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2013/07/31

Barco norcoreano en Panamá: ¿serán unos cohetes cubanos averiados armas de destrucción masiva?

El Mundo publicaba un especial de dos páginas titulado “La Habana-Pyongyang: el eje arruinado del mal”, adornado de términos como “fracasados”, “arruinados” o “depauperados”, para referirse a ambos países. Cuatro páginas más adelante, El Mundo narraba la muerte de 22 escolares en un colegio de la India, a causa del mal estado de la comida, pero en este caso sin la menor alusión crítica al sistema económico de dicho país.


CUBA INFORMACION

http://www.cubainformacion.tv/index.php/lecciones-de-manipulacion/51202-barco-norcoreano-en-panama-iseran-unos-cohetes-cubanos-averiados-armas-de-destruccion-masiva

José Manzaneda, coordinador de Cubainformación TV.-  EEUU posee un arsenal declarado de 5.113 ojivas nucleares (1). Dispone de 865 bases militares en 40 países (2). Es el princial exportador de armas del mundo: copa el 30 % del mercado mundial y vende a 75 países, una buena parte en guerra (3). Parte de todo este armamento surca de manera constante los mares de mundo, y atraviesa para ello canales como el de Panamá.

Aunque afecta directamente a la seguridad de millones de personas, nada de esto tiene presencia en la gran prensa mundial. En contraste, el caso del apresamiento, en el Canal de Panamá, de un buque norcoreano procedente de Cuba con 11 cohetes, 2 aviones y 15 motores, todos fabricados hace más de 50 años en la Unión Soviética, sigue llenando páginas de los principales diarios del mundo.

El Nuevo Herald de Miami titulaba “El carguero con armas cubanas, un barco que 'apesta' a escándalo” (4). Para este diario, los miles de muertos que causan las armas que EEUU fabrica, transporta, comercializa, distribuye y emplea en todo el mundo no  apestan, porque –sencillamente- no existen.

La agencia británica Reuters ponía su particular toque de cinismo: titulaba “EEUU preocupado por el barco norcoreano con armas”, dando a entender que 11 cohetes inservibles podrían suponer una amenaza a la seguridad nacional de EEUU (5).

Tras el apresamiento del barco, el Gobierno de Cuba daba a conocer que el armamento obsoleto encontrado tenía por destino su reparación en la República Popular Democrática de Corea (6). En el comunicado, hacía pública la lista de elementos, entre ellos dos aviones MIG-21, lo que era reproducido por todos los medios (7). Sin embargo, una semana después, esos mismos medios narraban la aparición de los dos citados aviones en la bodega del barco como un “descubrimiento” del Gobierno de Panamá. “Descubren más armas cubanas en carguero norcoreano”, titulaba El Nuevo Herald de Miami (8). “Hallan aviones Mig-21 en barco norcoreano detenido en Panamá”, publicaba La Prensa de Nicaragua (9). La prensa española subía una nota en el amarillismo: El Mundo titulaba “Panamá descubre dos cazas soviéticos 'en uso' en el buque norcoreano interceptado” (10) y El País “Panamá descubre dos cazas listos para su uso en el barco norcoreano” (11). Eso sí, la única prueba de que los citados dos aviones de los años 50 estuvieran en uso –y no en reparación, como afirmaba el Gobierno cubano- sería “un fuerte olor a combustible” en las bodegas del barco.

Los grandes diarios aprovechaban para descargar su habitual batería de insultos y epítetos despectivos sobre Cuba y Corea del Norte. El Mundo publicaba un especial de dos páginas titulado “La Habana-Pyongyang: el eje arruinado del mal”, adornado de términos como “fracasados”, “arruinados” o “depauperados”, para referirse a ambos países (12). Cuatro páginas más adelante, El Mundo narraba la muerte de 22 escolares en un colegio de la India, a causa del mal estado de la comida, pero en este caso sin la menor alusión crítica al sistema económico de dicho país (13).

El Mundo tampoco hacía referencia al fracaso, ruina o depauperación de un país como Panamá -lugar de la noticia- donde, según datos de Naciones Unidas, un 36,8% de la población vive en “pobreza total” (14). A pesar de la enorme inyección de ingresos que supone el Canal, Panamá tiene, según el último informe del PNUD, una tasa de mortalidad infantil 3,4 veces superior a la de Cuba, mientras su gasto en educación es 3,4 veces inferior al de su vecino país que –curiosamente- se encuentra bloqueado económicamente por el socio principal de Panamá, EEUU (15).

Ninguna de las noticias de la sección Internacional de El Mundo mereció la inclusión de un artículo de opinión adjunto, salvo la del barco norcoreano. La periodista cubana de ultraderecha Gina Montaner firmaba un texto cuyo titular no deja la menor duda sobre su contenido: “Un trueque entre dos modelos fracasados”.

A lo largo de la semana, en varias ocasiones, el presidente de Panamá Ricardo Martinelli convocaba, en el propio barco detenido, al séquito de medios internacionales. Estos reproducían –sin el menor atisbo de duda- cada una de las afirmaciones y acusaciones vertidas por el Gobierno panameño, varias de ellas claramente inverosímiles: que el barco contenía un "equipo sofisticado de misiles" (16), que transportaba droga o que la transportó en el pasado (17); o que el capitán había intentado suicidarse.

La prensa mundial apenas ha dado espacio a quienes consideran que el Gobierno de Panamá, país que –curiosamente- sufrió la invasión militar de EEUU en 1989 (18), ha violado el tratado de neutralidad del canal y actúa al dictado de Washington y sus servicios de inteligencia.

Por otro lado, los medios han silenciado que, esta misma semana, el Gobierno de Ricardo Martinelli liberaba y dejaba escapar a EEUU a Robert Seldon Lady, exagente de la CIA buscado por la Interpol y cuya extradición reclamaba Italia, donde tiene pendiente una condena de 9 años por el secuestro y tortura, en 2003, del ciudadano egipcio Hassan Mustafa Osama Nasr (19). Este caso de sumisión a EEUU es similar al del indulto, en 2004, por parte de la entonces presidenta panameña Mireya Moscoso, del terrorista de origen cubano –y también exgente de la CIA- Luis Posada Carriles, culpable de la voladura de un avión cubano en pleno vuelo con 73 personas a bordo (20).

El último en aparecer en el sainete de la derecha latinoamericana aliada de Washington ha sido el expresidente de Colombia Álvaro Uribe Vélez, que aseguraba ante los medios que el citado armamento cubano no tenía por destino su reparación en Pyongyang, sino su desvío a la guerrilla de las FARC, con la complicidad del Gobierno de Ecuador (21).

Con la incorporación de nuevos actores al culebrón panameño, aún le quedan muchos capítulos a esta nueva intriga plagada de cinismo político y propaganda mediática (22).

(10)                     http://www.elmundo.es/america/2013/07/22/noticias/1374471746.html
(12)                     El Mundo, edición impresa, 18 de julio de 2013
(13)                     http://www.elmundo.es/multimedia/index.html?media=Mk35ETtAG0s
(15)                     http://hdr.undp.org/en/media/HDR2013_ES_Complete%20REV.pdf
(17)                     http://www.elmundo.es/america/2013/07/19/noticias/1374237866.html
(19)                     http://www.contrainjerencia.com/?p=71317
(20)                     http://www.cesarsalgado.net/200408/040827d.htm

2013/07/29

Marx sobre la esclavitud, la raza y la clase

"Además de insistir en la abolición de la esclavitud como un medio de lograr la emancipación del proletariado, Marx había advertido de que si los blancos trataban de empujar a los negros a una casta dentro de la clase obrera, esto no haría sino aumentar el espectro al que ellos mismos podían ser empujados."

Matxingunea

Esclavitud racializada

Contrariamente a las justificaciones racistas pseudocientíficas de la esclavitud que prevalecieron durante todo el siglo XIX, Karl Marx entendió que el estatuto del esclavo era más una condición marcada externamente que una predisposición existente internamente. En el periodo del auge de la antropología y de la etnología, Marx iba muy por delante de su tiempo al afirmar que el estatuto de esclavo no era un fenómeno natural proscrito biológicamente por la raza de una persona. Marx puso mucho cuidado en desentrañar cómo se diferenciaba la esclavitud racializada de la esclavitud asalariada, cómo se llegaba a producir y por qué su racialización era otra forma de tipos similares de armas utilizadas contra la unificación de la clase obrera.

En lo que se refiere a la diferencia entre los sistemas de trabajo, Marx explicó que aunque los trabajadores asalariados y su trabajo también estaban mercantilizados, los trabajadores asalariados existían como capital variable y su trabajo en formas abstractas o concretas. En cambio, «el propietario de esclavos compra a su trabajador [esclavo] como compra un caballo. Si pierde a su esclavo pierde capital»[1]. En otras palabras, como añadía Marx, «en el sistema esclavista, el capital dinero invertido en la compra de trabajo desempeña el papel de la forma monetaria del capital fijo, que solo es sustituido gradualmente una vez expirado el periodo de vida activa de esclavo» (Padover, 21). Así, como esclavo, el trabajador ni siguiera es reconocido como trabajador vivo, sino como trabajo muerto. Además, en esta afirmación Marx opone el nivel de alienación del trabajador como esclavo con el del trabajador asalariado identificando al esclavo como capital fijo, mientras que previamente se ha considerado el trabajo asalariado capital que trabaja. Por consiguiente, Marx nunca sugirió que el trabajo asalariado y la esclavitud fueran lo mismo. También diferenció el trabajo asalariado de la clase obrera formalmente libre del trabajo esclavo en otro contexto cuando escribió: «Aquí no se trata de esclavitud indirecta, la esclavitud del proletariado, [sino que] se trata de esclavitud directa, la esclavitud de los negros en Surinam, en Brasil, en los Estado de Estados Unidos»[2].

Por una parte, Marx distinguía ambos comparando la mayor libertad y movilidad del trabajador asalariado «con el negro, sometido a un amo y vendido sin su consentimiento», pero, por otra parte, afirmó que ambos estaban relacionados por la burla que padecía el trabajador blanco del norte de Estados Unidos que «alardeaba de la más alta de las prerrogativas del trabajador de piel blanca de venderse a sí mismo y elegir a su amo»[3] y que, por consiguiente, se engaña a sí mismo con ser libre cuando su libertad relativa es tan pequeña.

Por lo que se refiere a cómo se produjo la esclavitud racializada, Marx señaló que «la transformación de África en una conejera para la caza comercial de las personas de piel negra» era el punto fundamental que «marcó el halagüeño amanecer de la producción capitalista»[4]. Marx reconoció que la esclavitud «existía entre todas las naciones desde el inicio del mundo»[5] pero la esclavitud que preparó el camino para la emergencia del capitalismo occidental tenía una cualidad única y aberrante que lo diferenciaba de otros sistemas esclavistas en otras sociedades del pasado. En anteriores sociedades esclavistas, las personas se convertían en esclavas cuando eran hechas prisioneras de guerra. Era una alternativa humana a asesinar a los vencidos.

Esclavitud y capitalismo

Bajo el capitalismo el proceso inhumano de adquirir esclavos llegó a parecerse al de adquirir materia primas o ganado ya que las personas libres estaban deshumanizadas y habían sido convertidas en mercancías. El estatuto de esclavo se convirtió en inmutable y marcado por el nacimiento. Al igual que el mercado de productos, «el propio mercado de esclavos mantiene un suministro constante de su mercancía de fuerza de trabajo por medio de la guerra, la piratería, etc», de forma similar a cómo se había adquirido el oro a lo largo de los siglos para su comercialización, aunque los esclavos se diferenciaban en que eran mercancías que se reproducían a sí mismas[6]. Aunque el moderno comercio transatlántico de esclavos no fue el primer caso de la esclavitud racializada, Marx identificó estas cualidades diferentes de este sistema esclavista que implicaba la caracterización de las pieles africanas como esclavos como parte de los cimientos del capitalismo occidental.
Antes del comercio de esclavos negros, las colonias suministraban al Viejo Mundo pocos productos sin cambiar visiblemente el mundo. Por consiguiente, la esclavitud es una categoría económica de enorme importancia. (Padover, 24.)
En otras palabras, no existía una mercancía de más importancia relacionada con las colonias europeas en América que la fuerza humana como capital fijo. La exportación de esclavos tuvo un impacto mayor en la economía global que el todas las demás materias primas juntas.
La esclavitud directa es el eje central de nuestra industrialización en la misma medida que la maquinaria, el crédito, etc. Sin la esclavitud no se obtiene algodón, sin algodón no hay industria moderna. La esclavitud es lo que ha dado valor a las colonias; las colonias son lo que han creado el comercio mundial; el comercio mundial es la condición necesaria para la maquinaria industrial a gran escala. (Padover, 24.)
La compra-venta comercial de esclavos africanos transformó a los trabajadores humanos en un capital fijo que produjo la riqueza que permitió al Viejo Mundo desarrollar las tecnologías para las sociedades capitalistas.
Sin la esclavitud, América del Norte, el país más progresista, se habría transformado en un país primitivo. No hay más que borrar a América del Norte del mapa de las naciones para tener la anarquía, la decadencia total del comercio y de la civilización moderna. Pero dejar que desaparezca la esclavitud es borrar a América del Norte del mapa de las naciones. (Padover, 24.)
Marx no está argumentando en modo alguno que la esclavitud sea necesaria para el progreso humano. En este contexto Marx no utilizaba el término «progresista» en sentido positivo o «anarquía» en sentido negativo. Simplemente trataba de describir la importancia primordial que tuvo la esclavitud para la economía capitalista estadounidense describiendo la manera cómo la ausencia de la esclavitud habría desinflado a toda la sociedad estadounidense.

Marx diferenció analíticamente las categorías de «esclavo» y de «negro», algo que no hicieron la mayoría de sus contemporáneos. Un africano era obligado a encontrarse en la posición de capital humano fijo. Marx afirmó: «Un negro es un negro. Solo se convierte en esclavo en determinadas relaciones»[7]. Con frecuencia se cita incorrectamente a Marx fuera de contexto en el fragmento anterior a este cuando escribe: «¿Qué es un esclavo negro? Un hombre de raza negra. Una explicación es tan correcta como la otra» (Padover, 13). Pero aquí simplemente estaba resumiendo [lo que decía] Pierre-Joseph Proudhon para criticarlo, no hablaba por sí mismo. El hecho de que Marx diferencie entre «negro» y esclavo» es fundamental para entender que no sucumbió a la ideología racista pseudocientífica de su época.

Marx también había rebatido preventivamente las ideas de la felicidad de los africanos en la esclavitud y de que los propietarios blancos de esclavos tuvieran cualidades innatas para gobernar de forma eficaz al señalar que «50.000 esclavos han desaparecido de Missouri, algunos de ellos al haber huido y otros al haber sido deportados por los propios propietarios de esclavos a otros Estados situados más al sur»[8], con lo que demostró que los esclavos odiaban su condición y que a los propietarios de esclavos les aterrorizaban las revueltas de esclavos.
 
En otras obras Marx hizo comentarios cáusticos sobre los defensores de la esclavitud que daban por sentada que las categorías de «esclavo» y de «africano» eran intercambiables. En el volumen III El Capital Marx cita una glacial declaración de un abogado defensor de la esclavitud hecha en 1859, que pone en evidencia la crueldad y engreimiento de Sur defensor de la esclavitud:
«Ahora, caballeros […] la naturaleza ha asignado al negro esta condición de cautiverio. Tiene la fuerza y la potencia para trabajar, pero la naturaleza, que creó la potencia, le negó tanto la inteligencia para gobernar como la disposición para trabajar [aplausos]. Se le negaron ambas cosas. Y esta naturaleza que le negó la disposición a trabajar le dio un amo para forzar esta disposición y para convertirlo en un sirviente útil en un clima en el que era capaz de vivir, útil para sí mismo y para el amo que le domina. Mantengo que no es una injusticia dejar al negro en la condición en la que le ha situado la naturaleza, darle un amo que le domine, ni tampoco lo es privarle de todos sus derechos para obligarle a trabajar y pagar a este amo la justa compensación por el trabajo y talento utilizados en dominarlo y hacerlo útil a sí mismo y a la sociedad»[9].
En esta parte del volumen III de El Capital Marx trazaba un paralelismo entre la manera cómo los amos trata de justificar su dominio de los esclavos y las justificaciones de los capitalistas de su dominio del trabajo asalariado «libre». Para ello, Marx añadió sus propias palabras a las anteriores:
El trabajador asalariado, como el esclavo, tiene que tener un amo para hacerle trabajar y para dirigirlo. Y si se presupone la existencia de esta relación de dominio y servidumbre, es adecuado que el trabajador asalariado sea forzado a producir tanto su propio salario como el salario de su supervisión, como compensación por el trabajo y el talento empleados en dirigirlo y hacerle útil a sí mismo y a la sociedad. (Padover, 26.)
Sin describir la esclavitud y el trabajo asalariado como lo mismo, Marx relaciona aquí ambos sistemas de trabajo.

Esta relación implica también la posibilidad de solidaridad entre estos dos grupos de trabajadores mediante la introducción de percepciones similares de ambos por parte de la clase dominante. Además, Marx pone con ello en una situación embarazosa a los directores de las fábricas al compararlos con los dueños de esclavos. Marx consideró escandaloso que los directores de las fábricas defendieran sus posturas económicas y sus pagas más elevadas basándose en lo que ellos consideraban que era su superioridad innata en términos de talento fundada en una base de clase. Marx comparó esto con el escándalo de que los amos de plantaciones de esclavos defendieran sus posturas sociopolíticas y económicas en términos de talento innato fundado en una base racial. Lo uno está arraigado en la ideología racista basada en el racismo pseudocientífico, mientras que lo otro es clasista por naturaleza pero, sin embargo, funcionalista y dogmático.

Marx hizo esta distinción en el volumen III de El Capital que, al igual que sus escritos sobre la Guerra Civil, no se ha leído suficientemente, lo que contribuye así a explicar la idea falsa de que Marx reducía todo a la clase que se hacen personas que dan demasiada importancia a pasajes como aquel en el muy leído Manifiesto comunista en el que utiliza la palabra «esclavos» para referirse a la clase obrera como «esclavos de la clase burguesa». Como he demostrado, Marx no es tan simplista.

Marx a los obreros blancos: ¡elegid la solidaridad de raza por encima de la solidaridad de clase por vuestra cuenta y riesgo!

Marx mantuvo que «en Estados Unidos de América cada movimiento independiente de trabajadores estuvo paralizado mientras la esclavitud desfiguró una parte de la República»[10]. Marx creía que luchando por mejorar las condiciones por medio de una solidaridad de clase interracial se podría emprender la batalla en un frente más reducido. Temporalmente, Marx tuvo éxito. Como escribe Kevin Anderson en Marx at the Margins, «desde el punto de vista de Marx, la Guerra Civil de 1861-1865 en Estados Unidos constituyó una de las principales batallas del siglo para la emancipación humana, una que obligó a la clase obrera blanca tanto de Estados Unidos como de Gran Bretaña a tomar postura en contra de la esclavitud»[11].
Está claro que Marx conocía otros argumentos en contra de la esclavitud, como se ve en su referencia a Harriet Beecher Stowe en un artículo de 1861 publicado en el New York Daily Tribune. Sabía que los blancos estadounidenses eran conscientes de las razones subjetivas para la abolición de la esclavitud y que había una empatía muy extendida debido a las novela de esta autora, La cabaña del tío Tom y La llave de la cabaña del tío Tom[12]. Puesto que Marx creía que los blancos estadounidenses ya habían oído esta lógica, mantengo que Marx introdujo otro ataque contra la esclavitud dirigido a los más empíricos y adversos. No es que Marx no estuviera de acuerdo con Stowe o creyera que los devastadores traumas emocionales y físicos de la esclavitud eran insignificantes. Simplemente sabía que esa discusión ya estaba extendida, por consiguiente, había que lanzar otro argumento a otro nivel que pudiera parece más urgente a aquellas personas que quizá tenían unas convicciones racistas que pudieran suponer un obstáculo a su apoyo a la abolición o que quizá no podían entender cómo afectaba a sus propias vidas la esclavitud. Marx estaba empeñado en revelar esta relación para urgir la solidaridad a través de las líneas raciales. Si la clase obrera blanca podía ver cómo ellos mismos estaba amenazados de esclavitud y, por consiguiente, por qué les interesaba que se aboliera, quizá esto provocaría que sintieran que era urgente asumir una postura en contra de la esclavitud.

Además de insistir en la abolición de la esclavitud como un medio de lograr la emancipación del proletariado, Marx había advertido de que si los blancos trataban de empujar a los negros a una casta dentro de la clase obrera, esto no haría sino aumentar el espectro al que ellos mismos podían ser empujados. Anderson escribe que si no se hiciera caso de las advertencias de Marx, «el resultado sería una nueva clase de capitalismo, abiertamente estructurado sobre unas líneas raciales y étnicas, en el que los inmigrantes blancos estarían junto a los negros en la parte más baja» (Anderson 90). Era necesario resistir a la seducción de la ilusión de convertirse en parte de la clase capitalista, como escribe Anderson citando a Marx:
Esto se ha logrado dando «una orientación inocua a los impulsos turbulentos de acción de los blancos pobres y domesticándolos con la perspectiva de que ellos mismos llegarían a ser dueños de esclavos». Así, el conflicto entre facciones acerca de la esclavitud operó de una manera ideológica para desviar a los blancos pobres del conflicto con la clase dominante del Sur. (Anderson, 89.)
Marx no solo pidió a la clase trabajadora blanca de abandonara unas fantasías pequeño burguesas, sino que insistió en que solo tenían dos opciones: permitir una victoria del Sur y con ello la expansión de la esclavitud por todas las líneas raciales o alinearse por la emancipación de otros seres humanos oprimidos para derrotar a la clase dirigente del Sur.
Por consiguiente, la actual lucha entre el Sur y el Norte no es sino un conflicto entre dos sistemas sociales, el sistema de la esclavitud y el sistema del trabajo libre. La lucha estalló porque ambos sistemas ya no podían seguir viviendo pacíficamente el uno al lado del otro en el continente norteamericano. Solo podía terminar con la victoria de un sistema u otro[13].
En esta afirmación Marx pedía que se dejara de asignar a los negros a la casta más baja como capital fijo. Insistió en que incluso para sondear una revolución de clase en Estados Unidos, los blancos tenían que luchar por la emancipación de los negros de la esclavitud hasta convertirse en iguales, para formar una clase trabajadora más amplia y unificada, en vez de intentar perpetuar las castas raciales dentro de la clase trabajadora.

Marx y el Norte durante la Guerra Civil en Estados Unidos

El apoyo de Marx al Norte no era absolutamente incondicional. Su apoyo se debía únicamente a que había abolicionistas y a que observó que la Guerra Civil era una oportunidad que se le presentaba a la clase trabajadora de alzarse en solidaridad con otros seres humanos oprimidos. En el libre de la escritora Raya Dunayevskaya Marxism and Freedom, esta cita a Marx en una carta a Engels: «Un solo regimiento de negros tendría un notable efecto sobre los nervios sudistas […] Una guerra de este tipo se debe guiar según unas líneas revolucionarias, aunque hasta ahora los yankis han tratado de guiarla constitucionalmente»[14]. Desde muy temprano Marx instó a que la Guerra Civil se luchara bajo el estandarte de la abolición y que atacara directamente a la esclavitud racializada. Criticó duramente a los no abolicionistas del Norte por eludir la cuestión.
La preocupación por mantener de buen humor a los dueños de esclavos «leales» de los Estados fronterizos, el temor a arrojarlos en brazos de la secesión (en una palabra, considerar de manera condescendiente los intereses, prejuicios y sensibilidades de estos aliados dudosos) ha golpeado con una debilidad incurable al gobierno de la Unión desde el inicio de la guerra y le ha llevado a adoptar medidas a medias, le ha obligado a ocultar el principio de la guerra y a ahorrar al enemigo su punto más vulnerable, el origen del mal: la propia esclavitud[15].
Tras denominar la guerra como lo que era, «la rebelión a favor de la esclavitud», Marx se impacientó con la mansedumbre del Norte que aplacaba las demandas del Sur y especialmente de los Estados fronterizos.
En agosto de 1862 Marx publicó varias criticas del fracaso de Lincon en abolir la esclavitud. Reivindicando las voces de los abolicionistas radicales del Norte, Marx se dirigió a Lincon tres años más tarde en el discurso de 1865 de la Primera Internacional felicitándole por su victoria electoral: «Si la resistencia al poder esclavista fue la consigna de su primera elección, el triunfal grito de guerra de su reelección es Muerte a la Esclavitud»[16]. Aunque Marx apoyaba a los abolicionistas radicales del Norte era crítico con el conservadurismo del gobierno. En un principio el gobierno de la Unión había considerado que los esclavos huidos eran contrabando y se había ordenado al ejército que devolvieras las propiedades robadas a sus amos. El gobierno de la Unión no inspiraba elogios de Marx al Norte, sino los honorables actos de justicia social de los abolicionistas del Norte que se negaban a considerar a las personas africanas como mercancías o «contrabando».

Como demuestran los escritos de Marx sobre la Guerra Civil y otros escritos sobre la raza, su agenda política y su teoría no se limitaban solamente a centrarse (como se suele creer erróneamente) en la emancipación de la clase trabajadora blanca del trabajo de las fábricas o a concentrarse exclusivamente en la destrucción del capitalismo. Las destrucción del capitalismo era secundaria: era un medio para una emancipación humana a gran escala que podría devolver al trabajo desde su forma alineada a su esencia humana. La preocupación fundamental de Marx era la emancipación humana y el grado extremo de alienación de la fuerza de trabajo racializada, y su papel como eje central de la civilización capitalista occidental lo convertía en el lugar necesario para empezar.
Contrariamente a las acusaciones de que Marx reducía todo a la clase, sus escritos sobre la Guerra Civil revelan que la raza no ocupaba un lugar secundario respecto a la lucha de clase sino que, por el contrario, la lucha contra la esclavitud fue el precursor que impulsó a la clase trabajadora a unirse a la lucha por la emancipación humana identificando las diferentes formas que adoptó la opresión.
Dyne Suh
            22 de octubre de 2011

[Traducido del inglés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos.]
Fuente: http://www.internationalmarxisthumanist.org/


[1] Karl Marx: «The Life-Destroying Toil of Slaves», en The Karl Marx Library, vol. II, On America and the Civil War, edited by Saul K. Padover (Nueva York, McGraw-Hill, 1972), p. 21. En adelanta las referencias a Padover están en las notas o cuando aparecen varias referencias a un texto en particular, directamente en el texto con el número de página.
[2] Karl Marx: «From letter written in French to Pavel Vassilyevich Annenkov», en Padover, p. 36.
[3] Karl Marx: «Address of the International Working Men’s Association to President Lincoln», en Padover, p. 237.
[4] Karl Marx: El Capital, vol. I, traducción de Ben Fowkes (New York, Penguin, 1977), p. 915.
[5] Karl Marx: «From letter written in French to Pavel Vassilyevich Annenkov», en Padover, p. 36.
[6] Karl Marx: «Slavery as a General System», en Padover, p. 24.
[7] Karl Marx: «What is a Negro Slave?», en Padover, p. 13.
[8] Karl Marx: «A Crisis in the Slavery Question», en Padover, p. 133.
[9] Karl Marx: «Master, Slave, and Overseer», en Padover, p. 26.
[10] Karl Marx: El Capital, vol. I, p. 414.
[11] Kevin Anderson: Marx at the Margins, (Chicago, University of Chicago Press, 2010), p. 79.
[12] Karl Marx: «The American Question in England», en Padover, p. 53.
[13] Karl Marx: «The Civil War in the United States», en Padover, p. 93.
[14] Karl Marx: citado en Dunayevskaya: Marxism and Freedom (Amherst, NY, Humanity Books, 2000), p. 82.
[15] Karl Marx: «The Civil War and the United States», en Padover, p. 93.
[16] Karl Marx: «Address of the International Working Men’s Association to President Lincoln», en Padover, p. 236.

2013/07/26

El Gran Hermano quedó al desnudo como nunca antes

"La violación de la privacidad de los ciudadanos del mundo, vulnerando las legislaciones nacionales y la soberanía de los estados, es lo que está en juego con el espionaje global de un alcance incalculable. Esto es particularmente significativo cuando la oleada de manifestaciones -masivamente juveniles- que se despliegan en los países árabes, en España y Portugal, en Chile y ahora en Brasil son convocadas casi con exclusividad por medio de las redes de Internet, que hoy constituyen una herramienta estratégica para las movilizaciones sociales y políticas."


Eduardo Lucita es integrante del colectivo EDI (Economistas de Izquierda).
La Arena


 Estados Unidos no puede probar que Snowden miente. Al contrario, como dice la verdad y dejó al descubierto su maquinaria de control mundial es que lo acusa de "traidor" y quiere repatriarlo para darle el "escarmiento merecido".

Las revelaciones del espía informático al servicio de la CIA han provocado un affaire internacional que ha tensionado las relaciones entre Estados Unidos, Rusia y la América latina, mientras que ha quedado patentizada la sumisión de la Unión Europea. Sobretodo ha dejado al desnudo la pretensión de Washington de instalar una nueva noción de soberanía en el mundo.

La caja de Pandora que destapó Edward Snowden, un ex CIA luego tercerizado, supera ya el escándalo que en su momento provocaron los documentos de WikiLeaks. Sus revelaciones no cesan y casi no pasa día sin que el llamado "topo" dé a conocer verdaderos secretos de Estado.

Espionaje masivo
Lo último, al menos hasta el momento de escribir estas líneas, es la data de que la poderosa Microsoft entregaba ciertas claves a los espías tecnológicos para que estos pudieran acceder sin mediaciones a las conversaciones de los usuarios de redes informáticas, como Outlook y Skype, que cuentan con cientos de millones de usuarios.

Sin embargo todo había comenzado en la primera semana de junio pasado cuando se hizo público a través de medios gráficos que, orden judicial mediante, el gobierno de los Estados Unidos escuchaba las llamadas que se procesaban a través de la compañía telefónica más grande de ese país imperial. Lo siguiente fue conocer que la Agencia de Seguridad Nacional (NSA por sus siglas en inglés) había puesto en actividad un programa secreto denominado Prism por el cual la agencia accedía a las comunicaciones de las empresas servidoras de Internet (Google, Yahoo, Facebook, Microsoft, Paltalk, Skype, YouTube, AOL y Apple).

También se conoció que el imperio del norte monitoreaba la información de numerosos países europeos y de la América latina.

Por si algo faltara ahora se conoce que Inglaterra también espió a los presidentes y funcionarios que asistieron a la cumbre del G-20 en su país y que Francia tiene un sistema similar de contralor social y político. Conviene recordar que en Argentina está vigente el Proyecto X

El avión de Evo
Una derivación de este espionaje masivo a sido el cuasi secuestro del avión presidencial del presidente boliviano Evo Morales y la provocación que lleva implícita la excusa que Snowden estaba escondido en el avión para salir del aeropuerto de Moscú rumbo a Bolivia, amparado por el presidente Evo morales.
El espía luego de pasar por Hong Kong recaló en Moscú, donde está prácticamente interdicto y sin pasaporte, a la espera de conseguir asilo en algún país latinoamericano. La coincidencia de que el presidente boliviano estuviera en Moscú participando de una cumbre de los principales exportadores de gas del mundo, fue la oportunidad buscada para que la inteligencia americana urdiera la trama y presionara a los países europeos -que ya habían aprobado la correspondiente carta de navegación- para que tomaran la inédita decisión de negar el espacio aéreo al avión presidencial. Un avión pequeño de poca autonomía que corrió serios riesgos y con el corría riesgos la vida de Evo morales. Tal vez algunos halcones de Washington soñaran con algo "que pareciera un accidente".

Si esto ha sido una verdadera violación colonial del derecho internacional y de la inmunidad presidencial, así como también del derecho de asilo, la actuación de los gobiernos de Italia, Portugal, España y aún de la orgullosa Francia ha sido de un verdadero cipayismo frente al poder imperial americano. No es un dato menor que esta acción coordinada de los cuatro países se da cuando sea por el caso Malvinas, por el asilo de Julián Assange en Ecuador, por el estancamiento del acuerdo de libre comercio o por ciertas medidas proteccionistas tomadas por nuestros países, la relación de América del Sur con la UE no pasa por su mejor momento. Como contrapartida crece la autonomía de organismos regionales sin ingerencia de los EEUU.

La excusa del terrorismo
La lucha "contra el terrorismo internacional y el crimen organizado" es solo una excusa que esconde pretensiones más amplias del gendarme mundial. Conviene retrotraerse al momento del atentado a las Torres Gemelas para comprender la situación.

La respuesta de la administración republicana de George W. Bush al 11S, fue el redespliegue militarista de las guerras de Irak y Afganistán -que de paso ayudó a la reactivación de la economía americana- y la creación del Ministerio de Seguridad Interior. El presidente Barak Obama extendió sus alcances y perfeccionó sus métodos. Convirtiendo así el control de sus ciudadanos, y por lo que ahora vemos también de los gobernantes y ciudadanos de numerosos países, en una política de Estado aceptada por demócratas y republicanos. La magnitud de los controles es colosal y se pone de manifiesto en el hecho de que solo Skype tiene unos 500 millones de usuarios.

Estados Unidos terrorista
Noam Chomsky señaló hace unos años, como muy bien recuerda John Brown en su texto "La guerra del imperio: lógica de excepción y retorno de la soberanía" que quién se adapta mejor la definición de terrorismo dada por el Departamento de Defensa es la propia administración de los Estados Unidos ¿Que dice esta definición?: "Utilización calculada de la violencia con el objetivo de coaccionar a intimidar a gobiernos y sociedades, persiguiendo objetivos que son generalmente políticos, religiosos o ideológicos".

Ahora bien poco más de dos meses después del atentado a la torres esa definición fue levemente modificada. El calificativo-sustantivo "ilegal" acompaña desde entonces a la palabra violencia. Este cambio resulta transcendente para comprender todo el despliegue bélico de los Estados Unidos luego del 11S. Es indispensable en el marco de la violencia política calculada de la administración americana.

Guerras humanitarias, guerras preventivas, guerras contra el terrorismo es la lógica de recrear un enemigo en forma permanente. De ahí la importancia de esta redefinición que admite la lógica de excepción. Esto es, si hay una violencia ilegal significa que hay también una violencia legal. Si antes la violencia del Estado sobre otros estados aparecía encubierta ahora se la presenta como legítima. Se trata de un nuevo concepto de soberanía que contiene la excepción como forma permanente y que ha puesto en crisis toda la arquitectura jurídica del derecho internacional construido en la segunda mitad del siglo pasado.

Esto queda expuesto cuando los Estados Unidos no niegan la veracidad de las revelaciones de Snowden, por el contrario lo acusan de traidor a la patria por haber dicho la verdad. El acusado por su parte niega haber dañado los intereses de su país pero antepone el interés de los ciudadanos, agregando que "la opinión pública debe decidir si estos programas están bien o mal".

De redes y primaveras
La violación de la privacidad de los ciudadanos del mundo, vulnerando las legislaciones nacionales y la soberanía de los estados, es lo que está en juego con el espionaje global de un alcance incalculable. Esto es particularmente significativo cuando la oleada de manifestaciones -masivamente juveniles- que se despliegan en los países árabes, en España y Portugal, en Chile y ahora en Brasil son convocadas casi con exclusividad por medio de las redes de Internet, que hoy constituyen una herramienta estratégica para las movilizaciones sociales y políticas.

Estados Unidos se arroga el derecho de aplicar una metodología informática de espionaje y control de estas redes. Sin embargo las revelaciones de Snowden -que no es ningún traidor sino un defensor de las libertad y privacidad de los ciudadanos- han dejado al Gran Hermano al desnudo y levantado una oleada antiimperialista, en momentos que EEUU conspira contra la Unasur, la Celac y el ALBA y fogonea la alianza del Pacífico. Todo agudiza las tensiones mundiales y eleva la conciencia sobre los poderes reales en juego.

2013/07/19

Resaca sanferminera

"En la red rulan varias fotos de mujeres siendo manoseadas y/o despojadas de su ropa y cientos de opiniones y puntos de vista han sido la reacción a esas imágenes. No puedo sino hacerme eco de una de ellas y contraponerla a las opiniones mayoritarias en la minoría progresista que habita Euskal Herria."

Xabier Silveira | Bertsolari
GARA

Acabo de empezar a comprender aquella sensación de «me voy a perder lo mejor si me voy a casa ahora». Pero nunca calculé las probabilidades de que, al ni siquiera salir, se pueden acumular para que lo más interesante suceda en mi ausencia. Y va y me da por no salir en San Fermín. Y como quien para dejar de fumar deja al mismo tiempo el café y el alcohol, no solo no salí sino que me dio el siroco y me sumé al chupinazo como tele-espectador. ¡Que valiente soy a veces!

Un exaltado señor lanzando cohetes a la multitud desde un balcón -«¡San Fermín, San Fermín!»- gritaba para que le hicieran caso, pero nada. A sus espaldas, en el interior del Ayunta- miento, los medios recogían opiniones de las ediles en torno a la Ikurriña desplegada dieciocho minutos antes -por cierto, decir que fueron desafortunadas es un acto de caridad- y en sus morricos, en la plaza, se daban unos hechos que son la verdadera resaca de estos sanfermines. En la red rulan varias fotos de mujeres siendo manoseadas y/o despojadas de su ropa y cientos de opiniones y puntos de vista han sido la reacción a esas imágenes. No puedo sino hacerme eco de una de ellas y contraponerla a las opiniones mayoritarias en la minoría progresista que habita Euskal Herria.

Del Blog de Alicia Murillo, activista feminista y artista multidisciplinar: «Es terrible que violen a mujeres en las fiestas locales, pero también es terrible que no sepamos darnos cuenta del acto heroico y rompedor que es el que una mujer se levante la camiseta dentro de una masa de machirulos y disfrute de que la toquen por propia elección. Es una mierda que en muchas de esas ocasiones las mujeres no puedan parar a los hombres cuando ya no les apetece ser tocadas, pero también es penoso que haya gente que siga deslegitimizando la libertad femenina desacreditando a estas señoras con el típico `no son conscientes de donde se han metido'; `se trata de extranjeras despistadas'; `en las fotos se ríen pero en realidad querrían llorar, es que les da vergüenza' `están borrachas, mañana se van a arrepentir mucho', etc. El paternalismo en forma de liberación. No gracias, no me liberes de ese modo que me suena a lo de `critiquemos y persigamos el hijab que las musulmanas están anuladas y obligadas por sus maridos a llevarlo', `prohibamos la prostitución que, aunque las putas digan que están ahí porque quieren, es porque tienen el cerebro anulado de tanta vejación'.
Harta me tiene esta visión de la mujer-niña que no es otra cosa que miedo al poder femenino (¡miedo, a veces, al propio poder!). Y que no me hablen de segregación, el discurso de que las mujeres debemos buscar espacios seguros para tocarnos ¿Perdona?¿Debemos? Cada cual se dejará tocar en el espacio que crea conveniente, que para eso es su cuerpo. Y, además, encuentro que la segregación es un medio pero no puede ser el fin ¿Otra vez las mujeres en el espacio reducido, en el espacio íntimo y para ellos la plaza pública, el sol y todo el sitio que quieran? Pues no sé yo...»

Pues anda que yo...

2013/06/21

Nacionalismo revolucionario

"Este nacionalismo revolucionario, que se estaba experimentando en Latinoamérica, en Asia o en Africa, aplicado al caso vasco tuvo un verdadero impacto. Krutwig arremetía, en su artículo, contra los PCs español o francés. Este último criticado también por su actitud en Argelia, acusándoles de “traer un nuevo imperialismo a Euskadi, esta vez bajo el manto del proletariado”. Y, al mismo tiempo, abría la puerta a la participación de la pequeña y media burguesía vasca. Algo que, según reconocía, era impensable sin la ocupación extranjera. Es decir, se daba la posibilidad de colaboración proletarios-burgueses (lo que se llamaría Frente Nacional) solo por la aparición de intereses nacionales comunes. Krutwig veía una hermandad revolucionaria mas allá de los innegables enfrentamientos de clase. Ya que, “el revolucionario español lucha contra un enemigo interno dentro de su pueblo, mientras que en la lucha del pueblo vasco por alcanzar la revolución socialista, el enemigo reviste en primer lugar el carácter de expoliador extranjero”. De otro lado, en esta lucha, “si los proletarios españoles se ponen del lado del Estado opresor, serán nuestros enemigos”. "



Jose Mari Lorenzo Espinosa
La Haine

El historiador Josemari Lorenzo Espinosa rescata una colaboración de Federico Krutwig para la revista Branka en abril de 1966

Muy pronto se van a cumplir 50 años de la aparición de la revista Branka, editada en los años 60 en Bélgica por exiliados vascos. Entre las colaboraciones de su primer número, una de F. Krutwig (1), tuvo notable influencia en la época. Con el título “Nacionalismo revolucionario” (2), aplicaba al caso vasco “una nueva forma de la lucha del hombre por su libertad y, muy en especial, de la clases trabajadoras por su liberación social”. El autor establecía diferencias entre este “nacionalismo revolucionario” y el comunismo, aunque aseguraba que sus raíces estaban en Lenin y Bakunin. Decía que Lenin introdujo una nueva visión del nacionalismo, respecto a los fundadores del marxismo, que representaba un cambio esencial. Lenin consideraba que “la lucha de liberación nacional de todo pueblo es una parte integrante de la lucha de liberación de los oprimidos en general”. Según Krutwig, el desarrollo de esta teoría habría dado lugar al nacionalismo revolucionario, que “es la forma de lucha (..) adoptada por los pueblos sometidos al imperialismo”. En opinión del autor y, a pesar de las aportaciones leninistas al marxismo, “los pueblos que no están sometidos a la ocupación extranjera (…) no son capaces de comprender la gran fuerza revolucionaria y progresista que encierran los combates de los oprimidos contra el colonialismo”. De ahí que con la aparición del nacionalismo revolucionario, los comunistas estarían ya en condiciones de entender las justas aspiraciones nacionales de los trabajadores y estos de militar en los movimientos revolucionarios propios. Según Krutwig, “en el nacionalismo revolucionario los componentes nacionales y los revolucionarios forman un compuesto químico. Son inseparables”. Para este autor, el nacionalismo revolucionario era un salto dialéctico en la lucha revolucionaria de los trabajadores. Una nueva realidad y aunque, en parte semejante al nacionalismo burgués, su esencia y su praxis eran diferentes.

Este nacionalismo revolucionario, que se estaba experimentando en Latinoamérica, en Asia o en Africa, aplicado al caso vasco tuvo un verdadero impacto. Krutwig arremetía, en su artículo, contra los PCs español o francés. Este último criticado también por su actitud en Argelia, acusándoles de “traer un nuevo imperialismo a Euskadi, esta vez bajo el manto del proletariado”. Y, al mismo tiempo, abría la puerta a la participación de la pequeña y media burguesía vasca. Algo que, según reconocía, era impensable sin la ocupación extranjera. Es decir, se daba la posibilidad de colaboración proletarios-burgueses (lo que se llamaría Frente Nacional) solo por la aparición de intereses nacionales comunes. Krutwig veía una hermandad revolucionaria mas allá de los innegables enfrentamientos de clase. Ya que, “el revolucionario español lucha contra un enemigo interno dentro de su pueblo, mientras que en la lucha del pueblo vasco por alcanzar la revolución socialista, el enemigo reviste en primer lugar el carácter de expoliador extranjero”. De otro lado, en esta lucha, “si los proletarios españoles se ponen del lado del Estado opresor, serán nuestros enemigos”.

Entre los enemigos del pueblo vasco, Krutwig citaba especialmente a los “vascos de apellido”: “Esteban Bilbao, Areilza, Lequerica, Careaga y tantos agentes del imperialismo”, diciendo que la patria de esta gente es España. También al norte eran señalados: los Ibarnegaray, Ibarrondo, Elizabide etc, que ocupaban posiciones en partidos franceses. “De ahí que la lucha de liberaciòn nacional vasca tiene que llevarse a cabo, contra todo lo que significa la entelequia España….”. Para Krugwit hay que interpretar el momento histórico y aplicar en cada caso la solución revolucionaria concreta. Y aunque aporta citas de Lenin, de Mao, y otros, quiere huir del mimetismo y pedir la aplicación del socialismo adecuado, en cada caso concreto. Para ello rechaza la experiencia y aportaciones del PC español y francés, que ignoran los textos leninistas en favor de la autodeterminación y no saben interpretar las necesidades concretas de los pueblos oprimidos del Estado. Y recurre a los ejemplos de liberación de partidos comunistas de China, Vietnam, Cuba o Corea, concluyendo que la liberación nacional no puede hacerse sin liberación social.

Al autor no se le escapan los problemas de un Frente nacional, con la burguesía. “La burguesía vasca jelkide, afirma, tiende a la colaboración con la burguesía española” y también “el jelkide por naturaleza es burgués”. Aunque para Krutwig, en el nacionalismo revolucionario “la condición primordial es la de ser nacionalista”. En este apartado, Krutwig dedicaba amplio espacio a las citas de Mao. Entre ellas aportaba una clave: “En una nación en lucha contra un enemigo extranjero, la lucha de clases toma la forma de lucha nacional, y bajo esta forma se manifiesta la unidad”. A pesar de no olvidar que la contradicción principal es la que enfrenta a la clase explotadora (burguesía) y al proletariado, dice Krutwig que muchos ejemplos de liberación colonial muestran que hay una variable a esta. Y entonces el problema de los “izquierdistas puros”, es que se convierten en “españolistas reaccionarios”. Para Krutwig esto prueba “una ignorancia completa de las condiciones concretas de la lucha revolucionaria en Vasconia. Esta gente, a veces, por rechazar el aburguesamiento del PNV, lo que hacía era echar la criatura con el agua sucia por la fregadera”.
En apoyo de esta tesis cita de nuevo a Mao: “En caso de una guerra de agresión (…) las diferentes clases pueden unirse provisionalmente para llevar una guerra nacional contra el imperialismo”. Indudablemente el caso es mucho menos dramático hoy, en el caso vasco, en el que la ocupación no se presenta siempre con la misma crudeza que en los casos chino, vietnamita, argelino etc. O en la Euskadi de 1936. Pero para esto, Mao también tenía una advertencia: “Cuando el imperialismo no recurre a la guerra, puede utilizar otros medios: polìticos, económicos y culturales como formas mas moderadas de opresión”. Entonces, “la clase dominante del pais semicolonial puede capitular ante el imperialismo: se forma entonces entre ellos una alianza opresora para las masas populares”.

No olvida Krutwig el papel fundamental que adquiere la lengua propia, en los procesos de liberacion nacional. Dedica numerosos párrafos y expone ideas contra la opresión cultural o linguística. Y proponía, a partir de las tesis del vietnamita Troung Chinh, la creación de los conocidos frentes (que luego trataría de adoptar ETA) entre los cuales el cultural se ocuparía de la promoción del euskera y de crear contradicciones con el jelkidismo, que además de burgués sería castellanizante. Este y otros escritos de Krutwig sobre el nacionalismo revolucionario, o sobre la historia vasca, aportaron luz y marcaron el pensamiento de toda una generación en una época de represión cultural sin precedentes. Pero no han perdido toda su vigencia. Para quien tenga a su alcance este texto, recomendamos su relectura. Y en todo caso, dejamos en el aire la posible actualidad de estas, entonces teorías revolucionarias, que casi cumplen cincuenta años. Y que en algunos casos pueden necesitar arreglos, pero en otros mantienen su lucidez inicial.

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(1) Federico Krutwig (1921-1998) euskaltzale y militante vasco. Uno de los mas influyentes miembros de ETA, en el periodo de la V Asamblea.

(2) “Nacionalismo Revolucionario” Branka, nº 1-abril 1966 Ed. ediciones vascas (1979)

2013/06/15

¿iNCONTROLADOS?


"...esos asesinatos cometidos por Iturbide y Zabala también hay que clasificarlos dentro del Terrorismo de Estado. Cuando menos, por omisión, porque el Estado se abstuvo de tomar las mínimas medidas necesarias para evitar dichos asesinatos y después para clarificarlos hasta las últimas consecuencias."



Los organizadores de la guerra sucia, afirma el autor, siempre han intentado dar a entender que los «múltiples asesinatos» cometidos en Hego Euskal Herria y reivindicados por el Batallón Vasco Español, la Triple A, GAE o similares, eran crímenes de «elementos ultraderechistas que actuaban por su cuenta». Niega rotundamente ese enfoque y para demostrarlo repasa la trayectoria del fallecido ultra Ignacio Iturbide «Piti», de sus conexiones con la Guardia Civil y los aparatos de Estado.


Xabier Makazaga Investigador del Terrorismo de Estado
GARA

La mayoría de los crímenes reivindicados usando las siglas GAL y cometidos en Iparralde quedaron completamente impunes y aún fue mucho más flagrante la impunidad en lo que se refiere a los múltiples asesinatos cometidos en Hegoalde cuando las siglas utilizadas eran BVE, Triple A, GAE y similares.
En efecto, de todos esos asesinatos, que se contaron por decenas, tan sólo esclarecieron los siete cometidos por dos ultraderechistas entre 1979 y 1981 y ello debido a que uno de ellos, Ignacio Iturbide, Piti, era sobradamente conocido y había sido denunciado una y otra vez como seguro participante en aquellos crímenes. El otro era Ladislao Zabala, cuyo padre, José María, fue vicepresidente de la Diputación franquista de Gipuzkoa.

Iturbide cometió su primer asesinato, el de Jose Ramon Ansa, en su pueblo natal, Andoain, y a raíz de ello un amplio abanico de fuerzas políticas y sindicales de la villa creó una comisión de investigación que elaboró un dossier donde se le señalaba como principal sospechoso.

En concreto, en el dossier se decía que «la comisión de investigación no puede entender cómo el guerrillero de extrema derecha Ignacio María Iturbide, a quien se imputan múltiples atentados, pueda estar en libertad». Fue presentado en diciembre de 1979 a las autoridades provinciales, pero ello no supuso impedimento alguno para que Iturbide cometiera otros seis asesinatos más, la gran mayoría completamente indiscriminados, en el que entonces se llamó, debido a esos atentados, «triángulo de la muerte», entre Andoain, Hernani y Errenteria.

Ese archiconocido ultra apareció también mencionado antes de su detención en 1981 en un documento redactado por otro ultra, Rogelio González Medrano, que se había arrepentido. En su confesión, escrita de su puño y letra, mencionó con sus nombres y apellidos a más de una decena de personas como integrantes de tramas negras en Euskal Herria y, aunque después se comprobó que todo lo que decía de Piti era exacto, la justicia española se desentendió completamente de aquel documento.

Medrano calificó a Iturbide en su confesión como uno de los elementos «más peligrosos y activos» y mencionó su participación en múltiples atentados, entre los que destacaban dos cometidos a finales de 1975, el ametrallamiento de la villa en Irun de los padres de Eduardo Moreno Bergareche, Pertur, y el apaleamiento, en Zarautz, de la madre y hermanas del militante de ETA fusilado el 27 de septiembre de 1975, Juan Paredes, Txiki.

También aludió al paso de Piti por Zornotza, en 1976, donde cobró sueldo de la Policía Municipal, sin vestir nunca el uniforme ni prestar servicio conocido. Una situación a la que no tuvo otro remedio que dar fin tras ser reducido por el público de una fiesta cuando tomaba parte en una de las habituales agresiones ultras de aquella época, con cadenas y pistolas.

Más tarde, en abril de 1978, fue detenido con otros dos ultras y le intervinieron una pistola y varios documentos de identidad falsos que le había facilitado el Servicio de Información de la Guardia Civil del cuartel de Gernika cuando estaba a su mando el capitán Hidalgo. Fue acusado de haber participado en varios incendios y voladuras, entre ellas la de la sede del PCE en Donostia, pero pese a las confesiones de uno de los detenidos la causa fue sobreseída y quedó poco después en libertad.

Como se ve, Iturbide era archiconocido, y había sido señalado como el principal sospechoso de aquellos asesinatos cometidos en el «triángulo de la muerte». Además, el descaro con el que actuaban Ladislao Zabala y él era tal que para realizar los atentados utilizaban un Seat 127 verde de su propiedad, sin ni siquiera cambiarle las placas de matrícula.

A pesar de todo ello, no fueron detenidos, en el domicilio de Zabala en Donostia, el 6 de marzo de 1981, hasta que las autoridades vieron que iba a estallar un escándalo mayúsculo si no lo hacían. Y cuando lo vieron, el Gobernador Civil de Gipuzkoa, Pedro de Arístegui, afirmó que la Policía investigaba «desde hace varios meses a esas personas para proceder a su detención con garantías. Existían sospechas, pero no teníamos las pruebas suficientes». Y también manifestó que «no podemos caer en el ridículo de detener a unas personas acusándolas de ultras y asesinos para luego tener que ponerlas en libertad; entre otras razones, porque su situación en el País Vasco podría resultar delicada».

Eso sí, el Gobernador Civil se cuidó muy mucho de mencionar que casi cinco meses antes de la detención, el 27 de octubre de 1980, el Juzgado de Instrucción de Tolosa había expedido una orden de búsqueda y captura contra Piti Iturbide por tenecia ilícita de armas. Y que en esos cinco meses éste cometió sus dos últimos asesinatos aparte de dejar paralítica a otra persona y gravemente herida a una más.

Recuérdese que en esa época las detenciones relacionadas con ETA eran tan indiscriminadas que más de un 80% de las personas detenidas por ello quedaban en libertad; la mayoría de ellas, sin ni siquiera pasar ante el juez, después de haber sido sometidas a malos tratos y torturas. Ni que decir tiene que a los dos ultras ni les tocaron un pelo no fuera a ser que confesaran las complicidades con que contaron para cometer aquellos siete asesinatos.

Cuando detuvieron a ambos, las autoridades españolas declararon haber desarticulado el Batallón Vasco-español, pero la realidad es que los siete asesinatos que cometieron fueron reivindicados utilizando tres siglas diferentes, no sólo la del BVE. También se sirvieron de las siglas Triple A y GANE para reivindicar, respectivamente, su primer crimen y el del concejal de HB Tomas Alba que, por cierto, las autoridades intentaron achacar a ETA. Además, la gran mayoría de los atentados reivindicados por el BVE jamás han sido esclarecidos.

El hecho de que los siete asesinatos cometidos por Iturbide y Zabala fueran reivindicados utilizando tres siglas diferentes da una buena idea de cómo se servían entonces de todas aquellas siglas para desviar la atención sobre los verdaderos responsables. Y también es bien significativo que las únicas personas que detuvieron por todos aquellos atentados en Hegoalde fueran esos dos ultras.

Parece claro lo que pretendían los organizadores de la guerra sucia, dar a entender que aquellos crímenes eran obra de elementos ultraderechistas que actuaban por su cuenta. Ahora bien, todo el resto de asesinatos nunca ha sido esclarecido y en lo que respecta a los siete cometidos por Iturbide y Zabala es evidente que nada se hizo para esclarecer las complicidades con que contaron. Y también lo es que podían haber sido detenidos muchísimo antes. Sólo lo fueron cuando les interesó a las autoridades, para dar una imagen de que se actuaba también contra ese tipo de terrorismo y que éste era, tal y como defendían, obra de «incontrolados».

Por eso, no me cabe duda que esos asesinatos cometidos por Iturbide y Zabala también hay que clasificarlos dentro del Terrorismo de Estado. Cuando menos, por omisión, porque el Estado se abstuvo de tomar las mínimas medidas necesarias para evitar dichos asesinatos y después para clarificarlos hasta las últimas consecuencias.

Y en cuanto al resto de atentados jamás clarificados, aún existen más motivos para achacarlos al Terrorismo de Estado, precisamente porque el Estado nunca hizo nada para detener a los culpables. Además, lo posteriormente sucedido con los GAL da motivos más que sobrados para sospechar que en aquellos atentados también estuvo involucrado el Estado hasta las cejas. Ahí están las múltiples manifestaciones del general Sáenz de Sata María, que de eso sabía un rato, para certificarlo.

2013/06/14

El asesino de Clément: ¿Porqué Esteban Morillo?

"Pero en Francia ocurre lo mismo que en el resto de Europa: la mayoría de los policías son, como mínimo, de derechas y racistas, y buena parte de ellos tienen ideas o militancia neonazi. Los gobiernos, sean de derechas o de "izquierdas", lo consienten porque tienen claro que el enemigo principal es la juventud antifascista, la clase obrera organizada, los estudiantes libertarios, todo lo que se opone al sistema capitalista."

La Haine
Clément Méric, asesinado por un grupo de nazis el pasado miércoles 6 de junio, murió como consecuencia de la 'multiplicidad' de los golpes recibidos, según las primeras conclusiones de la autopsia. "La muerte no fue la consecuencia de un hematoma causado por la caída de la víctima, sino por los traumatismos craneofaciales ocasionados por los puñetazos recibidos", dicta el documento.


El que se ensañó con el antfascista de 18 años hasta la muerte, Esteban Morillo, mantiene haber actuado en defensa propia, y haber propinado "dos puñetazos" con sus propias manos, sin ayuda de puños americanos u otros objetos de estas características. No obstante, los amigos de Clément Méric presentes en la mortal paliza aseguran haber visto al agresor con puños americanos, mientras que otro testigo defiende haber observado 'un objeto brillante' en manos del atacante.

Los cinco detenidos han reconocido ser militantes del movimiento ultranacionalista Troisième Voie y su brazo armado, el grupo de extrema derecha JNR (Juventud nacionalista revolucionaria). Ambas estructuras están dirigidas por Serge Ayoub, líder de los neonazis de París y actualmente estrella mediática.

¿Quién es Esteban Morillo?




Tiene 20 años y es agente de seguridad de a ratos, matón cuando a sus patrones le conviene. Nació en Cádiz, y creció en la región rural de Neuilly-Saint-Front (Aisne). El alcalde de la ciudad ahora recuerda que "había mencionado" en varias ocasiones un cambio en la vestimenta del joven, que había añadido a sus uniformes cruces gamadas. "Se paseaba con varios cabezas rapadas contando la historia de 1940 y presumiendo de su cruz gamada".

El alcalde habría "informado" varias veces provocaciones por parte del joven skinhead y sus amigos, como saludos nazis en público y prendas que "incitaban al odio" (eufemismo para no denigrar la palabra 'nazi'). Su llegada a París hace ahora 18 meses le permitió entrar directamente a los grupos fascistas liderados por Serge Ayoub.

En mayo de 2011, fue fichado por tenencia de armas de sexta categoría (armas blancas, principalmente). Un año antes había sido identificado por actividades neonazis. Lo que demuestra que la policía lo conocía perfectamente.

Un registro en su domicilio horas después del asesinato de Clément Méric confirmaba las denuncias de los amigos de Clément y del antifascismo. El agresor guardaba varios puños americanos, banderas con la cruz gamada e insignias de la SS y del Totenkopf (calavera nazi).

Pero en Francia ocurre lo mismo que en el resto de Europa: la mayoría de los policías son, como mínimo, de derechas y racistas, y buena parte de ellos tienen ideas o militancia neonazi. Los gobiernos, sean de derechas o de "izquierdas", lo consienten porque tienen claro que el enemigo principal es la juventud antifascista, la clase obrera organizada, los estudiantes libertarios, todo lo que se opone al sistema capitalista.

En el caso de Clément, el debate sobre el uso de armas que permitieron a Esteban Morillo ensañarse con el joven estudiante hasta la muerte sigue abierto, si el agresor es de derechas. Si es de izquierdas, conlleva cárcel inmediata.

Por su parte, Jean-Marc Ayrault, primer ministro del gobierno "socialista", no utilizó los recursos del Estado contra estos conocidos grupos neonazis, ni mandó a las fuerzas especiales a destruir sus locales y detener a todo el que se ponga a tiro, como hicieron en otros casos con grupos anarquistas y ecologistas. No, el político "socialista" expresó su "voluntad" de disolver Juventudes Revolucionarias, el brazo armado de Troisième Voie, creado por Serge Ayoub, quien no tardó en replicar: "Los ideales no pueden disolverse".

Clément Méric (pañuelo rojo), durante una manifestación en apoyo a la legalización del matrimonio gay el 7 de abril de 2013. actualidad.rt.com

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