangistas se sintieron traicionados al volver a fracasar su Revolución Nacional-sindicalista pendiente. Algunos siguieron con un discurso fascista puro. Otros fueron abandonando sus fracasadas posiciones y se intentaron mostrar como opositores democráticos al régimen (caso de Dionisio Ridruejo, que aun siendo un “camisa vieja” estuvo preso durante mucho tiempo). FET-JONS fue una de las grandes beneficiadas de las incautaciones que se realizaron contra los organismos obreros y de izquierda tras la Guerra Civil. Muchos locales pertenecientes a los sindicatos de clase (UGT y CNT) fueron ocupados por los falangistas. La oposición antifranquista tanto en el interior como en el exilio tuvo siempre al falangismo como su máximo enemigo.

La muerte de Franco y la impunidad de la democracia

La muerte de Franco dejó un panorama dividido en el fascismo español. Los grupos de ultraderecha proliferaron pero, a excepción de Fuerza Nueva de Blas Piñar, pocos partidos lograron aglutinar una cantidad importante de gente y votos. Los grupos falangistas fueron marginales y quedaron divididos entre aquellos que habían apoyado abiertamente al Franquismo y los que consideraban que tal apoyo había sido una traición a las ideas de la propia Falange.

A pesar de ello, el proceso de Transición no revisó la actuación de la Falange durante la República como agente desestabilizador, ni durante la Guerra ni el franquismo, cuando fue autora de numerosos crímenes. Muy por el contrario sus estructuras quedaron legalizadas y la mayoría de sus componentes se pudieron presentar a las elecciones. Desde el propio presidente del gobierno Adolfo Suárez (que fue vicesecretario general del Movimiento -denominación de Falange durante el franquismo- durante la dictadura), hasta Raimundo Fernández Cuesta, que se presentó por la provincia de Guadalajara (sin resultado alguno), Carlos Arias Navarro, Manuel Fraga Iribarne, etc. No solo en las altas esferas. En los cargos de la administración muchos falangistas mantuvieron su puesto, demostrando que en el Estado español no hubo depuración de ningún tipo. Además partidos como la Falange fueron participe de actos de violencia contra integrantes de organizaciones de izquierda y contra actos y manifestaciones.

2013/11/04

Hay que destruir la «socioeconomía»

"...es evidente que algo falla a la hora de imprimir un carácter transformador radical a la lucha institucional que traiga pasos directos y mejoras sustanciales a la clase trabajadora vasca."

Borroka Garaia da!

«No veo por qué eso no se pueda hacer en Euskal Herria». Esa fue la respuesta de Antonio Torres, secretario general de Andalucía Comunista y miembro de la dirección del sindicato andaluz SAT a una pregunta de un lector de Borroka garaia da! en una entrevista hecha por los lectores y lectoras que se publicó hace dos meses en este blog
.
La pregunta era bastante directa: ¿Es posible exportar de alguna manera el modelo Marinaleda a Euskal Herria ?

«Salvando las distancias y teniendo en cuenta las peculiaridades que se han dado en Marinaleda, su modelo en general es perfectamente exportable, por ejemplo, las viviendas de autoconstrucción por 15 euros al mes, eso es perfectamente realizable y exportable. No veo por qué eso no se pueda hacer en Euskal Herria y como ese tema otros, por ejemplo, las asambleas populares».

Es indudable que Marinaleda se ha convertido por derecho propio en un referente de alcance europeo en cuanto a lucha institucional bien compactada con el movimiento popular y sindical en el camino hacia la transformación social y el socialismo. Un proyecto que cuenta con muchas dificultades debido a su aislamiento político del entorno que le rodea en Andalucía.

No es el caso de Euskal Herria donde la izquierda soberanista cuenta con una basta red de gestión de ayuntamientos en todos los herrialdes especialmente en Gipuzkoa. Siendo además la primera fuerza a escala nacional en número de concejales. No es que falte ni mucho menos sindicalismo y movimiento popular en Euskal Herria. Al contrario.

Sin embargo, es evidente que algo falla a la hora de imprimir un carácter transformador radical a la lucha institucional que traiga pasos directos y mejoras sustanciales a la clase trabajadora vasca. Se podrá aducir que el sistema tiene sus limitaciones, que la relación de fuerzas trae consigo otras limitaciones, que vivimos en el capitalismo, que la falta de soberanía nacional es un impedimento de alto grado y muchos otro factores. Y aun siendo verdad todo ello, que lo es, el problema puede ser más de fondo y responda verdaderamente a un auto-bloqueo.

En los principios ideológicos de Sortu consta instaurar una economía planificada tomando como principio la socialización de los medios de producción en un proceso de lucha de clases y que en esta fase, la lucha popular debe ser literalmente vanguardia y la lucha institucional estar a su servicio. Es a mediados del siglo XX cuando diversos sectores de trabajadores patriotas transforman ese nacionalismo burgués (PNV) en un abertzalismo revolucionario, reivindicando una nación sin opresión de ninguna clase a través del socialismo.

Existe control institucional, las bases ideológicas están claras en el sentido de dar pasos hacia el socialismo, 
existe una mayoría sindical abertzale no amarilla ni seguidista de la patronal, existe el mayor movimiento popular contestatario de Europa que está trabajando en una carta social.
 
¿Qué diablos es lo que ocurre para que teniendo todos los ingredientes necesarios de la receta no haya avances en las instituciones hacia el cambio social, hacia el socialismo?.

La respuesta quizás reside en que no se está poniendo a debate la traducción de esos principios ideológicos en iniciativas concretas y definidas, imposibilitando la alternativa y quedándose por tanto todo a la defensiva y en el resistencialismo. Enquistados en los aspectos más moderados y suaves de la izquierda que no dan respuesta a las necesidades vitales de la clase trabajadora vasca y sus sectores más castigados. Todo ello además es aprovechado por el frente sistémico y terminará por erosionar gravemente de no producirse una ofensiva.

Una ofensiva necesaria que además puede contar con el impulso involuntario de una crisis del sistema, una ofensiva que puede generar ilusión y tensionamiento social. Estamos tan acostumbrados a la derrota y a luchar contra las cosas que parece que nos hemos olvidado que contamos con herramientas para crear y superar las limitaciones mediante la confrontación. Igual que hicieron en Marinaleda y como ha demostrado el movimiento popular vasco que es posible en muchas ocasiones. ¿Por qué en el frente institucional no es posible? ¿Por qué cuesta tanto?.

"Si la izquierda abertzale no entierra definitivamente la “socioeconomía” y no empieza a hablar de lucha de clases con todas sus consecuencias, la clase trabajadora vasca lo pagará caro."

El no impulso de una teoría socialista vasca de carácter revolucionario que partiendo de la experiencia de la lucha generada en décadas y la propia historia, cultura e idiosincracia vasca vaya dibujando el plano de la democracia socialista para Euskal Herria y que falte un diseño estratégico global de la lucha de clases derivado de ello es una rémora casi insalvable que incide en todo ello haciéndonos instalar en las limitaciones antes nombradas, en el sectorialismo,o subsidiarismo de luchas que en realidad son estratégicas y dejando por tanto el camino libre a toda clase de teorías posmodernas o modas ideológicas que se las lleva el viento. No ayuda tampoco que la organización socialista revolucionaria que debería estar lanzando estas propuestas y estudiando métodos y formas de avance para que la clase trabajadora vasca las enriquezca esté desaparecida.

Y es que en realidad, hoy más que nunca, una ofensiva en ese sentido sería uno de los arietes más temidos de cara a la liberación nacional por el capitalismo y los estados además  de ser posiblemente lo único que pueda poner a todo el pueblo detrás hacia la independencia y el socialismo.

Si la izquierda abertzale no entierra definitivamente la “socioeconomía” y no empieza a hablar de lucha de clases con todas sus consecuencias, la clase trabajadora vasca lo pagará caro. Ya lo está haciendo. Está en nuestras manos cambiar la historia. También desde la lucha institucional. Eso o seguir en el bucle infinito. ¿A qué esperamos a poner en cuestionamiento todo?. ¿Qué es lo que lo impide?.

2013/11/03

El ‘plan renove’ de la extrema derecha en España

"Hay un tímido resurgir de los grupos de extrema derecha, cada vez más numerosos, con menos complejos y más decididos. Sin embargo, de momento están muy lejos de poder aspirar a un frente electoral con alguna posibilidad real. Tampoco cuentan a día de hoy con la capacidad de movilización en las calles y de organización social que tienen en otros países"

Publico

La crisis económica, a la que se suma la crisis de los grandes partidos, es una ventana de oportunidad para nuevas fórmulas políticas que pretenden hacerse con el descontento ciudadano. Aunque así lo ha entendido la izquierda, éste también es el caldo de cultivo en el que crecen los movimientos de extrema derecha y neonazis, que ahora reciben los aires frescos que les vienen del Mediterráneo. Si la izquierda quiere parecerse a la Syriza griega, los ultras españoles siguen fascinados cada paso de Amanecer Dorado. Y si Italia ha sido quien ha apadrinado un populismo progresista como el de Beppe Grillo, de quien también muchos quieren tomar ejemplo, sus neonazis de estilo más postmoderno, Casa Pound, tienen ahora también sus seguidores entre los más jóvenes ultras españoles.

Hay un tímido resurgir de los grupos de extrema derecha, cada vez más numerosos, con menos complejos y más decididos. Sin embargo, de momento están muy lejos de poder aspirar a un frente electoral con alguna posibilidad real. Tampoco cuentan a día de hoy con la capacidad de movilización en las calles y de organización social que tienen en otros países, tal y como señalan activistas, expertos y policías. Y esto se debe fundamentalmente a dos motivos: por un lado, la cercanía en el tiempo de la dictadura de Franco impide que las ideas más derechistas puedan calar en una amplia base social afín pero aún acomplejada; por otro, el Partido Popular continúa acogiendo en su seno a un sector que en otros países abrazaría opciones fuera de los partidos conservadores tradicionales, como ponían de manifiesto este verano las diversas publicaciones de fotografías de miembros de Nuevas Generaciones con simbología franquista y fascista.
A la Policía no le preocupa: “son muy pocos y están abocados al fracaso” No obstante, el creciente descrédito del PP, provocado por las políticas de ajuste y los casos de corrupción, está abriendo la puerta para que la extrema derecha, que nunca ha dejado de estar al acecho, pueda ir pescando en nuevos calderos. A estos abonos se suma el que siembra el auge del soberanismo en Catalunya, que despierta el odio más profundo en una derecha siempre convencida de que “España es una y no 51″. Al grito de ”No nos engañan, Catalunya es España”irrumpieron en la delegación de la Generalitat en Madrid un grupo de militantes de Alianza Nacional, uno de los tantos grupúsculos en los que se organizan los jóvenes más “patriotas”.

“No contábamos con esta acción de protesta y la verdad es que nos sorprendió” destaca José María Benito, portavoz del Sindicato Unificado de Policía. Destaca lo “bien organizada” que estuvo y que “contaron con un buen abogado y buen asesoramiento”. Pese a que Alianza Nacional hasta ahora no destacaba entre la docena de agrupaciones ultras que anidan por Madrid, este asalto ha provocado que Izquierda Unida pida su ilegalización, posibilidad que la Fiscalía del Tribunal Supremo está sopesando.
Pese a la alarma en las instituciones y medios de comunicación, desde la Policía afirman que ésta no es una de sus prioridades. “La extrema derecha en España no nos preocupa, son muy pocos y están abocados al fracaso” afirma Benito. No les preocupa, pero sí están al tanto del proceso de reorganización que se está produciendo en el seno de los grupos más combativos, que el pasado 18 de julio impulsaron la nueva plataforma unitaria España en Marcha. En ella confluyen La Falange, Nudo Patriota, Alianza Nacional, Movimiento Católico Español y Democracia Nacional. Esta plataforma ha saltado a la palestra a raíz de la convocatoria que lanzó para marchar en manifestación este 12 de octubre, Día de la Hispanidad, en Barcelona bajo el lema ”Catalanidad es Hispanidad”. En un primer momento su objetivo era salir del popular barrio de Sans e ir hasta Montjuïc, “pero la presión popular ha conseguido que las autoridades les ilegalicen ese recorrido y les prohíban pasar por Sants”, explica David Karvala, portavoz de la Plataforma contra el Feixisme y el Racisme de Barcelona.

Aires mediterráneos
En Valencia los neonazis siguen gozando de uno de sus mayores feudos, contando con una mayor base social y el apoyo de un importante entramado empresarial. El pasado 9 de octubre, Día de la Comunidad Valenciana, irrumpieron en la manifestación un centenar de jóvenes neonazis con una pancarta en la que podía leerse “combatimos el independentismo”. Al poco de iniciarse la marcha, desplegaron otra pancarta pidiendo la libertad “a los presos políticos griegos”. Desde la muerte del emblemático joven militante antirracista Guillem Agulló el 11 de abril de 1993, apuñalado por el skin Pedro José Cuevas, la Comunidad Valenciana ha sido la zona donde más agresiones fascistas se han registrado, mientras sus agrupaciones crecían más que en cualquier otra parte. España 2000, con fuertes relaciones con el Frente Nacional de Le Pen, cuenta con tres concejales en el Comunidad Valenciana y otro en la localidad madrileña de Alcalá de Henares.

En Valencia los ultras llevaron un pancarta pidiendo la la “libertad para los presos políticos griegos”Su líder es José Luis Roberto, sin duda uno de los personajes más carismáticos del mundillo ultra. Antiguo militar y propietario de la empresa Levantina de Seguridad, en la que se ha dicho que se adiestran los jóvenes militantes de España 2000, también es propietario de un buen número de empresas dedicadas a hostelería, comunicación, material contra incendios, deportivas, alimentación para deportistas, uniformidad militar y laboral, teniendo más de un millar de empleados a sueldo. Es conocida su faceta de representante del mundo de los locales de prostitución, siendo el jefe de los servicios jurídicos y secretario general técnico de la Asociación Nacional de Empresarios de Locales de Alterne, lo que le ha granjeado críticas por parte de otros grupos de extrema derecha más tradicionalistas. Entre otras hazañas, en su haber cuenta con una detención durante la Transición por la colocación de dos bombas en unos encuentros independentistas de Valencia. También ha sido denunciado por diversas organizaciones, como SOS Racismo, por incitar al odio racial, la violencia y la discriminación, permitiendo que en sus manifestaciones sean coreados lemas xenófobos y racistas, así como por la exhibición de emblemas nazis y fascistas.

Más al norte, en Catalunya, la extrema derecha también ha crecido y mutado durante los últimos años. “Desde la perspectiva catalana hay dos realidades diferentes que se solapan. Por un lado, el discurso populista de Plataforma per Cataluna (PxC) y Josep Anglada; por otro, los grupos neonazis más similares a los de España en Marcha”, explica David Karvala, el portavoz de la Plataforma contra el Feixisme y el Racisme de Barcelona. Sin embargo, las derrotas electorales de Anglada, que bajó del 2,4 % al 1,6% de los votos en un momento de auge de la extrema derecha en España y Europa, ha hecho girar a parte de su base social y mirar directamente a un horizonte más nacional-socialista. En Barcelona han irrumpido unos nuevos jóvenes que hacen gala de un discurso innovador y desconocido hasta el momento: son los que se reúnen en elCasal Tramontana, en el barrio barcelonés de El Clot.

Mutación en curso
A principios de 2012 apareció este Casal Tramontana, a imagen y semejanza de los italianos de Casa Pound, neo-fascistas de nuevo cuño que se alejan de los discursos tradicionalistas de la extrema derecha clásica y luchan en la trinchera de la denuncia de problemas sociales como el de la vivienda. Con estética juvenil y discurso renovador, son los nuevos camisas-negras que irrumpen sin complejos en las calles, tal y como lo hicieron sus antecesores en la agitada Europa de los años 30. Además, Tramontana actúa también como nexo entre el mundo skin y PxC, al mismo tiempo que son los que más relaciones directas tienen con Amanecer Dorado. Dos de los activistas más destacados de las juventudes de PxC y del Tramuntana, Alejandro Fernández y Sergio Concepción, viajaron a Grecia del 25 de agosto al 4 o 5 de septiembre y mantuvieron reuniones con los dirigentes de la extrema derecha griega. “Este modelo, con una estética más radical, se presentan como los nuevos anti-sistema, es algo nuevo en el Estado Español, es la misma estrategia que el fascismo clásico”, asevera Karvala.

El MSR reparte comida entre los necesitados y Respuesta Estudiantil se moviliza por la Educación pública
En esta línea también están en toda España los militantes delMovimiento Social Republicano (MSR). A modo de ejemplo de su discurso que rompe con el tradicionalismo de España en Marcha, este 12 de octubre se manifiestan en Madrid bajo el lema “Por la República Social Española”. Han participado en algunas manifestaciones en defensa de la Sanidad pública, pero, también fijándose en Amanecer Dorado, una de sus labores en la actualidad son los repartos de comida entre los más necesitados, como el que llevaron a cabo el pasado 6 de octubre en Sabadell. Además, en su web hacen campañas como “Saca tu dinero del banco”.

Los más jóvenes seguidores de este fenómeno se han organizado en Respuesta Estudiantil, un colectivo de estudiantes de extrema derecha que se han sumado a la lucha contra las tasas y la reforma educativa de Wert. Ya tienen colectivos organizados en al menos media docena de universidades españolas. En todas sus apariciones públicas en protestas unitarias han provocado choques con el resto de colectivos estudiantiles, apareciendo en las manifestaciones en grupos con banderas de España. “Cuando los estudiantes nos damos cuenta de la zozobra de nuestro sistema educativo y de cómo la clase política está hundiendo al país en la miseria, hartos de ver esta situación decidimos organizarnos, y es cuando nace Respuesta Estudiantil”, declaran en su página web. En Madrid, a grito de “Wert dimisión” ya han hecho su aparición en al menos dos manifestaciones de estudiantes, de las que han tenido que ser expulsados por la Policía para impedir el enfrentamiento con el resto de jóvenes.

¿Tienen alguna posibilidad real todos estos movimientos de levantar un referente unitario de extrema derecha en España? Veterano en el activismo contra el fascismo y la intolerancia, David Karvala asegura que “el riesgo existe”: “Si no hacemos nada es muy posible que continúen creciendo y vayan ganando cada vez más parcelas de poder. Estos movimientos crecen siempre que no se les para. Y la mejor forma para hacerlo es señalarles públicamente como lo que son, unos fascistas”.

2013/11/02

Ultratumba

"Para Epicuro más allá de la materia no hay nada."

Jakue Pascual - Sociólogo
Articulo publicado en Gara el 1-11-2007

El crómlech completa el ciclo cósmico y el dolmen es morada de mairus. Las raíces del culto a los difuntos se hunden en el Neolítico. Para el faraón la vida prosigue en Ka. Osiris democratiza la resurrección; la momificación se convierte en industria mortuoria. «Libro de los Muertos». Los escribas redactan papiros en serie donde sólo falta el nombre del finado.

El Día de Muertos azteca es presidido por Mictecacíhuatl, la Dama de la Muerte hasta el siglo XV, cuando los conquistadores integran este día en la festividad católica de Todos los Santos. Con el Samhain, los espíritus abandonan sus moradas para poseer cuerpos. Panoramix corta muérdago para conjurarlos y el poblado decora las chozas con cráneos para ahuyentarlos. En Halloween entrego mi alma. La legislación deuteronómica prohíbe la necromancia. Tercer cielo para patriarcas, séptimo para justos e Hinom para los condenados. El funeral es tránsito, no una rúbrica final. Tabú del cadáver.

Misterios de Eleusis para obtener suerte tras la muerte. El difunto porta un óvolo en la boca para pagar el peaje del barquero hasta el Hades; la bondad es transportada a los Campos Elíseos, la maldad al castigo perpetuo mientras que la mediocridad vaga como una sombra mendigando ofrendas. En las orillas de las calzadas romanas reposan los muertos. Cayo es colocado al borde del camino para que los transeúntes puedan saludarlo. Para Epicuro más allá de la materia no hay nada.

Nada más cierto que la muerte ni menos cierto que su hora, recita San Agustín. En la Edad Media la conciencia de levedad del cuerpo genera un simbolismo postrado a la inmortalidad del alma.
Existir o no existir, Shakespeare se rasca la calavera. El XVIII reinstaura la separación entre vivos y muertos, hasta que el erotismo de la muerte romántica de Keats, para el que sólo es inmortal lo muerto, invierte los términos.

Hoy, las almas-ajayus descienden de los nevados del Altiplano para compartir con los vivos el jach'a uru. La muerte tiene muchos nombres en México: la Flaca, la Huesuda o la Calaca. Flores de Cempaxóchitl y pan de muerto. Los niños zampan cráneos de azúcar con su nombre grabado y se dedican calaveritas a los poderosos en «¡Viva México!» de Eisenstein. La fiesta desdramatiza la Santa Muerte.

La argizaiola alumbra las almas de los difuntos. La ley no escrita del hil-bidea conecta el caserío con la iglesia y una costumbre sagrada asume las labores domésticas tras el fallecimiento de un vecino.
El tema se desplaza hacia el derecho de autodeterminación que reivindica la eutanasia. El 25% opta por la incineración como opción más barata; un tercio de los cementerios se hallan saturados, el desapego de las costumbres baja la venta de crisantemos, mientras que -«truco o trato»- aumenta el consumo de calabazas por jálogüin.

Recuerdo las tediosas tardes franquistas las que un año tras otro reponían «Don Juan Tenorio», mientras yo liberaba almas del purgatorio jamando buñuelos. Ahora mismo, en Castro, practico el canibalismo sacro con exquisitos huesos de santo de la calle La Mar. Lo dice el refrán: el muerto al hoyo y el vivo al bollo.

2013/10/28

"Eskerrik asko ezker abertzaleari"

"En ningún momento de todo ese calvario dio el nombre de ninguno de sus compañeros y parece ser que mientras le pegaban y él se hacía responsable de todo lo que ellos querían, una sonrisa maliciosa hacía aparición en sus labios, algo que a los torturadores no hacía mucha gracia y volvían a ensañarse con él."

Diego Paredes Manotas Hermano de «Txiki»
Articulo publicado en GARA el 12 de octubre y "recuperado" del blog solidario http://amnistiapresos.blogspot.com.es/
 
El día 30 de julio de 1975 Txiki es detenido en Barcelona. Por esas fechas no se podía detener sin mandato judicial más de 72 horas, pero a Txiki, y contra toda legalidad, se le retiene cinco días en la comisaría central de Barcelona, donde se le torturó sin piedad y con especial ensañamiento por ser un extremeño militando en una organización independentista vasca. Según me pude enterar algún tiempo después, los policías y guardias civiles de lo social le golpearon por todo el cuerpo y le suspendieron de un potro con las manos atadas con cables de cobre, aparte de hacerle la bañera y ponerle electrodos. Esos torturadores profesionales solo se daban una hora de descanso y luego volvían a torturarle durante 23 horas seguidas turnándose entre ellos. En ningún momento de todo ese calvario dio el nombre de ninguno de sus compañeros y parece ser que mientras le pegaban y él se hacía responsable de todo lo que ellos querían, una sonrisa maliciosa hacía aparición en sus labios, algo que a los torturadores no hacía mucha gracia y volvían a ensañarse con él.

El 27 de septiembre de ese mismo año sería ejecutado por un pelotón de guardias civiles voluntarios que le dispararon a la altura del estómago y con tiempo de disparo a disparo para que sufriera más, pero Txiki engrandeció sus ideales, su persona y la de todos sus compañeros caídos. Murió cantando el Eusko Gudariak.

Y dejó escrito: «Gora Euskadi Askatuta! Aberria Ala Hil!».
Esto pasó y se acabó.
Doy las gracias a la izquierda abertzale y a la gente que de verdad sintió lo que pasó, cogieron su testigo y siguieron luchando de distintas formas por lo mismo que murieron Txiki y todos sus compañeros caídos a lo largo de estos años. Con todo lo que ello conlleva como detenciones, torturas, vejaciones de todo tipo, privación de libertad etc. simplemente por luchar por la paz.
Igual que hace 38 años, estamos igual, pero claro según ellos estamos en democracia. Y ahora hacen de presencia gente que está bien que vengan pero que durante décadas no han venido (y a la que tienen todo el derecho a asistir y más si tienen el beneplácito de algunos miembros de la familia), gente pertenecientes a diversos partidos que permitieron las razzias policiales de los últimos años en el homenaje ante la tumba de Txiki. Gente que gobernando no ha hecho nada por aclarar, detener y juzgar a los implicados en las torturas, juicio fantasma y asesinato de mi hermano. El relato que hago al principio de la carta es para que algunos de los presentes y no presentes ante la tumba de mi hermano se acuerden de lo que se les hace a los «terroristas» como Txiki y también decirles que muchas de aquellas personas que participaron siguen vivas, con buenos cargos y jugando al juego de la pseudodemocracia (al igual que vosotros) que ni son ni juzgadas ni condenadas. 

Personas que estuvieron ante la tumba de mi hermano (que en mi humilde opinión) con el tema de las víctimas del franquismo tienen que dar una imagen bonita delante de las cámaras y fotógrafos.
Doy las gracias a la izquierda abertzale porque durante 38 años ha estado en el homenaje que siempre, de una forma u otra, se ha hecho ese y otros días, y estos dos últimos años ha sabido estar a la altura de los acontecimientos que yo considero una provocación por parte de ciertos personajes (no todos) que allí se encontraban, lo mismo que me alegra gente que estaba entre ellos y acudieron porque lo sentían de verdad, a ellos también les doy las gracias. Dar las gracias a la izquierda abertzale porque mientras ellos estén, estoy convencido de que nuestros muertos, presos, exiliados y sus familiares (por lo menos en mi caso y otros muchos que conozco y sin necesidad de vender nuestra alma al diablo) nunca serán olvidados. Hay algunas personas que dicen que no se podía hablar (ellos sabrán por qué) pero los que de verdad no podemos hablar y decir todo lo que pensamos somos los de siempre. Y para muestra las últimas actuaciones policiales contra Herrira y la gente que salió a la calle para defender la causa por la que ese colectivo trabaja.
Por eso callaré muchas cosas de las que pienso porque no me fío de los «demócratas» que gobiernan Euskal Herria. «Eskerrik asko ezker abertzaleari».

Archivo del blog